Hola a todos nuevamente, Aqui traigo el nuevo y penúltimo capitulo. Espero lo disfruten.
CAPITULO 4.
Cuando sientes un agradable peso sobre ti abres los ojos lentamente. Te encuentras con la bella silueta de Tifa sobre tu pecho. Sonríes inevitablemente. Acaricias su cabello para que duerma tranquila. Una sonrisa se instala en tu rostro al recordar como cambiaron las posiciones. Tifa simplemente no puede dormir con la cara al techo y tú no puedes dormir bocabajo. A mitad de la noche decidieron voltearse. Tocas suavemente tu abdomen para revisar el golpe. Aún duele pero en menor medida que el día anterior. Escuchas unos pasos subir la escalera y te tensas.
-¿Aeris? – La presión se va al reconocer la voz de Vincent. Toca suavemente la puerta.
-Tifa...despierta. – Ella simplemente se pega más a tu cuerpo enterrando la cara en tu cuello.
-¿Puedo pasar? – Sientes la respiración de la pelinegra contra tu cuello.
-Ajam. – Al parecer la chica entre tus brazos no se ha percatado de que hay alguien más en la casa. Vincent toma la respuesta de Tifa como una aceptación y abre despacio la puerta.
-Vamos linda. Despierta. – Suelta un gemido lastimero en el peor momento posible. Pues el pelinegro lo ha escuchado y lamentablemente lo ha interpretado mal. Se sonroja y cierra los ojos sin ver absolutamente nada de la realidad. El sonido lo ha perturbado.
-Lo siento, no quería interrumpir. – Hace una pequeña reverencia y sale de la habitación más rápido que volando. Tifa se ha despertado y se sonroja también al comprender la situación.
-Buenos días. – Su voz es suave, está claramente avergonzada y sale de la cama. La imitas y pronto han bajado hasta encontrar a Vincent sentado en una de las mesas del bar aún sonrojado.
-En verdad lo siento. – Lo callas poniendo un dedo en sus labios.
-No te preocupes Vince, no has interrumpido nada. – El parece un poco confundido.
-Creo que ha sido mi culpa...yo...- Se ve tan tierna con el sonrojo en las mejillas que no puedes evitar ir besarlas. Haciendo que se pongan aún más rojas. – Yo...- Si aún tenía algo de coordinación en su forma de hablar ahora ya no le queda nada. Cuando una de sus manos se posa en tu cintura y puedes sentir su calor contra tu piel bajas la mirada para revisar tu atuendo y ¡Oh Sí! Estás sólo cubierta con la lencería y aquella prenda que Tifa desabotonó el día anterior. Cierras los ojos y entierras el rostro en el cuello de Tifa. Sueltas un pequeño gemido de desesperación, al menos eso crees pues no notas el tono tan...seductor o mejor dicho...sexual que le has dado. Sientes como la chica que te abraza tiembla ligeramente al escucharte.
-Yo mejor me voy. – Vincent se apresura a la salida y no le prestas demasiada atención. Aún te avergüenza que te haya visto casi desnuda. No es que no haya pasado antes por accidente pero nunca podrás acostumbrarte. Te importará aunque Vincent se vuelva el hombre más gay del mundo. La puerta se cierra tras de él y quedas a solas con ella. Levantas la mirada para observar sus ojos. Encuentras en ellos el brillo del día anterior antes de que te besara por primera vez. Te cuesta descifrarlo hasta que unes todos los puntos. Ella te ve con deseo. Puedes comprenderlo y sinceramente ya no te causa vergüenza. Estás completamente convencida de que ella te gusta. La quieres y quieres amarla. Lentamente acercas tu rostro al de ella mientras cierras los ojos. Puedes sentir su cálido aliento. Te embriaga su aroma como cada vez que estás cerca. No puedes evitarlo, no quieres hacerlo. El contacto con sus labios es suave. Ella te aferra un poco más de la cintura. Te pega un poco más haciendo que el espacio entre ustedes sea nulo. Llevas lentamente tus manos a su cuello y la pegas más. No por eso el beso deja de ser tierno. Ni vez fuegos artificiales ni nada parecido, eso es demasiado comercial. Lo que sientes es diferente. Te sientes en medio de la nada. En parte como si estuvieras en la playa. Ante posibilidades infinitas mientras escuchas las olas romperse en la arena. Pero a la vez es como si estuvieras en el campo, donde el viento ligero sopla revolviendo tus cabellos. Aunque realmente te sientes en medio de la nada. Si, dónde no existen árboles, ni mar, ni cielo ni fuegos artificiales. Simplemente están Tifa y tú. Eres consciente de una cosa. No hay nada mejor que ella.
