South Park, ciudades reales, eventos históricos mencionados, leyes, servidores públicos y variedad no son de mi pertenencia, solo lo hago por que es divertido. No se trata de un complot del gobierno para ver los programas animados de la empresa "Pony's y Unicornios" (marca registrada, prohibida su distribución total o parcial sin permiso, entiéndase que es una broma) Cualquier parecido con las creaciones y alucinaciones de Matt Stone y Trey Parker, así como de la vida real, es una méndiga coincidencia ¡nomás!
Dedicado a Sakhory Uchiha, a Kennyfangirl, a los que quieren saber si la súper amistad entre Stan y Kyle se mantendrá a pesar del tiempo y la distancia, y en especial a los que aman al dueño de la empresa "Pony's y Unicornios", al joven señor enclencle imán de la desgracia Henry Lynney.
En el capítulo anterior...
Contrario a lo que sucedía en South Park, a los quince minutos ya estaba ahí la policía, le confiscaron el arma a Jimbo por dispararla en área no autorizada y le entregaron un citatorio para presentarse en la corte, y los agentes de bienes raíces, que fueron notificados de que el pato que debía cuidar la familia había sido asesinado sin justificación válida alguna, llevaron a los Marsh's una notificación de desalojo.
-¿Y ahora? -Preguntó un joven de cabello negro y ojos azules protegidos por unos anteojos de seguridad.
Los Nerd-Dudes. Capítulo segundo.
De vivir en una casa impresionante, generadora de envidias y fuera de toda imaginación, los Marsh pasaron a su nuevo hogar: un departamento de mierda en el que, a duras penas, cabían los 5 elementos de la familia.
-Mamá, no nos podemos quedar aquí. -Shelly lucía desesperada mientras se asomaba por cada rincón en el que se viera algún defecto... y había muchos.- Mis amigas se burlarán de mí el resto de mi vida.
-Tranquila cariño. -Sharon usaba sus fuerzas de reserva para confortar a su familia... menos a su esposo, quien se lo tenía bien merecido.- Solo serán estos días, en lo que te autorizan el traslado a los dormitorios de la universidad.
-¡Es mucho tiempo! -La joven respiró totalmente agitada.- ¡No puedo esperar dos semanas, enloqueceré!
-Tendrás que aguantarte Shelly, todos tenemos que aguantarnos. -Randy, quien ya se hubiera terminado la sexta cerveza en esa hora, se paseaba de un lado a otro pateando el inmueble.- ¡Nada de esto hubiera pasado si a Stan no se le hubiera ocurrido enfermarse para abandonar al equipo de futbol!
Convencida de que Randy repetiría lo mismo el resto del día, o hasta que cayera en los brazos de la borrachera (Morfeo tiene gustos muy específicos y no se conforma con cualquier cosa), la mujer se dirigió a la entrada, en la cual se hallaran todas las cosas de la mudanza y su hijo Stan, quien había cambiado su peinado por un estilo casual sencillo, usaba anteojos de seguridad ya que, según él, eran cools, vestía shorts de estilo militar con un sinnúmero de bolsillos, todos ocupados por diversos objetos pequeños que guardara el pelinegro, una camisa de los Broncos de Denver en color gris y su inhalador sujeto al cuello con un cordel de plástico de estampado estilo militar, calcetas de los Broncos y tenis grises.
-¿Buscas algo, cariño? -Preguntó la mujer al ver que el muchacho revisaba caja por caja.
-Mi juego de construcción LeeGone volumen 16, quedé de terminarlo para esta tarde, tomarle una foto a mi modelo original y subirla para compararlo con el modelo que publicará en el face CheesyCat.
-Stanley, creo que mejor le envías esta tarde una disculpa a tu amigo por que debemos desempacar y no sabemos a qué hora vamos a terminar. Además, necesitamos ahorrar lo más que podamos para eliminar nuestras deudas. Solo será por un tiempo.
-Entiendo. -El joven tomó una caja y ayudó a su mamá a desempacar, en lo que Randy seguía bebiendo, el abuelo platicaba por celular con unos amigos y Shelly sufría los estragos del súbito cambio de condiciones de vida que estaban enfrentando.
