Hooooola.
Por fin, después de tanto tiempo, subo un nuevo capi!
aquí ya pasa algo... xD
y ya no falta mucho para que termine, aunque me da un poco de pena.
en fin, espero que os guste.
gracias por leer, y muchísimas gracias a los que me comentais ^^
...
Roccoco se hallaba en la playa, pensando.
Había intentado concentrarse en el entrenamiento especial, ya que quedaban pocos días para el partido, pero no lo había logrado.
Solo podía pensar en Akemi.
En como se había ido repentinamente, sin ni siquiera darle tiempo para hablar con ella, ni ninguna explicación por lo que había pasado la otra noche.
Se preguntaba como estaría. Que asuntos la habrían llevado a irse antes del partido.
Sintió que alguien estaba detrás de él.
Cuando se giró, la sorpresa fue mayor.
- ¿Qué haces aquí?
La chica se sintió algo ofendida por el recibimiento.
- ¿Es que ahora una no puede pasear tranquilamente por la playa?
- Nos conocemos, Natsumi. No habrías venido a mi lado sin un propósito.
- Entiendo que no me tengas en muy alta estima. Te hice daño.
- Y aún encima te lo tienes creido.
- -suspiro- Por favor, Roccoco, no dramatices. Lo nuestro no tenía futuro y lo sabes.
- Claro que lo se. Solo que me di cuenta demasiado tarde. Creeme, de haber sabido antes como eras, jamás me habría fijado en ti.
- Entonces te fijarías en Kyaria Akemi, ¿No?
Roccoco miró a Natsumi con sorpresa, a la vez que con diversión.
- ¿Que sabes tú de Akemi?
- Venga ya. Desde que somos pequeñas nos hemos mantenido a raya, vigiladas. Se que la has estado viendo.
- Así que lo que te trae aquí son celos.
- ¿Celos? ¿De verdad te parece que estoy tan mal por ti?
- No, no creo eso. Lo que pasa es que tú eres de esas chicas que, aunque no quieran estar con alguien, no quieren que sus exnovios sean de otra chica.
- ... Así que admites sentir algo por ella.
- Lo mismo que tú admitiste volver a sentir algo por un chico al que querías antes de conocerme. Te estoy pagando con la misma moneda, al parecer.
- Vaya... ya lo entiendo.
Sonrió maliciosamente, antes de dar la vuelta y comenzar a caminar.
- Solo te diré una cosa, Roccoco...
El chico hizo ademán de no prestarle mucha atención.
- Akemi no dejará que la utilices para olvidarme. Nunca querrá tocar algo que yo haya tocado.
Roccoco se giró sorprendido, pero ya no había nadie tras su espalda.
"Pero yo no quiero ser la suplente de nadie."
Las palabras de Akemi resonaban en su cabeza sin parar.
¿Así que era eso a lo que se refería?
- ...Que estúpido...
...
La enfermera abrió la puerta de la habitación despacio.
- Lo siento, corazón, pero por hoy ya han terminado las horas de visita. Podrás volver mañana.
- Claro...
Akemi estaba recostada sobre la cama de Sukui, con su hermana pequeña durmiendo plácidamente sobre su pecho.
Se levantó cuidadosamente para no despertarla, y la colocó para que estuviera cómoda.
- No te preocupes, tu hermanita avanza muy bien.
- Bien. Quiero que se recupere pronto.
- La medicina ha avanzado mucho. Ahora la quimioterapia no es tan bruta como antes. Además, siendo tan pequeña, moderamos los tratamientos.
- Eso es perfecto. Si se despierta, dígale que volverémos mañana.
- Claro que si. Adiós.
Akemi salió de la habitación, y comenzó a bajar por las escaleras.
Estaba realmente agotada, se pasaba todo el día en la habitación. Aunque al menos esa noche no lo pasaría tan mal.
Cuando llegó a la puerta de salida se reunió con Fudo, que la esperaba.
Se fueron caminando a casa.
- He hablado antes con David.
- ¿Si? ¿Que te ha dicho?
- Todos están desconcertados, porque nos fuimos sin dar explicaciones. Pronto será el partido, y contaban conmigo para jugar.
- Lo se. Lo siento...
- No lo sientas. Fui yo el que decidió venir.
- ...
Fudo estaba nervioso.
Había decidido hablar con ella sobre lo que tenía que decirle, pero le costaba sacar el tema.
Pero debía hacerlo.
- Akemi...
- ¿Si?
- ¿Recuerdas que antes de irnos te dije que tenía que contarte algo?
- Como olvidarlo. Me dijiste que me lo dirías cuando llegáramos, y aún sigo esperando.
- Bien. Ante todo, quiero que sepas que yo me enfadé muchísimo cuando lo supe.
- ...
La chica se cruzó de brazos, esperando a que Fudo le dijera algo.
- Esto no es culpa mía, y tampoco tuya. Pero...
- Fudo, ¿Quieres avanzar? Me estás poniendo de los nervios.
- ¡Está bien! A ver... Akemi, yo... yo se porque tu madre se divorció de tu padre.
- ¿Que estás diciendo?
- Hace... hace quince años, mis padres se casaron, y los tuyos también. Los cuatro se conocían... eran grandes amigos. Tu madre se quedó embarazada de ti tres meses después de mi madre. Nacimos y crecimos juntos. Cinco años después... tu madre esperaba a Sukui... pero... hubo un pequeño incidente.
Akemi no entendía a donde quería ir a parar su compañero.
Atendía e intentaba comprender todo lo que decía, pero no sabía que intentaba explicarle.
- Bueno, resulta que cuando tu madre se quedó embarazada... tu padre llevaba más de dos meses fuera. ¿Lo recuerdas?
La chica abrió los ojos, sorprendida. ¿Estaba insinuando que su madre...?
No sabía si estaba preparada para saber lo que Fudo iba a decirle.
Pero el chico ya no podía parar de hablar.
- El día que nació Sukui... mis padres nos llevaron a ti y a mí al hospital a ver a tu madre. Nosotros nos quedamos fuera, pero mi padre entró en la habitación, y... discutió durante un largo rato con tus padres. Tú estabas con la enfermera, querías ir a ver a tu hermana... pero yo lo oí todo.
- ...
- Unos días después, cuando a tu madre le dieron el alta en el hospital, se fue del país. Sukui y tú os quedasteis con tu padre.
- Fudo... ¿Qué es lo que intentas decirme?
El chico bajó la cabeza, sin saber que decir. O mas bien, sin saber si decirlo o no.
Pero al fin levantó la mirada, y miró fijamente a Akemi a los ojos.
- Somos hermanos, Akemi.
- ... ¿Que?
- Tu verdadero apellido no es Kyaria... Es Fudo.
