Bien, bien damas y caballeros aquí está el último capitulo. Lo prometido es deuda. Que lo disfruten. Una dedicatoria especial a dos personas. La primera es a una gran amiga Paraguaya. Zombie te quiero y sé que algún día leerás esto. Gracias por todo. ^^
La segunda si ustedes me lo permiten es para...The Brightness of An Angel. En verdad muchisimas gracias por el apoyo que le has dado a mis historias. En verdad eres una gran fuente de inspiracion y espero que este último capitulo te guste. ^^
CAPITULO 5
La luz del Sol se cuela entre las cortinas de tu ventana haciéndote despertar lentamente. El recuerdo de Tifa llega a tu mente mientras tomas una ducha e inevitablemente una sonrisa aparece en tu rostro, la venda que cubría tu herida ha sido reemplazada por una nueva. Eliges un conjunto informal pero sexy para partir una vez más rumbo al bar de la pelinegra. Vincent te acompaña más se mantiene cabizbajo durante todo el trayecto. Sabes lo que está sintiendo.
-Vince, deja de culparte. – Por fin levanta la mirada para observarte a los ojos.
-Pero Tifa tiene razón. Fue mi culpa. Es mi trabajo protegerte y no pude cumplirlo. Así que será mejor dejarle mi puesto a alguien que realmente pueda cuidarte.
-Vincent, más que ser mi guardaespaldas eres mi amigo y no quiero que te alejes de mí. Olvida lo que pasó ahí. Me has salvado incontable cantidad de veces. Sé que seguirás haciéndolo.
-¿Por qué confías tanto en mí? – Le sonríes y besas su mejilla.
-Porque eres mi mejor amigo. – Han llegado ya frente al bar de Tifa. Casi corres a la entrada para gracia del pelinegro. Antes de entrar él te detiene y te envuelve en un abrazo.
-Gracias. – Sin dejarte decir más nada se aleja del lugar pues sabe que la ojirubí es lo suficientemente capaz de cuidarte. Entras despacio, sin hacer ruido. Observas su silueta detrás de la barra mientras termina de limpiar los vasos. Los acomoda delicadamente en su sitio. Es inevitable que te sientas atraída a ella como un imán. La abrazas por la cintura besando suavemente en el acto la piel expuesta de su cuello causándole un ligero temblor.
-Aeris. – Lentamente se gira para luego besarte dulcemente. Ambas están concentradas en sentir y el mundo parece desaparecer. Un hombre entra al lugar sin ser percibido por ninguna de las dos.
-Sabía que estarías aquí. – Cuando escuchas la voz de tu padre te separas bruscamente para mirarlo con asombro y un poco de temor. Tifa se pone delante de ti lista para protegerte.
-Padre. – No sabes que decirle. Las palabras se niegan a salir de tu garganta.
-Lo siento. – Sus palabras te sorprenden aún más. Por primera vez te suenan sinceras. Puedes ver como mueve un documento nerviosamente entre sus manos. Mantiene la mirada baja pero de vez en vez hace contacto con tus ojos. – Se que no he sido el mejor padre y ni siquiera merezco tu cariño, ni el que me escuches en este momento sólo quería disculparme. Ustedes tienen razón. Me olvidé de lo mejor y lo más importante de mi vida. Hice a un lado lo que realmente merecía mi atención. Me perdí buscando la felicidad que no me di cuenta de que podía ser feliz en el camino. Desperdicié demasiado tiempo intentando crear un emporio que no me di el espacio para ver tus primeros pasos, para escuchar tus primeras palabras y como bien dijiste no me detuve a conocerte. Espero puedas perdonarme algún día y me permitas conocerte como no lo he hecho todo este tiempo. Comprendo que no será fácil pues me volví un hombre desconocido incluso para mí.
-Padre. – Repites con los ojos llenos de lágrimas. No esperabas que el cambiara o comprendiera la situación así de rápido pero es algo que realmente agradeces.
