Los Nerd-Dudes

¡Volví! Y pronto les traeré otro capítulo de "¡No hay que ser tan méndigos!" y "¡Te amo, gordo estúpido!", claro, tan pronto mis musas dejen de pelearse por las fotos de mis gatitos y me presten sus dones para escribir, o que de perdido me agarren a latigazos "motivacionales", pero algo. South Park, ciudades reales, eventos históricos mencionados, leyes, servidores públicos y variedad no son de mi pertenencia, solo lo hago por que es divertido. No se trata de un complot del gobierno para ver los programas animados de la empresa "Pony's y Unicornios" (marca registrada, prohibida su distribución total o parcial sin permiso, considerando que esto es una broma) Cualquier parecido con las creaciones y alucinaciones de Matt Stone y Trey Parker, así como de la vida real, es una méndiga coincidencia ¡nomás!

Dedicado a Sakhory y a Kennyfangirl.

En el capítulo anterior...

-Asegúrate de llevarla mañana puesta. Hay algunos chicos que no soportan las ganas de abusar a nerds y parecidos.

-Oh, vaya, gracias Kyle, no lo olvidaré.

Pocos minutos después, los Marsh volvían al que de nueva cuenta era su hogar. Una gran nostalgia abordó al joven al saber que muchas cosas habían cambiado. Al menos, su amistad con Kyle seguía siendo la misma.

Los Nerd-Dudes. Capítulo tercero.

Sharon detuvo el auto en una tienda de la localidad, saludando brevemente al señor, quien era nuevo en el pueblo, para preguntarle sobre la preparatoria.

-Vaya por la avenida principal que va al centro del pueblo, y la verá. Está rodeada por un campo para futbol americano, un campo de béisbol y un gimnasio con piscina. -El viejo observó a Stan, quien estaba abrazando la chaqueta que le diera Kyle en la noche.- ¿Ese muchacho es nuevo en el equipo?

-No precisamente. Es un elemento de apoyo que trabajará formulando jugadas, o eso espero.

-Entonces no tiene por qué preocuparse. Los chicos del equipo son muy amables y atentos, son buenos muchachos y excelentes estudiantes. Su hijo encajará perfectamente.

Mientras, en la escuela, dos personas se hallaban de cabeza a punto de ser zambullidos en la piscina.

-No se hagan los idiotas. -Uno de los muchachos que los tenía así amenazaba con soltar al más escuálido de los dos, pero la presencia de Kyle lo hizo detenerse.- ¡Oh! Llegó el capitán, seguramente querrá jugar un poco con ustedes.

Los aventaron al piso, justo a los pies del pelirrojo, y esperaron en silencio su veredicto.

-Stan vendrá a la escuela, así que disfruten este día, ¿les quedó claro a todos? No quiero quejas, ni problemas. -El judío se dirigió a su equipo.- A ustedes los quiero a mi lado, y pobre del que moleste a mi amigo.

El chico escuálido se escondió tras su lonchera de arcoíris, en lo que el otro apenas y levantaba la mirada, susurrando un "si" muy quedo.

-Bien, vámonos. -Los muchachos del equipo salieron del gimnasio, y el chico escuálido rompió en llanto.

-Cállate Henry. -Cartman se levantó y lo ayudó a ponerse de pie... y a bajar sus pertenencias del aro de básquetbol.- Ve el lado bueno, hoy no nos molestarán. Solo hay que esperar que no retiren lo dicho.

Henry, el chico escuálido, de cabello rubio cenizo y ojos cafés, limpió sus lágrimas y tomó sus lentes redondos y sus cosas, no sin antes darle una parte del "almuerzo" a Cartman por si ocurría un incidente como el de momentos atrás, como era su costumbre desde que llegó a vivir a South Park.

-¿Viste el nuevo modelo de LeGone? -Le dijo a Cartman tratando de hacer conversación.- ¿El que es edificio, nave intergaláctica y vaca robot?

-Si... Ya lo compraste, ¿verdad? -Y se dirigieron por una puerta lateral a la escuela.

-.-.-.-.-

Sharon se detuvo al frente de la escuela y le dio un par de palmadas a su hijo.

-Iré a estacionar el auto y regresaré por ti para ir a la dirección.

