Disclaimer: Todo le pertenece a C.S Lewis. Yo solo juego con los personajes.
Summary: "Solo quiero regresar a casa" Victoria verá que no es tan sencillo. Una guerra, un amor. Mentiras y traiciones. La vida nos pone una nueva prueba. ¿Te crees capaz de pasarla? Es tu turno de demostrarlo. Caspian/OC
Capitulo VII – When You're Gone
"Cuando te vas
Cuento los pasos que das
¿No ves cuanto te necesito ahora mismo?"
– ¿En realidad ocurrió así? – Pregunto Caspian. Él junto con el Profesor y Victoria estaban en su estudio, discutiendo la historia que Ángel le había contado a ella.
– Has refrescado mi memoria – Respondió el anciano dirigiéndose a Victoria – Eso fue lo que ocurrió.
– ¿Incluso la inmortalidad de Astrian? – Murmuro ella.
Cornelius se encogió de hombros – La Guerra de los Fantasmas si ocurrió, pero quizás, la inmortalidad de Astrian haya sido una exageración. No podría decirte si es cierto o no.
Los dos jóvenes asintieron lentamente.
Toc toc
– Adelante – Llamo Caspian. Un siervo telmarino entro, haciendo una reverencia a los presentes, se dirigió al medio enano.
– Profesor, los Señores del Concejo piden su presencia – Dijo respetuosamente. Los tres asintieron y él salio del estudio.
Cornelius se volvió hacia los otros – Supongo que podremos continuar esta charla mas tarde ¿no? – Pregunto amablemente.
– Claro – Respondió Caspian, su ex-tutor asintió y un par de segundos después, estaba solo él y Victoria en el estudio. El telmarino se dejo caer en el sillón junto a ella, quien sonreía orgullosamente – ¿Que? – Pregunto un momento después.
Ella amplio su sonrisa – No estoy loca.
– No mas de lo que yo imagine – Bromeo él. En respuesta, la inglesa codeo su costado.
– Tonto.
Con un suspiro dejo caer su cabeza en su hombro, bostezo aburrida.
– Hace mucho que no practicamos – Empezó Caspian, un nuevo suspiro salio de la boca de la joven.
– ¿Ahora? – Interrogo levantando su cabeza y mirándolo haciendo puchero. Pero el Rey se mantuvo imperturbable.
Sonriendo asintió – Si, vamos – Ella resoplo mientras se ponía de pie.
– Vamos – Respondió un poco más animada.
Agacho su cabeza con rapidez, oyó el zumbido de la espada casi rozar su oreja. Sonrió competitivamente, retándola. Ella correspondió su sonrisa, blandiendo a Agatha hacia él. – ¡Perfecto! – La felicito, ella alzo sus cejas. Esa vez, él ataco. Ella retrocedió en seguida, la espada rozo su camisa, pero no le importo. Rhindon y Agatha chocaron en el aire.
Usando sus fuerzas, Caspian consiguió bajar ambas espadas, Victoria resoplo y él rió entre dientes. Se lanzo hacia el Rey una vez más, provocando que retrocediera, sabiendo que había estado a punto de ser herido. Ella sonrió orgullosa. Aprovechando su momento de distracción, él blandió a su espada hacia ella, una maldición salia de sus labios mientras caía al suelo. Rhindon rozaba su garganta.
– No te distraigas – Regaño él quitando la espada de su garganta y sentándose en la hierba junto a ella. Ambos habían tenido ya unos buenos combates, era tiempo de descansar. Victoria se dejo caer en la hierba respirando profundamente. Levanto su vista al cielo, estaba levemente teñido de gris, Caspian se acostó junto a ella. – Lloverá.
– ¿Que? Creí que ya te gustaba la lluvia – Respondió ella riendo con ganas.
Caspian rodó sus ojos – Como tu digas – Dijo sonriendo levemente.
– ¡MAJESTAD! ¡MAJESTAD! – Gritaba Mericheep corriendo hacia la pareja. Ambos se sentaron rápidamente. El ratón llego totalmente agitado.