-Tifa me abrió los ojos. – Lo observas confundida y alternas la mirada entre uno y otro. – Ayer vine a buscarte, ella me hizo entender mis errores. No te preocupes por el matrimonio con Zack. Todo está cancelado. Ahora lo único que me interesa es tu felicidad pero quiero que seas tú quién escoja los caminos para llegar a ella. Yo no te pido nada en este momento pues no estoy en posición para pedirte algo después de lo de ayer. Me siento muy arrepentido así que lo único que puedo hacer para redimirme es ofrecerles a ambas mis más sinceras disculpas dejándoles el camino libre. – Uno de tus más grandes defectos es que perdonas demasiado fácil por eso ya estás abrazando a tu progenitor. – Te amo hija. Eres lo más importante en mi vida y siento no habértelo dicho antes. Elegí el camino equivocado. – No dudas en creerle. Puedes verlo en su mirada, escucharlo en su voz y sentirlo en su abrazo. Te presiona contra su pecho mientras deposita un beso en tu frente. Acaricia suavemente tus cabellos intentando calmar tu llanto.
-Yo también te amo. – La bulla que hay fuera del bar te hace separarte de él. Por la puerta entra tu madre quién sonríe al verte aún tomando la mano de tu padre.
-Quisiera hacerle un par de regalos señorita Lockhart. – Ella alza una ceja dudativa por las palabras de tu padre. – No me lo tome a mal, de hecho son para darle la bienvenida a la familia. – Ahora tú también dudas. – Lo primero es, como se lo mencioné ayer, la liquidación del séptimo cielo con la compañía Cetra. – Le entrega el documento que lleva en manos. – Lo segundo...ayer que le vi se me ocurrió que esto tal vez podría gustarle. – De su bolsillo saca una llave y a Tifa se le iluminan los ojos aunque sigue con dudas.
-No temas querida. Has hecho mucho por nosotros y es sólo una pequeña forma de agradecerte. – Le brinda una cálida sonrisa y entonces la pelinegra acepta la llave. – Tu nueva motocicleta está esperando por ti al frente del bar. Y nuestro último regalo es...- Tifa no puede creer que aún haya algo más para ella.
-Bueno, nos enteramos de que usted utilizó el préstamo para hacer algunas remodelaciones o mejor dicho reparaciones pero ya que usted es la felicidad de nuestra hija nosotros queremos darle una completa felicidad. Así que queremos ayudarle a tener el bar de sus sueños.
-Y para eso estoy yo. Mi nombre es Reno y si me dices exactamente lo que quieres me encargaré junto con mis hombres de hacerlo realidad. – Te sorprende que la mandíbula de tu novia aún no toque el suelo pues su rostro muestra tantas emociones diferentes que te es imposible descifrarlo. –Hey, ¿te encuentras bien? – Ella no reacciona hasta que tú besas su mejilla haciendo que voltee a verte y sonría. Rodea tu cintura con un brazo y regresa la mirada a tus padres.
-Yo...no sé qué decir. – Tu madre se acerca para abrazarla.
-No digas nada. Gracias por darle el amor que necesitaba. – Sabes que se refieren a ti. Luego es tu padre quién se acerca para extenderle la mano.
-Señorita Lockhart ha sido un verdadero honor conocerla. No es difícil entender porque Aeris la ha escogido sólo basta hablar con usted un par de minutos. – Tifa estrecha la mano de tu padre. Tus progenitores salen para dejar que Reno y sus hombres comiencen a trabajar.
-Lo primero es hacer algunas reparaciones pero en general el lugar está en buen estado. Quitaremos todo el mobiliario para llevarlas a cabo y empezaremos ahora mismo si así lo permite.
-Claro, sólo dejen que suba por algunas pertenencias. – En menos de 20 minutos ya están listas para partir. – Cuando terminemos yo le llamaré para comenzar a buscar lo que usted nos pida.
-Bien, gracias. – Das el número del departamento para que puedan ubicarle y a la vez para decirle a Tifa de forma disimulada que se quedará contigo. Ya no salen por la puerta trasera y te asusta ver el monstruo de motocicleta que tus padres le han regalado. Tu miedo se esfuma cuando observas su mirada llena de ilusión. Se sube y te ayuda a subir. Te pone el casco y sonríe.
-¡Oh Tifa! – Apenas escuchas el rugir del motor y ya estás temblando ligeramente. Te aferras a ella con todas tus fuerzas intentando que la pequeña maleta con sus pertenencias no resbale.
