¡Siento haber tardado tanto en actualizar!

Lo siento lo siento lo siento...

Pero es que este capi era muuuuy difícil xD es más, aun dudo que esté bien...

En fin, ya no queda mucho para que termine la historia... aunque todo se está complicando demasiado...

Que decir, muchísimas gracias por todos los comentarios en el anterior capi y a todas las personas que leen el fic, mil gracias por vuestro apoyo. Espero que la historia siga siendo de vuestro agrado ^^ Haré lo posible por hacerla más amena, al menos en los pocos capítulos que quedan...

Bueno, os voy dejando, que es un capi un poco largo xD

Espero que os guste! o al menos que no os disguste demasiado... xD

¡Biquiños!

[...]

- Kiyama... -Susurró Kaori al ver al chico.

Hiroto no se movía.

Se había quedado totalmente paralizado, y los miraba fijamente, desde la entrada a la pista.

Estaba claro que los había visto besándose.

Los dos hermanos también se habían quedado impactados, y no se atrevían a moverse, mientras sus respiraciones se agitaban.

- Kaori... -Consiguió decir Hiroto- Tú... tú y Fuusuke...

El pelirrojo no podía creerse lo que acababa de ver.

¿De verdad había visto a Kaori besarse con su hermano mayor?

No podía asimilar algo tan grande.

- Así que era verdad... Nagumo estaba en lo cierto... -Murmuró en un tono apenas audible, bajando la cabeza.

Kaori lo escuchó y miró a su hermano, sin comprender muy bien a que venía eso. Pero tuvo suerte de que él no hubiera oído nada.

Aun así se sentía muy mal.

¿Nagumo se lo había contado todo a Kiyama? ¿Por qué?

Se separó de Fuusuke, y fue hacia la entrada de la pista, para luego salir y quedar frente a Hiroto.

El chico levantó la mirada, y la miró con incredulidad.

- Kiyama... Lo siento... -Consiguió decir.

Hiroto comprendió.

Así que lo que Nagumo había dicho era verdad.

Kaori quería a otro chico. Pero no aun chico cualquiera.

Quería a su propio hermano.

No sabía lo que pensar de eso. Se sentía traicionado, avergonzado... Sentía también repulsión. ¿Acaso ellos no se daban cuenta de que hacían algo horrible?

- ¿Como has podido hacerme esto, Kaori?

La chica se encogió y bajó la mirada, sintiendo que estaba a punto de llorar. No era capaz de mirarlo a la cara y decirle lo que estaba pasando.

- No te atrevas a levantarle la voz, Hiroto -Intervino Fuusuke, posicionándose al lado de su hermana.

Los dos chicos se miraron fijamente, de lo más serios.

Kaori se acercó un poco más a su hermano, temerosa.

- ¿Qué demonios está pasando aquí?

- Sabes perfectamente lo que pasa -Contestó Fuusuke.

- ¿Pero como...? ¿Como podéis hacer algo así? ¡Sois hermanos, por favor!

Fuusuke y Kaori se quedaron callados, mientras se agarraban de la mano disimuladamente.

Todo lo que estaba pasando no parecía real.

Pero se habían cumplido sus peores temores.

Hiroto los observó en silencio, sintiendo una gran presión en el pecho.

- ¿Cuanto tiempo lleva ocurriendo esto?

El albino frunció el ceño.

- Más de lo que puedas imaginar.

Kaori se sorprendió, y miró a su hermano. Le sorprendía que pudiera mantenerse tan impasible y tan serio sin derrumbarse.

- Así que por eso estabas en contra de que Kaori saliera conmigo.

- Has dado en el clavo.

- ¿Pero es que no lo entiendes? ¡Es tu hermana pequeña! ¡Tenéis la misma sangre!

- ¿Y crees que eso nos importa? -Respondió Fuusuke con dureza- Sabemos que a ojos de los demás esto no está bien. Pero tenemos derecho a estar juntos. Y tú no eres nadie para separarnos.

Hiroto se asustó por la respuesta, para después mirar a la chica con angustia.

- ¿Kaori...?

La albina se sorprendió, y levantó la cabeza, mirándolo a los ojos con tristeza.

Pero no dijo nada. Se limitó a cerrar los ojos y agarrarse al hombro de su hermano.

El chico comenzó a respirar deprisa, y luego comenzó a correr, hasta salir de la pista de hielo y del edificio.