Al mediodía del día siguiente, que era sábado, la mujer y su hijo terminaron de acomodar y limpiar el pequeño departamento.
-Por fin. -Sharon se dejó caer en el sofá, por desgracia, el tiempo y la gravedad sucumbieron al reciente impulso y la mujer quedó de espaldas al piso.- ¡Ah!
-¡Mamá! -Stan tomó el inhalador y tras tomar una dosis se dispuso a desatorar a su madre.- ¿Estás bien, no te lastimaste?
-Estoy bien, hijo. -Una vez que se quitó de los restos del sofá, se puso a reunir los pedazos.- Perfecto, como si no tuviéramos suficientes deudas.
Randy, que volvía apenas de la cantina más cercana, principalmente por que se quedó dormido en el baño y tuvo que esperar a que abrieran, cerró la puerta de un azotón y arrojó otra lata de cerveza vacía al suelo.
-Vamos a regresar a South Park. -Les dijo mientras agarraba una caja vacía y empezaba a echar adentro diversas cosas, incluso las que no eran de ellos.- Ayúdenme a empacar.
-¿Qué? ¿Por qué? -Sharon le quitó a su esposo la caja y la dejó en el suelo.- ¿Y tu trabajo? ¿Y nuestras deudas? ¿Cómo carajos vamos a hacerle?
-¡No tenemos que hacer nada, solo empacar e irnos! -Randy volvió a agarrar la caja y siguió metiendo cosas.- Además, no tenemos nada que hacer aquí. Me despidieron ayer, y con el dinero de la liquidación pagaremos las deudas. Ahora hay que irnos, o el dueño del departamento se encabronará como nunca cuando sepa que no pagué el depósito.
El día anterior, después de instalarse en el departamento, Randy asistió a la universidad a dar clases en completo estado de ebriedad. No solo insultó a todos y cada uno de los estudiantes, maestros y visitantes; se orinó en la pantalla del proyector en el auditorio en plena conferencia y se cagó sobre los formularios que debían llenar las eminencias invitadas, arrojó una botella de cerveza llena en contra de un estudiante nerd, acusándolo de ser uno de los culpables del cambio de su hijo, se le cayeron los pantalones lanzando golpes al aire sin tino alguno, se resistió a los policías que fueron a detenerlo para evitar que lastimara a más gente, y huyó en calzones por todo el campus.
-Anoche, después de pagar las deudas de la casa con lo que me pagaron, me encontré a mi viejo jefe en la cantina y me invitó una cerveza. Me escuchó y me ofreció mi antiguo empleo, que es una mierda, pero que es mejor a estar aguantando toda esta mierda californiana, así que nos vamos y punto. ¡Shelly! ¡Papá! ¡Suban al auto, nos regresamos al pueblo!
Sharon se interpuso en el camino de su esposo a la habitación, con el ceño evidentemente fruncido.
-Shelly ya tiene un lugar en la universidad, no puedes obligarla a regresar al pueblo ni la podemos dejar sola. Usa la cabeza Randy.
-¿Y qué parece que hago? Alguien en esta casa tiene que pensar, y ciertamente el señor nerd no lo hace.
Al día siguiente, Stan y Sharon, totalmente cansados, terminaron de acomodar todas las cosas, incluyendo las del departamento, sobre el auto.
-Cariño, el clima de Colorado te hará muy bien, además, volverás a ver a tus viejos amigos. -Sharon se sentó al volante al confirmar que Randy estaba completamente dormido en el asiento trasero del auto.- Papá, ¿seguro que te quedarás en California?
El viejo, quien tenía ya sus cosas en un taxi, se despedía de Stan, amenazándole con torturarlo como fantasma si no se conseguía una novia y se hacía hombre.
-¿Tu también, abuelo? -El joven se despedía vía internet de sus amigos, quienes lamentaron no poder hacerle una fiesta de despedida al joven Marsh.- Papá ha insistido con lo mismo por más de 5 años.
-No seas pendejo, Billy. -El abuelo, auxiliado por el taxista, se subió al vehículo.- A mi me importa un carajo que seas nerd, bien sé que ellos inventan un montón de basura, ganan millones y tienen todas las mujeres que quieren, así que solo asegúrate de no ser un jodido marica, ¿de acuerdo?
