Hola a todos hoy es día de actualización. Sé que he tardado horrores en actualizar pero por fin acabé el capitulo. Que lo disfruten.
CAPITULO 2
Esperas en silencio escuchando sus pasos acercarse cada vez más a dónde se encuentran. No te observa por más de un segundo, su atención es completamente de Tifa quién espera paciente por alguna explicación. No eres una experta en leer los rostros pero intuyes lo que va a decirle.
-Lo siento. Sé que te hice daño anoche, perdí los estribos. Por favor perdóname.- La pelinegra suspira antes de contestar y tú tienes ganas de golpear al rubio cuyo cabello te hace pensar que recientemente se ha visto envuelto en una explosión. Aún así callas, no es de tu incumbencia.
-Descuida Cloud. Puedo entenderlo. – Él parece relajarse. – Por cierto espero que no te importe que haya dormido en tu habitación. – La ves sonreír pero su sonrisa es algo extraña. Entrecierras los ojos sin darte cuenta mientras las comisuras de tus labios se alzan ligeramente. Su sonrisa es completamente falsa pero es suficientemente creíble como para engañar al ojiazul pero no a ti.
-Está bien. – Ambos voltean hacia ti en el mismo instante regresándote la sensación de incomodidad de la noche anterior. Sientes como si estuvieras arruinando un momento especial.
-Debo irme. Ya he causado suficientes molestias. Gracias por todo Tifa. – Sin darle la oportunidad de responder intentas escapar de ahí lo más rápido posible pero una mano enguantada te sujeta del brazo. Volteas esperando encontrarte con sus ojos carmesí pero te encuentras con unos azules. La sonrisa que se había creado en tu rostro se congela perdiendo toda alegría.
-También debo pedirte una disculpa a ti Aeris. – Frunces el entrecejo dejándolo continuar. – Entiendo que mis palabras no fueron las más adecuadas anoche y no quiero que pienses mal de mí. Me ha afectado mucho la serie de robos y me he sentido impotente por no evitar los atracos.
-Cloud, ni siquiera nos conocemos. No tienes por qué disculparte conmigo. Si realmente quieres evitar que los robos sigan sucediendo entonces debes poner más atención. Yo no tengo porque perdonarte. Quién debía hacerlo ya lo hizo así que todo está bien. No te preocupes. – Te zafas de su agarre bajando las escaleras rápidamente. Quieres salir por la puerta de atrás pero está cerrada con llave y te frustras un poco. De nuevo una mano enguantada te toma del brazo, giras sobre tus talones ya sin paciencia para soportar al chico Strife pero tu sorpresa es encontrar a Tifa. Definitivamente no es tu día. Bajas los hombros en un signo claro de derrota.
-Desayuna con nosotros. Aún es temprano. No sucederá nada peor si llegas una hora más tarde a casa. – Sus ojos suplicantes te hacen dudar por un minuto pero no quieres ser una molestia.
-Yo...-Te encantaría quedarte en su compañía un rato más pero no quieres soportarlo a él. Tu mirada se posa en Cloud y ella la sigue hasta llegar al mismo objetivo.
-Hazlo por mí. Es mi forma de agradecerte lo que hiciste ayer. – Simplemente no puedes rehusarte a su mirada pero no te atreves a contestar así que te dejas llevar por ella llegando a la mesa donde literalmente te obliga a sentarte. Temes que comiencen a preguntarte algo de tu vida pero de forma sorprendente ninguno dice palabra alguna sumiendo el ambiente en una nube cargada de tensión. Al terminar el desayuno Tifa se levanta haciendo el menor ruido posible y sin dudar un segundo haces lo mismo. Lavan los platos mientras Cloud ha subido a cambiarse para empezar un nuevo día de trabajo y entonces el silencio incómodo desaparece pues aunque aún no hay palabras te sientes mucho más cómoda sin el rubio cerca, incluso te atreves a sonreír contagiando tu ánimo a la chica que tienes a un lado. Puedes notar un ligero sonrojo en sus mejillas cuando accidentalmente sus manos se rozan bajo el agua espumosa. No puedes evitar sentir una inmensa ternura, quieres abrazarla y no soltarla jamás, protegerla de todo aunque al final sea ella quién tenga que protegerte. - ¿Sucede algo? – La miras tan fijamente que se ha dado cuenta.
-No, nada. – Sientes como el tono carmín acude a tu rostro sin poder evitarlo. Colocas el último plato limpio y seco en su lugar antes de atreverte a verle de nuevo.
-Ya es un poco tarde. Te llevaré a casa.
-No es necesario, puedo encontrar el camino de vuelta por mí misma. – No quisieras dejarla pero tampoco quieres parecer una tonta frente a ella. Escuchas pasos pero no te inmutas por el hecho.
-Vuelvo en la noche para ayudarte con el bar. – La morena sonríe. – Hasta luego Aeris. – Asientes con la cabeza a modo de despedida antes de despedirte también. Sales del bar sintiendo esa mirada intensa en tu espalda hasta que doblas la primera esquina, entonces te sientes desprotegida, incómoda como si te hubiesen alejado de tu propio hogar.
