Disclaimer: Todo le pertenece a C.S Lewis. Yo solo juego con los personajes.
Summary: "Solo quiero regresar a casa" Victoria verá que no es tan sencillo. Una guerra, un amor. Mentiras y traiciones. La vida nos pone una nueva prueba. ¿Te crees capaz de pasarla? Es tu turno de demostrarlo. Caspian/OC
Capitulo XV– Awake And Alive.
"Estoy en la guerra contra el mundo
Tratan de llevarme a la oscuridad
Lucho para encontrar mi fe
Caigo dormido en tus brazos..."
El aire había salido completamente de sus pulmones por completo cuando cayo al suelo, su mente quedo varada unos segundos debido a la falta de oxigeno, la punzada de dolor atormentaba su dolor. Veía las imágenes borrosas, bordeadas por una sombra negra.
Pero su mente si fue capaz de registrar lo que paso en ese momento, Victoria se libero de los brazos de Althea y se lanzo a Brian. Intento gritar que se detuviera, pero su voz quedo en su garganta.
Un grito retumbo en sus oídos.
Sus ojos se abrieron como platos al ver como Brian se aproximaba a asesinarla.
Actuó por instinto, interpuso su cuerpo entre el de Victoria y Brian. Todo se detuvo dentro de él, solo podía sentir el horrendo dolor que sentía en su oprimido pecho, la respiración se le cortó y todas las fuerzas fueron extraídas de él.
– ¡CASPIAN! – La escucho antes de caer.
El cuerpo del Rey telmarino yacía junto a ella, la sangre saliendo a borbotones desde su pecho. La respiración de Victoria se volvió dificultosa, temía que hubiese atravesado su corazón. – Cas... Caspian – Rogó con lagrimas en sus ojos.
Su rostro estaba pálido y el aliento se le escapaba lentamente, sus ojos se iban cerrando lentamente – ¡No, Cas! Espera por favor... Espera – Pidió antes de volverse hacia Aslan, quien ya estaba junto a ella – Aslan, por favor...– Su tono era lastimero, lleno de dolor.
Los ojos ámbares de Aslan brillaron ante el sentimiento que se formaba dentro de él – No puedo hacer nada, querida. No yo.
– ¿Quien, entonces? – Exclamo – Va a morir.
El Gran León observo a Althea y a Astrian, quien veía aun impactados la escena. – Ellos... – Murmuro con su profunda voz.
Victoria se volvió hacia ellos, los dos Reyes observaban a Aslan confundidos. El pensamiento de que ellos eran sus padres cruzo su mente, pero sabia que en aquel momento, solo podía pensar en una cosa: Caspian.
Respondiendo a la duda de los monarcas, hablo de nuevo – Uniendo sus poderes pueden dar un alto a lo que la muerte ha empezado. Solo ustedes. – Ellos se observaron extrañamente.
Victoria los saco de sus pensamientos – ¡Por favor! ¡Hagan algo! – Grito al borde de la histeria. Se arrodillaron a su lado.
"...Apenas puedo permanecer despierto,
Y mi fuerza se decolora rápidamente
Me das mi ultimo aliento..."
– Aslan, pero... – Dudo Althea, observándolo temerosa.
– Saben que hacer, tiene una sola oportunidad – La interrumpió, retrocediendo un paso.
Althea miro a Astrian, quien asintió con nueva determinación. Las manos de Althea se posaron a cada lado de la cabeza del telmarino, una de las de Astrian se situó sobre la herida, Caspian se estremeció ante su toque, su otra mano viajo hacia la de su esposa, colocándola sobre la de ella.
Un resplandor salio de ambos. Blanco de Althea, negro de Astrian.
Los dos con sus poderes en sus formas más puras: El Fantasma Negro yla Fantasma Blanca.
Desde sus manos, el mismo resplandor empezó a llenar el cuerpo de Caspian. La herida se cerró y la sangre regreso a su cuerpo, corriendo de vuelta, quedando tan solo manchada la túnica de su armadura.
Althea y Astrian permanecían con sus ojos cerrados, centrando todas sus energías en el Rey telmarino. La antigua Reina tambaleo un poco, el cansancio empezaba a notarse dentro de ella, una gota de sangre resbalo de su nariz.
Con la voz entrecortada, hablo – Ven, Victoria.
Ella se acerco a ella, el color de Caspian había regresado, la herida estaba cerrada, pero algo en él era diferente, parecía tan solo una figura sin vida, una estaba, vació...
– Regresa su alma, haz que vuelva – Dijo esa vez Astrian – Dale un motivo para que la muerte no lo lleve.
Victoria los observo como si se hubieran vuelto locos – ¿Que? Yo... Yo no puedo hacer eso – Balbuceo, el temor volviendo a su cuerpo.
– Inténtalo, debes hacerlo – Susurro Althea, con sus ojos cerrados. La pelirroja entendió que debía hacer algo, que ya no le quedaba tiempo, ni a Althea, ni a Astrian, ni a Caspian.
Hizo lo único que se le ocurrió.