-Está bien, abuelo. Haré todo lo posible.
Mientras el joven se despedía de su abuelo con un apretón de manos, un mensaje llegó a su página de face, una solicitud de amistad para ser precisos, de alguien que quien no sabía nada desde hace 5 años.
-Los visitaré en vacaciones. -Shelly, quien consiguió alojamiento en un departamento para señoritas, se despedía de su mamá y de su hermano.- ¡Ni se te ocurra tocar mi habitación, pedazo de mojón!
-¡No lo haré, lo juro! -Chilló Stan metiéndose de inmediato al auto.- ¿Te irás con el abuelo?
-Si, así solo pagaremos un taxi. -La joven se introdujo al vehículo y partieron de ahí.- ¡Tengan buen viaje! ¡Y que no se te olvide o te compondré los pulmones a patadas, mojón!
-Tu hermana está muy entusiasmada. -Sharon iba a dejar atrás el edificio, cuando notó la computadora personal de su hijo en el suelo.- ¡Stanley, estás olvidando tu laptop!
-¿Eh? ¡Ah, es cierto! -Se bajó del auto y tomó su preciada máquina, que le regalaron sus amigos para que no olvidara mantenerse comunicado con ellos.- Cielos, eso estuvo cerca.
Mientras se alejaban del barrio, Stan se puso a revisar las actualizaciones de su face, encontrando la solicitud de amistad que le llegara escasos minutos atrás.
-¿Eric Theodore C.? Me suena... ¿De donde será? -Se puso a revisar el perfil del contacto, llevándose una gran sorpresa al ver la única foto que tenía disponible: la que se había tomado con su mamá cuando fueron de visita al Cañón de Colorado, muchos años atrás.- ¿Cartman? ¡Vaya!
-¿Pasa algo? -Le preguntó su mamá sin quitar la vista del camino.
-Nada malo, Cartman me agregó a sus contactos. -Stan le escribió un mensaje, más no tuvo respuesta inmediata.- Seguro estará jugando o comiendo, ya contestará.
En las primeras horas de trayecto no sucedieron grandes disturbios, salvo por Randy que insultaba a uno que otro conductor cuando despertaba a ratos, pero estos terminaban cuando volvía a dormirse, hasta que el foco del tablero que se accionaba cada que fallaba alguna de las piezas del auto comenzó a parpadear con furia.
-¿Ahora qué? -Sharon lucía preocupada, ya que no solo estaban justo en medio de la nada, sino que no tenían las herramientas ni lo que se necesitaba saber para arreglar ese... inconveniente.- Stan, no vayas a bajar del auto.
La mujer levantó el cofre, alejándose por el inmenso calor que se almacenó en tan solo un rato, y notó cómo el agua, procedente del radiador, caía en el suelo formando rápidamente un charco. Sacó su celular para pedir ayuda, pero no encontró señal alguna, confirmándolo al ver el gesto lleno de preocupación de Stan al haber perdido el internet.
-¿Qué vamos a hacer? -Preguntó lleno de preocupación al ver que su madre regresaba al auto y bajaba los vidrios para no sofocar a su familia y tomaba su lugar al volante.
-Esperar a que se enfríe el motor y tratar de encenderlo de nuevo.
No bien pasaron unos minutos de absoluta calma, un sonido muy reconocido por ellos les alertó. Un grupo de motociclistas pasó de largo por el camino, haciendo la tan famosa algabaría de ruido escandaloso que realizaban al ver alma alguna, pero casi de inmediato los conductores que lideraban el trayecto dieron vuelta y formaron un semicírculo alrededor del auto. Uno de ellos, que tenía un tatuaje de un dragón oriental rodeándole el cuello, se acercó hasta la ventana de Sharon y puso el brazo para acomodarse mejor.
-¿Se le ofrece algo?
-N-no, nada señor, no se preocupe. -Sharon apretó con algo de fuerza el volante, temerosa de que el sujeto intentara cualquier cosa, pero el tipo se acercó al cofre, que seguía abierto, e hizo una seña para que otros de sus compañeros se acercaran.- Por Dios...