-Sujétate. – No hace falta que te lo diga. El viaje comienza y no resulta tan malo como lo esperabas. Al llegar dejan la moto en el estacionamiento y suben. Te parece increíble poder pasar horas y horas en su compañía sin ninguna preocupación. Almuerzan y platican de cientos de cosas diferentes dándose el tiempo para conocerse un poco más. Con cada cosa nueva que descubres de ella te sientes más enamorada. No es perfecta pero eso te demuestra que es humana. Tampoco son iguales y eso te alegra pues si lo fueran sería una relación sumamente aburrida.
-Te amo Tifa. – La sorprendes al decirlo, incluso tú también estás sorprendida. Antes eras de la idea de que el amor necesita tiempo pero ahora simplemente lo sientes.
-Yo también te amo. – La besas muy lento, disfrutas el cálido tacto y el sabor de sus labios. Llevas tus manos a su cintura y acaricias la piel que la blusa blanca no cubre. Sabes que tu cuerpo comienza a arder en deseo. No estás muy segura de querer parar esta vez. La película que antes veían ha quedado en el olvido. Ya no puedes negar lo que ella te provoca pues al verla siempre piensas que es condenadamente sexy. Tu atrevimiento repentino se esfuma cuando Vincent llega. En parte te sirve pues quieres hacerlo mucho mejor. Quieres que no solamente sienta placer sino que quieres ser capaz de transmitirle el sentimiento que ahora te llena completamente. Sonríes complacida con tu decisión y entrelazas tus dedos con los suyos.
-Es mejor que vayamos a descansar. – Ella asiente y la conduces a tu habitación. – Aquí es dónde dormirás. Yo tomaré el sillón.
-No voy a permitirlo. – Su intensa mirada te quema. – Quédate conmigo.
-Tifa. - ¿Cómo podrás resistirte a no tocarla durante toda la noche? – Está bien. – Ella busca un pijama para dormir cómodamente. Tú haces lo mismo y te metes en la cama. En la penumbra puedes distinguir su silueta para después sentir como se acomoda en tu pecho. Acaricias sus cabellos y pronto Tifa está durmiendo profundamente. Esos últimos días no han sido fáciles ni para ella ni para ti. Te acomodas un poco mejor. Pronto también has caído en los brazos de Morfeo.
Es aproximadamente el medio día cuando reciben la llamada de Reno pidiendo que vayan al bar y así lo hacen. Al llegar notas la diferencia desde el anuncio con el nombre del lugar. Las puertas también han sido cambiadas. Tifa abre la puerta quedándose boquiabierta en el umbral. Sin comprender miras por encima de su hombro quedándote en el mismo estado. El bar ha sido completamente renovado. La barra, las mesas, incluso hay una pequeña pista de baile. Reno llega con una sonrisa satisfecha. Parece agotado pero realmente feliz.
-Espero que sea algo cercano a su sueño. – El semblante de Tifa se vuelve serio.
-No. – Tu novia habla tan secamente que asusta a Reno. – Es mucho mejor. – Ahí sonríe haciendo que el pelirrojo vuelva a respirar. - ¿Cómo lo hicieron tan rápido? – Ambas observan cada detalle.
-Tengo un gran equipo señorita Lockhart. – Les dedica un guiño y sale pero antes de abordar el vehículo que espera por él voltea para observarlas. – Por cierto se ha organizado la inauguración para esta noche. No se preocupe por atender el día de hoy. Sólo disfruten. Nos encargamos de mandar algunas invitaciones especiales así que seguramente tendrá casa llena. – Reno se va dejándolas solas ahí pero pronto deciden regresar al departamento para buscar un atuendo más apropiado. Dejan pasar el tiempo hasta que llega la hora. Tifa parece sumamente nerviosa y emocionada. Te sientes feliz por ella al verla cortar el listón rojo frente a la puerta. Tus padres están ahí al igual que Vincent y Sephiroth que resultaron ser los bartenders de esa noche. Pasan las horas bailando y platicando disfrutando en la compañía de los amigos. Sin embargo no toman más de un trago. A pesar de estar disfrutando la fiesta tu novia quiere irse antes de que todo termine.
Caminan por las calles oscuras sintiendo el viento fresco recorrer sus rostros. Ella parece sumida en sus pensamientos y no te atreves a romper su burbuja. Llegan al departamento y ella se dirige al ventanal para admirar la ciudad sumida en penumbras mientras las luces se destacan como pequeñas estrellas en el cielo nocturno.