-Está bien. -Stan se bajó del auto, pero antes de que Sharon encendiera de nuevo la marcha, dejó la mochila y la chaqueta en el suelo, dirigiéndose a su madre.- Gracias por traerme a la escuela.

-No es nada, cariño. -Sharon espero a que Stan soltara la puerta del auto y se dirigió al estacionamiento, que se hallaba al lado oeste de la preparatoria.

En lo que el pelinegro esperaba, escuchó el sonido de un balón siendo botado en el suelo, y al ver que una sombra lo cubría, se dio vuelta rápidamente.

-Miren nada más, ha llegado carne fresca a la escuela.

Un muchacho moreno, más alto que Kenny, de cabello rubio con raíces negras, se acercó con un balón de basquetbol en las manos, que arrojó de inmediato a la frente del Marsh.- ¡Piensa rápido a la otra, cerebrito!

Stan prácticamente cayó al suelo, más asustado que adolorido, y antes de que el abusivo repitiera su "hazaña", otra sombra cubrió al Marsh.

-Déjalo en paz, Joen.

Esa voz era de Kyle, y otros chicos, que usaban la misma chaqueta que le diera su amigo la noche anterior, formaron un semicírculo alrededor de ellos. Dos de ellos se tronaban los dedos de las manos como si fueran a pelear en ese momento.

-Broflovsky.

Los dos se quedaron viendo fijamente, hasta que el chico al que Kyle llamó Joen se dio la vuelta y con él, otros chicos que se hallaban alrededor. Stan tomó su inhalador y aspiró un par de dosis, y sintió un par de brazos fuertes alzándolo.

-¿Quieres que te acompañe a la enfermería? -Le preguntó su mejor amigo.

-Gracias Kyle, pero no fue nada, estaré bien. -Stan le dio una sonrisa y antes de que los otros chicos hicieran preguntas, Sharon apareció y le abrieron el paso.

-¿Pasó algo, Stanley?

-No, nada mamá, solo me pegué en la puerta, debí fijarme.

-Buenos días. -Contestaron a coro Kyle con todos los chicos con una sonrisa en el rostro. Stan notó que todos, menos Kyle, llevaban la chaqueta, y que ésta aún se hallaba cubriendo su mochila.

El pelirrojo se agachó por ella y se la puso en los hombros a su amigo.

-No se preocupe, señora Marsh, los chicos del equipo cuidaremos a Stan de cualquiera que lo moleste. ¿Verdad muchachos?

-¡Sí, capitán! -Contestaron y a una señal, acompañaron a los Marsh para abrirles paso a dirección, donde ya les esperaban.

El director se encontraba esperando con el horario de Stan listo en la mano, y con una seña, éste salió para buscar su salón de clases en lo que su mamá hablaba sobre los detalles de su asma, cuando tropezó con alguien, arrojándolo accidentalmente al suelo.

-¡Oh, lo siento! -Stan, que fue el primero en levantarse, le tendió una mano para ayudarlo.- ¿Estás...?

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Gritó Henry al verlo con la chaqueta del equipo.- ¡No me mates! ¡Toma, mi almuerzo, mi dinero, te juro que es todo lo que tengo!

Gritaba entre llanto mientras prácticamente arrojaba todo a los pies de Stan, y antes de que él le dijera algo, se le acercó para tranquilizarlo.

-No quiero esto.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Se fue corriendo como alma que se lleva el diablo mientras chillaba como un perro chihuahua... o uno salchicha, imposible saberlo.

Las clases, si bien no eran las más actuales del universo, tampoco eran precisamente sencillas. Creyó ver al muchacho de lentes en una clase, y se dio cuenta de que era él ya que estuvo temblando toda la clase y salió disparado del salón apenas ésta terminó. Cuando sonó la campana del almuerzo, Kyle lo esperaba ya en la puerta, y el pelirrojo se sorprendió al ver a Stan con la lonchera de arcoíris de Henry.

-¿Y eso? -Le preguntó con una risa que procuró ocultar.

-Choqué con un chico y me dejó sus cosas. Quise devolvérselas, pero parece que me teme. ¿Por qué será?

Para toda respuesta, Kyle le quitó la lonchera y se la arrojó a uno de sus compañeros.