Para su sorpresa, los sujetos empezaron a revisar la máquina, taparon el hueco en el radiador con un parche improvisado y ajustaron algunas mangueras para evitar fugas de cualquier tipo, le pusieron aire a las llantas, incluso le pusieron aceite a la transmisión y llenaron el tanque de la gasolina.
-Con eso bastará para que llegue a la gasolinera que está a unos dos o tres kilómetros de aquí, diga que los envía Johnny de los Dragon Eater's y le darán una mano con el radiador y lo que le haga falta.
-Muchas gracias, les juro que no sé cómo pagarles. -Sharon se sintió avergonzada por todo lo que malpensó del grupo, quienes le ayudaron sin tener obligación alguna con ella.
-No es nada. ¿Van a Kansas?
-A Colorado. -Dijo Stan tan pronto recuperó el habla.
-Bien, si quieren llegar directamente siguiendo la autopista puede dar vuelta 27 kilómetros adelante por la derecha y se encontrará con una brecha algo escondida que los llevará por un camino libre y poblado hasta Denver.
Un par de horas después se hallaban comiendo en una pequeña fonda a un par de kilómetros de Denver.
-Esos motociclistas fueron muy amables al decirnos de este atajo. -Stan disfrutaba de una hamburguesa con papas sentado al lado de su madre, quien no podía creer que Randy fuera tan imbécil como para sentarse aparte y armar un alboroto por completo innecesario, alegando que no se quería contagiar de los gérmenes de "ese nerd".- Y esta hamburguesa está deliciosa.
-Si, lo está. -Contestó totalmente desanimada la mujer, y Stan comprendió que lo mejor era mantenerse callado.
La llegada al pueblo se dio en el más absoluto de los silencios. Conforme se dirigían a su antiguo barrio, fueron notando los cambios que había sufrido la localidad, notando que se hallaba un poco más moderno, a juzgar por los edificios que fueron restaurados, más no se veían muchas almas alrededor.
-Mamá, quisiera dar una vuelta. -Stan aprovechó un alto para guardar su laptop y salir del carro.- Estaré en casa antes de las 7.
-Anda con cuidado, hijo. -Sharon se alejó rápidamente de ahí, impidiendo que Randy empezara con sus tonterías acerca del posible plan maligno de reunir un montón de nerds para crear un clan pro apocalíptico.
El joven observó con nostalgia las calles y los edificios, recordando diversas anécdotas de tiempos pasados con sus amigos, la mayoría trampas mortales en las que caían atraídos como limadura de hierro arrastrada por un potente imán, cuando tropezó con un sujeto rubio, alto, vestido completamente de negro, con lentes oscuros y cara de prácticamente muy pocos amigos.
-¡Fíjate por donde caminas, pinche nerd pedazo de cerebrito estúpido! -El rubio alzó a Stan con una sola mano y lo estampó contra un poste.- ¡Te vuelves a atravesar en mi camino y te la parto!
Sin siquiera atreverse a abrir la boca, Stan echó a correr hasta salir por completo de la zona, tropezando con una persona que acababa de salir de una florería.
-¡Lo siento, no me fijé! -El pelinegro tomó sus lentes, que se desprendieron del cordel por el choque, pero la persona no solo le ayudó a ajustarlos de vuelta, sino que le tendió una mano para que se levantara y le brindó una cálida sonrisa.
-Enflacaste bastante. ¿Qué no te dieron de comer en California?
Al verlo cuidadosamente, el sujeto era más o menos de su edad, tenía cabello y ojos castaños y estaba algo subido de peso. Usaba una camisa blanca con el logo de una tienda en ambos hombros y pantalones café, y no creyó lo que vieron sus ojos al ver el nombre que tenía bordado.
-¿Cartman? ¿Tú eres Cartman, Eric Cartman?
-Por lo visto pasaste un tiempo de calidad en California. ¿Por qué no llamaste ni una vez? -El mencionado recogió las flores que acababa de comprar, que afortunadamente no se maltrataron, y le tendió la mano a Stan.- No creo que haya otro Eric Cartman en el pueblo.
-¡Viejo! -Stan le dio un abrazo al castaño.- ¡Adelgazaste! No mucho, pero peor es nada. ¿Cómo han estado?