-¿Ocurre algo malo Tifa? – Te acercas a ella recargando tu barbilla en su hombro. Ella voltea para tomar tus manos. Te sonríe débilmente pues parece sumamente nerviosa.
-Aeris, en estos pocos días mi vida ha cambiado drásticamente pero ninguno de los hechos ha sido más importante que haberte conocido. No soy perfecta y no tengo demasiado que ofrecerte. Yo sé que Dios no juzga a nadie y sé que él está en todas partes incluso aquí en este momento. Frente a él quiero hacerte una promesa. – Se quita los guantes para sentir tus manos libremente. – No importa cuán difícil sea el camino ni que tan lejos estemos la una de la otra, voy a protegerte cada día de cualquier cosa que pueda lastimarte. Como símbolo de mi promesa quiero entregarte mi corazón pues lo que siento por ti jamás lo he sentido por nadie antes. Y sé que nadie jamás podrá tener mi amor de la misma forma que tú Aeris Gainsborough. –Te sientes inmensamente feliz.
-Tifa...tú robaste mi corazón desde la primera vez que te vi. Nadie jamás podrá tenerlo pues desde hoy y para siempre será tuyo Tifa Lockhart. – La besas sintiendo la felicidad en cada poro de tu piel. Rodeas su cuello con tus brazos y ella toma tu cintura. Con un poco de temor lames su labio inferior pidiendo por primera vez acceso a su boca. Tu petición es escuchada y deslizas tu lengua a su boca para encontrarte con la suya. No es una batalla es una danza lenta y apasionada. Ninguna tiene prisa ya que tienen todo el tiempo del mundo.
Lentamente rompes el beso para continuar por su mandíbula con ligeros besitos llegando hasta su cuello. Sientes como su cuerpo se estremece ante cada contacto. Puedes escuchar su respiración acelerándose un poco más a cada segundo. Llegas al lóbulo de su oreja mordiéndolo suavemente. Un pequeño gemido sale de sus labios y sonríes para volver a besarla. No quieres continuar ahí así que aún entre besos caminan a tu habitación. Se observan directamente a los ojos. Acaricias sus brazos comenzando en las muñecas y terminando en los hombros. Te sumerges en sus ojos carmesí mientras tus dedos temblorosos buscan el cierre del chaleco. Sin perder el contacto visual lo deslizas hasta abrir la prenda de cuero. Resbala por sus brazos para llegar al suelo. Una mano traviesa se cuela bajo la prenda que aún cubre la parte superior de su cuerpo. Sientes su piel suave y tersa extenderse bajo la palma de tu mano. Te observa directamente a los ojos y tú mantienes firme su mirada. Te encanta ese color marrón que toman sus orbes cuando es presa del deseo. Te muerdes el labio inferior dudando un momento si continuar. Lo haces. Subes despacio la blusa por su torso hasta sacarla por arriba de su cabeza. Tifa se sonroja visiblemente incluso sabiendo que no la has visto. Sonríes ladinamente antes de bajar la mirada por su cuello. El inicio de sus senos hasta llegar a ellos. Definitivamente tiene una anatomía perfecta.
-Aeris. – Su sonrojo ha aumentado. Te haces dueña de su cuello mientras acaricias sus costados. Estás ansiosa por llegar a sus pechos pero a la vez quieres reprimirte. Un pequeño gemido sale de sus labios cuando muerdes ligeramente su piel. Caminas un poco obligándola a retroceder. Pronto la cama juega a tu favor haciéndola caer sobre la cómoda superficie y tú caes sobre ella.
