Disclaimer: Todo le pertenece a C.S Lewis. Yo solo juego con los personajes.

Summary: "Solo quiero regresar a casa" Victoria verá que no es tan sencillo. Una guerra, un amor. Mentiras y traiciones. La vida nos pone una nueva prueba. ¿Te crees capaz de pasarla? Es tu turno de demostrarlo. Caspian/OC

Capitulo VI – Over And Over


"Siento que cada día, todo es igual

Esto me derrumba, pero soy el único al cual culpar

Aquí voy una vez mas

A buscarte una vez más

¿Por que hago esto?..."


– ¿Donde esta el Profesor? – Le pregunto Caspian a Victoria. La aludida levanto la vista de sus botas, las cuales un momento antes observaba con extrema concentración.

Ella se encogió de hombros – En su estudio, supongo – Dudo – ¿Por que?

– Creo que ya deberíamos llevarlo a la cámara.

Vamos entonces – Acordó ella. Su compañero asintió, y ambos empezaron a caminar hacia el estudio del Profesor. Entraron sin ninguna presentación oficial. El lugar estaba lleno de bibliotecas por todos lados, cada una llenas de pergaminos y libros tan antiguos como la Edad de Oro y tan nuevos como Cair Paravel. El viejo profesor levanto la vista del pergamino que leía.

– Buenas tardes – Saludo amablemente.

– Buenas tardes – Respondieron a coro los dos jóvenes, se acercaron a él.

– ¿En que puedo ayudarles? – Pregunto el medio enano arreglando sus gafas en su nariz.

– ¿Estas ocupado? – Pregunto Caspian con delicadeza. El Profesor se había convertido en el padre que siempre quiso y al que le arrebataron años atrás, la figura de admiración que cualquiera necesitaba, y en su salvador. Si lo que le estaba por pedir lo afectaba de alguna manera, desistiría al instante. Cornelius negó con su cabeza – Hay algo que queremos enseñarte.

Un peculiar brillo de curiosidad lleno el brillo de sus viejos ojos – ¿Que?

– Vamos – Murmuro Caspian.

En silencio los tres caminaron por los pasillos de Cair Paravel hasta llegar a las puertas ya conocidas por los tres. Sin decir palabra alguna, los guardias abrieron la entrada para ellos. Caspian tomo la primera antorcha y la llevo por el camino – ¿Caspian? – Lo llamo el anciano – ¿A donde vamos? – El Profesor sabía perfectamente que ese era el camino hacia la cámara del tesoro de los Pevensie, el Rey telmarino lo había llevado un par de ocasiones, ¿pero por que ir una vez más?

– Un momento – Pidió Caspian. Victoria permanecía en silencio, distraída totalmente. Caspian la observo preocupado, ella sacudió su cabeza y regreso a la realidad. Negó levemente, tranquilizando al Rey. Las escaleras hasta la supuesta última cámara empezaron. Caspian liderando el camino con la antorcha, seguido por el Profesor y por ultimo, Victoria, cerrando la marcha.

Cornelius llego por fin a la cámara, tomo una gran bocanada de aire, intentando recuperar el aliento. El telmarino se dirigió inmediatamente a la pared con la que Victoria se había tropezado. Con facilidad, el pasadillo salio a la luz. Las cejas del anciano se alzaron en sorpresa – ¿Que es eso? – Pregunto dando un paso hacia el sitio.

– Lo encontramos hace unos días – Explico Victoria, hablando por primera vez desde que estaban juntos. Caspian empezó a descender las escaleras, los otros dos lo siguieron. Unos minutos después habían llegado a la puerta de oro solidó. Empujando con fuerza, el Rey la abrió. Colocando la antorcha en el aceite por segunda vez, la cámara se ilumino por completo, dejando ver el tesoro oculto por años.

