Hey, que hay de nuevo? Lamento haber tardado pero me fui de vacaciones ^^ En fin, estoy de vuelta con un nuevo cap que espero les agrade ^^ Aquí vamos...


CAPITULO 3

La información te ha afectado más de lo que pudieses haber imaginado. Te has confundido. Escapaste de casa por un matrimonio con un hombre aparentemente educado y elegante además de ser bastante apuesto. Tal vez no puedas recordar cómo es realmente y por eso huiste. De todas formas no piensas aceptar un enlace matrimonial impuesto. Vas a aprovechar la nueva oportunidad que te dio la vida para conocerte a ti misma antes de intentar entrar en la vida de alguien más. Vincent se ha ido a dormir más tú sigues intentando recordar algo más de tu familia. Cierras los ojos y un pequeño recuerdo llega a tu mente. Cuando eras pequeña veías a tu padre salir siempre de casa a la misma hora. Querías acompañarlo más no podías. Querías que llegara a leerte un cuento para dormir más nunca llegaba temprano a casa. No tuviste hermanos así que la mayor parte del tiempo la pasabas sola o en compañía de las sirvientas. Tu madre tampoco tenía demasiado tiempo y te hundiste en una profunda depresión con el paso de los años pero nadie jamás supo darse cuenta. Excepto una niña. Cuando tenías aproximadamente ocho años y ella unos seis. Cabellos largos y negros. Se acercó a ti mientras te mecías en un columpio y tus ojos se llenaban de lágrimas. Ella te sonrió y eso fue suficiente para alejar todo el dolor de tu corta vida. Apartaste la mirada pero eso pareció no importarle. Se acercó tranquilamente para luego abrazarte como si fueran amigas de toda la vida. Quisiste apartarla pero por primera vez en un largo tiempo te sentías realmente querida. Ese abrazo era genuino. No era por obligación como los de tus padres ni comprado como los de las sirvientas. Alguien realmente quería abrazarte. Tuvieron una pequeña plática pero fue suficiente para sentirte en calma. Una frase es lo que te ha impulsado por años. "Sólo ten calma, algún día cuando seas mayor ellos deberán entender que no eres la suma de los dos sino alguien completamente diferentes. Ellos te quieren por eso trabajan tan duro aunque a veces pueden olvidar que lo hacen por ti."Esa niña te salvó la primera vez de odiar a tus padres. Te hizo confiar en ti misma y salir adelante día con día hasta convertirte en una mujer de éxito en el ámbito profesional pero nunca pudiste hablar con tus padres sobre tu infancia. Ahora comprendes que Zack Fair es lo que ellos pueden considerar como el mejor prospecto, atractivo, educado, elegante, respetuoso y heredero de la segunda empresa más grande de la región. Pero no es así para ti. No lo amas y ha llegado la hora de que tus progenitores se enteren. Sonríes complacida con tu decisión. Te cambias de ropa para poder descansar mejor. Poco a poco recuerdas todo lo que envuelve aquel departamento. Sin más te metes a la cama con la intención de dormir plácidamente pero una imagen se mete en tu cabeza. La niña de catorce años atrás. Tu mente hace algunos ajustes en el largo de cabello, la altura, la vestimenta. El resultado te asusta pues el rostro es perfectamente reconocible. Tifa Lockhart. Despiertas un poco sobresaltada pero lentamente tu respiración regresa a la normalidad. La mañana ha llegado ya por lo cual sales de la cama. Entras a la ducha sintiendo el agua caliente relajar cada uno de tus músculos. Recorres el lugar viendo las flores que están ubicadas en cada rincón del departamento. Unas cuantas ya se han marchitado y quieres ir a comprar unas cuantas más para poder suplirlas. Preparas el desayuno para Vincent y para ti. Diez minutos después tu pelinegro amigo ha salido de la habitación perfectamente vestido. Su cabello está mojado y no puedes evitar pensar que es bastante atractivo.

-Buenos días. – Le sonríes y te responde el gesto. Poco a poco comienzas a conocerte por primera vez. Dejas de lado lo que tus padres piensen o lo que te hayan impuesto con el paso de los años.

-Vincent quiero ir a comprar algunas flores. – Alza una ceja interrogante. – Un par de macetas se han secado y quiero reemplazarlas. – Asiente ligeramente con la cabeza.

