Summary: "Solo quiero regresar a casa" Victoria verá que no es tan sencillo. Una guerra, un amor. Mentiras y traiciones. La vida nos pone una nueva prueba. ¿Te crees capaz de pasarla? Es tu turno de demostrarlo. Caspian/OC

Disclaimer: Todo le pertenece a C.S Lewis. Yo solo juego con los personajes.

Capitulo IX Hero


"Tan solo a un paso

Tan solo a un respiro

Mientras pierdo mi fe hoy

(Cayendo de la cima hoy...)"


– Vieron al enemigo. Están marchando hacia acá. La batalla es hoy.

Un pesado silencio lleno el ambiente entre ambos. Caspian mirando sin ninguna emoción a Victoria, seguía molesto con ella, y dudaba que eso cambiara en un tiempo cercano. Victoria trago saliva, pero no rompió el silencio. Podía sentir la mirada del telmarino sobre ella, intentando descifrar sus pensamientos, pero ella no se lo pondría tan fácil. – Tienes que irte ya a Cair Paravel – Le ordeno, sin mirarla a los ojos.

– No me hagas regresar Caspian – Pidió ella – Déjame quedarme, quiero quedarme.

Cansado de la misma pelea con ella, se le acerco y la tomo por los hombros – ¿Acaso no entiendes lo que significa ir a una guerra? Tienes que asesinar para sobrevivir, Victoria. Tienes que dar la vida de otros para poder mantener la tuya. Nadie te perdonara ni te tendrá misericordia porque seas mujer, si tienen la oportunidad te asesinaran y no dudaran en hacerlo.

– No importa, déjame encontrar al menos un motivo por mí llegada aquí. Solo eso quiero.

El Rey la soltó mientras negaba rápidamente con su cabeza – No puedo permitirlo. Tienes que volver.

– Caspian... Por favor – Rogó ella.

– No – Fue la única respuesta de su amigo. – Tienes que regresar ahora mismo – Con eso salio de la tienda dejándola sola.

El telmarino respiro profundamente mientras pasaba una mano por su cabello. La mirada cariñosa y especial de Victoria hacia él había desaparecido dejando una mirada seca y rencorosa. Ella no tenia idea de como le dolía a Caspian tener que tratarla y hablarle así, pero ya no conseguía otra forma para que ella entendiera que una guerra no era lugar para ella. Él había creído en ella, había confiado ciegamente en que se quedaría bajo el resguardo de los guardias del Castillo. Pero no, ella salio inmediatamente tras él, desobedeciendo cada una de las órdenes que él le había dado. Para él de alguna forma, aquello era traición.

Por el rabillo de su ojo observo a Rendar, el padre de Claire. La joven yegua permanecía con la cabeza gacha mientras escuchaba en silencio los regaños dados por su padre. Quito la mirada de ellos, la guerra no era lugar para ella ni para Victoria. Había sido un total error su decisión de ir hacia ellos.

La solapa de la tienda del Rey se abrió, y Victoria salio de ella. Ya con su armadura arreglada, paso por el lado de Caspian sin dirigirle palabra alguna. Espero a una distancia recatada a Claire. Dando un último asentimiento hacia su padre, la yegua se volvió hacia ella, camino sin ánimos hasta llegar a su lado.

Victoria la miro con su rostro lleno de arrepentimiento y disculpas hacia Claire – ¿Estas bien?

La narniana suspiro brevemente – Eso creo – Respondió finalmente.

– Tenemos que regresar Cair Paravel.

– Lo se... Están por partir a la batalla – La voz de Claire se quebró, con miedo de que le ocurriera algo a su padre o a su hermano. Victoria se acerco a ella y le acaricio el hocico con dulzura. Ella sabia lo que su nueva amiga sentía en ese momento, así no lo admitiera en frente de Caspian, su preocupación por él estaba al máximo, era el Rey, capturarlo, herirlo, asesinarlo, o el simple hecho de hacerle algún daño era obtener el premio mayor en aquella guerra. Dio un respingo, ella estaría dispuesta a regresar a Cair Paravel por su propia voluntad si tan solo él regresará con ella.

– Ya tenemos que volver – Murmuro la inglesa mientras se separaba de su amiga. – Se están yendo – La yegua asintió y Victoria subió sobre ella. Se volvió tan solo una vez.