– ¿Que pasa? – Pregunto Caspian preocupado.
– Los Señores del Concejo lo llaman Majestad. ¡Es urgente! ¡Un ejercito esta marchando a los campos de Beruna!
El Rey se puso de pie de inmediato, y salio corriendo a la Sala del Trono. Se volvió tan solo una vez, su mirada se encontró con la de Victoria. Ella negó levemente y él empezó a correr hacia la Sala del Trono.
"...Nunca me he sentido de esta manera
Todo lo que hago hace que te recuerde
Y la ropa que dejaste esta tirada en el piso
Huelen a ti
Amo todo lo que haces..."
Abrió las puertas con brusquedad – ¿Que esta pasando? – Pregunto rápidamente caminando hacia su Trono, llego a él, pero no se sentó. Espero expectante la respuesta.
Un grifo se inclino ante él y respondió – Majestad, estaba encargado de custodiar la frontera, llegaron de la nada, quemaron y destruyeron todo... Solo yo pude huir – Murmuro con la cabeza gacha. La levanto de nuevo, sus ojos brillaban en confusión – Una cosa mas mi Señor, eran... Eran narnianos.
Caspian frunció el ceño – ¿Narnianos?
– Si, faunos, enanos, minotauros, bestias parlantes... Incluso gigantes.
– ¿Actualmente donde están? – Pregunto.
– Iban de camino a los campos de Beruna.
El pensó durante unos segundos – ¿Saben sus intenciones?
Uno de los Señores telmarinos se levanto de su silla, se inclino ante Caspian – Si destruyeron uno de los puestos de las frontera, me temo que han venido a lo mismo Majestades. Venían armados.
– ¿Cuanto tiempo para que arriben?
– Cinco días como máximo mi Señor – Respondió el grifo.
Caspian asintió lentamente – Llamen a los Generales de los escuadrones. Ellos no han venido a discutir – Con esas últimas palabras, la sesión acabo.
– ¿Condiciones del ejercito? – Pregunto Caspian automáticamente. Él junto con sus Generales estaban reunidos, una mesa en medio de ellos, con el mapa de Narnia extendido en ella.
– Perfectas Majestad, listas para partir mañana mismo si lo desea.
– ¿Totalmente seguro de ello?
– Si mi Señor.
Caspian asintió lentamente – Partimos mañana. Iremos a los campos de Beruna.
– Por supuesto Majestad – Con eso, los Generales salieron de la sala, a preparar a sus escuadrones.
El Rey pasó una mano por su rostro. ¿Como era posible que de la nada un nuevo ejercito estuviera en camino a buscar la guerra? ¿Además narnianos? Algo se le estaba escapando de las manos... El problema era que, no lo recordaba.
Caminaba apresurado por los pasillos. Tenía que reunirse con Vendaval inmediatamente, había demasiadas cosas que hacer.
– ¡Caspian! – Llamo una voz masculina, se giro inmediato, parando su marcha. El Profesor Cornelius caminaba lo más rápido que podía hacia él.
– ¿Profesor? ¿Que pasa?
Cornelius tomo una respiración profunda – Necesito decirte algo – Caspian se removió, mirando hacia la puerta donde el centauro le esperaba – Es urgente, es acerca de la guerra y Astrian.
– Entonces, vamos – Ambos entraron a otra habitación. El telmarino encendió varias de las velas, iluminando el lugar. – ¿Que pasa?
– Es él, es el Rey Astrian quien esta viniendo.
El Rey frunció el ceño profundamente – ¿Que? Es... Es imposible Profesor.
– Por supuesto que no. Piénsalo, los incendios, la destrucción, la invisibilidad... ¡El dragón que te ataco a ti y a Victoria! Todo esta conectado.
– ¿Invisibilidad? – Pregunto confundido. Bien, era cierto todo aquello, además el grifo había dicho que el puesto de guardia en la frontera había sido quemado. Pero ¿Invisibilidad? ¿Que era aquello?