-Y supongo quieres ir a los suburbios. – Lo meditas un momento, tienes un poco de miedo pues aún puedes recordar a esos hombres que Tifa fácilmente ha dejado fuera de batalla.

-¿Me acompañarías? – Pones cara suplicante y él se ríe.

-Siempre y cuando no escapes como la otra vez. – Un ligero sonrojo cubre tus mejillas. – Por cierto ¿por qué te quitaste el vendaje de la cabeza? – Parece preocupado.

-Ya me siento mejor. No creo que necesite utilizarlo más. – Sonríes pero él sigue serio. – Vamos Vince estaré bien. – Entrecierra los ojos al reconocer su apodo más sólo tú puedes decirle así.

-¿Recuerdas un poco más? – Llevas los platos al fregadero antes de responder.

-Digamos que lentamente recuerdo las cosas importantes. – Revisas tu imagen una vez más para asegurarte de estar lo suficientemente presentable. - ¿Nos vamos?

-Seguro. – Toma las llaves de tu auto. Ni siquiera recordabas tener uno y no puedes evitar recoger tu mandíbula del suelo al ver el flamante deportivo blanco. El pelinegro te abre la puerta del copiloto para después ingresar también al vehículo. – Ahora que lo pienso... ¿No fue en los suburbios donde conociste a Tifa? – Asientes sin darle importancia a sus palabras pues no te das cuenta de la broma que te ha preparado. – Entonces no quieres ir ahí simplemente por las flores si no para ver a alguien más ¿no es así? – Te sonrojas sin poder evitarlo a pesar de que lo intentas. - ¿Quién lo diría? La pequeña Aeris quiere ir al séptimo cielo con Tifa y no hablo precisamente del bar. – Lo golpeas en el brazo intentando hacer que se calle pues ese último comentario ha provocado que tu cara se convierta en un tomate. Gracias a todos los Dioses por fin han llegado a los suburbios y es hasta ese momento en donde te preguntas porque han llevado un auto tan lujoso. Puede ser peligroso. Al pelinegro no parece importarle demasiado y te relajas.

-¿Quieres dejar ya de burlarte? – Tu querido amigo y guardaespaldas se sigue riendo de ti. En cierto momento dejas de escuchar lo que te dice. Tu visión se hace un poco borrosa. Te detienes pero él sigue caminando y no se da cuenta de tu estado hasta que es demasiado tarde. Tus ojos se han cerrado y tu cuerpo se ha desvanecido. Dentro de tu mente esperas un duro contacto contra el piso más este nunca llega pues sientes como unos brazos han detenido tu caída. Piensas por un momento que es Vincent pero no crees que sea tan rápido. Te obligas a abrir los ojos pero apenas puedes distinguir una silueta. No es Vincent. Es la persona que catorce años atrás consideraste un ángel. Tifa es quién te carga con suma facilidad. La viste durante varios minutos y según tú y tu memoria no recuerdas que fuera tan fuerte. Aspiras suavemente su aroma. - ¿Tifa?

-Soy yo Aeris. No te preocupes, estarás bien. – Confías en ella y cierras los ojos. Pierdes la noción del tiempo. Dejas de escuchar lo que te rodea. Entras en un profundo letargo.

Pasan un par de horas hasta que vuelves a ser consciente de la realidad. Abres muy lentamente los ojos pues aún te sientes un poco mareada. Estás en una cama que rápidamente reconoces como la de Tifa. Al sentarte un agudo dolor recorre tu cabeza haciéndote soltar un pequeño gemido de dolor. Una mano se posa suavemente sobre tu frente empujándote nuevamente hacia atrás. Volteas para encontrarte con la mirada seria y claramente preocupada de Tifa.

-Supuse que no te quitarías el vendaje. – Su tono es tan neutral que te causa escalofríos. – Me equivoque así que ahora te lo digo...No se te ocurra quitarte esa venda de la cabeza si no quieres volver a desmayarte. Sé que no se ve muy linda pero al menos te ves mejor al estilo momia que cubierta de sangre. – Esa frase provoca que intentes ver tu ropa manchada de sangre pero te das cuenta de que sólo estás en ropa interior y un fuerte sonrojo invade nuevamente tus mejillas.

-Siento causarte tantas molestias. – Es increíble cómo a pesar de ser dos años menor que tú puede intimidarte tanto. – Siento que eres como un ángel guardián. Siempre estás cuando estoy en problemas. – Mantienes la cabeza gacha como si fueras una niña pequeña.

