...Cinco años después...

Nagumo caminaba tranquilamente por la calle.

Acababa de salir de la universidad, y estaba bastante cansado.

El curso se estaba acabando, y ahora era cuando le mandaban más trabajos y proyectos, todo justo antes de los exámenes.

La verdad es que su personalidad despreocupada le era muy útil en época de exámenes, así no se estresaba tanto.

Se encontraba bastante bien, ya que el verano estaba a punto de llegar, y ya hacía algo de calor.

Iba caminando cargado de libros, de una maqueta a medio hacer, y de una mochila con planos, cuando de pronto le sonó el móvil, que llevaba en el bolsillo del pantalón.

- Genial... lo que faltaba.

Intentó coger el móvil sin montar ningún estropicio, por supuesto sin lograrlo.

En cuanto consiguió coger el móvil con el índice y el pulgar, se le escapó la maqueta y unos planos, cayendo al suelo, y mientras intentaba cogerlos se le escurrió la mochila, arrastrando consigo los libros que llevaba en la otra mano.

Suspiró y puso cara de circunstancia, las llamaditas del móvil siempre tan oportunas.

Seguro que si ella hubiera estado allí, se reiría a carcajadas de él mientras lo ayudaba a recoger.

Si... con una de esas suaves y maravillosas carcajadas que le salían con su melodiosa voz.

Pero que idiota.

Todo se había acabado, ellos se habían ido, y no iban a volver precisamente ahora.

Ya habían pasado cinco años desde que se habían marchado...

En fin, lo mejor era no darle más vueltas.

Se agachó a recoger las cosas, y notó que un cuerpo femenino inclinaba las manos delicadamente para ayudarle.

Sin saber por qué, levantó la mirada, esperanzado por encontrar su mirada glacial.

- Hay que tener más cuidado. No deberías ir tan cargado.

Desde luego, no era ella. Solo era una chica normal y corriente.

Su risa no era ni la mitad de bonita. Ni por asomo.

Aún así, le agradeció su ayuda en cuanto terminó de cogerlo todo de nuevo en los brazos, y siguió su camino.

"Olvídala de una vez, Haruya -pensó-. Sabes que no merece la pena pensar más en ella. En ellos. Decidieron hacer su vida juntos en otro lugar, empezar de cero. Ya no puedes hacer nada. No los volverás a ver."

Qué demonios, ya lo sabía. Lo sabía de sobra.

Decidido. No volvería a pensar en ellos.

Estaba pensando en eso, hasta que vio como una extraña chica se quedaba pasmada mirándolo.

Se detuvo en seco, pensando en si la conocía de algo.

No podía ser.

Ese pelo largo... algo ondulado... blanco como la nieve, pero con reflejos azules... No podía ser.

- ¿Nagumo?

No podía ser.

Esa no era su voz... no era posible.

Tenía que mirarla a los ojos para saber si realmente era ella.

Y fue lo que hizo.

Entrecerró sus bonitos ojos ambarinos hasta distinguir el color de ojos de la chica, que seguía sorprendida, como si también intentara reconocerle.

La miró fijamente a los ojos.

Ese azul glacial... azul hielo... con un brillo blanquecino. Esos ojos no podían ser de otra persona.

- ¿Kaori?

La chica sonrió, feliz de que la reconociera por fin.

Se acercó un poco más a él.

- Kaori... ¿De verdad eres tú...?

- Cielos... ¿Tanto he cambiado? ¿De verdad no me reconoces?

Como para reconocerla.

Realmente no era la misma chica de quince años, tal y como la había visto por última vez.

Estaba más alta que antes... Su cuerpo había terminado de formarse, y de que modo. Esa figura era digna de una escultura.

El pelo se le había ido ondulando, y llevaba el flequillo un poco más largo y desigual que antes, pero seguía teniendo ese brillo tan hermoso bajo la luz del sol.

Y su rostro... su rostro seguía igual, solo que ahora tenía las facciones más adultas. Pero seguía siendo el de una hermosa niña.

Si no se equivocaba, ahora tenía veinte años.

- Bueno... ¿Vas a saludarme como es debido o solo vas a babear mientras me miras?

- No seas idiota, yo no babeo... ¡Madre mía! ¡Eres real, estás aquí!

