Hola a todooos ^^

Menos mal que ya empiezo a escribir estas partes, que son mis favoritas xDD

DragonSoulSC, Aika-Chan20, LovelyGirl84, y Albin, muchisimas gracias por comentar, me animais mucho a continuar escribiendo.

Este capi es algo cortito, pero es que lo acabo de escribir ahora en un arrebato de inspiracion xDD

Espero que os guste, y n os asusteis por la actitud de Fudo, que tiene su explicacion xDD

He aquí el capítulo 4 ^^

...

- Fudo...

Akemi no podía creerse que ese chico la estuviera abrazando.

Pero se sentía demasiado angustiada como para discutir, así que se dejó llevar por el abrazo.

Consiguió calmarse un poco y dejar de llorar, y Fudo se separó de ella.

- ¿Qué te ha pasado, Akemi?

- ¿Qué me ha pasado a mí? Dirás que te ha pasado a ti... estás de lo más extraño...

- ¿Como que estoy extraño? Yo no me he puesto a llorar desconsoladamente.

- Tu, el "gran Fudo", me has llamado por mi nombre y me has abrazado. Precisamente eso muy normal no es.

- Eh... Dejemos eso aparte! Bueno, me vas a contar lo que te ha pasado o no?

- ... No... no me ha pasado nada.

- Nadie llora, en especial tu, siempre tan rígida, sin un buen motivo. Anda, cuéntamelo.

No debería contárselo, ya sabía como era ese chico. Jamás había confiado del todo en él.

Claro que desde que habían comenzado el Frontier Internacional, había cambiado mucho.

- ... Me... me está empezando a gustar un chico. Pero ese chico no es para mí.

- Por eso llorabas?

- Si...

- Vaya, no es nada propio de ti.

- Será esta noche, que hace que todos actuemos de otro modo.

- ... Anda, vamos. Te acompañaré a tu habitación.

Se dejó llevar por el chico, sin dejar de sorprenderse por la actitutd tan extraña que estaba teniendo.

- Oye, Fudo...

- ¿Si?

- No le digas a nadie lo que ha pasado. Por favor.

- Solo si tu no dices nada de lo que he hecho.

- Vale. Gracias.

- Por... por cierto, ¿como esta tu hermana?

- Sukui? ... Aún no saben lo que tiene... siguen haciéndole pruebas.

- Espero que se recupere. Siempre fue una niña muy fuerte.

- ... Si.

- No te preocupes, pronto será el partido final, y por tanto, volveremos a casa. Podrás volver a verla pronto.

La chica se dio cuenta de que tenía razón.

Pronto se irían.

Y... ya no volvería a ver a Roccoco nunca más.

No debería importarle, apenas se conocían, él desde luego no iba a pasarlo mal por no volver a verla.

Pero algo le decía que no debía dejar las cosas así.

Más ya estaba bien por ese día.

No quería volver a verlo, por mucho que le doliera.

No iba a ser la suplente de Natsumi. Nunca.

Llegaron hasta las habitaciones, y se quedaron un momento frente a la puerta de Akemi.

- Oye, si lo pasas mal, y quieres hablar con alguien, puedes contar conmigo. No soy bueno dando consejos o consolando, pero se escuchar.

- Gracias. Hasta mañana.

- Adios. Y no te preocupes por ese chico. Si no es para ti, no tienes porque estar mal.

Akemi sonrió, y la verdad es que esa fue la primera sonrisa sincera que le había mostrado a Fudo.

- Buenas noches, Kyaria.

La chica dio un suspiro. Ya volvía a ser el de siempre, sabiendo que odiaba que la llamaran por su apellido.

- Buenas noches... Akio.

El chico, que estaba caminando en dirección a su cuarto, se frenó en seco.

- ¿Me has llamado... por mi nombre?

Pero cuando se giró, Akemi ya no estaba.

Si Akemi no soportaba que la llamaran por su apellido, Fudo no soportaba que le llamaran por su nombre.

Y ella, desde luego lo sabía.

El chico sonrió ironicamente y siguió caminando lentamente.

Hasta que escuchó una voz familiar cerca de él.

- ¿Has conseguido decírselo?

- ¿Por qué no te metes en tus asuntos, Kido?

- Digamos que... como amigo, me preocupo por Akemi. Y también por lo que le hayas dicho.

- No, no se lo he dicho. ¿Contento?

- Pues no. Yo creo que deberías decírselo, antes de que se entere por otros.

- No pretendas darme consejos, Kido. Se te da de pena.

- Di lo que quieras, Pero a este paso, Akemi se enterará de todo, y no te perdonará el que no te atrevieras a contarlo por ti mismo.

Fudo bajó la cabeza.

- No todos tenemos tanta labia como tú. Y ucho menos para estas cosas. Es un mal momento para decírselo, tiene demasiadas preocupaciones dentro.

- Como quieras. Tu piensa en lo que te he dicho.

- Dejame en paz.

Dicho esto, camino tanquilamente hasta su habitación, cerrando de un portazo.

Kido soltó un suspiro.

- Nunca cambiará...

Miró un momento la puerta de Akemi, y se metió de nuevo en su cuarto.