-Aeris. – Susurra en un pequeño espacio de tiempo que se han dado para respirar. Su voz es un poco más ronca de lo habitual y tú sabes que el motivo es el mismo al de su mirada oscurecida. Quieres unir nuevamente tus labios a los suyos pero alguien llama a la puerta impidiéndolo.
-Señorita Lockhart. Debe acompañarme ahora. – Es Sephiroth y puedes ver como Tifa se tensa.
-Hey. – Acaricias su rostro. – No te preocupes, estaré contigo. No voy a dejarte sola en esto. – Puedes ver el miedo reflejado en su mirada pero te sonríe brevemente. Ella se dirige a la puerta y tú subes rápidamente las escaleras para ponerte algo más decente. Ayer no pudiste percatarte pero tu ropa ya está acomodada sobre una silla. Te apresuras y bajas hasta encontrarte con ellos que se mantienen en silencio. Parecen realmente incómodos hasta que llegas.
-Pues vamos. – Ambos asienten antes de cruzar la puerta. Suben a la patrulla y nada es dicho en el camino. Sientes la tensión. Sabes que es difícil para ella pero es lo mejor. Diez minutos más tarde ya se encuentran frente a un oficial de apariencia musculosa y tez morena. Poco a poco se llena el papel con los datos necesarios para hacer la denuncia oficial. Logras escuchar como su voz se quiebra a momentos, es ahí cuando sostienes firmemente su mano entre las tuyas. Das un leve apretón en señal de apoyo. Sólo quedan un par de preguntas para terminar.
-¿Cuál es el nombre de su bar?
-El séptimo cielo. – Sonríes ante el pensamiento que ha cruzado tu mente.
-¿Ocurre algo? – Sephiroth te observa intrigado. Te muerdes el labio pensando un instante antes de decidirte a jugarle una broma a Tifa.
-Nada, sólo pensaba en que no podía tener un nombre más apropiado cuando los mismos ángeles son los encargados de atenderlo. – El peli plateado se ríe de buena gana. Tifa se ha sonrojado intensamente pero el oficial con el nombre de Barret parece no entender del todo la situación. Hasta que ve la cara roja de la pelinegra. Entonces también suelta una pequeña risa.
-Por último... ¿Hay algún testigo de lo sucedido? – Ahí entras tú y para sorpresa de todos también llega Vincent. Ambos firman en la denuncia y todo queda listo. Tifa parece mucho más tranquila. Te alegras por eso pero tu felicidad se escapa cuando en una de las paredes hay un anuncio de la compañía Cetra. Tu padre sonríe. Ha llegado la hora de hablar con ellos. Tus padres deben saber la verdad sobre ti.
-Aeris. – Ella comprende tus pensamientos sin necesidad de hablar. No quieres irte de su lado. Quieres mantenerte siempre junto a ella pero para lograrlo necesitas que tus progenitores te escuchen. Te entiendan y estén de acuerdo o no cancelen la boda con Zack Fair. Le sonríes nerviosamente. – Ve con ellos, yo estaré bien. Te esperaré. No te preocupes por mí. – Besa tu mejilla pero tú le das un beso en los labios. Tienes miedo sin embargo su sonrisa te hace valiente.
Has caminado en silencio hasta la mansión de tus padres. No has dicho una sola palabra desde que empezaste a andar junto a Vincent. No tienes idea de cómo vas a empezar pero tienes la seguridad para hacerlo. Los guardias de la entrada te dejan pasar sin ningún miramiento. La puerta se encuentra abierta y tus pasos resuenan en la madera fina. En medio de la estancia está tu madre quién al verte se apresura a envolverte en un abrazo. Sus ojos se llenan de lágrimas pero tú no te sientes del todo contenta. Ese ha sido el primer gesto amoroso en años y te duele que sea tras tu ausencia. Vincent se mantiene a una distancia prudente.
-¡Querido! – Llama a tu padre. Puedes escuchar cómo en la lejanía se escucha su voz. Probablemente esté hablando por el móvil. Tu boca de pronto se ha secado.
-¿Qué sucede? – Tragas con dificultad al ver su imponente figura cruzar el umbral.
-Mira. Aeris está de nuevo en casa. – Él sonríe de una forma extraña y se acerca. Acaricia tu cabello más no sientes el cariño en su gesto sino la misma frialdad.
-Sabía que al final aceptarías el convenio. – Tus ojos se vuelven inexpresivos. – Yo sé que necesitabas asimilarlo pero volverías para casarte con tu prometido.