– No lo llaman el Fantasma Negro por nada Caspian. Podía hacerse invisible, esconderse en las sombras... Por eso jamás conseguían al culpable de los incendios. ¡Es él!
– Dijiste que no estabas seguro de que fuera verdad eso. ¿Por que ahora estas tan seguro? – Se le hacia imposible la idea de que un personaje de una leyenda fuera el causante de todo aquello. Imposible.
El Profesor suspiro – Piénsalo, viene con ejército de narnianos, lo que dijo Victoria, todos y cada uno de ellos carga con la misma maldición de Astrian... Es él.
Caspian pasó una mano por su rostro. – Vendaval me esta esperando.
Cornelius asintió lentamente, dejándole el paso libre – Piénsalo Caspian, todo esta conectado – Dijo finalmente.
Asintiendo aun inseguro, Caspian salio de la habitación, en dirección a Vendaval. Abrió la puerta, el centauro lo esperaba de pie junto a una mesa, otro mapa de Narnia puesto sobre ella.
– ¿Quien lleva ese ejercito Majestad? – Pregunto Vendaval con desconcierto. Su ceño permanecía fruncido y sus manos apoyadas en la mesa.
El Rey suspiro con resignación – No lo se Vendaval... No lo se.
Toc toc
– Adelante – Dijo Caspian. La puerta se abrió lentamente, Victoria entro, la cerro silenciosamente detrás de ella.
Él le sonrió levemente, pero la supuesta alegría de la sonrisa nunca llego a sus ojos. Se veían cansados, preocupados, alterados... Esperando por ir a buscar solo muerte y destrucción.
Ella camino hasta su cama, donde se sentó en la esquina – ¿Que paso Cas? – Pregunto finalmente.
– Tu lo oíste, un ejercito esta yendo a Beruna.
– ¿Quienes? – Pregunto extrañada.
Caspian dejo de revisar su armario y se sentó en la cama junto a ella, suspirando profundamente.
– No lo se... El Profesor dice que... – Dudo antes de continuar – Que es Astrian.
Victoria se volvió hacia él frunciendo el ceño – ¿Astrian? Pero... Se supone que no era cierto.
– Tu misma lo estas diciendo, se supone... No se que pensar, me parece imposible e improbable, pero todo lo que ha pasado... Son demasiadas coincidencias.
– Las coincidencias no existen Cas... Todo pasa por una razón – Pero el Rey asintió distraídamente, se levanto dejando caer su vista en el balcón, la noche estaba cayendo lentamente. Victoria se acerco a él – ¿Hay algo mas?
El telmarino se giro lentamente hacia ella – Narnia siempre esta en guerra, no hemos tenido ni cinco años de paz... Es solo que – Suspiro pasando una mano por su rostro – Tanto los narnianos como los telmarinos merecen tener paz...
– La vida no es justa Cas... Y tu, al igual que yo, sabemos eso – Y él entendió de inmediato. Por supuesto que la vida no era justa, y se dio cuenta que él no era el único que había pasado por la tragedia de perder a seres queridos. Ella que, era tan especial, había perdido a sus padres al igual que él. Tenía toda la razón... La vida no es justa, ni siquiera para la mejor persona existente.
– Lo se – Murmuro finalmente. Victoria se removió nerviosa y ansiosa detrás de él – ¿Que? – Pregunto.
Ella suspiro profundamente, tomando valor – Quiero ir contigo – Respondió finalmente.
Caspian se giro hacia ella inmediatamente. No sabia que hacer si reírse o gritarle. Trago saliva – ¿Que tu que?
– Ya me oíste Caspian. Quiero ir contigo y con los narnianos.
Él negó rápidamente – Estas loca.
Victoria alzo las cejas hacia él – No lo estoy Cas... Hablo en serio.
– No dejare que vayas Victoria.
– ¿Por que? Me has enseñado a luchar durante meses.
Caspian rió burlonamente – ¿Y? Era defensa, jamás dije que fuera para que vinieras a una guerra conmigo. No vendrás.