-Yo también lo estaría si no huyeras así como así. – Sonríes un poco al ver a Vincent. – Sólo quería cerciorarme de que estuvieras bien. Debo ver a mi hermano ¿Puedo confiar en qué estarás bien? – Observas a Tifa y ella a ti. No hay lugar en el que te sientas más segura y asientes. Él sale y nuevamente quedas a solas con la pelinegra. No tienes suficiente valor para verla. Intentas pararte de la cama y con un poco de esfuerzo lo consigues. Sientes la mirada rubí aún sobre ti pero tienes miedo de voltear. Tu cabeza sigue dando vueltas más consigues mantenerte firme. Cierras los ojos por un instante intentando que todo deje de girar.

-¿Qué se supone que haces? – Tifa está frente a ti. Alzas la cabeza y todo tu equilibrio se va. Tratas de sostenerte de algo, cualquier cosa para permanecer en pie a pesar de ser consciente de la cama tras de ti. Aunque ella logra tomarte de los brazos no logra evitar caer contigo. Es una posición sumamente comprometedora. Su cuerpo pegado al tuyo que sólo está cubierto por la lencería. Sus piernas han quedado entre las tuyas y puedes sentir parte de su piel. Puedes sentir su cálido aliento en tus labios pues casi se rozan. Tu respiración se acelera provocando que tu corazón comience a latir de forma desbocada. Observas el par de rubíes frente a ti y notas un brillo extraño en ellos más no tienes demasiado tiempo para pensar. La línea de tus pensamientos se ve interrumpida cuando unos suaves labios se posan sobre los tuyos. Cierras los ojos disfrutando el contacto. Apenas mueven los labios pues incluso tú tienes miedo. Miedo de que sea sólo un impulso. Una de tus manos recorre el brazo de la pelinegra, luego el hombro y se estaciona en el cuello. No quieres hacer el contacto más profundo. Quieres sentir como su cabello se desliza entre tus dedos. Es suave, te gustaría quedarte así por siempre.

-¡¿Qué rayos pasa aquí? – Tifa se separa muy lento, casi con pesar pero aún no quita su cuerpo de encima de ti. Abres los ojos girando la cabeza despacio hasta encontrar el motivo de la interrupción. Cloud se encuentra en el marco de la puerta con una mirada intimidante, fúrica pero simplemente causa que suspires con hastío. La pelinegra se incorpora totalmente sin dejarte imitarla. Quieres atraerla de nuevo a ti y besarla para disfrutar el dulce sabor de sus labios.

-¿Se te ofrece algo Cloud? – Ella se acerca el rubio desafiándolo con la mirada.

-Se me ofrecen muchas cosas Tifa pero comienza dándome una explicación. – El ojiazul toma rudamente el brazo de la chica de largos cabellos negros.

-Debes descansar Aeris. – Su tono es firme pero al verte tiene una sonrisa y sus mejillas se cubren con un tierno sonrojo. Respondes la sonrisa de la misma forma. Tifa se zafa del agarre saliendo de la habitación. El rubio cierra con un portazo después de salir pero le imprime tanta fuerza que la puerta vuelve a abrirse. Es una pequeña rendija pero es suficiente para que tengas un buen panorama de ellos. – No creo que necesites una explicación.

-¡¿Y entonces cómo debo entender lo que vi?- Su tono se ha elevado un par de tonos.

-¡Creo que fue bastante claro! – Ella ya perdió la paciencia. - ¡La besé! ¿Por qué te molesta tanto? – Tienes un mal presentimiento cuando él aprieta los puños.

-Eres una chica y ella también. Tú eres dueña de un bar y ella la heredera de la compañía Cetra. – Cierras los ojos pues no ha sido la mejor forma de que se entere. Puedes ver la confusión en su rostro y te duele. Duele demasiado ver como la mirada pierde vida por unos segundos.

-¿Qué has dicho? – Tragas con dificultad pero ya no puede ser peor.

-Lo que escuchaste Tifa. Ella es Aeris Gainsborough. – Sonríe con satisfacción al ver el dolor en el bello rostro de marfil. – No es normal que la beses cuando ambas son mujeres. ¡No puedes simplemente llevártela a la cama! ¡Ella no es anormal como tú! – Ahí pierdes los estribos. Te incorporas de un salto y buscas algo con lo que puedas cubrir tu cuerpo semidesnudo. Encuentras una blusa holgada que pertenece a la dueña de la habitación. – Yo puedo ayudarte Teef. Regresemos a ser los mejores amigos. Dame una oportunidad y seguro podremos curarte para que vuelvas a ser normal. – Tienes ganas de golpearle con tanta fuerza y romperle la nariz pero aún no puedes.