-Ahora no hay que hablar de eso. – Tu madre puede notar la ira en tu mirada y decide salvarte por unos minutos. - ¿Qué te ha sucedido mi niña? Parece como si te hubieses visto envuelta en una pelea callejera. – Hasta ese momento tu padre te recorre de arriba abajo más no muestra ningún signo de preocupación sino más bien de desagrado.
-Es en parte cierto. Sólo ayudaba a una amiga en los suburbios. – Tu madre te observa asombrada.
-¿Por qué Vincent no se encargó de eso? – Él ve con soberbia a tu amigo.
-Porque escape de él. Fue gracias a esa chica que pude encontrarme a mí misma. – Sonríes ya que sólo Vince y tú pueden entender totalmente esas palabras. – Y si volví no es para casarme con ese hombre. – La tensión regresa. Es mejor acabar pronto con el martirio. – No lo amo y un matrimonio sin amor es una farsa.
-Vas a casarte con él quieras o no. – Ves desafiante a ese hombre tan desconocido para ti. – Es lo mejor para ti. Dentro de algunos años aprenderás a amarlo.
-El amor no se aprende padre, se siente. Y no voy a ser infeliz para lograr el convenio entre dos empresas para bien tuyo. Es lo mejor para ti y tu empresa. No para mí. – Tu voz es firme, ya no tienes miedo de decir lo que sientes.
-Aeris Gainsborough, es lo mejor. Es el mejor candidato para ti.
-¿Cómo puedes saber lo que es mejor para mí? – Has elevado tu voz una octava.
-¡Soy tu padre! Conozco los gustos de tu madre y los míos. Ambos estamos de acuerdo en que no hay mejor partido que él para ser tu esposo.
-¡Pues no soy la suma de los dos! A mí no me gusta la ópera que tanto aprecias, ni el Jazz que aprendiste a bailar para encanto de mamá. Tampoco me gusta tocar el piano. Ni siquiera me gustan los hombres. Pero eso ustedes no lo saben. Eres mi padre... ¡Qué alegría! Un padre que ya se había ido cuando despertaba en la mañana. Un padre que jamás llego a darme un beso de buenas noches. Ninguno de los dos tuvo tiempo para escuchar lo que quería decir. Ninguno se dio cuenta de mis sentimientos. – Tu padre se ha quedado en estado de shock. – Soy consciente de que quisieron crear todo esto para que nunca me faltara nada. Pero ¿en qué momento se olvidaron de que lo hacían por mí? Me dieron todo lo material que podría pedir pero a cambio perdí su atención, su cariño. Yo no necesitaba ropas caras, ni objetos lujosos. Sólo quería que por un momento se detuvieran a verme y decirme "Te amamos" pero adivinen qué. Eso jamás sucedió. –Tu madre baja la vista e incluso él parece tocado por tus palabras.
-¿De quién te enamoraste? – La pregunte te sorprende.
-Ella es dueña de un bar. Seguramente la conocen pues estamos a punto de embargar su lugar de trabajo y su hogar. Su nombre es Tifa, Tifa Lockhart.
-No voy a permitir esa relación. – Miras a tu progenitor decepcionada.
-¿No lo entiendes padre? No estoy aquí para recibir tu consentimiento, estoy aquí para anunciarles que voy a estar con ella porque la amo. – Sientes tan bien decirlo que no puedes evitar sonreír al pensar en la bella joven que te espera.
-Si sales de esta casa, dejarás de ser una Gainsborough. – Su amenaza te causa risa. El te toma con furia del brazo y sin darte tiempo a reaccionar te voltea la cara. Afortunadamente tu labio no se ha abierto nuevamente.
-¿Crees que me importa tu apellido? De todas maneras dejaré de ser Gainsborough para ser la señora de Lockhart. – Sonríes a pesar de que el dolor esté acumulado en tu corazón. Nunca imaginaste esa reacción pero debes aceptar la realidad. Antes de que él pueda tocarte nuevamente Vincent se ha interpuesto entre ustedes.
Has regresado a los brazos de Tifa. Ella sonríe al verte pero no puedes regresarle el gesto. Se acerca preocupada e intenta tocar tu rostro. Instintivamente te alejas. No es por miedo a ella pero no puedes evitar traer el recuerdo de tu padre. Ni el dolor que eso causó.
-Lo siento. – Tomas sus manos para colocarlas en tus mejillas. Te acaricia suavemente con sus dedos pulgares. Luego te envuelve fuertemente en sus brazos, sientes su aliento en tu cuello. Te aferras a su cintura. Sientes que nadie puede protegerte más que ella.