Lo beso. Cientos de imágenes evocaron en la mente de ambos.
– ¿Cuál es tu nombre?
– Victoria.
– ¿De donde eres? – Continúo él su interrogatorio.
– De Inglaterra – Dijo con voz mas clara. No podías ser tan malo ¿O si? Sacudió levemente su cabeza. Él era su única esperanza para salir de ese lugar.
– Los Pevensie vinieron de ahí – Reflexiono.
– ¿Cómo regreso a casa? – Pregunto ella. No podía seguir dándole vueltas al asunto. Quería regresar a Inglaterra, con su abuela, con sus amigos. Quería volver a su mundo.
Caspian paso una mano por su cuello mientras fruncía los labios – No es tan fácil. Los Pevensie salieron por decisión de Aslan.
– ¿Cómo consigo a Aslan?
– Me gustaría poder ayudarte a que regresaras con tu familia.
Victoria le sonrió mientras pasaba una mano por su cabello y se ponía de pie. – Ya haces bastante estando aquí conmigo...
– Caspian – Le recordó el.
La sonrisa de Victoria se volvió inocente – Caspian – Repitió. Después de un rato hablo – Gracias.
– ¿Por que? – Pregunto el regresando a la realidad. Sabía perfectamente como se sentía Victoria. Ese sentimiento siempre lo había perseguido, primero con la muerte de sus padres y, luego con la ida de los Pevensie, que se habían convertido en sus hermanos. Suspiro, quizás el no estaba destinado a tener una familia.
– Por ser mi amigo – Una sonrisa se dibujo en el rostro del telmarino.
– Si caes, mueres – Regaño el unos pasos mas atrás, su espada rozaba la camisa de ella, justo en el corazón. El sabia que estaba siendo muy rudo con ella pero, en su interior seguía latiendo la duda sobre su presencia en Narnia y eso le hacia sentir la necesidad de enseñarle como defenderse. Y mientras estuviera en sus manos, ella aprendería.
– Eres duro – Murmuro ella apartando la espada y poniéndose de pie.
– Debo serlo – Respondió el con tono serio. Victoria sintió como la preocupación florecía en su mente, frunció el ceño.
– ¿Que esta pasando, Caspian?– Demando.
El telmarino negó en silencio mientras envainaba a Rhindon, la clase había terminado. – Caspian te pregunte algo y no me evadas – Lo llamo ella de nuevo.
– No importa – Respondió en el mismo tono seco y cortante.
– ¡Oh claro que importa! ¿Que ocurre?– Exigió esa vez.
– ¿En verdad quieres saber?– Hubo una pausa, sus ojos se encontraron, sin tener intención de cambiar su actitud. Ella asintió en silencio sin romper el contacto visual. El tomo su muñeca una vez más y la guió a los establos. – ¿Sabes montar?
–¿Que haces?–Grito Victoria, la lluvia empezaba a caer de nuevo.
–Vete, ve al Castillo, busca ayuda. ¡Ahora!–Le ordeno.
–¿Que? Caspian, no te dejare aquí. ¡Vamos!–Rogó ella jalando su brazo. El sonido de pesados pasos se escucho detrás de ambos–¡Caspian, muévete!
–¡Vete ya!–Grito él.
–No Cas, no, por favor ven–Las lagrimas ardían dentro de sus ojos amenazando con salir y mezclarse con la lluvia que caía. Apenas podía ver el rostro del telmarino.
–¡VETE VICTORIA! ¡VETE DE AQUI!–Grito de nuevo, y ella esa vez no pudo negarse. Con una última mirada a los ojos de Caspian, que le rogaban, que le suplicaban que se fuera, que se salvara, que huyera, empezó a correr una vez más.
– ¡Vete Caspian! – Esa vez, su tono se oía distinto. Un sollozo ahogado resonó desde dentro. Caspian apretó sus ojos.
Toco suavemente la puerta una vez más – Por favor... Abre – Dijo con tono más suave. Ella estaba llorando por su culpa. Se maldijo, había ido a arreglar las cosas con ella ¿Y que consigue? ¡Lastimarla! Perfecto Caspian, se recrimino mentalmente.
– Por favor... Déjame – Pidió una vez más ella.
Él asintió desde fuera – Nos iremos mañana temprano – Le aviso – Buenas noches – Dijo con pesadez.
Victoria espero al silencio. Cuando estuvo segura de que se había ido, un profundo sollozo salio de su garganta. – ¿Por que él? ¿Por que tenían que ir a la guerra? ¿Por que no podía ir? – Grito contra la almohada. Ella solo quería asegurarse de que Caspian estaría bien, de que regresaría sano y salvo. ¿Por que le quería negar aquello? ¿Por que?
– Te ordene algo Victoria. Y confié en que cumplirías lo que te pedí – La acuso.
– Lamento decirte esto Caspian, yo no soy tu súbdita – Victoria se acerco aun mas a él. Sus ojos verdes ahora brillaban en impotencia. ¿Hasta cuando con la misma pelea con él? Ella ya era una mujer, no tenia porque estar quedándose encerrada tras cuatro paredes. Él conocía sus habilidades con la espada, sabia que podía defenderse y atacar. Se estaba comportando como un grandísimo tonto.