-Dos dos, ni bien ni mal, aprovechando el descanso del trabajo para resolver un asunto. ¿Vas a quedarte en el pueblo o solamente están de paso?
Stan quiso contarle sobre todo lo que pasó desde que llegaron a California hasta unos minutos atrás, cuando el celular de Cartman sonó con furia.
-Es Kyle... -Aunque tenía la opción de altavoz, Cartman se limitó a mantener la conversación para sí.- ¿Qué...? Si, no lo olvidaré. -Guarda el celular de nuevo.- Stan, los Broflovsky's van a hacerle una cena de bienvenida a tu familia, y será a las 7:00 pm, ¿aún recuerdas donde vive Kyle?
-¿Eh? -Stan se había desconectado al notar la enorme diferencia del trato que había entre Kyle y Cartman. Si bien el pelirrojo no estaba presente, fue totalmente raro ver al castaño tan dócil y bien hablado, y ahora que lo pensaba, no cuadraba nada con el Cartman que conocía de toda su vida.- Si, aún me acuerdo.
-Bien, yo aún tengo cosas que hacer antes de volver al trabajo. Nos vemos.
Stan se despidió agitando el brazo en el aire, y al ser ya de tarde, se encaminó directamente a la casa de Kyle, donde encontró unas caras conocidas, específicamente, de adultos.
-¡Miren quién llegó! -Sheila, que había subido al menos unos veinte kilos más, desde la perspectiva de Stan, salió a recibirlo.- Qué bueno que eres un muchacho atento y puntual, pasa, tus padres ya están adentro y la cena estará lista en unos minutos más.
Pasó al recibidor de la casa, encontrando a su padre hablando eufóricamente con el señor Broflovsky y a su madre observando un álbum de fotos, posiblemente de la temporada en la que no estuvieron en el pueblo.
-¡Oh, es Stanley! -Gerald se acercó al pelinegro y le tendió la mano.- ¿Listo para volver a la normalidad?
-Bueno, estoy listo para reunirme de nuevo con los chicos, me encontré a Cartman hace unos momentos, pero estaba ocupado. -El muchacho notó cómo el señor Broflovsky hizo un mal gesto con la mención de Cartman, más no dijo nada al respecto.- ¿Y Kyle?
-Oh, Kyle no tardará en regresar. Está con los muchachos, celebrando tras haber obtenido un buen lugar en el campamento de verano para jugadores que se hizo en Denver.
Conforme pasó el tiempo, fueron llegando otros padres, como los McCormick y los Stotch's, y al ver que nadie más llegaba, se dispusieron a sentarse a la mesa.
-¿No vamos a esperar a Kyle, Kenny y Butters? -Preguntó Stan sintiéndose algo incómodo por ser el único adolescente en la mesa.- Tampoco he visto a Ike.
-¿Butters? -El señor Stotch comenzó a cortar su pedazo de carne con furia.- Ese muchacho desobediente y malagradecido no sabe hacer otra cosa sino ser un mal hijo. -Su esposa solo asintió en silencio frunciendo a su vez el ceño.- Con él no se puede lograr nada.
-¿Y te quejas? -Los McCormick tampoco parecían estar muy felices.- Kenny, alias "señor guardia de seguridad de las celebridades" se fue de casa hace un año por que obtuvo un trabajo taaaan importante y ni siquiera se acuerda de nosotros, que le dimos un techo, educación y amor. ¿Qué le cuesta ayudarnos a sustentarnos por lo menos una vez al mes?
Randy comenzó a reír por lo bajo, y Sharon, sabiendo lo que iba a decir y que no podría detenerlo, bajó su mirada, concentrándose en terminar de cenar lo antes posible.
-¿Qué es tan divertido, Randy? -Le preguntó Gerald, y el aludido se secó una lágrima.
-Ustedes se quejan de muy poca cosa. Stanley renunció al equipo de futbol americano para unirse a un grupo de nerds maricas, e hicieron todas esas cosas, como salir de compras, tomar té y hablar de chismes como si de señoritas se tratara.
-Randy, por favor, para. -Le pidió Sharon sin alzar la mirada, pero con un evidente tono de enfado.