-Ellos la "devolverán", mientras, vayamos a almorzar.

Apenas dieron un par de pasos, Stan se detuvo de golpe.

-¿Pasa algo, amigo?

-Si, verás... -Le dijo abordado por la pena.- Necesito... ehm...

Comprendiendo que su amigo requería ir al sanitario, le dio las indicaciones para que llegara a él y el atajo para llegar a la cafetería escolar.

Tras cubrir sus necesidades, el pelinegro lavó sus manos y se enjuagó el rostro, creyendo que lo que estaba pasando no era precisamente "normal". ¿Quien era ese Joen? ¿Desde cuando Kyle era tan popular? ¿Por qué el chico con el que tropezó le tenía miedo y huyó corriendo dejándole sus cosas? Y más importante. ¿Qué chico de esa edad usa una lonchera, y de arcoíris?

-Quizá solo estoy exagerando, es el primer día de clases.

Un fétido olor que provino de un cubículo le hizo apresurar su salida y tomar un poco de aire limpio, chocando en el acto con Kenny.

-¿Tú otra vez? Te encanta la mala vida, ¿eh? -Le dijo el rubio en tono de amenaza, pero luego sonrió burlonamente.- Necesitas un cambio de look Stan, o todos los chicos te putearán. Vamos, que tengo hambre.

-Kenny, ¿has visto a Cartman?

-Si, de hecho compartimos un departamento, luego te lo presto. -Dijo desinteresadamente el rubio y abrió la puerta de la cafetería de una patada.- No se amontonen -Dijo Kenny al ver que 5 o 6 personas se le acercaban.- Tengo entradas para el concierto de este viernes y estoy dispuesto a negociar por las mejores ofertas.

Stan buscó a Kyle con la mirada, encontrándolo con los chicos del equipo y algunas porristas, quienes ya le tenían la bandeja del almuerzo lista, y se terminaban el contenido de la lonchera de arcoíris, que consistía en donas y otros tipos de pan dulce.

-¿Qué están haciendo? ¡Eso le pertenece a otra persona!

Varios de los chicos fruncieron, pero no dijeron nada cuando voltearon a ver a Kyle.

-Henry no lo quiso y nos lo regaló, le daremos su loncherita después. -Dijo una voz, y Stan lo reconoció.- Así que volviste.

-¿Craig?

-El mismo que calza y viste. -El mencionado tomó la última dona y la devoró, mientras las porristas se alineaban para presentarse como tenían acostumbrado, aunque no estaban del todo de acuerdo en que un chico, específicamente un nerdcillo, se les fuera a unir, pero tanto para ellas como al resto del equipo, las palabras de Kyle eran ley absoluta.- Técnicamente se te dio por muerto. ¿Volviste por que fracasaron allá en California?

-No. -Stan tomó asiento y jugueteó un poco con las verduras.- El tío Jimbo mató a Ducky, el pato protegido de la agencia de bienes raíces, y mi papá mando todo a la mierda.

Empezaron a hablar de tonterías, y al poco rato se les unió Clyde, que también estaba en el equipo. De vez en cuando, Stan volteaba para ver si encontraba algún otro rostro conocido, pero fuera de ellos, no vio a Cartman, y se percató de las miradas que les daban los otros chicos del otro lado de la cafetería, de entre los que se encontraban el teñido de la entrada, el famoso Joen.

-¡Oye culón! -Kenny sacó su celular y le llamó a Cartman, lo que hizo que Stan sonriera hasta que escuchó a Kenny.- ¿Acaso crees que como aire en el almuerzo? ¿Donde carajos está mi comida?

-¿Kenny? -Stan se quedó extrañado. ¿De qué hablaba Kenny si tenía una bandeja llena enfrente de él? ¿Y por qué se dirigía de esa manera a Cartman?

Kyle le quitó bruscamente el celular a Kenny, le dio una seña y el rubio tomó su bandeja.

-Tranquilo, no se va a acabar el mundo.- Dijo al aire el McCormick y se puso a comer.

-No es necesario que vengas. -Fue todo lo que dijo Kyle a Cartman, y apagó el celular de Kenny.- Compórtate, ¿quieres?