Caspian las había estado observando en silencio, su mirada se encontró con la de Victoria. Y ella supo de inmediato que él se equivocaba. Que ella no debía estar montada sobre Claire para huir. No, ella debería estar yendo a su lado, no corriendo a asegurarse a costa de otros. Sin romper el contacto visual, ella negó con su cabeza mientras se volvía. Apretando los costados de Claire, la yegua empezó a galopar hacia Cair Paravel una vez más.


"...Necesito un héroe que me salve ahora

Necesito a un héroe que venga justo a tiempo

Sálvame justo a tiempo

Sálvame justo a tiempo..."


El Rey se volvió hacia Vendaval, que esperaba por sus órdenes.

– Estamos listos Majestad – Dijo el centauro.

Caspian asintió mientras se montaba sobra Batallador – ¡A sus posiciones! – Grito a todos los soldados – ¡Estamos listos! – Dirigiendo al semental al inicio de la formación, el ejército formado por narnianos y telmarinos empezó a marchar hacia el punto de encuentro.

El mediodía empezó a caer lentamente sobre ellos. Caspian y su ejército esperaban pacientemente a la llegada de sus desconocidos enemigos. Él sentía dentro de su ser, que pronto sabría quien estaba detrás de aquellos ataques. En la lejanía, empezó a escuchar el vibrar de los tambores, anunciando la llegada de las tropas enemigas. Él esperaba que frente a él, los soldados del otro ejército aparecieran lentamente. Pero grande fue su sorpresa cuando algo totalmente distinto ocurrió.

Frente a todos los narnianos y telmarinos, empezaron a materializarse sombras negras, que apenas tocaban la hierba verde del terreno, se convertían en bestias. Caspian supo en ese instante que su Profesor estaba en lo correcto.

Eran los fantasmas negros, liderados por el Rey Astrian. Éste fue el ultimo en aparecer, rodeados por llamas naranjas y rojas, junto con las mismas sombras que sus súbditos, apareció frente a ellos el monarca sobre un caballo negro brillante.

Caspian observo al ejecito enemigo con minuciosidad. La estrategia que ellos habían creado había sido a ciegas, no tenían la mas mínima idea de como seria su contrincante. Ahora ahí, pudo dar un respiro aliviado, sus números no eran tan altos. Pero con pesar tuvo que admitir que aquellos números si eran mayores a los propias.

Dándose cuenta de la mirada del gobernante. Vendaval se volvió hacia él – Mis ancestros siempre dijeron que los números no ganan batallas mi Señor.

El telmarino se volvió hacia el narniano – Pero apuesto que sabían que ayudan a ganar batallas – Y él nunca supo que su antiguo compañero de batallas, Peter Pevensie, mejor conocido como el Gran Rey Peter "El Magnifico", había dicho palabras muy parecidas mil trescientos cinco años antes.

Bajando la visera de su casco, Caspian escucho como los cuernos de su ejército empezaban a sonar por todo el lugar. Alertándolos a todos, a que estuvieran listos para la señal del líder telmarino. El otro ejército, empezó a marchar hacia ellos. Esperando el momento oportuno, Caspian levanto a Rhindon en el aire. Los narnianos lo miraban atentamente esperando la señal de su Rey. Con total decisión y autoridad, Rhindon cayo, ordenando el primer ataque de una nueva guerra.


"...Solo soy un hombre

No un superhéroe

Alguien que me salve del odio...


Victoria y Claire galopaban con pesadez, cada una inmersa en sus pensamientos, sabiendo que atrás estaban dejando a cientos de narnianos y telmarinos que arriesgarían su vida por proteger la vida y la paz de su país.

El sonido de un cuerno atravesó sus oídos.

La inglesa apretó sus ojos con fuerza. ¿Por que huía? ¿Por que corría una vez más? abrió sus ojos, tratando de enfocar su mirada en algo, pero no pudo. Y de alguna manera, eso reflejo su vida. Siempre corriendo de todo, siempre queriendo llegar a la meta final, sin interesarse en lo hermoso que podía llegar a ser el recorrido. Había querido regresar a su hogar en Inglaterra, y no había querido apreciar lo hermosa que era Narnia. Había querido recuperar a sus padres, al menos haber sabido como eran, y no supo apreciar a su abuela que la había criado durante toda su vida. Había querido que Caspian se quedara en Cair Paravel, sin pensar que él era el Rey después de todo, que él tenia un deber y una responsabilidad con su pueblo.