El Rey bufo – ¿Sabe algo señorita Victoria? – Continuo en tono de burla – Estas en Narnia, hasta que tu no traspases alguna de las fronteras y estés bajo mi protección tienes que acatar cualquiera de las ordenes que yo diga. ¿Lo entiendes? – Victoria estaba a tan solo centímetros de él. Lo miraba con dureza y frialdad.
– Inténtalo – Lo desafió.
– Ven, vamos a bailar.
– ¡Oh no! Caspian no me gusta...– Sintió la sidra actuar sobre su cuerpo, aumentando sus energías. – Yo no bailo.
– ¡Vamos! Solo una – Ella suspiro y se dejo llevar por el.
Las parejas formaron un círculo y se dejaron llevar por las notas tocadas. Los vestidos se extendían alrededor de las piernas de las damas, las espadas se mantenían envainadas en las cinturas de los hombres...
La noche había avanzado, y solo quedaban los jóvenes, incluyendo a Caspian y Victoria.
La música cambio. Los tambores se hicieron mas seguidos, la pasión de los telmarinos se hizo notar.
Caspian se inclino ante ella – ¿Me permite este baile?
Victoria se la correspondió – Por supuesto – El se acerco una vez mas a ella, pero la tomo por la espalda baja, apegándola mas el. Ella se mantuvo imperturbable, sentía el alcohol en sus venas y muy pocas cosas le importaban en ese momento, poso su mano en su hombro y la otra en la mano de el. Sin vergüenza alguna, Caspian entrelazo sus dedos con los de ella.
– No pasara nada, Cas.
Él le sonrió tristemente – No puedes prometerme eso. Aunque lo desee como nada, no puedes.
Ella se quedo en silencio, Caspian tenia toda la razón. No podía prometerle que estaría bien, no podía prometerle que ganaría, ni siquiera podía prometerle que viviría... – Te quiero – Confeso en un simple susurro.
El telmarino sonrió débilmente – Yo también, más de lo que imaginas – Una pequeña y solitaria lágrima se deslizo por la mejilla de la pelirroja. Caspian el abrazo, reconfortándola con el calor de su propio cuerpo. – Shh... Shh – Dijo a su oído, calmándola.
– Tengo miedo... – Admitió. Allí, en sus brazos, tan solo era una joven enamorada con miedo de perderlo, con miedo de todo lo que un futuro le deparaba.
– Siempre estaré aquí para ti, Victoria. No importa que ocurra mañana, siempre estaré aquí para ti.
Ella lo observo, sus ojos vidriosos por las lagrimas – Siempre es demasiado tiempo.
– No importa... Vales eso y mucho mas – Y beso su frente, jurándose internamente no dejar que algo le pasara al día siguiente.
–Te quiero, Cas. Nada de lo que pase hoy cambiara eso–Un atisbo de sonrisa apareció en los labios del telmarino. Dejo un pequeño beso en sus labios.
–Yo también, Victoria. Más de lo que te imaginas–Ella le sonrió mientras apoyaba su cabeza en su pecho, los dedos de Caspian jugando con su cabello. Un rato después supo que ya era momento de volver a la realidad.–Tienes que prepararte.
Se separo de él temblorosamente, el brillo de Althea y Astrian había desaparecido del cuerpo de Caspian.
"...Cuando mi fe se debilita
Siento que ya no queda nada
Me das un ultimo aliento..."
El aire lleno el cuerpo del telmarino y abrió los ojos asustado.
– ¡Caspian! – Grito Victoria lanzándose a su cuello, abrazándolo con fuerza.
El telmarino rió entre dientes, mientras la abrazaba. Victoria escondió su rostro en el cuello de él. Caspian se alejo de ella y acaricio su mejilla. Ella sonrió entre sus ojos llorosos.
– Gracias...– Susurro él.
– Vales eso y mucho mas – Respondió ella, uniendo sus labios.
Aslan dio una felina sonrisa al verlos, Astrian estaba en el suelo junto a ellos, Althea inconsciente en sus brazos. El león se acerco a él, el Rey bajo la mirada, sin tener el valor o la vergüenza para observarlo a sus calidos ojos.
– Hiciste lo correcto finalmente – Murmuro el León. Astrian alzo su mirada.
– Mira todo lo que provoque – Respondió con la culpa que no había sentido en siglos llenando su ser.
Aslan lo miro calidamente – Todo pasa por una razón... Ya todo termino.
Victoria se volvió a ellos – ¿Esta bien? – Pregunto, refiriéndose a Althea.
El felino respondió – Lo estará – Inconscientemente, Victoria sonrió.
"...Estoy despierto, estoy vivo
Ahora creo en mí
Es mi tiempo, haré lo que quiero
Es mi vida, aquí y ahora
Estoy despierto y vivo..."
Awake And Alive - Skillet