-Eres hermosa Tifa. – Cierra los ojos avergonzada por tus palabras. Aprovechas el momento para descender en un camino de besos. Te encuentras su pecho y el valle entre sus senos antes de decidirte a acariciarlos. No tienes experiencias anteriores por lo que no sabes exactamente qué hacer. Te dejas llevar más por el instinto. Haces lo que quieres hacer. Tus manos envuelven esos preciosos senos dando suaves masajes. Estás nerviosa más el débil gemido que escapa de sus labios te hace sentir más segura. Unos segundos después puedes sentir como sus pezones se han endurecido. Sonríes satisfecha antes de acercarte para succionar uno de ellos. Quieres simular a un bebé cuando se amamanta del seno de su madre aunque claro tú lo haces con un propósito diferente. Tifa arquea la espalda símbolo de estar disfrutando lo que haces. Una de tus manos desciende un poco más. Acaricias de nuevo su vientre disfrutando la sensación que eso te provoca. Llegas hasta el botón de su pantalón y sin que te des cuenta ella toma tus manos deteniéndote en el acto. Se medio incorpora haciendo que quedes sentada a horcajadas sobre sus caderas. No entiendes la situación hasta que de pronto eres tu quién se encuentra debajo. Sonríes antes de atraerla a ti para unir tus labios a los suyos. Rodeas su cuello con tus brazos y ella coloca sus brazos a los lados de tu cabeza. No importa que tan apasionado sea el gesto sigues sintiendo el amor que cada acto conlleva. Al separarse la pelinegra acomoda un travieso mechón de cabello tras tu oreja.
-Tú también eres hermosa. – Esconde la cara en el hueco de tu hombro. Sus labios van depositando besos tan sutiles como caricias sobre tu cuello mientras sus manos delicadas se encargan de despojarte de la chamarra que llevas puesta. Un jadeo sale de tu garganta sin que puedas evitarlo cuando ella toca un punto en específico. Te sorprendes pues no eras consciente de ser tan sensible. Ríes un poco al ver la frustración de Tifa al intentar retirar tu blusa. Cuando ella te observa te compadeces y te medio incorporas para facilitarle la tarea. Observas sus movimientos atentamente pero en cierto punto cierras los ojos para disfrutar de sus caricias. Pronto estás en las mismas condiciones que ella. Tu torso está completamente desprovisto de ropa. Te acaricia suavemente causándote reacciones desconocidas para ti. Tu piel se eriza aunque sus dedos apenas toquen tu piel. Sus labios se encargan de reconocer cada centímetro de tu piel. Tus brazos, hombros, pecho, senos y abdomen. A veces muerde, a veces lame y los gemidos salen de tu garganta puedes sentir como la excitación va aumentando entre tus piernas. Antes de que pueda llegar más allá de tu vientre también la detienes. Te cuesta hacerlo pero consigues reunir la suficiente convicción para hacerlo. La abrazas sintiendo como sus senos se pegan a tu cuerpo. La besas antes de tomar nuevamente el control de la situación.
Retiras sus zapatos deportivos y desabrochas el pantalón dejando libres sus piernas con un poco de su ayuda. Acaricias su nívea piel apreciado la imagen de su cuerpo casi completamente desnudo. De verdad te parece un ángel con la poca luz que se cuela en la habitación. No es demasiada pero te es suficiente para apreciar cada uno de sus rasgos. Lames despacio sus piernas como si quisieras torturarla. Cada toque cadencioso parece desesperarla un poco más. La lencería negra es lo único que queda sobre su cuerpo. Hace contraste con su blanca piel y te hace casi no desear quitársela pues se le ve realmente bien. Pero ese casi hace la diferencia. Te sumerges en sus oscurecidas pupilas mientras deslizas aquella prenda por sus largas piernas. Lanzas el pedazo de tela a sólo Dios sabe dónde. Te acercas a ella. Acercas tu rostro al suyo hasta el punto de sentir su cálido respirar sobre tus labios. Una mano hace de nuevo el recorrido por su vientre pero ya no se detiene ahí sino que sigue su descenso pero antes de llegar a su destino la detienes. Acaricias su rostro sintiendo como sus mejillas arden.
-Te amo Tifa. – La besas al tiempo que dejas que tu mano explore aquella zona desconocida. Ella ahoga un gemido en tu boca. Sientes el calor y la humedad contra tus dedos mientras comienzas a moverlos sobre su intimidad. Tu instinto te dice dónde debes tocar exactamente. Comienzas a jugar con sus reacciones pues te encanta descubrir nuevas formas de hacerla gemir o jadear. Lentamente averiguas que debes hacer para que ella se aferre más a ti o para que su cuerpo forme un arco perfecto. Ya no puede seguir respondiendo tus besos pues el placer en su interior cada vez se hace más y más grande. Tiene que salir de alguna manera y te encanta la manera en que lo hace. Ella gime en tu oído. Jamás imaginaste que ese sonido pudiese provocarte un grado así de excitación. El calor entre tus piernas comienza a ser insoportable. Casi duele.
