Disclaimer: Todo le pertenece a C.S Lewis. Yo solo juego con los personajes.

Summary: "Solo quiero regresar a casa" Victoria verá que no es tan sencillo. Una guerra, un amor. Mentiras y traiciones. La vida nos pone una nueva prueba. ¿Te crees capaz de pasarla? Es tu turno de demostrarlo. Caspian/OC

Capitulo XIII - Nada Es Para Siempre.


"Nada es para siempre amor

Hoy nos toca compartir la misma luna

Y mañana quién sabrá

Sí hay una separación o habrá fortuna..."


Victoria abrió sus ojos lentamente, algunos rayos del sol se filtraban a través de las cortinas. Había dormido más de doce horas pero sentía que no había descansado absolutamente nada. Camino hacia el espejo y vio lo obvio, leves bolsas estaban dibujadas bajo sus orbes verdes, paso una mano por su cabello. No había nada que hacer contra aquello. Un escalofrió recorrió su columna: Mañana seria el duelo con Astrian.

Simplemente no sabia que pensar de aquello. No conocía su forma de luchar, su fuerza, ni siquiera si era un buen espadachín o no. Frunció el ceño, las cosas se le iban a complicar bastante. Pero ya era tarde, había aceptado y ella cumpliría con su palabra.

Caspian cruzo su mente, apretó los puños con fuerza. Era una persona orgullosa, pero debía admitir que en ese momento lo necesitaba como a nadie. Necesitaba su apoyo, algo que el no le estaba dando Lo necesitaba a el... ¿Por que justamente cuando se daba cuenta de sus sentimientos sentía que el se distanciaba de ella? Respiro profundamente, intento calmar todas las respiraciones que se arremolinaban en su mente y corazón, no tuvo mucho éxito.

Un rato después salio de su habitación, los soldados iban de un lado a otro, arreglando los últimos detalles para el día siguiente. Detuvo a uno de ellos - ¿Sabes donde esta el Rey Caspian?

El soldado asintió una vez con su cabeza. - Enla Salade Armas, mi lady. - Victoria agradeció, pero antes de que empezara a caminar el soldado la detuvo - Pidió que nadie los molestara a menos que fuera en extremo urgente.

La inglesa frunció el ceño. - Gracias- Murmuro, el soldado se fue y ella quedo en el medio del pasillo dentro de sus pensamientos. ¡La estaba evitando! Sabía perfectamente que lo que no quería era que ella lo buscara. Suspiro mientras pasaba una mano por su cabello, desenredando los pequeños nudos que se habían formado. Estaba cansada de buscarlo, meneo su cabeza. Si el no la quería cerca, ella respetaría lo que quería. Aunque eso representara un horrible dolor a su corazón.

Se aseguro de que Agatha estaba en su vaina colgada en su cintura. Salio del interior de Cair, los soldados estaban por todos lados. Camino hasta que se encontró sola por completo. Desenvaino a Agatha. Aquella vez no entrenaría con nadie, eran solo ella y su espada.

La hoja de la espada brillaba ante el reflejo del sol. Iba de un lado a otro, luchando contra un oponente inexistente. El sudor perlaba todo el cuerpo de Victoria, se mantenía inmutable. Todo a su alrededor era silencio, incluida ella, tan solo se oía el zumbido de Agatha al pasar por el aire. Su mente viajo a lugares peligrosos para su corazón, las palabras de Caspian resonaron en su mente... El estaba preparando todo para el día siguiente, pero ella sabia que el no podía estar mas en desacuerdo con ellos. Cuando accedió al duelo supo inmediatamente que estaba arruinando muchas cosas con el, pero era su felicidad a cambio de la vida de cientos de personas. Era mucha responsabilidad sobre sus hombros.

Se dejo caer en el suelo con un golpe sordo, sus músculos temblando levemente por el fuerte ejercicio. Tomo una profunda respiración, recobrando el aliento. El sol ya se estaba ocultando detrás de las montañas, el cielo coloreándose de colores rojos y naranjas.

Envaino a Agatha y empezó su camino hacia Cair. Ya el movimiento había atenuado, muchos habían regresado a casa a descansar para lo que les esperaba.

Se dio un largo baño, el agua calmo los nervios que habían empezado a florecer, cuando el agua se enfrió se vistió con un camisón blanco de dormir. Quería perderse en sus sueños, alejarse por unos momentos de la realidad que la abrumaba.

No lo consiguió, su mente estaba muy cargada para aquello. No había sabido nada de Caspian durante todo el día, había hecho un buen trabajo evitándola, pensó de mala gana. Resoplo mientras masajeaba su sien, no conseguiría dormir, eran demasiadas cosas.

Tomo la vela que estaba en la mesa y salio de su habitación. Fuera como fuera el la iba a escuchar. Los pasillos estaban desiertos, pocas velas alumbraban el lugar. Llego a la habitación de Caspian, un leve resplandor venia de debajo de la puerta. También estaba despierto.