-¿Qué sucedió? – No quieres hablar de ello pero Tifa necesita saberlo. Levantas la vista hasta toparte con sus hermosos ojos. Respiras profundamente antes de animarte a hablar.
-Les dije todo. Ya no voy a casarme con Zack Fair. No me importa que tan buen hombre sea. La única persona que me interesa eres tú. Tal vez no lo creas pero me enamoré de ti desde ese día en los columpios. Todos estos años he esperado encontrarte de nuevo. – Ella sonríe pero te mantienes seria. – Él no pudo entenderlo, creo que se olvidó de hacer lo mejor para mí. Es un hombre tan diferente a lo que yo creí. Ahora ya no soy su hija y no me importa mientras esté a tu lado. Antes de poder salir él...él, mi padre me golpeó. – Bajas la mirada pues no estás convencida de poder mantener su mirada. Ella levanta tu rostro provocando el contacto visual.
-No dejaré que nada te pase. Es poco lo que nos conocemos pero quiero conocerte. Quiero dejar tu apellido y el mío de lado. Quiero olvidar quienes somos frente a los demás para descubrir quienes somos realmente. Cuando le dije a Cloud que me interesas lo dije en serio. Quiero intentarlo contigo porque sé que sólo tú eres capaz de llevarme lejos de todo sin moverme un centímetro de dónde estoy ahora. – Sonríes cómo jamás lo habías hecho antes. Pero pronto la preocupación de hace presente de nuevo. Le diste suficiente información a tu padre para que intente buscarte.
-Debo irme. – Ella te mira interrogante y rápidamente aclaras tus palabras. – Sé que él vendrá a buscarme. Le di lo necesario para que venga a buscarme. No va a rendirse tan fácil pues el convenio es para bien de su empresa. Si consigue hacer que me casé con Zack, él y su empresa ganarán millones de giles. No quiero verlo Tifa. Tengo miedo.
-Lo entiendo pero ¿a dónde piensas ir? – Se muestra claramente preocupada por ti.
-Tengo un pequeño departamento. Lo compré hace un par de años y nadie aparte de Vincent y yo sabe de su existencia. Me quedaré ahí esta noche pero volveré mañana. No quiero estar lejos de ti. – Unes tus labios a los suyos con delicadeza. La abrazas intentando llenarte de su aroma. Quieres conservar su imagen, el calor de su cuerpo, la intensidad de su mirada, hasta que vuelvas a verla.
-Voy a ir contigo. Y no voy a regresar hasta estar segura de que estés a salvo. – Su tono es tan firme que no podrás hacerla cambiar de opinión. Asientes ligeramente con la cabeza. – Debo ir por mis guantes y entonces podremos irnos. – Te ofreces a ir. Subes a su habitación y los tomas del escritorio. Cuando bajas escuchas la plática que ambos están manteniendo.
-¡¿Por qué no la protegiste? – El grito va dirigido a Vincent. Su tono suena peligroso.
-No pude hacerlo. – Sientes el arrepentimiento en la voz de tu amigo.
-¡Es tu trabajo! – Terminas de bajar las escaleras encontrando un brillo de furia en aquellos ojos que tanto te gustan. Te interpones entre ellos para calmar los ánimos.
-No fue su culpa. Se supone debería confiar en él. Jamás podríamos haber imaginado su reacción. No conocíamos a ese hombre tan frío e insensible pero ahora que lo hacemos seguro podremos evitar otro incidente como este. – Tifa no está del todo contenta pero decide dejarlo por la paz.
Tifa ha regresado ya al bar. Deja que el tiempo pase mientras se encarga de terminar los pendientes. Luego de un par de horas alguien entra por la puerta trasera. Se sorprende al escuchar los pasos retumbar por el lugar y lentamente se gira. Su rostro se vuelve duro al reconocer a tu padre. No se deja intimidar por su presencia.
-¿Qué desea? – Su voz es tan gélida como un glaciar.
-¿Dónde está? – Es obvio a quién se refiere.
-¿Dónde está quién? – Ella parece divertirse un poco con la situación.
-Sabes perfectamente de quién hablo. Sé que Aeris estuvo aquí y sé también que tú sabes su ubicación en este instante. – Ella levanta una ceja con un poco de burla.
-Pues se equivoca. Es verdad ella estuvo aquí hace un par de horas. Salió en compañía de Vincent pero no me dijeron cual era su destino. – Sigue con sus tareas sin darle más importancia al hombre. Este la toma fuertemente del brazo casi causándole daño.