– ¡Detente! – Grito de la nada. Asustada ante la reacción de su amiga, Claire freno en seco. La inglesa se apretó con fuerza a los costados de la narniana, intentando mantenerse en la silla.

– ¿Que ocurrió? – Pregunto Claire nerviosa y ansiosa. Sin decir una palabra, Victoria bajo de ella, y empezó a caminar por el bosque demasiado desesperada. Paso una mano por su cabello rojo, mientras un gruñido de frustración salio de sus labios – ¿Que te pasa? – Pregunto Claire de nuevo. Victoria no respondió, paso una mano por su rostro para luego encerrarlo entre sus dos manos. Preocupada, Claire se acerco a ella, y rozo su hocico contra sus manos. Con tono más delicado murmuro: – ¿Que paso?

– Estoy cansada de esto – Dijo aun con su rostro entre sus manos – De siempre huir, de nunca darme cuenta de las verdaderas cosas que importan.

– ¿De que estas hablando? – Dudo la yegua.

– Estamos corriendo a Cair Paravel ¡Cuando hay miles de personas que van a una guerra a arriesgar su vida por nosotras! ¡No es justo Claire! Deberíamos estar allí, no huyendo como cobardes.

– Estaremos en problemas si regresamos – Intento convencerla la narniana – El Rey Caspian se molestara mucho con nosotras.

Victoria levanto el rostro de entre sus manos, Claire la observaba confundida. Por dentro moría por regresar junto a las tropas, pero a la vez estaba muy clara acerca de las consecuencias que acarrearía aquello.

– Yo... – Suspiro – No volveré a Cair Paravel. No puedo. Prefiero morir en la batalla que esperar porque ellos vuelvan, y quien sabe con que noticias.

– ¿En realidad esto es lo que quieres? – El tono de la yegua se había vuelto maduro y serio. Y a los ojos de Victoria, ella era toda una tegua adulta, y no la niña que era para su padre, su hermano y hasta para el mismo Caspian.

– Si – Fue la respuesta decidida de la joven inglesa. Asintiendo sin vacilar, se separo de su amiga.

– Si sobrevivimos a esto, podremos con cualquier reproche – Intento aligerar el ambiente. Una amplia sonrisa adorno el rostro de Victoria. Con nuevo valor y fuerza, se monto sobre Claire. Sin orden alguna, ella empezó a galopar de regreso a los Campos de Beruna. Dispuestas a averiguar que les deparaba el destino.


"...Es solo otra guerra

Otra familia destrozada

(Cayendo de la cima hoy)

Tan solo a un paso del abismo

Solo otro día en el mundo en que vivimos..."


Los jinetes partieron de inmediato hacia el ejército colocando sus lanzas en posición horizontal, dispuestos a acabar con cualquiera que se colocara en su camino. Sin perder tiempo, el ejercito enemigo empezó a marchar hacia ellos. Los felinos corrieron de inmediato hacia los jinetes telmarinos. Sin temor alguno, los segundos pasaron lentamente dentro de la mente de Caspian. El conteo regresivo.

Tres...

Dos...

Uno

Ambos bandos se encontraron, desatando una nueva batalla, poniendo el destino de Narnia una vez más en sus manos.

Caspian tenso las riendas de Batallador, esperando para partir junto a sus soldados. La próxima vez, los jinetes serian espadachines. Se movió ansioso sobre la silla del semental. Paciencia, dijo dentro de si mismo. Al igual que él, Astrian permanecía imperturbable, mirando la batalla que se libraba frente a él. Con una vista envidiable, Caspian se concentro en él. En la lejanía, apenas era un pequeño punto, pero desde allí podía ver su postura regia y militar. Con pesar tuvo que admitir que, era un líder envidiable.

Sacudió su cabeza, él tenía un pueblo que esperaba a sus señales, esperaba que los guiara como había jurado el día de su coronación. Y no le fallaría. Supo que era el momento exacto, levanto a Rhindon sobre su cabeza, alertando a los soldados una vez más. Mirando con seguridad el terreno de la batalla. Dio el grito de guerra:

¡POR NARNIA Y POR ASLAN! Con aquella exclamación, los centauros y los demás jinetes telmarinos empezaron a galopar detrás de Caspian, quien lideraba la marcha. Era su momento de defender a Narnia.