El anciano se quedo en silencio durante un buen rato, observando con admiración el lugar, acercándose a los altares y los tesoros tirando en el suelo. Victoria se recostó de una pared mirándolo mientras pasaba una mano por su rostro. Caspian se coloco junto a ella – ¿Pasa algo? – Normalmente la inglesa siempre tenía algo que decir, o algo que hacer, era extraño verla sin hacer algo. Si la conocía un poco, podía jurar que algo le ocurría.

Ella se quedo en silencio, buscando algo que le explicara su extraño comportamiento. Le sonrió levemente a su compañero – No... Olvídalo.


"...Una y otra vez

Me enamoro de ti

Una y otra vez

Me enamoro de ti

Así quiera evitarlo..."


– ¿Segura? – Se pregunto él. No creía en lo que decía.

Victoria asintió, sin querer decir algo más. Caspian suspiro, no conseguiría sacarle algo más. Se despego de la pared y se acerco al Profesor.

– ¿Tiene alguna idea de quien pueda haber sido esto? – Fue al grano de inmediato.

Cornelius pensó durante varios instantes – De muchas personas en verdad, esta antes de la cámara de los Reyes de Antaño, pudo haber sido de monarcas anterior de la Bruja Blanca. Son demasiados en realidad – Reflexiono él.

Victoria camino junto a ellos en silencio, y se acerco a los cuadros, los miro mientras ladeaba su cabeza. Seguía pareciéndole inexplicable que estuvieran quemados de aquella forma, no cuando todo lo demás continuaba intacto. Un pequeño brillo llamo su atención desde la parte mas baja de la pintura, se agacho frente a ella. Un parte mínima brillaba, paso sus dedos por allí. Al levantarlos para examinarlos, estaban totalmente negros, por las cenizas y la pintura quemada. Una idea de formo dentro de su cabeza, removió los objetos tirados en el suelo, hasta que encontró una daga. Con cuidado, paso la daga varias veces por la superficie, consiguió eliminar la capa quemada de allí. Paso una vez más sus dedos. La placa de la pintura relució levemente.

"Reina Althea "La Defensora", Rey Astrian "El Ingenioso"" – Leyó en voz alta. Los dos hombres se giraron hacia ella, con ayuda de Caspian el Profesor se irguió y se acerco a ella.

– ¿Quienes? – Pregunto el Profesor.

– La Reina Althea y el Rey Astrian – Repitió poniéndose de pie – Creo que la cámara era de ambos.

– La Guerra de los Fantasmas... – Dijo en voz baja Cornelius, hablando para si mismo – Se supone que era una simple leyenda.

Caspian se giro hacia él – ¿A que te refieres? – Pregunto.

– Creo que uno de mis pergaminos lo explicaría mejor... ¿Podemos volver?

Los dos jóvenes asintieron. El Rey tomo una de las antorchas y empezaron a subir de nuevo, mas lento, esperando imperturbables al Profesor. Unos minutos mas tardes estaban de nuevo en los pasillos públicos de Cair Paravel. Los tres caminaron hasta el estudio del Profesor. Caspian cerró con cuidado la puerta detrás de él.

Cornelius acaricio su barbilla en un gesto pensativo. – Es un pergamino muy antiguo, podría estar en cualquier lugar de acá o de la biblioteca – Admitió con pesar mientras se acercaban a una de las bibliotecas llenas de pergaminos.

Caspian suspiro – Empecemos – Murmuro intentando ser optimista.


"...Pareciera que cada día eres el mismo

Pero me enamoro de ti,

No puedo evitarlo

Aquí voy de nuevo

A buscarte una vez mas..."


Las horas pasaron y pasaron, y la noche ya había caído. Victoria yacía dormida en uno de los sofás del estudio, su cabello rojo cubría todo su rostro. El Rey y la mitad enana continuaban buscando entre los montones de papeles del lugar.

Un resoplido frustrado salio de los labios de Caspian – Dudo que este aquí... Ha de estar en la biblioteca.

– En la biblioteca del Castillo hay más de mil pergaminos Caspian... Nunca lo encontraremos – Tuvo que decir el Profesor.

– ¿En realidad no tienes alguna idea de quienes eran?