– ¡Caspian por Dios! Tu mismo lo has dicho, soy buena. ¡Dame una buena razón para que no pueda ir! – Exclamo subiendo su voz.
El telmarino la imito, su voz también subió de tono – No Victoria. Es mi última palabra.
– Estas siendo un tonto Cas... No soy ninguna niña, puede protegerme sola.
Él alzo las cejas hacia ella – ¿En verdad puedes? ¿Estas segura? – Pregunto estrechando sus ojos oscuros hacia ella.
Victoria se mantuvo imperturbable, con la cabeza en alto. Sus ojos verdes ardiendo en ira – ¡Quiero ir! – Casi grito.
– ¡Ya te dije que no Victoria! ¡No iras! No permitiré que vayas y te maten.
– ¡Me sorprende la confianza que me tienes! – Le grito ella lanzando sus brazos al aire. ¿Por que después de tantas practicas, golpes, cortadas, regaños no la dejaba ir?
Caspian mantuvo el mismo tono de voz. Sus puños permanecían apretados, y sus nudillos blancos por la presión. Estaba loca, ¿Como le pedía que la llevara a la guerra? Y quizás a una muerte segura, no podía hacer eso, ni siquiera en broma. – Piensa lo que quieras Victoria no iras.
– ¡MALDITA SEA CASPIAN! – Grito ella con fuerza – ¡Dijiste miles de veces que no traen humanos de otros mundos sin una razón! ¿EN REALIDAD CREES QUE ME HABRIAN SACADO DE MI MUNDO, APARTADO DE MI FAMILIA SOLO PARA VER COMO TE VAS A LA MALDITA GUERRA Y QUEDARME COMO UNA ESTUPIDA AQUI ESPERANDO?
Caspian estallo.
– ¡NO IRAS! ¡No discutiré más contigo Victoria! ¡NO IRAS!
– ¡DIME UNA MALDITA RAZON CASPIAN! ¡Y no vengas con lo de la defensa! ¡Esa es una excusa que ni TÚ puedes creerte!
Un fuerte resoplido salio de la nariz de Caspian, ella lo miraba con ira y rabia, sus mejillas estaban encendidas y sus puños apretados al igual que él – ¡No quiero que vayas! ¡No iras Victoria!
– ¿Sabe algo Rey Caspian X? – Empezó con burla – ¡VETE A LA MI...!
Toc toc
– ¡Adelante! – Llamo el Rey, respirando profundamente para calmarse. Un fauno soldado entro, se inclino ante él.
– Esta todo listo, el General Vendaval lo llama para ajustar los últimos detalles – Con eso se inclino una vez mas y salio de la habitación.
Caspian tomo otra respiración profunda – Mira Victoria... – Empezó, pero estaba solo en su habitación. Soltó una maldición. – Ella acabara conmigo...
"...Siempre necesite tiempo para mi
Pero nunca pensé que necesitaría que estuvieras ahí cada vez que lloro
Y los días se sienten como años
Y el lado de la cama donde descansabas
Sigue vacío..."
Victoria entro maldiciendo a su habitación, cerro con fuerza la puerta de su habitación. – ¿Por que es así? ¡Después de todo lo que dijo! ¡Por Dios, es un grandísimo imbecil! – Exclamo para si misma con rabia. – Ugh, ¡Imbecil! – Lagrimas de impotencia cayeron de sus ojos, las limpio rápidamente. ¿Quien se creía él? Se grito internamente.
Toc toc
– ¡¿Quien? – Grito de mal humor.
– Victoria ábreme. Tenemos que hablar – Era Caspian.
Ella bufo – ¡Ja! No tengo que hablar nada con usted, Majestad.
– ¡Victoria vamos! Somos adultos, hablemos.
– ¿Lo dice quien va a la Guerra mañana verdad? – Exclamo ella.
Caspian resoplo, siguiéndole el juego – Y también la que quería ir ¿no?
– Aun quiero ir – Corrigió ella desde dentro.
– ¡Por el amor a Aslan Victoria! ¡Ábreme la puerta!