Kaori sonrió tiernamente, le alegraba que el chico no hubiese cambiado su actitud.

Sin pensarlo dos veces, se puso de puntillas y lo abrazó con fuerza.

Nagumo se sorprendió en un principio, como si esperara atravesarla en lugar de poder tocarla. Pero la correspondió en el acto, dejando caer de nuevo sus cosas al suelo.

Su respiración iba en aumento por la sorpresa.

¿De verdad era real lo que estaba pasando?

- Estoy aquí, puedes verme y tocarme, ¿No? Deja de pensar que soy una aparición.

- Es que... es que no es posible, Kaori... Santo cielo, llevas cinco años fuera, ¿Qué quieres que piense?

- Esto... ¿Te parece que vayamos a una cafetería y hablemos con calma? Creo que estaremos mejor que en medio de la calle.

...

Los dos llegaron a una cafetería al lado del parque de la ciudad, y de vez en cuando, Nagumo intentaba disimular mientras le tocaba un brazo con el dedo, para comprobar que de verdad la estaba viendo y no se había vuelto loco.

Se sentaron en una mesa apartada, y pidieron dos cafés al camarero.

- Pero bueno, Kaori... ¿Me quieres explicar qué está pasando? ¿Qué haces aquí? Creía que estabas con tu hermano en... ¿Donde estabais?

- En Alemania, Nagumo. Y si, vivimos ahí, así que no te hagas ilusiones. Solo estaremos aquí unos días, y después volveremos.

- Pero... ¿Como...?

- ¿Qué pasa? Queríamos tomarnos unas vacaciones, y decidimos venir aquí. Teníamos ganas de ver a muchas personas. Mira, justo cuando nos encontramos estaba pensando en donde podría encontrarte, ¿Sabes? Madre mía, me alivia tanto verte... Te he echado muchísimo de menos…

El chico no sabía que decir.

Se había vuelto a perder en esos ojos sacados de un mar glacial.

¿Como podían estar los dos tan tranquilos, observándose de ese modo, después de tanto tiempo?

Era algo tan normal... que no era normal.

Kaori notó como la observaba, y comenzó a incomodarse un poco.

- Lo menos que podrías hacer... es devolverme el cumplido, aunque sea a tu manera, Nagumo.

- Kaori...

- No me has echado de menos, ¿Verdad? Es normal, tal y como nos fuimos... Lo siento.

- No me pidas disculpas. Claro que te he echado de menos. Cada día, a cada momento, continuamente...

- Vaya. Si que te ha dado fuerte. ¿No tendrás fiebre? El Nagumo Haruya que yo conozco jamás me diría algo tan bonito.

El chico sonrió, aunque era una sonrisa un tanto forzada.

- El Nagumo Haruya que conocías... ha tenido que bajar al mundo real, y madurar, aunque sea solo un poco.

La albina le devolvió la sonrisa, mirándolo con ternura.

- Bueno, cuéntame... ¿Sabes algo de los demás?

- Veamos... Osamu, por increíble que parezca, está estudiando derecho, y se ha ido de la ciudad. Midorikawa estudia psicología, y al menos él se ha quedado. Como habrás comprobado, yo me he decidido por la arquitectura...

- Y... ¿Kiyama?

Nagumo notaba que a Kaori le temblaba la voz. Se fijó en que desde hacía unos instantes agarraba con fuerza el colgante que llevaba en el cuello.

- Hiroto... Creía que mantenías el contacto con él.

- La verdad... hace ya bastante tiempo que no me llama, ni a mí ni a mi hermano... No se nada sobre él.

- Bueno... pues al final se decantó por la medicina. Él también se ha ido fuera de la ciudad.

- Entiendo...

- No le has olvidado...

- ¿Tan obvio es?

- Es imposible no saberlo. Por lo que veo llevas puesto el colgante que te regaló.

Kaori esbozó una débil sonrisa.

Apretó más aún el colgante de oro blanco, con la forma del planeta favorito de Kaori, Saturno.

- Nunca me lo he quitado. Y nunca me lo quitaré.

Nagumo decidió que era mejor cambiar de tema.

- Bueno... ¿Y donde os alojáis?

- ... En un hotel, aquí cerca... Fuusuke ya debe de estar esperándome... ¿Quieres que le llame y decirle que baje? Así podrás verle...