Cornelius asintió – Fueron Reyes de Narnia, protagonistas de la Guerra de los Fantasmas. El problema es que no los recuerdo bien, fueron unos de los tantos Reyes que Narnia tuvo.

Victoria se removió en el sofá mientras se sentaba, un profundo bostezo salio de sus labios. Caspian se volvió hacia ella – Lo sentimos, no quisimos despertarte.

Ella negó lentamente mientras pasaba una mano por su cabello – No importa, debí ayudarlos, no dormirme. ¿Encontraron algo? – Pregunto poniéndose de pie, sus ánimos habían regresado.

Los otros dos negaron con pesar – No – Respondió Caspian finalmente, pasando una mano por su cabello – Mañana tendremos que buscar en la biblioteca.

– ¡Allí hay cientos de pergaminos! – Casi chillo Victoria.

– Mas de mil – Corrigió Cornelius, ella suspiro pesadamente.

– No lo conseguiremos... ¿Seguros de que no esta aquí?

Caspian observo al Profesor – ¿Cree que podemos buscar un poco más?

Él asintió, – Supongo que si... Buscare un poco de te – Dijo mientras se acercaba a la puerta del estudio – Volveré en un momento – Prometió saliendo del sitio. Caspian sonrió, su antiguo Profesor siempre hacia aquello a una hora exacta de la noche, sabia perfectamente que volvería en media hora.

– ¿Por que sonríes? – Pregunto Victoria mirándolo con una sonrisa.

– El Profesor... Nunca cambia – Bromeo mientras regresaba a una de las bibliotecas. Victoria tomo una de las escaleras, teniendo en mente buscar en las partes superiores del estante. – Ten cuidado – Advirtió Caspian, ella rodó sus ojos mientras subía los peldaños de la escalera. Pego su cuerpo a ella mientras sacaba y revisaba los pergaminos. Introdujo la mano hasta adentro, quizas estuviera mas al fondo, penso intentando ser optimista. Sus dedos rozaron la superficie rugosa de uno de los pergaminos, pero no los alcanzaba. Subio un peldaño mas, y estirandose un poco mas, saco el pergamino del lugar, lo observo sin abrirlo, estaba lleno de polvo, como si no hubiera sido abierto en unos cuantos años, y estaba segura de que era así. Tomando otro par de pergaminos empezó su descenso en la pequeña escalera.

Sabía que le quedaban menos de seis peldaños por bajar, pero cada uno de estos eran circulares.

Su bota resbalo.

Emitió un chillido mientras soltaba los pergaminos. Caspian que pasaba por en frente de ella se giro inmediato, solo para sentir como el cuerpo de Victoria caía encima de él junto con los pergaminos. Ambos cuerpos chocaron contra el suelo de madera, gimieron ante el golpe. Caspian abrió sus ojos al instante, podía sentir la respiración agitada de Victoria en su rostro. – ¿Estas bien? – Pregunto tratando de ignorar el calor que acababa de llenar su cuerpo.

La inglesa abrió lentamente sus ojos, para encontrarse a un par de ojos marrones que la miraban detalladamente – Si – Consiguió decir. Sintió una de las manos de Caspian en su cintura, sus mejillas se coloraron intensamente al instante. Se sentó al instante, desviando la mirada, sintiendo aun el intenso calor en su rostro. Caspian se sentó junto a ella, huyendo a la mirada de la joven.


"...Una y otra vez

Me enamoro de ti

Una y otra vez

Me enamoro de ti

Así quiera evitarlo..."


Victoria trago con dificultad mientras agarraba temblorosamente uno de los pergaminos, lo abrió con delicadeza. Negó lentamente con su cabeza – No es este.

– Este tampoco – Suspiro Caspian poniendo el pergamino a un lado. – No esta aquí... Ha de estar en la biblioteca.

Un gemido salio de la garganta de Victoria – ¿Por que tanto interés en averiguar quienes eran?

