Nunca había subido tan seguido xDD

pero bueno, se que a más de una persona le encanta, así que habrá que aprovechar estos momentos de inspiración...

Ya un nuveo capi!

Es que esta parte me gustaba, no se por qué... así que no tarde mucho en escribirla xD

Bueeeno, muchas gracias por vuestros comentarios, me alegro mucho de que os siga gustando, aunque estoy compicando un pelin las cosas.

Espero que siga siedo de vuestro agrado ^^

adiosh gracias por leer!

...

Los dos hermanos llegaron a casa, de lo más cansados.

- Uf... estos dos siempre me dejan agotado... Menuda energía.

- Si...

- ¿Estás bien, Kaori?

- ¿Eh? Si, si, estoy bien...

- ¿Seguro? Antes estabas muy contenta, pero ahora... estás más apagada.

- No estoy apagada, estoy cansada. Pero bueno, si que tenemos que hablar, hermano.

- ¿Hablar?

- Si. Siéntate.

El chico le hizo caso y se sentó en el sofá, un tanto extrañado.

- Fuusuke... no se que te parecerá esto, pero...

- ¿Pero?

- ...

- Kaori, dímelo. ¿Ha pasado algo malo?

- "Malo" no es la palabrta adecuada. Yo creo que es algo bueno, pero... no se lo que podrías pensar. Temo tu reacción.

- Kaori...

- ¡Está bien! Te lo diré. Pero prométeme antes que no armarás un escándalo.

- ... Te lo prometo...

- Kiyama me ha pedido que sea su novia. Y... le he dicho que si.

El chico abrió los ojos de golpe.

No se movió pero Kaori supo que era algo muy fuerte.

- ¿Qué acabas de decir?

- Que... Kiyama y yo ahora somos... novios.

- ¿Qué?

- ¡Fuusuke, por favor! No pongas esa cara. Sabes perfectamente lo que te estoy diciendo.

El chico bajó la mirada, mientras apretaba los puños.

Kaori comenzaba a tener miedo.

- Fuusuke... Fuusuke, dime algo, por favor.

- ...

- Hermano...

- ¿En qué te estás convirtiendo, Kaori?

La albina no comprendió, pero ya estaba al borde de las lágrimas.

Su hermano levantó la mirada.

Estaba asustada.

Hacía mucho tiempo que Fuusuke no miraba a nadie así. El azul glacial de sus ojos se hacía más frío que nunca.

- Ahora de verdad. ¿Qué te está pasando?

- No... no te pongas así...

- Kaori, ¿Desde cuando sientes algo tan fuerte por él que incluso te atas de este modo? Siempre te lo pensabas mejor antes de ligarte a alguien. Antes me lo contabas todo sin reparos. Y de repente me encuentro con que te interesas por los chicos, ¡En especial por él!

La chica ya comenzaba a llorar.

Eso era lo último que su hermano podría desear, pero en esos momentos estaba demasiado impresionado.

- Esta actitud no me parece nada propia de ti. No se que te ha pasado, Kaori, pero ya no te reconozco. Callarte las cosas no me parece algo bueno para una familia.

- ¿Y tú que? ¡Nunca le has dicho a Eiri lo que sientes por ella! ¡Nunca! No tienes ningún derecho a hablarme como lo estás haciendo.

Fuusuke se sorprendió ante el arrebato de furia de su hermana pequeña.

- No metas a Eiri en esto.

- ¿Que? ¿No dices que la sinceridad es lo más importante? ¡Pues llámala y díselo de una vez! ¡Y deja de culparme por lo que hago! Siempre eres tú el que me dice que tengo que empezar a forjar mi vida, pero al final siempre quieres controlar lo que hago.

- ...

- ¿Sabes qué? En realidad no se lo que siento por Kiyama. No se qué es lo que nos espera como pareja. Pero se que siento algo muy fuerte por él. Se que en este momento quiero estar con él. Y se que no te gusta, y lo siento mucho, pero créeme, Kiyama es mil veces mejor que los demás. Si no te dije nada en un principio, era porque no queria enfrentaros. Así que siento mucho preocuparme por lo que os pueda pasar a ti y a mis amigos.

Fuusuke iba a contestar, pero su hermana salió del salón y cerró de golpe la puerta de su habitación.

Se había pasado.

Pero en ese momento no había podido evitarlo. Era demasiado fuerte.

Su hermana... era novia de su amigo.

Sabía que ese momento llegaría. Kaori era fría como él, pero siempre que había estado Hiroto de por medio cambiaba de repente.