- ¡Kiyama! -Lo llamó Kaori.

Fuusuke salió de la pista, y se quitó los patines.

- Debemos hablar con él. Si cuenta lo ocurrido, estamos acabados.

- Por eso no tienes que preocuparte -Dijo Kaori, saliendo también de la pista y descalzándose también-. Conozco a Kiyama... él jamás haría nada que pudiera perjudicarnos... Aunque lo que ha pasado sea muy fuerte...

El albino se entristeció al ver a su hermana tan decaída, así que se acercó a ella y la abrazó.

- Se que no dirá nada. Pero debemos hablar con él.

- Le he hecho daño...

- Le hemos hecho daño, Kaori. Los dos. Pero aun así... sabía que este día llegaría. Algún día nos descubrirían.

Kaori se apretó contra el pecho de su hermano, mientras comenzaba a llorar.

Le sentaba fatal lo que acababa de pasar.

¿Qué iba a ser ahora de ellos?

¿Con qué cara iba a mirar ahora a Kiyama?

Él ya no querría volver a verla. No querría saber nada más de ella.

Pero no quería perderlo.

Aun con todo lo que había pasado entre ellos y todas las dudas que había tenido, él siempre había sido su mejor amigo. Y se negaba a perder esa amistad.

La tristeza dio paso a la furia y la rabia.

Pero intentó disimular, mientras se separaba de su hermano y se calzaba.

- Fuusuke, tengo que hacer... una cosa.

- ¿El qué?

- Nada, una cosa sin importancia. Nos veremos luego en casa.

- ¿Estarás bien?

- Estaré fenomenal... -Dijo frunciendo el ceño, sin que su hermano la viera.

Fuusuke notó algo extraño en su hermana, pero supuso que era normal por lo que acababa de pasar.

No le gustaba que estuviera así, pero tal vez en esos momentos necesitara estar sola y pensar.

Ella lo estaría pasando peor que él con eso.

¿Como iba una chica de quince años a sobrellevar algo así?

...

Nagumo estaba tumbado en su cama, pensando tranquilo.

¿Habría ido Hiroto ya a buscar a Kaori?

Si lo había hecho, y se habían encontrado, ¿Que habría pasado?

Sabía que lo que había hecho no estaba bien.

Pero no le habían dejado otra opción. Podía decirlo claramente. Le gustaba Kaori. Le gustaba muchísimo.

Y si Kaori no podía estar con él, no podía estar con Hiroto. Ya estaba harto de verla cogida de su mano.

Le daba igual si ella no le correspondía, pero no estaba dispuesto a permitir que siguiera con ese idiota en sus narices.

No estaba orgulloso de lo que había hecho. Pero había sido una medida a la desesperada.

Escuchó que llamaban a la puerta, y se levantó a regañadientes, preguntándose quien sería.

Se puso un poco nervioso al pensar que podría ser Hiroto, pero se repuso en un momento.

Abrió la puerta, y al momento se sorprendió.

- ¡Tú...! -Dijo la chica llorando, llena de furia.

El pelirrojo se asustó, pero se sorprendió aun más cuando sintió el puño de la albina sobre su mejilla, cayendo al suelo.

Notaba como le ardía la mejilla. En unos segundos enrojecería y se hincharía.

- Kaori...

La chica lo miró mal, y entró en el apartamento, cerrando la puerta.

Se posicionó frente a él, mirándolo fijamente.

- Tú... ¿Qué demonios le has dicho a Kiyama?

Nagumo sonrió con ironía.

- ¿Tú que crees que le he contado, Suzuno? No he dicho más que la verdad.

- ¡Bastardo! -Gritó mientras se agachaba de golpe y lo agarraba por la camiseta- ¡Por tu culpa Kiyama me ha visto besándome con...!

Se frenó en seco.

Ya lo entendía.

Era imposible que Nagumo supiera algo sobre su relación con su hermano...

- ¿Qué acabas de decir? -Preguntó el pelirrojo, sorprendido y confuso- ¿Estabas besando a otro...?

- Cállate. Después de los problemas que has causado, no tienes ningún derecho a preguntarme nada.

- Mira, bonita, yo solo le dije a Hiroto que él no había sido tu primer beso, pero no le dije quien había sido el que te había besado. ¡No es para tanto!