El telmarino de encogió de hombros – No encuentras una cámara del tesoro abandonada todos los días – Ella asintió a su lado. Era sensato. La puerta se abrió, dejando entrar al Profesor Cornelius. Sus pasos eran pesados. Victoria se dio cuenta de que ya estaban excediendo los límites del anciano.

– Mejor será continuar mañana... Debemos descansar – Dijo poniéndose de pie. Los otros dos asintieron – Buenas noches – Dijo hacia el Profesor, que camino hacia una puerta lateral, que iba hacia su propio dormitorio.

Caspian y Victoria caminaron en silencio por el pasillo que iba hacia la habitación de la ella. Llegaron a la puerta, ambos se detuvieron allí aun sin decir una palabra, pero tampoco haciendo gesto alguno para irse. Ambas manos de Victoria se levantaron, rozaron las bolsas que empezaban a formarse debajo de las orbes marrones de Caspian – Tienes que descansar Cas... No puedes hacerlo todo tu.

El telmarino negó lentamente con su cabeza – Ahora hay cosas mas importantes que mi bienestar – Dijo tomando las manos de Victoria entre las suyas y separándolas de su rostro.

– No ayudaras a Narnia estando enfermo. Descansa – Repitió Victoria.

– Lo intentare – Murmuro él para calmarla. La joven le sonrió levemente

– Buenas noches Cas – Y se puso de puntillas, besando su mejilla. Un segundo después, había desaparecido detrás de la puerta. Sonriendo de lado empezó a caminar hacia su habitación.


¿Ángel? – Pregunto Victoria parpadeando varias veces, acostumbrando su vista a la blancura del lugar.

Frente a ella se materializo Ángel sonriendo levemente – Hola de nuevo.

– ¿Viviste en Narnia cierto? – Murmuro la inglesa yendo directo al grano. Antes de dormir la idea de que quizás su compañera actual supiera algo de la leyenda llego a su mente. Y así ella fuera real o no, quizás pudiera ayudarla.

Ángel asintió lentamente – Si ¿Por?

– ¿Que sabes de la Guerra de los Fantasmas? – La morena se quedo en silencio varios momentos, pensando en lo que le decía la pelirroja.

– Bastante, en realidad. ¿Que deseas saber?

– Todo – Dijo Victoria sentándose junto a ella, Ángel asintió mientras suspiraba y empezaba su relato.

– Antes del reinado de la mismísima Bruja Blanca. Los descendientes del Rey Frank y la Reina Helen aun gobernaban a Narnia. En aquellos tiempos eran, El Rey Astrian "El Ingenioso" y la Reina Althea "La Defensora". Ambos unidos en matrimonio desde muy jóvenes, pero sus edades jamás interfirieron en el amor que se profesaban. Ellos no eran reyes ordinarios Victoria. Eran especiales, quizás los más especiales que Narnia haya tenido.

– ¿Que tenían? – Interrumpió Victoria.

– Eran guardianes. Los guardianes de dos elementos. Astrian era un ser temperamental y pasional, Aslan le dio el don de controlar al Fuego. Althea, por el contrario, era una mujer calmada y solo peligrosa cuando se le provocaba, ella manejaba el Agua. Eran totalmente opuestos, pero se decía, que eso era lo que los convertía en la pareja perfecta. No paso mucho tiempo para que sus diferencias se dejaran ver... Llego un punto en el que fueron demasiadas, y la lucha exploto. Nadie supo exactamente que lo ocasiono, pero Astrian le declaro la guerra a Althea. Ella huyo a los bosques, donde consiguió refugio con algunos de los narnianos. Lentamente cada narniano eligió su bando. Y, un año después estaban preparados para la guerra. La historia la llamo la Guerra de los Fantasmas, ella "La Fantasma Blanca", y él "El Fantasma Negro". Sus corazón ya totalmente distanciados por el odio que se profesaban, buscaron todas las maneras posibles de acabar con el otro – Hizo una pausa, organizando las ideas en su mente. Victoria la miraba ansiosa – Pero a pesar de todo eso, su pueblo siempre estuvo sobre lo que ellos querían. Althea lo reto a un duelo a muerte.