La inglesa bufo una vez más. Después de todo lo que le había dicho, ¿En verdad esperaba que le perdonara tan rápido? Pues no – No Caspian... Tienes cosas que hacer con tu querida Guerra.
– Deja de comportarte como una niña. Sabemos perfectamente que no lo eres, ¡Abre!
– Maldita sea Caspian, ¡Vete! Que te vaya estupendamente allá.
El telmarino toco la puerta de nuevo – ¡Abre Victoria! No me iré hasta que no abras –
Dentro, ella se encogió de hombro – Quédate, no me importa. No abriré.
El Rey paso una mano por su rostro – ¿Sabes que no me importa romper la manilla verdad?
Un grito de rabio se oyó desde dentro.
Smack
El cofre de madera impacto contra la puerta. Caspian se alejo de ella inmediatamente.
– ¡Vete Caspian! – Esa vez, su tono se oía distinto. Un sollozo ahogado resonó desde dentro. Caspian apretó sus ojos.
Toco suavemente la puerta una vez más – Por favor... Abre – Dijo con tono más suave. Ella estaba llorando por su culpa. Se maldijo, había ido a arreglar las cosas con ella ¿Y que consigue? ¡Lastimarla! Perfecto Caspian, se recrimino mentalmente.
– Por favor... Déjame – Pidió una vez más ella.
Él asintió desde fuera – Nos iremos mañana temprano – Le aviso – Buenas noches – Dijo con pesadez.
Victoria espero al silencio. Cuando estuvo segura de que se había ido, un profundo sollozo salio de su garganta. – ¿Por que él? ¿Por que tenían que ir a la guerra? ¿Por que no podía ir? – Grito contra la almohada. Ella solo quería asegurarse de que Caspian estaría bien, de que regresaría sano y salvo. ¿Por que le quería negar aquello? ¿Por que?
Las lágrimas continuaron cayendo de sus ojos, y ella no se molesto en detenerlas.
Aslan, Dios... Cuídalo. Por favor... Rogó entre lágrimas
"...Estamos hechos el uno para el otro
Estaré aquí por siempre
Tú y yo lo estaremos
Todo lo que quería era que supieras
Que supieras que todo lo que hago
Es darte mi corazón y alma
Apenas puedo respirar sin tenerte aquí conmigo..."
A la mañana siguiente, Victoria despertó temprano, su vista se dirigió al reloj. Sus ojos se abrieron como platos, se quito las sabanas de encima y salio corriendo a la puerta. Tenia la misma ropa del día anterior pero no le importaba, llego a la habitación de Caspian, la abrió sin tocar.
Vacía.
Estaba todo arreglado, y la armadura que siempre estaba en la esquina de su cuarto no estaba. Corrió por los pasillos, llevándose a varios guardias por delante. No importo, nada de eso importaba. Llego al estudio de Caspian.
Vacío.
Voces venían del balcón, abrió las puertas de cristal y salio. El ejército estaba afuera, a punto de salir. Un sollozo salio de su garganta.
Caspian iba sobre Batallador, en el frente de las tropas. Victoria tapo su boca con su mano, conteniendo las lágrimas que rogaban por salir.
El Rey se volvió, queriendo dar un vistazo a Cair Paravel, a aquel castillo que había estado tantas veces dentro de sus sueños, que lo había llevado a la realidad y que ahora debía dejarlo una vez mas, para proteger a su país...
Un figura estaba desde el balcón de su estudio, su cabello rojo volaba entre su cara por la fuerte brisa marina. Era ella.
– Victoria... – Susurro.
Ella negó lentamente con su cabeza, como si lo hubiera huido.
Era demasiado para ella, no podía. Girándose sobre sus talones corrió, huyo de la vista del telmarino.
– Adiós... – Dijeron los dos a la vez, sabiendo que el otro nunca oiría esa despedida.
"...Cuando te vas
Las piezas de mi corazón te extrañan
Cuando te vas
El rostro que conociste también te extraña
Cuando te vas
Te llevas las palabras que necesito oír
Te extraño..."
When you're gone – Avril Lavigne.