"Nadie sabe amor

Nadie sabe que podrá pasar mañana

Quiero amarte hoy

Quiero abrir todas las puertas de mi alma..."


Toc toc.

Adelante – Respondió Caspian desde adentro.

Victoria entro lentamente – ¿Cas?

El Rey levanto la vista de los papeles que estaban dispersos en su escritorio. Su mirada se volvió fría y distante – ¿Que haces aquí? – Su tono era igual de cortante.

Ella cerró la puerta al entrar – Tenemos que hablar

Caspian había regresado a sus documentos y sin observarla respondió: – Habla entonces – ¿Por que no la observaba? Porque sabía que si la miraba no tendría el valor de enfrentarla, que caería a sus pies como un tonto y dejaría que se fuera libremente al duelo con Astrian. No podía permitirlo. Se negaba a verla luchando contra él.

Victoria lo observo controlándose por no gritarle por su ridícula actitud. ¿Desde cuando el se comportaba así? Quería a suCaspian de vuelta, el que se preocupaba por ella, con quien nunca discutía, al que amaba. No a ese hombre seco y frió que no conocía. Respiro profundamente, controlando sus emociones – ¿Por que esta así?

Caspian bufo – ¿De verdad no lo sabes? – Había levantado su vista, el corazón de la inglesa se encogió dentro de ella, sus ojos estaban vacíos, sin brillo, sin ningún sentimiento. Se levanto de su asiento y se acerco a ella – En verdad, ¿Quieres saber? – Ella asintió lentamente, limitándose a observándolo. – ¡Porque aceptaste darle TÚ vida a Astrian en bandeja de plata! ¿No te parece suficiente razón?

– ¿Que hubieras hecho tu, Caspian? – Le recrimino ella un momento después, acercándose a él.

El telmarino tardo en responder, ella tenia razón pero aun así no doblego su orgullo – Hubiera aceptado.

Ella alzo las cejas ante el cinismo de él – ¿Y cual es la diferencia conmigo, Caspian? ¡Hubiera sido cualquier otro y jamás hubieses actuado de esta manera!

– ¡La diferencia es que yo soy el Rey, Victoria! ¡Es mi deber! ¡Yo jure cumplirlo! ¡Esa es la diferencia! – Exclamo en voz alta.

Victoria lo fulmino con su mirada – ¿Por que haces esto? ¿Por que no confías en mi, Cas? – Su tono se había vuelto lastimoso y Caspian creyó que ya no podría continuar con todo aquello, pero debía ser fuerte. La amaba, no lo negaría más, pero primero estaba su seguridad antes de cualquier otra cosa.

– No se trata de confianza, Victoria.

– ¿Ah, no? ¿Entonces de que? Dime – Le recrimino ella golpeando su pecho con su dedo índice.

– ¡Nunca debiste haber aceptado!

Ella alzo su tono de voz – ¡Pues es tarde! ¡Ya acepte, Caspian! ¡Es una vida a cambio de miles! ¡Entiéndelo!

– ¿Así que aceptas que Astrian se asesinara? – Gruño él ante la frase de ella.

– ¿Por que te cuesta tanto confiar en mi?

– ¡PORQUE NUNCA DEBISTE HABER HECHO ESO!

Victoria dio un paso hacia él, sin dar su brazo a torcer – ¡CONFIA EN MI, CASPIAN!

– ¿ASI COMO TU NO CONFIASTE EN MIS TROPAS? ¡ESTO NO ERA NECESARIO, VICTORIA! – Gritó él. En ese momento no le importaba si despertaban al castillo entero, necesitaba que ella entendiera. ¡Le estaba regalando su vida al maldito de Astrian!

Ella lo observo durante varios segundos, sus manos en puños y sus uñas clavándose con fuerza en sus uñas. – Me estas ocultando algo, Caspian. ¿Que esta pasando? – El telmarino tuvo ganas de reírse oscuramente, por supuesto que le ocultaba algo, le escondía que la amaba y que no soportaría ver todo aquello, que era débil, que no aguantaría aquello. – ¡Dime, Caspian! – Exigió. El silencio por parte de él continúo. – ¡DIME! – Grito una última vez.

La beso.


"...Nadie sabe amor

Nadie sabe que podrá pasar mañana

Quiero amarte hoy

Quiero abrir todas las puertas de mi alma..."


No era como él hubiese querida. No era como él lo había imaginado. Aquel beso estaba lleno de sentimientos y emociones reprimidas. Pero ya había sido suficiente, no soportaba mas aquella farsa. Su corazón había sido mas fuerte que su voluntad Victoria se tenso totalmente al sentí sus labios sobre los de ella, ¿La estaba besando? Caspian se separo lentamente de ella, quizás había ido demasiado rápido, quizás la había llevado a mucho. Quizás ella no sentía nada por él.