- No, no... Será mejor que hoy no me lleve más sorpresas... Además, tu hermano es rencoroso por naturaleza. Seguro que aún me la tiene jurada, y me gusta demasiado esta cafetería como para que termine destrozada.

- Si... Puede que tengas razón. -Vio al camarero trayendo la cuenta- Perdone, ¿Me podría traer un vaso de agua? Creo que el café no va a sentarme demasiado bien.

- Claro, en un momento le traigo agua, señorita.

- Muchas gracias.

- ¿Estás bien, Kaori?

- ¿Qué? Si, claro, estoy muy bien. Solo que aquí hace un poco de calor. Pero estoy perfectamente.

...

Unos minutos después, salieron de la cafetería, mientras Kaori le contaba algunos detalles de su vida en Alemania.

- ¿En que parte de Alemania vivís?

- En Erfurt, es la capital de Thüringen. Es muy bonito, te gustaría.

- ¿Y qué dices que estás estudiando?

- Traducción e interpretación. No se, no sabía por qué carrera decidirme, y al final escogí esta. Y me va bastante bien, ya que siempre se me dieron bien los idiomas. Ahora voy a empezar el tercer año.

- ¿Y Gazel? ¿Qué estudia?

- Gazel... cuanto tiempo sin oírte llamarlo así... -Se ríe- Mi hermano está estudiando historia. Ya está terminando el cuarto año, pronto acabará la carrera.

- Parece mentira...

- No seas cruel. En fin, nos va bien... Tenemos una buena vida allí.

- Entonces... esto significa que vosotros dos...

- Si, seguimos estando juntos, Nagumo.

- Vaya. Bueno, creo que ya me lo esperaba.

La chica pensó que era mejor no hablar de eso.

- Bueno, y... ¿Sabes algo de Aphrodi? ¿Y de Eiri?

- Eh... Los dos están estudiando. Eiri hace estudios clásicos y románicos, o sea, que también se dedica a los idiomas, y un poco a la historia, como le gustan esos rollos... Aphrodi estudia filosofía, y le va bastante bien con la... Gnoseología. Eso tiene pinta de dar un dolor de cabeza...

Kaori rió ante el comentario.

Casi sin darse cuenta, alargó el brazo y le acarició el rostro.

- Hay que ver... cada vez que te miro a los ojos... me acuerdo de ese día.

- ¿Ese día?

- Aquella tarde... en la biblioteca... ¿Lo recuerdas? Después de esa fuerte discusión que tuvimos...

- ¿Por qué es necesario recordarlo ahora, Kaori?

- Supongo que... no quiero olvidar nada de lo que viví aquí, de lo que viví con todos... también contigo.

- Ya...

- Al fin y al cabo... tú me diste mi primer beso, Nagumo. Eso no es algo que se olvide tan fácilmente.

- Si... pero también recuerdo lo que pasó por ese beso.

- Como para no acordarte... Ese golpe te dolió durante días.

Los dos se quedaron callados durante un momento, hasta que Kaori se acercó aún más a él y lo abrazó con fuerza.

- En verdad te he echado mucho de menos... La vida es un poco aburrida sin ti...

De nuevo la correspondió.

Como la había echado de menos. Cada día había extrañado su rostro, su pelo, sus ojos, la palidez de su piel... su aroma.

Si, necesitaba ese aroma, aunque fuera solo una vez más.

Levantó la mano hasta su rostro, y notó algo húmedo.

- Kaori... ¿Estás llorando?

- Lo... lo siento, es que extrañaba mucho estar aquí, contigo... -Sonrió cariñosamente- Ha sido demasiado tiempo fuera.

- Kaori...

- Me tengo que ir. Mi hermano me estará esperando desde hace rato. Tenemos muchas cosas que hacer.

La chica se separó de él, y se dispuso a irse.

Nagumo la agarró de la mano suavemente.

- Quédate conmigo... aunque sea solo un rato... quédate.

- No... No puedo. Ya he estado mucho fuera, y Fuusuke no sabe nada.

- Por favor...

- ... Lo siento... No puedo, de verdad.

Nagumo se rindió por fin, y le soltó la mano.

- ... ¿Cuando volvéis a Alemania?