-¡Aeris! – Volteas al reconocer tu nombre pero no puedes identificar la voz. Te encuentras de golpe con un par de ojos rubíes, inevitablemente piensas en Tifa aunque no tengas ni cinco minutos lejos de su presencia pero la extrañas. -¿Dónde has estado? – El hombre es mucho más alto que tú, viste una capa roja larga que apenas deja ver un par de pantalones negros y botas del mismo color. Lleva el cabello largo y una banda roja cruza su frente cubriendo una gran parte de su rostro. – Me has dado un susto de muerte, te busco desde ayer.
-Disculpa. ¿Me conoces? – Él te mira confundido pero asiente con la cabeza.
-Soy tu guardaespaldas y amigo. El mismo Vincent de siempre. ¿Qué te ha pasado?
Comienzas tu relato mientras siguen caminando, el asiente ligeramente con la cabeza sin decir palabra alguna hasta que terminas la historia. Han llegado frente a un edificio bastante elegante. Te dejas llevar hasta llegar al último piso. Vincent abre la puerta cediéndote el paso como todo un caballero. En cada rincón hay por lo menos un florero con las mismas flores que llevas en la pequeña cesta. Todo cobra un poco más de sentido. No eres una florista pero te agrada el aroma y la vida que pueden dar a tu espacio personal. Nuevamente te sientes segura dentro de aquel amplio departamento. El pelinegro se mantiene a tu lado con una casi imperceptible sonrisa, de hecho sus comisuras apenas están levantadas. Su mirada parece divertida mientras te observa.
-Así que no recuerdas nada.
-Casi nada. – No le prestas demasiada atención pues tu mirada ha sido atraída por la de un enorme ventanal que da a la ciudad. – Hace unas horas ni siquiera recordaba mi nombre.
-Entonces ¿cómo sobreviviste? – Dejas la canasta en una mesa cercana y te diriges a otra habitación intentando traer los recuerdos a tu mente. Quieres poder ubicarlo todo a la perfección.
-Ya te lo dije. Tifa me salvo la vida. – Has llegado a tu habitación, te sorprende ver lo lujosa que es porque aún no recuerdas nada de cómo te ganas la vida.
-¿Y ella no sabe quién eres? – Con esa pregunta lo miras incitándole a continuar más no lo hace.
-¿Debería hacerlo? – Por fin muestra una verdadera sonrisa y te abraza suavemente.
-Te ayudaré a recordar todo. – Es un susurro que es apenas audible aún con el tan cerca de ti.
Toma varias fotos enmarcadas de tu habitación, le esperas sentada en la cama. Va mostrándote fotos mientras te dice quiénes son y que son de ti. Así vuelves a reconocer a tu madre, a tu padre, a tus abuelos y también a tus amigos. En una foto salen tus padres junto a un joven de cabellos azulados, sientes una fuerte opresión en el pecho pero no puedes entender el porqué.
-¿Quién es él? – La pregunta sale de forma inconsciente como si tuvieses miedo de escuchar la respuesta. Los ojos rojos se posan en ti por un par de segundos como negándose a responder.
-Ese es Zack Fair. Trabaja para tu padre. Un hombre carismático y amable, trabajador, heredero de las empresas Fair, nadie sabe a ciencia cierta por que trabaja cuando puede tener todo lo que desea. Muchos piensan que el señor Gainsborough es el causante de eso.
-¿Mi padre? – El moreno asiente con un semblante serio. Medita si debe continuar con la historia.
-Hace un par de semanas vivías todavía con tus padres, más por complacerlos que por convicción pues te compraste este apartamento cuando tuviste la oportunidad. Tu arduo trabajo y esfuerzo dieron sus frutos un par de años atrás. Eras muy joven. Hace dos semanas hubo una discusión, fue tan fuerte que huiste de casa y viniste aquí, te acompañé pues antes que ser tu guardaespaldas soy tu amigo, me preocupas Aeris. – Sonríes ante la sinceridad de sus palabras. – En fin, tu padre ha estado buscándote como loco pues nadie además de tú y yo sabemos de este lugar. Ayer desapareciste de mi vista por ahí del medio día y te dignas a aparecer hasta hoy y sin memoria. – Su relato podría parecer normal y suficiente para una persona cualquiera pero no para ti.
-Dime Vincent... ¿por qué discutí con mi padre? – Él abre la boca un par de veces pero no dice palabra, es notoria su incomodidad pero finalmente suspira para responder.
-Él fue la causa. – Señala la foto del peliazul.
-¿Discutí con mi padre por culpa de Zack Fair? No lo entiendo. – En verdad no puedes relacionarlo.
-Aeris. Tu padre lo eligió, Zack es ahora tu prometido y su boda será en una semana.
The Brightness of An Angel: Gracias por el apoyo que has mostrado con mis Tiferis, no muchos leen esto y mucho menos en español porque realmente es poco lo que existe de ellas. Además admiro la capacidad que tienes para incluir mis titulos en tus comentarios. En verdad lo aprecio. Sobre tu pregunta no creo que pase de cinco capitulos tal vez uno menos, aún no lo tengo decidido pero espero que el resultado sea de tu agrado. ^^
Si os ha gustado dejadmelo saber en un RR. Cualquier comentario duda o sugerencia por el mismo medio xD