-Tú y yo ya no podemos ser amigos. No puedo simplemente regresar el tiempo cuando me consideras anormal o enferma por el simple hecho de ser gay. ¡Soy tan normal como tú! Y por último Cloud...Aeris respondió a mi beso. – Sonríes mientras terminas de abrochar los botones.

-¡Cállate! No te atrevas a compararme contigo. Yo no soy un fenómeno. –Sus palabras están llenas de veneno. Ahora entiendes porque no te cayó bien desde un principio. El instinto no te falla.

-¡No soy un fenómeno! Y ella me interesa...-Tomas la perilla firmemente.

-¡Jamás te hará caso!- Sus palabras salen forzadas pues está apretando la mandíbula.

-¿Por qué? ¿Por qué no soy un hombre? Prefiero ser anormal a ser alguien tan repugnante y despreciable como tú.- Cloud ha enfurecido. Toma un poco de impulso antes de lanzarse con el puño en alto. Lo dirige al hermoso rostro que te ha salvado la vida varias veces ya. Antes de que pueda tocarla te interpones en el camino recibiendo tú el golpe. Sientes la sangre resbalar por tu mentón. Te ha roto el labio y sientes como estás a punto de desvanecerte nuevamente. - ¡Aeris! – Sus brazos rodean tu cintura impidiendo que caigas. Intentas sonreírle pero el dolor te lo impide. Observa al ojiazul con más furia de la que hubieras imaginado podría haber en esos ojos.

-Aeris. – El chico intenta acercarse a ti más un hombre alto y de cabellos plateados le toma fuertemente por los hombros. Tardas un poco en recordar su rostro pero al final lo haces.

-¿Sephiroth? - Es el hermano de Vincent. El peli plateado fue adoptado por los padres de Vincent de ahí que su parecido físico sea nulo pero se quieren incluso más de lo que podrían hacerlo si fueran hermanos de sangre. Te sonríe apenas visiblemente y es que no es muy expresivo.

-¿Estás bien? – Asientes para no preocuparle más que porque realmente sea la verdad. – Señorita Lockhart hemos detenido por fin a los culpables de los robos. Probablemente no quiera saber sus identidades. – Tú sabes porque Sephiroth no quiere decir nombres. El culpable de los robos está ahí mismo. Con cabellos rubios y ojos azules mirando aún con odio a Tifa.

-Quiero los nombres. Necesito saber quién quiere destruirme. – Suspiras sabiendo que la respuesta va a lastimarla. No importa todo lo que el ojiazul le haya dicho, lo sigue queriendo.

-Señorita Lockhart...- Sephiroth suspira y tú tomas la mano de la pelinegra. – Cloud Strife es el culpable de los robos. – Su semblante pierde toda expresión. Cloud aprovecha la distracción para intentar escapar pero Vincent aparece en las escaleras impidiendo que consiga su objetivo. Lo toma con rudeza para lanzarlo a mitad del pasillo.

-¿No tienes el valor para decirle la verdad a la cara? – Sorprendes a todos cuando tu voz suena tan gélida. Incluso Tifa se sorprende. – Eres tan cobarde que pretendías golpearla. Eres una rata.

-¿Por qué Cloud? ¿Es qué no pudiste llevarme a la cama? – La ira vuelve a hacerse presente en el rubio quién se abalanza nuevamente contra la ojirubí pero una vez más te interpones en el camino. Recibes un golpe que te dobla del dolor y te deja sin aire. Tus rodillas tocan el piso sin que Tifa pueda hacer nada esta vez. -¿Cómo te atreves? – Antes de que el rubio pueda reaccionar Tifa le ha asestado un puñetazo en el abdomen. Se puede escuchar el crujir de las costillas al romperse pero la pelinegra no se detiene ahí. Vuelve a golpearlo en la misma zona haciendo que caiga al piso escupiendo sangre. La pelinegra ha perdido los estribos y con una patada le rompe la nariz y le parte el labio. Sabes que va a matarlo. No es que su vida valga demasiado pero no quieres que Tifa termine también tras las rejas. Como puedes te pones de pie. Ella quiere seguir golpeando. Sephiroth y Vincent ya intentaron detenerla y lamentablemente no les fue demasiado bien. Suspiras y te acercas a ella por detrás. La abrazas aferrándote a su cintura.