Una maliciosa sonrisa se dibujo en los labios del Astrian. El muchacho tenía agallas, debía admitirlo. No cualquiera se enfrentaba a un ejército desconocido con semejante estrategia. Quito la sonrisa de sus labios, pero aun así, eso no significaba que permitiría que ganara aquella batalla. Levanto a su propia espada, preparando a sus propias tropas de narnianos. Lanzando una bola de fuego al aire, que se desintegro frente a los ojos de todos, su ejército empezó a encaminarse hacia las tropas de Caspian.

Veamos de que estas hecho, muchacho Murmuro para si mismo mientras instaba a su propio caballo a ir hacia el campo de batalla.


"... Necesito a un héroe que me salve

(Salva mi vida ahora)

Necesito aun héroe que me salve

(Un héroe me salvara justo a tiempo...)"


Claire galopaba inalcanzable a través de los bosques, la velocidad impresiono verdaderamente a Victoria, quien sonreía orgullosa de su amiga. Llegaron al lugar donde el campamento estaba asentado, tan solo quedándose los curadores, esperando que los grifos llevaran a los heridos a sus manos. No se detuvieron allí y siguieron de largo.

– ¿Cuanto falta? – Pregunto la pelirroja bastante ansiosa.

– Paciencia... En una hora estaremos allá – La inglesa emitió un gruñido, era bastante tiempo. Demasiado, aclaro dentro de ella. Sacudió su cabeza, tenia que esperar y tener su mente concentrada en la batalla.


Flechas llovían desde los cielos, acabando a cualquiera que estuviera a su alcance. Los enanos y faunos se destacaron en su trabajo, Caspian sonrió levemente, orgulloso. Tenía a los mejores. Con un limpio corte, acabo con el contrincante que tenia delante. Su cuerpo cayo inerte al suelo.

Resoplo, una cosa era haberse enfrentado a telmarinos, otra a traficantes de esclavos. ¿Pero a narnianos? Sabía que no era el pueblo que lo había apoyado desde casi siempre, que no eran los narnianos que conocía. Eran otros, de épocas diferentes, seguían a otro líder. Pero él había jurado ante Aslan y ante los Reyes de Antaño protegerlos. No matarlos en la guerra. Sentía que traicionaba sus principios, y la sensación era horrible.

– ¡Majestad! – Advirtió uno de los soldados justo a tiempo para que Caspian agachara su cuerpo, evitando que la espada narniana cortara su cuello. Sin dudar un momento, impulso a Rhindon hacia delante, clavándola por completo en el fauno. Caspian sacudió su cabeza, jamás le había gustado asesinar a sangre fría, no era su naturaleza. Pero en el fondo sabia, no sin pesar que, eran ellos o él mismo.

– Gracias – Murmuro con voz levemente ronca, debido a que ya el agotamiento se estaba haciendo notar en su cuerpo. Sabía que los minutos estaban pasando con demasiada rapidez, y en unas simples horas la noche caería sobre ellos. Y sinceramente, deseaba acabar aquello antes de que el astro rey dejara de iluminarlos. Rápidamente fue a auxiliar a uno de sus soldados, acabando con su enemigo. Con un asentimiento hacia el Rey, el soldado desapareció de su vista.

La guerra continuaba entre ellos, sabía que las bajas de su ejército eran escasas... Pero lamentablemente, las del ejército de Astrian también, sabia que aquella batalla iba para largo. Envaino a Rhindon y coloco en sus manos la ballesta que llevaba a su espalda, disparando a tantos como pudo, orgulloso de que su puntería había mejorado desde la travesía del Viajero del Alba.


"...Debo pelear hoy,

Para vivir otro día

Hablando con mi mente hoy,

Mi voz será escuchada..."


Llegaron al borde de la montaña, bajo ellas se desataba un infierno total. Hombre muertos y heridos por doquier, y junto a ellos otros luchando por mantener la llama de la vida. – ¿Estas segura de esto? – Pregunto Claire moviendo su cola ansiosa.

– Como nunca lo he estado – Esas simples palabras fueron suficiente como para que la yegua galopara ágilmente mientras bajaba la montaña, dispuestas a unirse a la batalla.