-Aeris. – Tu nombre sale en un gemido. Es suficiente para que quieras escucharlo de la misma forma una y otra vez. Aceleras un poco el ritmo en tus caricias. Sientes como sus uñas lentamente se clavan en la piel de tu espalda y aunque te causa un ligero dolor no piensas detenerte. – Aeris. – De forma inconsciente sus caderas comienzan a moverse al ritmo que has marcado. Ella apenas puede mantener los ojos abiertos pues el placer está a punto de hacer erupción. – Por favor. – No sabes a lo que se refiere con esa súplica hasta que toma tu mano comenzando a hacer presión contra su intimidad. Ahí comprendes que al igual que tú ella es virgen y quiere que seas quién termine con ese estado. Te está dejando la vía libre para que rompas la barrera que le separa de convertirse totalmente en mujer. La amas y por eso tienes miedo de lastimarla.
-Tifa. – El nerviosismo se escucha en tu voz pero ella te sonríe.
-Todo estará bien. – Asientes con la cabeza antes de introducirte con un movimiento rápido. Un pequeño grito sale sin que pueda hacer nada. Detienes tus movimientos esperando que el dolor se calme. Cuando ella te besa inicias de nuevo. Ella se aferra a ti. Puedes sentir como su cuerpo se tensa pues el orgasmo está a punto de alcanzarla. Ahogas sus gemidos con tus besos sin embargo en el momento justo rompes el beso para escuchar el grito del placer máximo. Sientes como tus dedos se ven atrapados en su intimidad entre los espasmos durante varios segundos. Su cuerpo se relaja y deja caer la cabeza sobre las almohadas. La abrazas y besas su frente hasta que su respiración vuelve a la normalidad. Abre los ojos y hace un tierno puchero. – Eso no es justo.
-¿Qué no es justo? – Alzas una ceja entre curiosa y divertida. Te da la vuelta para quedar encima de ti. Lentamente desprende el resto de tu ropa dejándote sólo con lo que Dios te trajo al mundo.
-Sólo no es justo. – Observa tu cuerpo desnudo haciéndote sentir avergonzada. Nadie jamás te había visto de esa forma antes y no te refieres precisamente a tu desnudez pues seguramente tus padres te vieron en ese estado al nacer. Te refieres a que nadie te había visto con una mirada tan llena de lujuria como lo hace Tifa en ese momento. Comienza el recorrido por tu cuerpo cubriendo de besos toda la piel que antes no hubiese podido conocer. Sientes su aliento chocar contra tu intimidad. Un escalofrío recorre tu espina dorsal y te revuelves con un poco de incomodidad. Sabes lo que va a hacer. Quieres que lo haga de una vez pues está llevándote a la locura. Sin embargo ver su mirada rubí entre tus piernas es una imagen un tanto perturbadora.
-Tifa. – Se empeña en torturarte recorriendo la cara interna de tus muslos. Evita tocar tu punto de placer. Te aferras a las sábanas. En el momento en que menos lo esperas toca tu punto de placer. Te muerdes el labio para evitar que un grito de sorpresa logre salir. Cada movimiento te acerca un poco más al cielo. Ella succiona lento, de forma tortuosa, es una dulce tortura que no quieres detener. Sus movimientos se aceleran por momentos y en otros se vuelven sumamente lentos. Sabes que no podrás soportar el castigo por mucho más. – Tifa, por favor. – Tu voz se entrecorta por la excitación. Ella introduce un par de dedos en ti más al sentir tu himen se sorprende. Le sonríes incitándole a seguir con lo que planeaba hacer pero aún tiene dudas. Los mismos miedos que tú. – Hazlo. – Quieres entregarte completamente a ella y eso es lo último que necesitas.
-¿Estás segura? – Asientes ligeramente y Tifa rompe la membrana para poder entrar en ti. Aprietas los puños hasta que tus nudillos quedan blancos. Ella lame tu clítoris intentando regresarte el placer que sentías antes. No tarda demasiado en hacer que los gemidos regresen. Te cuesta respirar comenzando a jadear. Quieres tenerla cerca. Abrazarla mientras llegas al clímax. Sin decir palabra alguna ella comprende tu necesidad y sin salir de ti sube hasta besarte.
