Alle: nooooo!!...no puedo creerloooo!!...por fin les traemos el lemmon!!...debo de confesar que entramos en pánico porque no sabíamos como escribirlo, osea, hemos leído muchos pero escribirlo era otra cosa muy diferente…yo me inspiré en un montón de canciones, especialmente en la de I´ll be your lover de Van Morrison interpretada por Rob Pattinson, mi esposo jaja!!...cabe destacar que esta fue una colaboración muy padre entre Pau y yo ya que combinamos nuestras mentes perversas con un solo objetivo: unir a Bella y a Edward!!.
Paulinita mosha: say whaaaaaaaaaaaaaaa....por finnn... ia iego...ia iego.. ia iego el lemmon sabloson... sisisisi... pero además así ps es una muestra del amor q siente el uno por el otro.... aunque al principio como q a Alle y a mi nos daba pena, pero de pronto todo empezó a surgir... nuestras mentes perversas se fundieron en una sola y aquí staaa.... winnieeeeeeeee.... esperamos de todo corazón que lo disfruten..... las amamoshhh!!!!
Mil gracias a las chicas que leyeron el capi pasado…este va para todas ustedes!!
Bueno ya…les dejamos el lemmon mas largo de la historia de Fanfiction ahhh! No es cierto, pero si es largo porque nada mas nos tardamos 12 capítulos en ponerlo, así que esta bonito, descriptivo, romántico pero sobre todo, cero pervertido y asqueroso…esperamos jeje!!...y si no les gusta, perdónenos!!, es nuestra primera vez!!...somos vírgenes de lemmon…bueno… eramos jeje!!...
XOXO
PAU Y ALLE/ALLE Y PAU
"Robsten its hotter than Brangelina…"
CAPITULO 12
Entre tus piernas
Edward POV
Creo que mi plan había funcionado, porque el imbécil de Daniel no había dicho absolutamente nada después de que las mujercitas regresaron a la mesa.
Esperaba que mi inmensa sonrisa no se notara, pero yo por dentro estaba haciendo mi "baile de victoria".
Pagamos la cuenta, y nos retiramos del lugar, pero como yo debía llevar a Tanya al aeropuerto, preferí que Alice se fuera con Daniel y Bella, mataba dos pájaros de un tiro: la llevaban de nuevo al hotel y me serviría de chaperona en caso de que mi plan no hubiese funcionado y el modelito intentara uno de sus movimientos con Bella.
Durante el trayecto al aeropuerto, Tanya venía demasiado callada, seguramente algo pasaba porque ella no era así, siempre de alguna forma conseguía hastiarme con su conversación y esta vez era todo lo contrario pero la verdad no quería indagar acerca de la razón de su silencio.
Llegamos a nuestro destino, aún no me dirigía la palabra, ni siquiera me miraba, en fin.
Le ayudé a bajar las maletas del auto.
- Tanya por qué tantas cosas si sólo te vas por un día?- de nuevo no me miró.
Yo sólo me encogí de hombros.
Esperamos unos minutos, solo se escuchaban los ruidos exteriores y las llamadas de aviso de los vuelos próximos, el último anunciado era el de Tanya.
- pasajeros con destino a las Vegas, Nevada, el vuelo saldrá por la puerta número A-2- dijo una voz femenina en el aeropuerto
-ahm…ese es mi vuelo, nos vemos mañana en el ensayo, hasta mañana Edward- y se despidió dándome un beso en la mejilla.
Edward?, desde cuándo me llamaba Edward?, un beso en la mejilla?
Algo estaba muy mal, pero no tenía la menor idea de qué podría ser.
Salí del aeropuerto y me subí a mi auto, de repente se me vino a la mente la noche anterior y lo que le había dicho a Bella, o sea si, me había puesto muy ebrio, pero del nivel en el que me acordaba completamente de todo.
Recordé el cómo lucía esa noche y…su silencio.
Sabía que era necesario que yo hablara con ella, necesitaba escuchar de sus labios que ya no me quería, que no quería que me acercara a ella. Porque sólo de esta forma conseguirá matar la esperanza que aún vive en mí.
Corté un poco mis pensamientos porque me acordé que aún debía de hacer algunas cosas, tenía que pasar por mi traje con el sastre.
- tengo que pasar por aquel bendito traje!!- dije golpeando el volante.
Llegué al lugar, y en seguida pidieron mi nombre, me lo entregaron impecable, pude percibir el olor a nuevo.
Y como una imagen mental vino a mí la boda, yo utilizando mi nuevo traje esperando en el altar a que ella llegará, y así era, venía hacia mí, gloriosa, con un hermoso vestido blanco, sólo que en esta ocasión la novia no era Tanya.
No me di cuenta de haberme subido de nuevo al auto, pero cuando desperté de mi letargo mental me di cuenta que me dirigía a mi departamento.
Arribé y baje del auto.
Tomé el ascensor y al salir de este, me llevé la mejor sorpresa de mi vida.
Allí estaba ella sentada, el amor de mi vida. Luciendo radiante como siempre, con la cabeza recargada en la pared, los ojos cerrados y una sonrisa en la boca.
- Bella?- salí del ascensor rápidamente
Ella se levantó de una manera muy brusca
- tú!!...- me señalo casi como si usara una pistola.
Ok, esa no era la reacción que esperaba, no se supone que vendría corriendo a mis brazos?
Bella POV
Después de que Daniel amablemente cortó cualquier relación que podía haber tenido con él, salí a la caza de Edward Cullen. Llamé de inmediato a Alice, preguntándole en donde demonios podría encontrar a Edward.