Astrian sonrió una vez mas, ya se había dejado atrás las estrategias. La batalla se libraba tanto grupalmente como individualmente, cada unos dispuestos a matar a cualquiera por su país y por su propia vida. Su mirada se dirigió hacia el sol, que ya empezaba a descender, para ocultarse detrás de las montañas y luego darle paso a la blanca luna. Frunció el ceño, tenían poco tiempo. Era hora de acabar con aquella tontería. Narnia fue, era y seria su reino.

Ante la impresionada mirada de los narnianos y telmarinos, su cuerpo se incendio ante ellos. Y para el temor de los supersticiosos y cobardes, un dragón apareció delante de ellos. Caspian escucho el alborto y se giro. Sus ojos de abrieron como platos al ver a la bestia – ¡Es él! – Exclamo. Una sonrisa se dibujo en el metamorfo, y movió sus alas para poder volar.

Ahora debían cuidarse la espalda.


"...Solo otra guerra

Otra familia destruida

Otro asesinato

La cuenta regresiva empieza a destruirnos..."


Las chicas por fin llegaron al campo de batalla, desenvainando a Agatha, empezó a acabar con su enemigo. Una sensación de culpa y recelo hacia ella misma lleno su corazón... Ella no era ninguna asesina, Caspian se lo había advertido, la guerra no era algo que alguien deseara ver o vivir. Y ella había corrido por su cuenta hacia la misma, pero sabía que de alguna manera, lo que hizo estaba bien. O al menos, eso quería creer.

Sobre sus cabezas, Astrian volaba con sus magnificas alas. Y Victoria no lo paso desapercibido. ¿De donde había salido el dragón? Ella creyó que no lo vería de nuevo... Eso fue en realidad una sorpresa para ella. Claire tembló bajo de ella, y de la nada, Astrian lanzo una bola de fuego justo a la zona donde ellas estaban. Atemorizada por completo, la yegua se levanto sobre sus patas traseras. Y la poca experiencia de Victoria con los caballos le paso facturada.

Gritando, cayo al piso dando un gemido de dolor. El fuego se levantaba en frente de ella. Sacudiendo la cabeza se levanto de nueva. Si caes, mueres, las palabras de Caspian resonaron en su mente y se levanto tomando a Agatha débilmente. Claire la empujo hasta salir de ahí. Victoria negó rápidamente ante ella, sabiendo que la narniana estaba inmensamente avergonzada por su error. – Estoy bien – Dijo antes de regresar a la batalla. Claire intento ir detrás de ella, pero algunos soldados enemigos se situaron delante de ella, dejando a la inglesa sola.

Sabiendo que Claire no la había podido acompañar, Victoria concentro su mente y cuerpo en la batalla. Blandiendo su espada de un lado a otro, eliminando a cualquiera que se atravesara en su camino.

Sin saber aun que su amiga estaba en el campo de batalla. Caspian dejo a un lado la ballesta, ya había recuperado sus energías y usaría a Rhindon hasta que su cuerpo lo permitiese. Sus movimientos eran ágiles, perfectos, rectos, propios de un Rey, propio de un espadachín de primera categoría. No por nada, incluso Peter lo había admitido.

Luego todo pasó demasiado rápido.


"... ¿Quien peleare por lo correcto?

¿Quien nos ayudara a sobrevivir?

Estamos en la batalla de nuestras vidas

Y no estamos listos para morir..."


– ¡CUIDADO! – Grito una voz que le pareció conocida. Pero lo siguiente no dejo espacio para dudas. Astrian había bajado, dispuesto a asesinarlo de un zarpazo con una de sus asombrosas garras. Un cuerpo se lanzo sobre él, recibiendo parte del impacto. Ambos cayeron al suelo, gruñendo y gimiendo ante el golpe.

Sus ojos que habían permanecido cerrados, se abrieron de inmediato. Un par de ojos verdes lo miraba preocupados, la sorpresa no se hizo de esperar en la expresión de Caspian, solo para ser sustituida por una expresión de furia.

– ¡¿Que demonios haces aquí? – Exploto separándose de ella, se puso de pie. Aprovechando que todos habían huido de donde estaban cuando vieron a la bestia acercándose a ellos.

– ¡Salvándote la vida! – Le grito ella levantándose. Un gemido de dolor se ahogo en su garganta e instintivamente llevo una de sus manos a su brazo herido. Sintió como el líquido viscoso lleno sus dedos, gruño, tanto de molestia como de dolor. Miro la herida, si, su mano estaba llena de su propia sangre.