Ese chico la transformaba.

Y no podía soportarlo.

Se dirigió a la habitación de su hermana, y dio unos pequeños toques.

- Kaori... ¿Puedo entrar?

- No.

- Sabes que al final o me dejarás entrar o entraré yo mismo aunque no quieras.

- ... Fuusuke, por favor, déjame en paz. No quiero hablar ahora.

El chico abrió la puerta decidido, pero se quedó parado al ver a su hermana sentada contra la pared, encogida y llorando.

Se dio cuenta de que entre sus brazos estrechaba el libro que le había regalado hacía unos días, La princesa de las nieves.

- Te he dicho que no quiero hablar.

- Lo siento. Pero hay que hablar.

Kaori no dijo nada.

Su hermano se sentó junto a ella, y cuando le acarició la mejilla para limpiarle una lágrima, le torció la cara.

- Lo siento... estás en tu derecho de enfadarte. Soy un estúpido.

- No eres un estúpido, por mucho que a veces te comportes como tal.

- Vale, puede que sea eso...

- ¿Por qué te disgusta tanto que quiera estar con Kiyama? Es tu amigo. Sabes que es un buen chico, que siempre me ha tratado muy bien.

- No lo se... en cierto modo sabía que esto iba a pasar. Créeme, intento aceptarlo, pero no puedo. Es superior a mí. No soporto verte con él. No soporto verte con ningún chico.

La chica se levantó.

Su hermano no tardó en imitarla, colocándose detrás de ella.

- ¿Es por algún motivo en especial?

- Creo que son celos. Si, es eso. Me siento terriblemnte celoso, Kaori. siento celos cada vez que llegamos al instituto por la mañana y te alejas de mí para ir a verle, y siento celos cuando le dices que vaya contigo a la pista de hielo. Me siento celoso incluso cuando lo mencionas.

Kaori se giró para mirarlo a los ojos.

- Lo siento, hermanita. Perdóname por ser así.

- No, perdóname tú. Se que he sido una tonta por no decirte nada. Me siento mal por todo esto, aunque... una parte de mi hace que me reconforte al importarte de este modo.

- Eres mi única hermana, mi única familia. Quiero protegerte y estar a tu lado por siempre. Y que nada, ni siquiera un novio, se interponga entre nosotros.

- Pues no tienes por que sentirte así. Esos celos son de lo más inapropiados. Eres mi hermano, y sabes que estás por encima de todo.

Fuusuke se acercó más a ella y la aprisionó entre sus brazos.

- Te quiero solo para mí, Kaori. No quiero compartirte con nadie. Con nadie.

La chica suspiró, casi llorando.

Se apretó contra el pecho de su hermano, mientras acomodaba su cabeza en el hueco de su hombro, por debajo de su mentón en el cuello.

- Eres egoísta... Ambos lo somos.

Fuusuke sonrió complacido, apretándola más contra su cuerpo.

...

Hiroto estaba en la plaza que estaba cerca del instituto con Midorikawa.

- No me lo creo. En serio, no me creo nada de lo que ha pasado.

- Pero es la verdad. Me alegro mucho por ti, Hiroto. Se que siempre has sentido algo muy fuerte por ella.

El pelirrojo sonrió sinceramente.

En esos momentos estaba muy feliz, y se alegraba de poder compartirlo con alguien.

- Es lo más increíble que me ha pasado nunca, Midorikawa...

- ¿Qué es eso tan increíble?

Midorikawa se tensó al ver quien había hecho la pregunta.

- Burn...

El chico caminaba tranquilo hacia ellos, con un aire divertido y a la vez malhumorado en su mirada ámbar.

- Vamos, cuéntame. Tiene algo que ver con la pequeña Suzuno, ¿Verdad?

- ¿Qué sabes tú?

- Oh, se muchas cosas.

Ryuuji intentaba mirar hacia otro lado, pero no podía apartar la mirada de Burn. Seguramente el pelirrojo ya sabía que Kaori le había contado todo.

- Así que por lo visto has salido con Kaori... Me alegro por ti. No se como conseguiste aguantar tantos años esperando este momento. Y fíjate, ahora que por fin te has atrevido, te sale todo bien.

Los dos lo miraron extrañado.

¿Había ido junto a ellos solo para eso?

Sin embargo, el chico no dejó de sonreir maliciosamente, mientras seguía con su camino.

- Cuida muy bien de tu chica, Grand... No olvides de quien es hermana.

Hiroto y Midorikawa vieron como se iba alejando de ellos, sin dejar de preguntarse lo que acababa de pasar.