- Aún no lo se bien. Pero en unos días.

- ¿Podré volver a verte en estos días?

- Tal vez. No puedo prometértelo, pero quizás. En fin, me voy.

- ...

- Ha sido maravilloso volver a verte, Nagumo. De verdad que me ha encantado.

- A mí también.

Se acercó un poco a él y lo besó tiernamente en la mejilla. Luego se apartó y comenzó a caminar, mientras se despedía de él alzando la mano.

- Saluda a Gazel de mi parte.

- De parte de Burn. Claro. Adiós.

- Adiós, Kaori.

La siguió con la mirada hasta que giró en una esquina.

De nuevo la dejaba marchar.

Sonrió, y volvió a coger sus cosas para irse a casa.

Realmente, volver a verla había sido un gran regalo. Le había encantado habérsela encontrado. Había sido una verdadera casualidad, y le hacía sentirse especial, como si fuera parte de algún plan divino.

Menudas idioteces pensaba. Eso era por pasar tanto tiempo con Midorikawa, Eiri y Aphrodi.

En fin, ojalá pudiera volver a verla en otra ocasión.

...

Kaori caminó, y llegó al hotel donde se alojaban.

Entró en la habitación, y sonrió tiernamente cuando vio a su hermano dormir.

Sin hacer ruido, se puso un fino camisón blanco, y se acostó junto a él.

No se dio cuenta de que se había despertado hasta que la rodeó con un brazo.

- Lo siento... no quería hacer ruido.

- Tranquila. No estaba del todo dormido. ¿Donde estabas?

- ¿Me creerías si te dijera que he estado con Nagumo?

- ¿Con Burn? ¿En serio?

- Si. Me lo encontré de casualidad, cuando salía de la universidad. Ahora estudia arquitectura. Y me ha mandado saludos para ti.

- Me alegro por él. Bueno, ¿Ya estás preparada para volver? Nuestro vuelo sale a las nueve de la mañana.

- Si...

Fuusuke se dio cuenta de que su hermana titubeaba, y la acercó más a su cuerpo.

- Kaori... ¿Tú quieres volver a Alemania?

- Antes creía que si, pero ahora... ya no lo se. No me daba cuenta de lo mucho que echaba de menos este lugar.

- Yo también.

- ¿Ah, si?

- Lo he estado pensando. Se que es un poco repentino, pero... ¿Te gustaría que volviéramos aquí, después de terminar todo en Alemania?

La chica se sorprendió por esas palabras, y se giró un poco hacia su hermano.

- ¿Me lo estás diciendo en serio?

- Si. Yo también echo de menos vivir aquí. Y echo de menos a nuestros amigos. Incluso a ese idiota. Dime, ¿Qué te parecería?

- … Suena fantástico. Entonces… ¿Volveremos a vivir aquí? ¿Así de fácil?

- Así de fácil. En cuanto arreglemos algunos detalles con los estudios, volveremos.

- Fuusuke… te olvidas de…

- No, tranquila, no me olvido. Ya veremos que hacer.

- Entonces bien.

Kaori se tranquilizó, y se dejó abrazar por su hermano.

- ¿Él ha sospechado algo?

- Creo que cuando… después del café pedí un vaso de agua… estaba un poco acalorada. Pero bueno, no creo que haya pensado nada raro.

- Bueno. Está bien.

El chico puso su mano en el vientre de su hermana, y la acarició con ternura, mientras los dos se iban quedando dormidos.

FIN

...

Bueno, se acabó lo que se daba…

No tenía planeado subirlo hoy, pero lo haré por cierta señorita… y porque hoy y ayer han sido unos días felices para mí ^^ hacía tiempo que no estaba así xD

Qué decir… de nuevo, gracias a todas las personas que habéis seguido el fic, y muchas gracias a las personas que lo han comentado ^^ Me hacéis muy feliz.

Me da pena terminar así, pero estoy pensando seriamente en hacer una secuela… tengo que pensármelo xD

Porque aun así, hay algunas cosas que debo solucionar con los chicos… así que ya se verá, a ver que pasa xD

Bueno, muchas gracias por todo, espero que os haya gustado tanto como a mí escribirlo.

Hasta más ver!

Muchísimos besos a todos!