Capítulo 2
Me tenía acorralada entre su cuerpo y el árbol, estaba asustada y congelada. Y para complicar aún más la situación estaba con la maldita y provocadora ropa interior que me compró Konan.
- Parece ser que ya sabes quién soy – sonrió macabramente. Si que daba miedo…
- Suéltame – me zarandeé y le miré mal, aunque me sentía atemorizada. Sus manos parecían grilletes de hierro.
- ¿A dónde ibas? – apretó aún más mis manos al árbol y colocó su rodilla entre mis piernas. Ahora sí que estaba atrapada.
- No te importa, suéltame, me haces daño – Pensé que pasaría de mi súplica pero soltó mis brazos, pero su cuerpo aún seguía a pocos centímetros del mío. Su proximidad aunque me constara admitirlo me estaba afectando. No podía evitar imaginar sus labios en mi boca, sus manos… ¡Basta ya, Naida, concéntrate, puede matarte!
Como si estuviera escuchando mi debate interior, intentó disimular su sonrisa, pero fue en vano, la verdad es que no ayudaba nada, así resultaba adorable.
- Naida, dime, ¿A dónde te marchabas? – Si quería salir con vida de esto y que no me molestara más, tenía que inventarme una buena mentira, aunque nunca se me han dado bien…
- Fui a bañarme al lago – Dije sin pensar. Se apartó apenas unos centímetros y me evaluó de arriba abajo con una mirada lasciva. Me sonroje sin evitarlo, y se volvió a acercar a mí, recorriendo el espacio que quedaba ente nosotros, me pegué aún más al árbol evitando el contacto de nuestros cuerpos, pero era inevitable.
De repente, se separó de mí bruscamente y me miró sorprendido.
- Entonces adelante báñate, adiós. - Y se marchó, enfadado. Me quedé anonadada, no me moví hasta minutos después, no entendía que había sucedido.
Deseché mi objetivo de irme, ahora era imposible mientras Itachi estuviera en el campamento. Me desprendí de toda mi ropa y posé suavemente mi mano sobre el agua sin llegar a hundirla y concentré todo mi chacra en ella. El lago se calentó y unas nubes de vapor salían del agua. Me metí dentro y la verdad es que me sentía muy bien.
Después de una larga hora, me volví a vestir y recogí mis cosas. Me alegraba de no poder haberme ido, pero esto traería muchas consecuencias negativas.
Volví al campamento de los Akatsukis y me metí en la tienda de campaña, el problema era que allí dentro ya había alguien, Itachi. Estaba aparentemente dormido, me dí rápidamente la vuelta para irme antes de que notara mi presencia, pero de un tirón en mi pie, caí al suelo con Itachi encima de mí, y con su daga en mi cuello. Me miró sorprendido.
- ¿Qué haces tú aquí?
- Solía dormir aquí- Se enfureció, sabe Kami porque y apretó inconscientemente más la daga en mi cuello. Brotó del cuchillo una fino reguero de sangre. Miro la sangre y aparto la daga del cuello.
- ¿Podrías quitarte de encima de mí?
Sonrió maliciosamente y levantó apenas su cuerpo. La situación al contrario de mejorar, había empeorado, no me gustaba su forma de mirarme.
Posó su mano en mi mejilla y me acarició lentamente y con suavidad. No podía moverme, no por miedo, sino por sorpresa. Quería que siguiera tocándome. Me sonrojé inevitablemente y cerré mis ojos, mientras sus dedos rozaban apenas mis labios.
Fue bajando sus manos por mi clavícula hasta el cuello donde me había cortado, me limpió la sangre con sus dedos, y sensualmente se llevo sus dedos a su boca. Un escalofrío de excitación me recorrió el cuerpo. Estaba acercando su cara a la mía, iba a besarme. Ahora si que estaba asustada, nunca había sido besada, pero no pude evitar cerrar los ojos y esperar el momento. Posó sus labios suavemente sobre mi boca, y me lamió sensualmente el labio inferior, pidiendo el paso de su lengua en mi boca. Abrí apenas mi boca y rozó su lengua con la mía, un gemido de sorpresa salió de mi boca, note que Itachi se tensaba contra mi vientre y profundizó aún más el beso. No entendía como un hombre tan frío podía besar con tanta pasión y delicadeza. Nuestras bocas parecían hambrientas, desesperadas. No podía apenas respirar, colocó su mano en mi cintura y fue subiendo lentamente hasta llegar a la curva de mis pechos… ¡ Basta ya, no podía dejar que esto continuase, simplemente soy para él otra de sus rameras!, tenía razón, pero hubo otra cosa que me dio aún mas miedo, ¿y que quería que fuera para él?
Separé mis labios de los suyos a duras penas, y notaba como su respiración era acelerada y jadeante, cosa que para nada ayudaba. Puse mis manos en su pecho, y le empujé hacia atrás para que se apartara, abrió los ojos lentamente y como siempre con sensualidad sonrió con suficiencia. ¿Qué demonios significaba eso?
Le miré con odio y me levanté como pude, me temblaban las piernas. Salí de allí resignada y enfurecida, pero ¿Quién se creía que era?
(ITACHI)
¿Como demonios había podido perder así el control?, notaba que mi corazón ,si es que aún quedaba algo de él, latía desenfrenado. Maldita niña.
Pero era incapaz de no fijarse en ella, parecía una ninfa, su cabello rojo caía libremente hasta su cintura, sus ojos esmeraldas, parecían brillar con luz propia, y por Kami, su cuerpo… Sus curvas eran perfectas y provocativas, pero lo mejor es que ella no se daba cuenta del efecto que provocaba en los ía que dejar de pensar así, simplemente era un asesino, menos mal que pudo frenarme, si no lo hubiera hecho no me lo hubiese perdonado nunca, aunque ella no lo supiera, había pasado toda mi vida buscándola.
Bueno, y hasta aquí el segundo capítulo, espero que les haya gustado y por favor dejen sus ¡OPINIONES! estaría muy agradecida.
Pronto subiré el tercero.
Sayonara ^^