-Basta. – Su cuerpo se tensa y luego se relaja. Baja el puño y suelta el cuello de Strife.

-Sáquenlo de mi vista. – Vincent lo toma para llevarlo a dónde debe ir. A la prisión.

-Lo siento señorita Lockhart. Sé que esto es difícil para usted pero debe acompañarme para realizar la denuncia oficial. – Puedes escuchar un pequeño gemido lastimero. Es tan débil que sólo tú lo escuchas. Observas al peli plateado.

-Sephiroth ¿puede esperar esto hasta mañana? – Le suplicas con la mirada y él asiente. Se acerca a ti y se despide con un beso en la mejilla. No has soltado a Tifa y no lo haces aún después de que el oficial se ha ido. Están nuevamente ustedes dos.

-¿Estás bien? – Te sorprende escuchar su voz rompiendo el silencio. Se gira lentamente para quedar de frente a ti. Observa tu labio con preocupación y luego abre lentamente los botones de la camisa. Toca tu abdomen para cerciorarse de que no tengas algún hueso roto. No puedes evitar que un gemido salga de tus labios. El contacto suave te ha provocado un dolor inmenso pero lograste contener el grito. Vuelve a presionar con un poco más de fuerza. Parece torturarte pero la verdad es que necesita sentir tus costillas. Lo entiendes más eso no impide que un par de lágrimas surquen tu rostro. – Lo siento. – Escuchas la angustia en su voz, ella retira tus lágrimas con sus dedos. No lo habías notado pero esta vez sus manos no están cubiertas por los guantes. –No quería lastimarte pero era necesario.- Sus ojos reflejan miedo.

-Lo sé. – Es apenas un susurro. Acaricias su rostro, deslizas un dedo por la línea de su mandíbula, recorres sus cejas, envuelves una de sus mejillas con tu mano para finalmente rozar sus labios con las yemas de los dedos. Una pequeña sonrisa se instala en su rostro. Toma tu mano y deposita un beso en cada uno de tus dedos para luego besar tu palma. No puedes evitarlo y la abrazas. Toda su fuerza se va por las escaleras, caen de rodillas al piso y sientes como sus lágrimas poco a poco van mojando la blusa. Sientes como tu piel comienza a llenarse de su dolor. Tu corazón puede sentirlo. La abrazas más fuerte dejándola llorar. No dices nada, no sabes que decir. Te limitas a protegerla con tus brazos. Intentas decirle sin palabras que estás ahí para ella y que quieres estar ahí por siempre. Ella es la razón por la que no piensas casarte con Zack ni con ningún otro hombre. Siempre esperaste encontrar a alguien, siempre buscaste a la niña de escasos años que te brindo una amistad sincera. Desde el primer momento te enamoraste de Tifa Lockhart cuando no importaba demasiado tu apellido. Cuando aún no eras la heredera de la compañía más grande de todo el mundo. Cuando no importaba que ambas fueran mujeres. Cuando la inocencia era tan grande que los prejuicios no podían entrar dejando que el amor creciera en ti.

-Debemos curar tus heridas. – Te sumiste tanto en tus pensamientos que no te das cuenta en el momento en que ha dejado de llorar. Acaricias suavemente su espalda y sin querer llegas a su largo cabello. Sumes tus dedos en su cabellera y ella sonríe. Luego de un suspiro la dejas libre.

-Bien. – Te ayuda a incorporarte y te lleva de nuevo a la habitación. Te recuestas y ella sale para buscar el botiquín. Te duele respirar pero no tienes ninguna costilla rota. Cuando regresa atiende primero tu labio. Lo limpia cuidadosamente pero no te ve a los ojos. Parece concentrada en lo que hace. - ¿Tifa? – Sabes que te ha escuchado pero parece ignorarte y aunque no quieras te duele. – Lo siento. – Te observa un poco confundida. – Siento todo lo que ha pasado. Sé que él era tu mejor amigo y no puedo imaginar lo que sientes. – Sus ojos se llenan de dolor, no quieres lastimarla pero en parte te sientes culpable. – Lamento también que te enterases así de mi identidad. Sé que es lo más irrelevante ahora pero no quiero que me odies. – Te sonríe.