-¿Y saben qué es lo mejor de todo? Les dijo a los doctores que tenía asma y los animó para convencer a todos de que no debía jugar.
En ese preciso momento se escuchó un auto estacionándose, y como si de una eminencia se tratara, tanto Sheila como Gerald se pusieron de pie.
-¡Oh, Kyle acaba de llegar! Pondré sus cubiertos, y de seguro vendrá acompañado.
En lo que Sheila regresaba con un par de cubiertos para su hijo y posible compañía, Gerald hinchó el pecho y enmarcó una sonrisa de orgullo en el rostro.
-Kyle es el quarterback del equipo de preparatoria. Ha obtenido un par de títulos respetables en secundaria y como es un buen muchacho y un excelente estudiante, le dimos un auto convertible plateado de cumpleaños número 16.
-Cielos Gerald, tú sí que tienes suerte. -Comentó Randy dándole un trago a una cerveza que su amigo amablemente le consiguió para la cena.
-¡Mamá, papá, estoy en casa!
La puerta de entrada se abrió, y Stan no pudo creer lo que vieron sus ojos. Kyle lucía muy diferente a como lo había imaginado: su afro había desaparecido, quedándole un peinado que lo hacía lucir como algún modelo de revista juvenil, e incluso se dio el lujo de teñir su cabello para oscurecerlo un poco, usaba pantalón de mezclilla de marca, cinturón de piel con hebilla de plata, la chaqueta propia de los jugadores de futbol americano de la escuela, con su nombre y el número que le corresponde al ser el quarterback, tenis Nike y una novia.
-Ella... ella es... -Señaló Stan totalmente aturdido por la conmoción del momento.
-Kyle, querido. -Sheila se paró justo al lado de Stan, que seguía viendo fijamente a la chica que acompañaba al pelirrojo.- Los Marsh regresaron al pueblo, y mira quien vino a verte, tu amigo Stan.
La mujer consiguió que Stanley se pusiera de pie, y una vez que Kyle lo inspeccionó de pies a cabeza para despejar cualquier duda de que lo que dijera su madre fuera mentira, sonriendo, le dio un efusivo abrazo a su viejo amigo.
-Ya inventaron los teléfonos, ¿lo sabías? -Kyle puso su brazo alrededor del cuello de Stan, y lo atrajo hasta quedar frente a la chica.- Stan, te presento a mi novia, se llama Clarisse Brandon y es la capitana de porristas.
-¡Hola Stan, puedes llamarme Class! -Dijo la chica con voz chillona, pero el Marsh tenía cosas más importantes en la cabeza, vinculadas a ella.
-¡Tú eres el Kraken! -Explotó al fin antes de tomar el inhalador y aspirar una dosis.
Para que puedan comprenderlo, se remontará el tiempo un par de... meses. Un par de personitas, que no diré sus nombres, tomaron escenas y diálogos del refrito de la película Duelo de Titanes y los mezclaron con algunas grabaciones de sus compañeros, específicamente, de los chicos de futbol americano y las porristas, siendo la capitana la elegida para representar en la red al Kraken.
-¡Stanley! ¡Uno no habla así de las novias de los amigos! -Le reprendió Randy a su hijo.
-No... No es nada. -La chica apretó dientes y puños en un esfuerzo sobrehumano de no golpear o insultar hasta la madrugada al pelinegro, y Kyle se limitó a apretar ligeramente el hombro de su amigo.- ¿Llegamos tarde para la cena?
-Para nada, cariño. -Sheila puso las sillas para su hijo y la chica.- Llegaron en el momento justo, tomen asiento.
Mientras cenaban, Gerald y Randy comentaron principalmente sobre deportes, clima, cambios en el pueblo, y surgió la mención del equipo de preparatoria.
-Ah, la vida sería perfecta si Stan volviera a ser parte del equipo de futbol americano. -Randy volvió a mencionar el tema y Sharon, para no pelear ni hacer una escena, recogió los platos para ayudarle a Sheila.
-Puedo hablar con el entrenador. -Le dijo Kyle a Randy.- Si realmente Stan no puede jugar, bien puede acompañarnos para formular estrategias de juego y apoyar a la porra escolar.