- ¿Pero serás desgraciado? ¿Aun tienes el valor suficiente para reprocharme que me enfade? ¡Y si no dijiste que tú me habías dado mi primer beso fue porque no te convenía que Kiyama y mi hermano fueran a por ti! ¡So hipócrita!

- ¡Por favor, si no soportabas ser la novia de Hiroto, y se notaba! ¡Al final te he hecho un favor!

- ¡Lo que has hecho ha sido amargarme la vida! ¡Todo lo que me pasó con Kiyama empezó por tu culpa! ¡Te odio!

El pelirrojo se sorprendió por esas palabras, y ladeó la cabeza para no mirarla a los ojos.

Kaori se dio cuenta de lo que había dicho demasiado tarde.

Claro que no lo odiaba.

Le había hecho muchas maldades, pero le era imposible odiarle.

Aun así, en esos momentos estaba demasiado enfadada como para pedir perdón.

Le soltó la camiseta, y se levantó de encima del chico. Nagumo la imitó después de unos instantes.

- De modo que eso es lo que realmente sientes por mí...

- Te portaste como un idiota rencoroso y un cretino. Y por tu culpa, puede no solo pierda a mi novio, sino a mi mejor amigo de la infancia. Y eso si que no te lo perdonaré jamás.

- Pues tú deja de hacerte la santa. Por lo que has dicho, estabas engañando a tu querido amigo. Te habrá descubierto por mi culpa, pero tú ni siquiera deberías estar con otro chico mientras sales con él.

- Lo reconozco, le estaba engañando. Y créeme que me pesa. Pero tú no tenías ningún derecho a hacer lo que hiciste. Además de que lo has contado, te has encubierto a ti mismo para salvarte, y por eso me has hecho mucho mal. ¿Tienes idea de lo que puedo perder por esto?

- Si, se que si tu hermano se entera de esto se armará una buena...

- No, Nagumo... Mi hermano sabe que estoy con otro chico. Él lo sabe mejor que nadie.

- ¿Qué quieres decir?

- Nada, no es nada... Ahora solo quiero olvidarme de esto... hasta que pueda hablar con Kiyama.

Nagumo la miró desconcertado, sin saber bien a qué se refería.

Se sintió mal. Solo quería darle un escarmiento a Hiroto, no pensaba que a ella le afectaría tanto.

- Kaori, se que hice mal... Me sentía mal al ver como todo os iba tan bien.

- Lo menos que podrías hacer es disculparte.

- Me conoces demasiado, Kaori. Así que no. Sabes que lo siento en mi interior, pero que yo nunca soy capaz de pedir disculpas.

- Ya...

Se quedaron unos momentos en silencio.

Hasta que a Nagumo le pudo la curiosidad.

- ¿Quien es el otro?

- ¿De verdad esperas que te lo diga?

- En realidad no... Pero tenía que intentarlo. Aunque tiene que ser algo muy fuerte si no quieres que nadie se entere...

- Si. Es muy fuerte. Demasiado. Pero... te prometo que en cuanto se me pase el enfado y logre olvidar lo que has hecho, consideraré el decírtelo. En fin, si Kiyama no lo dice antes...

- ...

- Será mejor que me vaya a casa. Fuusuke estará preocupado por mí. No sabe que he venido aquí.

- De acuerdo...

La chica caminó hacia la puerta, mientras Nagumo la observaba con atención desde el pasillo.

- Kaori.

- ¿Si?

- ... ¿De verdad me odias?

- Me conoces demasiado, Haruya. Así que no -Dijo la chica, mostrando el principio de una sonrisa.

El chico suspiró aliviado, aunque aun sintiéndose mal por lo que había pasado.

Pero ya se solucionaría.

- Te avisaré cuando logre hablar con Kiyama -Dijo Kaori, despidiéndose-. Por cierto, será mejor que te pongas hielo en la mejilla. Se te hinchará más si no lo haces, y te dolerá.

- Está bien... Ya hablaremos.

La chica salió del apartamento, y de la residencia Prominence, para caminar lentamente hasta su casa.

Nagumo no sabía nada de lo suyo con su hermano... y al menos a él no le pasaría nada. Ryuuji era el único que sabía lo que había pasado entre ellos. Y con respecto a Kiyama... solo él sabía lo que ocurría entre ella y Fuusuke, y dudaba mucho de que fuera capaz de decirlo para hacerles mal.

Tenía que hablar con él cuanto antes. Le iba a costar hacerle frente, pero debía hacerlo.

- Una cosa menos...