-No juegues conmigo pequeña. – Ella sonríe de medio lado.
-¿Por qué usted no deja de jugar con la vida de su hija? Debería importarle un poco más. Usted no sabe que yo la conozco desde hace muchos años. – Ahora es él quién ríe.
-Pues jamás ha mencionado tu nombre hasta ahora. – Eso no amedrenta a la pelinegra.
-Lo sé porque sólo nos vimos una vez. Ella estaba llorando mientras se mecía en un columpio. Cuando le pregunte el motivo ella me dijo que sus padres no la veían. Jamás tenían tiempo para ella, para dedicarle una sonrisa, un gesto de amor. A ella no le importa el dinero señor Gainsborough le importa su familia. Pero al parecer a usted sólo le importa lo material. No puedo entender como un padre puede llegar al punto de vender a su hija. – Tu padre quiere hablar pero ella se lo impide. – No se atreva a desmentirme porque arreglar un matrimonio no es para el bien de su hija. Es una lástima que usted no se haya detenido en estos 22 años a observar los ojos de su hija para encontrar la admiración, el amor con el que se llenaban al hablar de usted.
-¿Admiración? – El parece confundido.
- Sí señor. A pesar del poco o nulo tiempo que pasaba con ella, Aeris era capaz de admirarlo por el esfuerzo diario que hacía para sacar a flote la gran compañía Cetra. Y tampoco ha visto que esa mirada verde se llene del más profundo miedo. Ella confiaba en usted, en su padre. Y usted la traicionó volteándole la cara. El hombre en que más debería confiar es el que le ha causado más dolor que nada. – Él baja la mirada. – Ella es un ángel y no tiene idea de cómo se siente ver las lágrimas de uno. Es algo que no volveré a permitir. No quiero que nadie la lastime y eso lo incluye a usted. – Tifa se acerca a la caja registradora y saca todo el dinero que hay dentro. – Tome. – Le extiende una suma no tan cuantiosa.
-¿Qué es esto? – Toma lentamente el dinero.
-No se me olvida el contrato que firme con su compañía. Es poco pero suficiente para evitar el embargo de mi propiedad. Después encontraré la manera de pagarle el resto.
-Yo...- El parece realmente afectado por las palabras de la ojirubí.
-Mire señor Gainsborough, sé que es difícil para usted aceptar nuestra relación pero póngase por un momento en nuestro lugar. Si en algún momento le hubiesen impuesto una esposa a la que usted no amara no sólo usted sería infeliz. Su esposa también. Imagine ahora que la relación entre usted y su esposa jamás hubiese podido ser por la interferencia de sus padres. ¿Qué sentiría?
-Me sentiría abatido. – Su voz es débil.
-Así es. No intente hacer que su hija se enamoré de alguien que a usted le parece perfecto pues ella no es como usted. Por favor no nos juzgue por ser "diferentes" pues el amor no se fija en el género, en la edad o en la condición social. Realmente quiero a Aeris y si usted también lo hace cancele su matrimonio y déjela vivir. Le prometo que si algún día no soy lo que ella espera usted puede venir aquí y matarme. – Él sonríe sinceramente.
-Debo asimilar todo esto. – Tifa asiente.
-Hágalo. Y si no tiene nada más que decir le pido de favor que abandone mi bar. – Él suspira pero antes de salir regresa el dinero a Tifa quién lo ve sorprendida.
-Ya has hecho suficiente por mí, por mi familia. No puedo aceptar tu dinero y olvida tu deuda. Yo me encargaré de eso. – Sin fijarse en la expresión atónita de la artista marcial sale del lugar.
Almafuerte: Me alegra que te haya gustado. Y espero también te guste el episodio final.
The Brightness of An Angel: Vaya, me alagas con tu comentario. Y si Cloud Strife es una rata. SInceramente y a disgusto de muchos fans Cloud Strife es el personaje que más detesto ¬¬ así que ahora que hice un AU me aproveche para hacerlo OoC. Yo quiero una Tifa pero nadie me la quiere regalar U_U xDDD Bueno, muchisimas gracias por leer y ya en el proximo capitulo vendra el lemon y un par de sorpresas más. xD Espero que mi final no te decepcione. No tengo como agradecerte el apoyo que me has brindado y la única forma que encuentro es seguir escribiendo historias de esta tierna pareja.
Pues...eso es...eso es...eso es todo por ahora amigos xDDD
Si les ha gustado o si no, alguna duda, consejo, sugerencia, queja - que no sea porque es un Tiferis ¬¬- sera bienvenido en un RR.