– ¿Quien gano? – Murmuro Victoria, interrumpiendo a Ángel una vez más.

Ella le hizo ademán para que esperara – Se prohibió que alguno usara sus poderes. Seria un combate cuerpo a cuerpo. El día llego... Ambos lucharon con todas sus fuerzas, defendiendo lo que creían que estaba bien. Pero, dicen que un corazón roto es el peor mal que puede afectar a una persona. Las fuerzas de Althea decayeron según los minutos pasaban, la idea de matar a su esposo se le hacia inaceptable en su mente. Y aquello le costo caro. Astrian no perdió tiempo en aprovechar su distracción, su espada atravesó su corazón sin premonición alguna. Althea murió al instante.

El aliento quedo atrapado en la garganta de Victoria – ¿La asesino?

Ángel asintió – Si, pero no tardo ni un minuto en darse cuenta de lo que había hecho. Si, había ganado la guerra. Pero al costo de la única mujer a la que había amado en realidad. Se dice que la lloro durante tres días y tres noches en el mismo sitio donde la había asesinado. En la tercera noche un rayo azul bajo desde el cielo y los impacto a ambos. Althea había desaparecido, y Astrian se había convertido en un inmortal. El castigo por lo que había hecho seria llevar aquella carga en su mente y su corazón hasta que las estrellas cayeran de los cielos. Los ancianos contaban que, él en su locura y desesperación, la busco hasta los confines del mundo junto con todos los narnianos que habían estado de su lado, porque su error también había caído sobre ellos, se volvieron inmortales... La leyenda cuenta finalmente que el día que él se diera cuenta que ella estaba muerta y que jamás volvería a su lado, él iría de nuevo a Narnia, a destruir todo a su paso, a destruir cualquier cosa que le recordara a su amada muerta.

– ¿Todo eso es cierto? – Pregunto la inglesa unos momentos después, saliendo de su estupefacción.

Ángel se encogió de hombros – La Guerra de los Fantasmas si ocurrió, pero no sabría que decir acerca del Rey Astrian.

Victoria abrió su boca para decir algo más. Pero no lo logro.

Sus ojos se abrieron de repente, parpadeo varias veces. Sentía su camisón pegado a su cuerpo sudado, apenas una vela estaba encendida en la habitación. Paso una mano por su rostro y se deshizo de la sabana, tomo las zapatillas que estaban en el suelo junto a la cama, una capa y la vela que estaba a poco de extinguirse. Salio de su habitación y camino por los pasillos. Sabia que era tarde, y que casi nadie estaba despierto en ese momento, excepto los soldados que estaban de guardia.

Se planto en frente de la habitación de Caspian. Y la realidad volvió a ella. Después de decirle que descansara ella iría a despertarlo y decirle que un producto de su imaginación le había contado todo acerca de la leyenda de la Guerra de los Fantasmas. Movió los dedos de sus manos indecisa. Aquello era urgente, algo en su mente o corazón, no sabía muy bien aquello, se lo decía. Resoplo molesta, era importante, y tenía que despertarlo para decirle.

Abrió la puerta lentamente, varias velas estaban encendidas en la habitación, en realidad, demasiadas como para poder dormir a gusto. Caspian estaba despierto, estaba sentado en el escritorio, sin camisa, leyendo unos papeles. Levanto la vista al sentir la puerta abrirse.

– ¿Victoria? – Se pregunto extrañado. – ¿Que haces aquí?

– ¿Que haces despierto? – Pregunto ella mirándolo con reproche. Él abrió la boca para excusarse, pero ella negó con su cabeza – Necesitamos hablar.

Caspian frunció el ceño mientras se ponía de pie. Victoria trago saliva al ver el cuerpo del telmarino, totalmente formado y delineado cada uno de sus músculos. Malditas hormonas adolescentes gruño en su interior mientras se obligaba a quitar la vista del Rey. Caspian permanecía imperturbable, sin haberse dado cuenta del desliz de su amiga. – ¿Que ocurre? – Pregunto regresándola a la realidad.