Agacho su cabeza – Yo lo sient... – Pero fue acallado al sentir los suaves labios sobre los de él. Era distinto al anterior, lleno de cariño y ternura, el que debió ser el primero. El tiempo y el espacio quedaron a un lado. Cerró sus ojos instintivamente y sus manos viajaron a su bien formada cintura. Las manos de Victoria se posaron en su rostro. Delineo su labio inferior, pidiendo permiso para profundizar el beso. Ella lo hizo y entreabrió sus labios. Sus lenguas formaron una batalla dentro de sus bocas, saciando la necesidad que habían desarrollado hacia tanto tiempo.

Los dedos de Victoria se entrelazaron con su lacio cabello, acercándolo a ella. Caspian la acorralo contra la pared, su espalda choco a ella con un ruido sordo. La apego mas a su cuerpo, sintiendo todas sus delineadas curvas y el calor que irradiaba. La inglesa se aferro a la camisa de él, apretándola en un puño.

Las manos del Rey bajaron de su cintura a sus muslos, y sin ningún problema la levanto. Ella enrollo sus piernas alrededor de su cintura. Los labios de Caspian dejaron los suyos e hicieron un lento pero placentero camino hasta su cuello. Emitió un suspiro tembloroso ante las olas de placer que recorrían su cuerpo.

Aun cargándola la llevo hasta el escritorio. Continúo buscando sus labios con fervor, explorando cada punto de su boca. Sus manos buscaron camino debajo de su camisón, acariciando sus piernas, su piel era calida y suave. Mejor que nada que había tocado en su vida. La besaba como nunca había besado nadie, con una pasión que ni siquiera él se conocía...

No supo en que momento habían llegado a la enorme cama, tampoco le interesaba. Victoria estaba acostada en la cama, Caspian sobre ella. Sus piernas permanecían enrolladas a su cintura, acercándolo a ella. Las manos del telmarino hacían lo que querían con su cuerpo. Sus propias manos fueron hasta los cordones de la camisa de dormir y los soltaron, saco la camisa por su cabeza. Su pecho era moreno y sus abdominales totalmente marcados, unas definidas entradas desaparecían bajo el pantalón. Las inexpertas pero rápidas manos de Victoria viajaron hasta el borde de su pantalón.

La realidad lo golpeo. Caspian abrió sus ojos y lentamente se separo de los hinchados labios de la inglesa. Delicadamente separo sus manos de su pantalón. Sus orbes verdes lo miraban con un espectacular brillo en sus ojos, amor, cariño, pasión, lujuria...


"...Te quiero hoy

Quiero abrirle al corazón una ventana

Esto es amor

Y es tan grande que no cabe en mis palabras..."


– ¿Cas? – Murmuro ella en un susurro.

Caspian apoyo su cabeza en su pecho, buscando todo el oxigeno que había perdido en lo que le habían parecido horas, aunque solo hubieran sido unos minutos. Victoria acariciaba su cabello, calmándolo. – No puedo...– Susurro finalmente. – No puedo – Repitió.

Victoria lo obligo a observarla, sus dedos rozaron su mejilla lentamente, cerro sus ojos antes el calido roce – ¿Por que?

– Si algo te pasa mañana... Yo no lo soportare, Victoria. No podré – Admitió finalmente. Era cierto, si él la hacia suya, si la hacia su mujer, no podría verla contra Astrian. Si algo le pasaba, aquellos recuerdos lo atormentarían toda su vida. Aquello seria demasiado para él... Su corazón sintió como un bálsamo aquellas palabras que tanto había ocultado. Se dejo caer a un lado de ella, Victoria busco su mano y entrelazo sus dedos.

– No pasara nada, Cas.

Él le sonrió tristemente – No puedes prometerme eso. Aunque lo desee como nada, no puedes.

Ella se quedo en silencio, Caspian tenia toda la razón. No podía prometerle que estaría bien, no podía prometerle que ganaría, ni siquiera podía prometerle que viviría... – Te quiero – Confeso en un simple susurro.

El telmarino sonrió débilmente – Yo también, más de lo que imaginas – Una pequeña y solitaria lágrima se deslizo por la mejilla de la pelirroja. Caspian el abrazo, reconfortándola con el calor de su propio cuerpo. – Shh... Shh – Dijo a su oído, calmándola.

– Tengo miedo... – Admitió. Allí, en sus brazos, tan solo era una joven enamorada con miedo de perderlo, con miedo de todo lo que un futuro le deparaba.

– Siempre estaré aquí para ti, Victoria. No importa que ocurra mañana, siempre estaré aquí para ti.

Ella lo observo, sus ojos vidriosos por las lagrimas – Siempre es demasiado tiempo.

– No importa... Vales eso y mucho mas – Y beso su frente, jurándose internamente no dejar que algo le pasara al día siguiente.


"...Quiero amarte hoy

Yo quiero amarte hoy

Por si no hay mañana..."

Nada Es Para Siempre - Luis Fonsi