-Tifa. – Susurras su nombre una y otra vez mientras sientes como el placer inunda cada parte de tu cuerpo. – Te amo. – Es lo último que puedes decir antes de que tu espalda se arqueé y un profundo gemido salga de tu garganta. No sabes cuánto tiempo has durado en ese estado. Pudieron ser minutos o tal vez horas. La pelinegra besa tus parpados, tus mejillas y al final deposita un suave beso en tus labios. Abres los ojos encontrándote con su bella sonrisa.
-Te amo Aeris Gainsborough. – Deja caer su cuerpo sobre el tuyo. Tus ojos amenazan con cerrarse pero te sientes feliz. No importa que tan carnal haya sido sabes que lo hiciste no sólo por placer y aunque ahora sus cuerpos estén perlados de sudor o estén completamente agotadas lo hicieron movidas por un sentimiento mucho más profundo. Cubres su cuerpo y el tuyo con la sabana. Pronto el cansancio se hace presente. Dibujas algunas figuras sin sentido en su espalda desnuda antes de que el sueño te venza completamente.
-¿Sabes? Creo que al final Vince tenía razón. – Ella frunce el entrecejo.
-¿Vincent?
-Sí. Ahora quiero ir al séptimo cielo todos los días y no refiero precisamente al bar. – Tifa ríe ante tu comentario. Te golpea juguetonamente el brazo antes de dormir tranquilamente. La observas por un par de minutos más. Te encanta hacerlo. Velas su sueño simplemente porque te permite cuidarla. Han pasado cosas difíciles en poco tiempo. Si bien el futuro es incierto tienes la seguridad de que su amor podrá salir adelante por sobre todas las cosas. Te aferras a su cintura para luego abandonarte en los brazos de Morfeo. Por primera vez en mucho tiempo eres feliz y quieres que Tifa Lockhart también lo sea. Harás todo lo posible para lograrlo aunque no tengas demasiada fuerza ni habilidad física pero tienes un gran corazón y esperas que eso sea suficiente.
Fin.
The Brightness of An Angel: Porque detesto a Cloud. No lo sé...supongo que porque si yo estuviese en su lugar voltearía a ver a Tifa siempre. Jamas la dejaria sola y él está tan metido en su mundo de no puedo proteger a nadie que no se da cuenta que realmente ella es quien puede protegerlo. Y por que amo a Sephie ^^ Este capitulo ha sido bastante dificil de escribir pues me cuesta mucho escribir el lemon U_U no me juzgues solo tengo 17 años. O_o Pero de hecho la parte mas dificil fue entre Aeris y su padre. En fin, basta de tanto parloteo. Espero te haya gustado el capitulo final. Y nadie ma ha regalado una Tifa aún T_T
Murakumo-kaon: Si, yo se que fue muy rapido pero no pude alargarla más. Me gusto el resultado final y espero que a vos también. Siento que Tifa es muy dulce y facil de avergonzar. Es fuerte fisicamente pero todos tenemos debilidades, siento que ella sabe aparentar mas que otra cosa por eso decidi darle una actitud menos...ruda tal vez. Gracias por leer.
La moto que se menciona en el fic puede ser imaginada como la de Cloud Strife en AC o en Dead Fantasy. Anuncios sobre otros fics Tiferis pues...no hay por ahora. Tengo un par de one-shots que probablemente pronto publicare pero algo mas duradero de momento no. Primero tengo que acabar muchas otras historias en diferentes fandoms T_T y lo mas cercano que puede haber sera un X-over. No es el LIght/Tifa que les habia dicho antes. Sera una mezcla muy rara, Centrado en Lightning del XIII con muchos elementos del VII.
Si no me creen que sea un fic raro chequen mis parejas...del VII...Tifa/Aeris ^^ del XIII Lightning/Vanille, del X-2 Rikku/Yuna (ya se que son primas y no me interesa ¬¬ es mi fic) también del XIII Fang/Serah O_o y una pareja que no estoy segura de que FF pueda ser...Quistis/Lulu O_O.
Lo único que me falta es un villano xDD si alguien tiene sugerencias que no sea Sephie y pueda estar a la altura de Lightning acepto sugerencias xD.
Bien eso es todo. Nos leeremos pronto y gracias por el apoyo.