-Eso suena bien, Randy. -Sharon escuchó la propuesta del joven judío y puso sus manos en los hombros de su esposo.- Es muy importante para el equipo contar con un buen estratega, lo sabes.
-Si... -Dijo Randy tras una pausa, como si la idea se le hubiera ocurrido a él.- Seguro les será útil como un buen estratega.
Tras conversar diversos temas sin sentido, los McCormick decidieron que era hora de recogerse, lo mismo que los Stotch's, y se despidieron de los Marsh, repitiendo los protocolos sobre tomar una cerveza juntos o ir de compras o al salón, entre otros. Los adultos permanecieron en la sala, tomando un poco de té dulce y una rebanada de pastel, en lo que los jóvenes conversaban en el comedor.
-Oye Kyle, ¿qué pasó con Ike? -Le preguntó realmente preocupado Stan a su mejor amigo.
-¿Ike? Fue a estudiar a Canadá, obtuvo una beca y sus padres biológicos le ofrecieron una habitación para que no tuviera problemas con el hospedaje.
-¿En serio? -Stan lucía más que sorprendido.- Entonces les ha ido muy bien. ¿Qué sabes de...? - En ese momento, la puerta fue tocada repetidas veces, y una vez que el señor Broflovsky abrió, entró el rubio fortachón que amenazó a Stan un par de horas atrás.- ¡AAAAAAAAAAAAH! -El Marsh asustó a todos con su grito, y él se escondió tras Kyle.
-Je, je, je, je, je... -El rubio dio un apretón de manos con estilo a Kyle y se asomaba a ver al pelinegro.- ¿A poco te dejaron traer una piñata a la cena?
-Kenny. -Kyle dio a conocer la identidad del rubio, provocando que Stan abriera más los ojos.- Él es Stan, ha regresado al pueblo. ¿No lo reconociste?
El rubio estalló en carcajadas al recordar lo de un rato atrás, y tomó al Marsh para darle un par de coscorrones inofensivos, aunque Stan no lo sintió así.
-¿Qué carajos te pasó? ¿Te hechizó un duende de California? -Class soltó una risita y Kenny por fin soltó a Stan.- Lo que sea, ¿quedó algo para cenar?
-Sírvete. -Le dijo Kyle a Kenny, y éste arrasó con las sobras.- ¿Vas a ir mañana a la escuela, eh Stan?
-Si, eso creo. -Le dijo algo adolorido.- ¿Por qué?
Para toda respuesta, Kyle se quitó la chaqueta y se la puso a Stan.
-Asegúrate de llevarla mañana puesta. Hay algunos chicos que no soportan las ganas de abusar a nerds y parecidos.
-Oh, vaya, gracias Kyle, no lo olvidaré.
Pocos minutos después, los Marsh volvían al que de nueva cuenta era su hogar. Una gran nostalgia abordó al joven al saber que muchas cosas habían cambiado. Al menos, su amistad con Kyle seguía siendo la misma.
Continuará.
¡Hola! Sé que han esperado mucho para leer este capítulo, les pido una disculpa por la interminable demora y espero que haya sido de su agrado. Como regalo extra, unas cuantas frases que verán en los próximos capítulos:
-¿Qué está haciendo ese idiota? -Preguntó Cartman al ver a Henry ir directo con un paso lleno de arrogancia y una sonrisa burlona hacia uno de los chicos de futbol americano.
No Stan. -Cartman movió la cabeza en un gesto negativo.- Henry tiene la mejor suerte del mundo, el problema es que es un idiota.
-Somos como un montón de abusivos en una convención llena de nerds. -El Sopas y el Zapes se le quedan viendo, y tras una pausa le cae el veinte.- ¡A ellos!
-¡Soy el mago de las matemáticas! -Gritó el tipo alzando los brazos, y Mark lo dobló de un gancho al hígado.- ¡Otra vez! ¿Por quéeeeeee?
-El Wua-Fat no es un invento inútil. Costó cerca de 1000 dólares y si te paras sobre él te dice el peso, frases motivacionales, tu horóscopo del día y los números de la lotería.
-¡Hijo mío! -El señor Lynney abrazó a Butters.- Eres un joven grande y fuerte, puedo estar tranquilo.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