Eso sí había sido extraño. Quizá Cartman y Kyle se pelearon como siempre, pero definitivamente no entendía mucho de lo que estaba pasando.

-Chicos. -Stan atrajo la atención del grupito, y sintiéndose aplastado por las miradas, cambió el tema.- ¿Han visto a Wendy?

Tras un momento de silencio, algunos rompieron a reír, otros siguieron con su comida y Kyle solo movió la cabeza en señal de negación, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando.

-Les dije que preguntaría por ella. -Clarisse extendió la mano y dos de las porristas le entregaron 20 dólares cada una.

-Olvídala amigo. -Kyle recogió su bandeja del almuerzo.- Hace años que no sabemos de esa puta.

Eso fue como un golpe para Stan.

-¡No le digas así a Wendy! -Gritó alzándose, pero solo consiguió que la mayoría de los presentes de la cafetería estallaran en risas.- ¿A ustedes qué carajos les pasa?

-No te alteres. Wendy se forjó una reputación, y sus padres la llevaron a una escuela de "señoritas", en Vermont. -Kyle recuperó esa extraña seriedad que lo estaba acompañando prácticamente todo el día, y la cafetería completa quedó en silencio, salvo por el ruido que hacían al comer.- Y por la forma en que se despidió, nadie la volverá a tomar en serio jamás.

De regreso en las clases, Stan se la pasó perdido en sus pensamientos. Había tanta información que procesar y tantas cosas que quería saber, pero en cierta forma, le asustaba la idea de llegar a saber todo lo que estaba pasando.

-¿Qué habrá querido decir Kyle con "reputación"?

Los chicos del equipo lo esperaron al terminar las clases, llevándolo directamente con el entrenador del equipo, quien parecía un militar frustrado y estreñido.

-¿Así que tu eres Marsh?

-S-Si señor.

-¡No te escuché! ¡Alto y fuerte!

-¡Si señor! -Dijo lo más alto y fuerte que pudo Stan, sin mucho éxito.

-Muy bien señorita, espero que estando entre hombres deje de mariconear y se vuelva un ejemplo de la sociedad. -Señaló a los miembros del equipo, que se ejercitaban como si hubieran sido reclutados para la guerra.- Solo vea a las señoritas del campo, aún no son hombres pero ya lo serán, lo serán.

Stan tragó saliva por cada grito que pegaba el entrenador, y casi al finalizar la práctica, el director le llamó al maestro, dejando la práctica en manos de Kyle.

-¡Quiero 20 vueltas al campo! -Le ordenaba el pelirrojo a los compañeros, quienes visiblemente obedecieron de mala gana, en tanto dos de ellos se acercaban a Stan.

Eran los mismos de la mañana.

-Oye, no necesitamos ser unos genios para saber que eres una especie de cerebrito o algo parecido, así que si te molestan. -Sacó una tarjeta del bolsillo de la chaqueta.- Este es nuestro número, yo soy Mark y él es Ed, y somos abusivos de oficio. Lo que necesites, alguna amenaza, una "visita de emergencia", cualquier cosa, la información viene atrás de la tarjeta.

El otro muchacho le dio un codazo aparentemente inofensivo a Stan, quien saltó por la sorpresa, y se fue con Mark de vuelta a la práctica.

-Los amigos de Kyle son raros. -Se dijo en voz baja mientras guardaba la tarjeta, y en eso, escuchó las voces de sus compañeros profiriendo insultos y ¿golpes?, sorprendiéndose al ver a dos de ellos trayendo prácticamente a rastras a Cartman.

-¿Cartman? -Stan se sorprendió al ver que el castaño no repelaba ni hacía el más mínimo intento por defenderse, y Kyle no hacía nada para detenerlos.- Kyle, tienen a...

-Mira a quien nos hallamos comprando una entrada a la fiesta de té de la banda musical marica. -Arrojaron a Eric al suelo, justo a los pies de Kyle.- ¿No te parece que se ha portado mal?

No podía creer lo que estaba viendo. Con excepción de los chicos que seguían corriendo, y de Mark y Ed, que tomaron un balón y practicaban pases, manteniéndose al margen del resto del equipo, los demás rodearon a Kyle y a Cartman. Era obvio a simple vista quien tenía la completa desventaja.