– La Guerra de los Fantasmas... Se que ocurrió – Caspian la miro extrañada, pero ella se sentó en la alfombra que cubría el suelo y empezó a relatar la misma historia que Ángel le había dicho minutos antes. El Rey escucho en silencio cada palabra dada por ella, sin interrupciones, intentando atar los cabos sueltos que quedaban en su mente.

Al terminar, al igual que ha ella le había pasado, Caspian se quedo en silencio varios minutos. Finalmente, hablo – ¿Como sabes todo eso?

Victoria maldijo en su interior, esa era la pregunta a la que le había estado huyendo, pasó una mano por su cuello, buscando una respuesta. No le podía decir que de un libro o pergamino, pues le pediría que se lo mostrara, y allí si estaría en problemas. Suspiro – Me lo dijeron en un sueño – Admitió en voz baja.

– No entendí Victoria.

Ella resoplo y dijo con tono más alto – Me lo dijeron en un sueño – Repitió.

Caspian la miro escéptico. – ¿Es en serio? – Pregunto finalmente.

– No me hables así Caspian – Hizo una pausa – No estoy loca – El telmarino la miro un buen rato, pensando que en realidad si lo estaba – ¡Esta bien! – Exclamo ella exasperada – Cree lo que quieras. Que te vaya bien buscando en la biblioteca. Buenas noches – Murmuro acercándose a la biblioteca.

– ¡No te molestes! – Pidió Caspian tomándola del brazo – Por favor – Pidió ya mas serio.

– No estoy loca Caspian – Respondió Victoria, claramente ofendida.

– No pienso que lo este – Ella lo miro sin creerle ni una palabra – ¡Es en serio! Entiéndeme, es algo difícil aceptar que llegues a estas horas de la noche a mi habitación, me hables de una leyenda casi olvidada y me digas que lo oíste en un sueño.

Sus ojos verdes lo miraban mal – No estoy loca – Repitió una vez mas, intentando zafarse del agarre del Rey. – Cree lo que quieres – Caspian sonrió descaradamente – ¡Déjame ir!

El telmarino rió – No te molestes – Ella se mantuvo en silencio peleando por soltarse – Te creo Victoria. Creo todo lo que dijiste – Acepto finalmente.

– Ahora yo no te creo – Caspian rodó sus ojos, ella sin duda se ponía sensible a esas horas.

– ¡Por el amor a Aslan, Victoria! Te creo, te creo, te creo – Repitió varias veces.

– ¿De verdad? – Interrogo ella estrechando sus ojos hacia él.

Caspian soltó el agarre y levanto ambas palmas, en señal de rendición – Si, te creo totalmente Ella asintió lentamente mientras bostezaba – Pero mañana podemos discutirlo, ve a dormir.

Ella rodó sus ojos mientras tomaba la vela una vez mas – Buenas noches – Murmuro restregando sus dedos en su ojos como una niña pequeña.

– Buenas noches – Respondió él mientras se quedaba solo en su habitación. Una sonrisa se dibujo en su rostro. Ella era especial sin duda alguna.


"...Tantos pensamientos que no puedo sacar de mi cabeza

Pero no importa, seguiré perdiendo mi tiempo

Una y otra vez

Me enamoro de ti

Una y otra vez

Haces que me enamore de ti

Una y otra vez, una y otra vez

Aunque ni siquiera lo intentes..."

Over And Over – Three Days Grace.


AAAAA No tienen idea de como me costo escribir este capitulo, normalmento duro que si dos horas entre escribirlo buscar la cancion y arreglarlo. Con este dure dos diaas ._. Que desgracia no? Boeeh, creo que me bien, y por fin pude escribir lo de la leyenda.

Buenoo, creo que ya el amor va viniendo en la historia. Lo prometo! Habra amor! Solo esperen unos capitulos mas par favar! No me extiendo mas.

Les gustoo? Revieeews? :D