-No podría odiarte Aeris Gainsborough. – Sonríes también. – Pero debo admitir que Cloud tiene razón en una cosa. – No dices nada simplemente esperas a que continúe hablando. – Tú eres la heredera de la compañía Cetra y yo soy simplemente la dueña de un bar que está a punto de irse a la ruina. No estoy a tu nivel. – Niegas con la cabeza y la obligas a verte a los ojos.

-Hace un par de días salvaste mi vida sin saber quién era. Y yo salve parte de tu bar por pura casualidad. Hace un par de horas me salvaste de nuevo sin saber aún mi identidad y yo correspondí tu beso sin importarme que sólo fueras la dueña de un bar. No me importa cuánto tienes Tifa me importa quién eres realmente. Cuando te conocí no sabía quién era. No podía recordar mi apellido hasta que Vincent me encontró deambulando. Yo no recordaba ser una Gainsborough y eso no importa ahora. Hace años una niña me dijo que mis padres tendrían que aceptarme y comprender que no soy el resultado de ambos. – Sus ojos se abren desmesuradamente por la sorpresa.

-Tú...eres la niña de los columpios. – Le sonríes asintiendo. – Yo te dije eso.

-Y ahora deberán aceptar que no voy a casarme con un hombre porque me gustan las mujeres. No, de hecho sólo me gustas tú.- Ahora eres tú quién se deja llevar y la besas. Duele un poco el contacto pero aún así lo disfrutas al menos hasta que sientes el sabor metálico de la sangre. Te separas lento limpiando la sangre que comienza a correr nuevamente.

-Sí, por eso tenía que terminar antes de ponerme a hablar. – Ríes un poco mientras ella comienza a curarte de nuevo. – Pero no me dejas. Lamento decirlo pero no podré besarte hasta que la herida cierre totalmente. – Te ríes de buena gana haciendo que la pelinegra se sonroje sin comprender.

-Es una verdadera lástima. – Jugando con su autocontrol y también con el tuyo la besas de nuevo. Realmente sólo posas suavemente tus labios sobre los suyos. Al separarte ella te ve con incredulidad. - ¿Qué? – Pones una sonrisa tan inocente pero tan falsa que ni tú puedes creerla.

-Es mejor que descanses. – Quiere irse pero la tomas por la muñeca antes de que se aleje.

-Quédate conmigo. – Has dejado todo el juego y se lo pides seriamente. Quieres sentir su calor, embriagarte con su aroma y descansar en sus brazos. Quieres sentirte protegida pero también quieres protegerla. Pudiste hacerlo aunque ahora tienes un horrible dolor. Al menos valió la pena.

-Está bien. – Deja el botiquín sobre la mesa de noche para luego buscar un pijama. Luego de un par de minutos te recorres dejándola entrar en la cama. Ella te abriga cuidadosamente y tú te acomodas en su pecho. Sientes el subir y bajar en cada respiración y también puedes escuchar el latir de su corazón a pesar de estar recargada en el otro lado. – Descansa Aeris.


Bueno al menos ya pudimos observar un poco de interacción entre ellas. Espero que les haya gustado. Aun no me decido si en el proximo capitulo o en el quinto voy a cambiar el fic de categoría. Si damas y caballeros el fic contendrá lemon así que se irá a la M. Advierto que jamás he escrito lemon como pienso hacerlo en esta historia pero espero que no les decepcione.


The Brightness of An Angel: Bueno a este fic aún le quedan muchas sorpresas. Y espero que este capitulo te haya gustado. En verdad aprecio mucho el apoyo que me has dado y así como te tomas el tiempo para leer y comentar mis fics yo me doy el tiempo para contestarte porque al fin y al cabo personas como tú hacen a los escritores. ^^

Shiko-k: Pues aquí tienes la actualización. Si el Tifa/Aeris necesita más apoyo. Por eso me he decidido a escribir sobre ellas porque no hay demasiados fics aparte de los míos. igual que el Lanille del FFXIII U_U creo que en español solo existen cuatro y tres las he escrito yo T_T la otra es una traduccion pero que le vamos a hacer. Seguir apoyando a las parejas raras e incomprendidas xDDD Espero te haya gustado.

Aki-chan: Pues espero que haya pasado algo interesante en el cap xD Algo muy interesante ocurrira luego xDDD Gracias por leer.


Si les ha gustado el cap, dejadmelo saber en un RR. Gracias a todos por el apoyo ^^ Nos leeremos luego.