-Apenas empezó el año escolar y ya estás haciendo pendejadas. -Kyle piso las manos de Cartman, quien solo ahogó un gruñido de dolor y cerró sus ojos.- ¿Tenemos que recordarte cuál es tu lugar?

La mente de Stan se nubló en el momento en el que presenció ese acto de Kyle, y cuando se dio cuenta, había empujado a su mejor amigo, aunque solo lo hizo retroceder un paso, justo antes de que el pelirrojo le diera un golpe con el puño cerrado, mandándolo al suelo junto a Cartman.

-¿Qué carajos te pasa, Stan? -Lo alzó con ambos brazos ante la atónita vista de todos los presentes, que detuvieron cuanto estuviesen haciendo.

Varias exclamaciones se escucharon en el acto, y soltando a Stan, Kyle se cruzó de brazos, observando fijamente al pelinegro.

-Estoy esperando. -Le exigió como quien tiene el derecho de exigir lo que se le antojara.

-E-e-esa no... Esa no es la manera de tratar a los amigos. -Le respondió Stan, y todos, con excepción de Mark y Ed, estallaron en carcajadas.

-El gordo de mierda no tiene amigos, creí que lo sabías. -Le dijo Craig tan pronto recuperó el habla.

-Y aunque los tuviera. -Clyde agregó, pateando un poco de tierra a Cartman, quien aún no levantaba ni la mirada del suelo.- No le conviene tenerlos.

Eso no era justificación. Negando lentamente con la cabeza, Stan retrocedió un paso, se agachó hasta estar a la altura de Cartman y puso una expresión seria en el rostro.

-Kyle, tú no eres así.

Esta vez, fue el pelirrojo el que puso una expresión seria. ¿Cómo pretendía conocerlo Stan, si en 5 años no se habían dirigido la palabra? Incluso para el Marsh era obvio que algo importante se había perdido.

-¿Y tú cómo carajos sabes cómo soy o no soy? Este gordo marica ha hecho mucho daño, y venía siendo tiempo de que empezara a pagar. -Se acercó lentamente hasta quedar frente a Stan, opacándole la luz con su sombra, y marcando un gesto siniestro que se distinguía en el brillo de sus ojos.- ¿Estás de mi lado o te quedarás con esa mierda?

15 minutos después, dentro del tambo de desperdicios, Stan, atrapado entre bolsas de basura y algunos plásticos que no tenían por qué haber estado ahí, se removía para buscar un poco de aire puro, tanto para él como para Cartman, quien no quedó mejor que él.

-¿Eric? -Esa era la voz del chico asustadizo, quien parecía estar removiendo la basura.- No te preocupes, ya se fueron. ¿Eric?

-Cartman... -Cuando tuvo contacto visual con el castaño, aunque aún estaban en la basura, Stan trató de aclarar muchas de las dudas que tenía.- Tú no eres de los que permitan que te hagan estas mierdas, ¿qué pasó contigo?

-Stan. -Cartman susurraba, como si no quisiera que Henry lo escuchara.- Hace unos años le prometí a mi mamá que sería bueno. Han habido ocasiones en las que he deseado con todo mi ser desobedecerla y hacerles tragar sus propios huevos.

Definitivamente no lo entendía. Sus pensamientos se interrumpieron cuando sintió que le pegaban con un palo.

-¡Ya te encontré! Espera, muevo unas bolsas y te saco de ahí. -Dijo Henry con un poco de alivio en la voz.

-¿Y qué te ha detenido, Cartman? -Le preguntó el pelinegro, y vio cómo Eric desviaba la mirada.

-Se lo prometí, Stan. Nunca fui un buen hijo, pero al menos, debo cumplir uno solo de sus deseos.

Ambos se quedaron en silencio, hasta que las bolsas y plásticos que los cubrían fueron removidos, y la luz del sol les dio de lleno.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Gritó Henry al reconocer a Stan, aunque ya no tenía la chaqueta de Kyle.- ¡NO ME MATES! ¡AU, AU, AU, AU, AUUUUUUUUUUU!

Mientras salía del tambo, Stan solo pudo pensar que ese chico tenía un serio problema.

Continuará.