La mirada de Caspian se lleno de preocupación, que rápidamente borro de su rostro. ¡Ella estaría bien si no estuviera allí! Acuso dentro de su mente. – ¡Mira lo que te paso! ¡Te lo advertí! – Murmuro molesto mientras cortaba el cuello de uno de sus adversarios. Victoria dejo libre su brazo mientras tomaba a Agatha del suelo.

– ¿Estas feliz, entonces? – Dijo ella con desden y sarcasmo mientras clavaba su espada en el hombro de otro soldado.

– ¡Por su puesto! ¡Estoy totalmente extasiado! – Respondió él con ironía mientras usaba una de sus dagas, clavándola en la pierna de otro.

– ¡Idiota! – Fue lo único que ella pudo murmurar pateando a otro contrincante. Varios soldados los acorralaron y ambos quedaron espalda contra espalda, para el disgusto de los dos.

Caspian miro hacia atrás, calculando dentro de su mente las posibilidades de salir de allí sin que ella fuera herida aun más y él consiguiera alguna. No eran demasiadas – No debiste venir.

Ella se quedo en silencio, tan solo resoplando y poniendo los ojos en blanco – No hay nada de que arrepentirse, ya me metí en esto.

Los soldados se acercaron peligrosamente a ellos, eran más de diez. Para la desgracia de ambos, todos querían a Caspian muerto, él era el premio mayor dentro de aquella batalla, y estaba seguro que, de todas las que tendría en su vida. El telmarino gruño, así estuviera molesto con ella, no se perdonaría que le ocurriera algo por su incompetencia.

Con Rhindon y Agatha preparados para luchar una vez mas, con un grito los soldados se lanzaron hacia ambos, dispuestos a asesinarlos por fin.


"... ¿Quien luchara por los débiles?

¿Quien los hará creer?

Peleare por lo correcto

Hay un héroe dentro de mí

Y estaré listo para morir..."


El sol se escondió detrás de las montañas, llevándose consigo los últimos rayos de luz.

Todos los guerreros de Astrian lo percataron tanto por sus ojos como por la extraña sensación que empezó a llenar sus cuerpos. Ya era tarde. Con un resoplido de molestia, el antiguo monarca volvió a su forma humana, solo para desintegrarse como una sombra.

Para sorpresa de cada uno de los telmarinos y narnianos. Todos sus adversarios se llenaron de sombras, para desaparecer como lo había hecho su líder.

Un grito de emoción y felicidad fue emitido por uno de los soldados y seguido rápidamente por todos los demás, festejando su supuesta victoria.

Caspian y Victoria se miraron confundidos, una extraña sensación abarco sus mentes y corazones.

– Esto no ha acabado – Murmuro Caspian observando a la luna que se alzaba sobre ellos.

– Al menos no por ahora – Respondió Victoria, también observando a la luna.


"...Necesito un héroe

¿Quien peleara por lo correcto?

¿Quien nos ayudara a sobrevivir?

Un héroe no tiene miedo a dar su vida

Necesito un héroe

Un héroe nos salvara justo a tiempo..."

Hero – Skillet


Ayyy por fin puedo actualizar, de verdad que había estado SUPER MEGA HIPER ocupada con los exames de lapso, finales, parciales, trimestrales, como los llamen, que cosa tan espantosa! Los odio, pero bueno, ya me queda solo uno y puedo actualizaaar *_*

Bueno, no se quejen! Un capitulo relativamente largo xd, por cierto, la cancion de Hero, a quienes le gusta el rock, se las recomiendo! Y... Hahahaha seguro creyeron que seria la que use en "Una Segunda Oportunidad" Hahaha nooo. Y a mi parecer, la banda es bastante buena.

Victoria regreso, rebelde la muchacha verdad? Hahahahah, creo que Caspian tendrá que sacar paciencia de donde no la tiene para poder con ella. Pero entiendanlo vale, el pobre esta preocupado por ella, mas ahora que esta herida, así no lo demuestre, pq esta herido porque ella lo desobedecio.

Paciencia, el amor ya viene... Empieza cuando nos empezamos a preocupar muucho por esa persona. No falta mucho, lo prometo, palabra scout!

Yaya, no me alargo. REVIEWS?

Saludos chicas 3

SofiaLugo