- para qué quieres saber?...no me digas que ya vas a hacer las paces con mi hermanito?...- dijo completamente emocionada- lo ves Jazz?...te dije que ella lo iba a buscar!!...-
- si Alice ya!!...donde lo puedo encontrar a estas horas?...- mi instinto asesino estaba desesperado.
Al parecer el holgazán – acabo de decirle holgazán? -tenia estos días de descanso por lo de su boda, así que al no estar Tanya en la ciudad, tanto Alice como yo supusimos que en algún punto llegaría a su departamento.
- gracias por la dirección Alice…y de favor te pido que no le comentes nada de esto…quiero que sea una sorpresa…-
Mi risa malvada asusto al taxista que me llevó al loft de Edward. Era un edificio muy elegante, era obvio que le iba bien en California y comprendí porque ya no regreso a New York conmigo. Obviamente lo que había acá era mejor: una novia súper modelo esperándolo en un loft de lujo VS una novia simple con olor a ajo en un piso cutre de New York
Llegué al último piso, al número 100 y comencé a tocar la puerta bruscamente, nadie atendió la puerta. Probablemente él ya sabía de mis instintos asesinos y se estaba escondiendo.
- Edward Cullen!!...- di tres golpes a la puerta – abre esa puerta o te juro que la tiro aquí mismo!!...- le di una patada
Una vecina un poco mayor asomo sus vieja nariz para ver qué sucedía. Desde cuando las ancianas viven en un loft de lujo al lado de guapos publirrelacionistas?, no lo sé pero definitivamente las cosas en California eran totalmente distintas a New York. La ignoré y seguí tocando sin los gritos pero nadie abría aun después de una hora de estar allí esperando a que lo hiciera.
Revisé nuevamente la dirección, habría escrito bien la dirección?.
Para comprobarlo, toque la puerta de la anciana.
- hey!!...ahm, disculpe…aquí al lado vive el joven Edward?...-
La ancianita pareció sonrojarse un poco, esa era mi señal de que efectivamente allí vivía Edward.
Lo esperé otra media hora más, estaba un poco decepcionada, la adrenalina del momento había desaparecido y ahora no estaba segura de si seria capaz de hundirlo en el mar. Me recargué en la pared y traté de serenarme, pensando las cosas: si lo ahogaba en el mar, Tanya se quedaría sin novio y si me lo robaba antes de la boda, también, así que estuve pensando mis posibilidades, con las dos yo disfrutaba.
No tuve más que reír por mi bipolaridad, pero la risa no duro mucho. Escuché el timbre del elevador y de inmediato lo vi. Casi me dejo deslumbrar por aquella figura de dios, pero recordé que estaba allí por la venganza.
- Bella?...-
Me levanté tan rápido que casi caigo.
- tú!!...- lo señalé con todo mi semi-odio.
- qué haces aquí?...-
- ahm…pues no vine a darte explicaciones, sino al contrario…vengo a pedírtelas a ti…porqué demonios le dijiste a Daniel lo del chico de los sándwiches?...porque tenias que arruinar lo que pude tener?...- le grité a la cara
Edward estaba un poco sorprendido por mi reacción, que pensaba?, que iba a venir corriendo detrás de él ahora que Daniel y yo no habíamos dado el siguiente paso?
- tanto te importa ese tipo?...yo pensé que tu y yo…-
- tu y yo, qué Edward?...te recuerdo que entre nosotros no hay nada desde hace cinco años…cinco años!!...y tu lo debes de saber muy bien…en menos de 48 horas te casas con otra mujer, con la que me reemplazó así que…-
Vi como la cara de Edward se descompuso un poco, creo que en verdad lo había herido, lo cual me hizo pensar que tal vez la confesión de amor si había sido verdadera. Cómo sea, Edward ni siquiera se interesó en saber mis sentimientos hacia él y sin embargo, se dedico a embarrarme a Tanya durante el desayuno, así que si me preguntan, eso no es amor.
- entonces…tú no me amas…- esa no era un pregunta, era una afirmación que Edward hacia.
No pude contestarle al instante, simplemente observé sus ojos verdes llenos de tristeza, así como la última vez que lo vi en New York. No podía pronunciar aquellas palabras, en ese aspecto no era buena mentirosa pero tampoco podía decirle que me estaba literalmente muriendo de amor por él.
Así que sólo negué con la cabeza y di media vuelta, dejándolo solo en el pasillo. Cada paso que daba hacía el elevador, me dolía más. Aquella definitivamente seria mi última conversación a solas, con aquella familiaridad escondida y con aquel secreto de por medio.
Si te amo
Si te amo
Si te amo
Si te amo, me repetía a mi misma, gritándolo dentro de mi mente, esperando que Edward me escuchara. Entré al ascensor y apreté el botón, lista para salir de allí. Eché un vistazo y pude verlo parado, observándome cómo me marchaba.
Porqué me dejaba ir?
El timbre del ascensor sonó, listo para cerrar la puerta.
Una lágrima rodó por mi mejilla, cuando supe que todo había terminado entre Edward y yo.
Edward POV
Bella simplemente lo dijo.
- tú y yo, qué Edward?...te recuerdo que entre nosotros no hay nada desde hace cinco años…cinco años!!...y tú lo debes de saber muy bien…en menos de 48 horas te casas con otra mujer, con la que me reemplazó así que…-
Estaba seguro de dos cosas: la primera era que mi plan había funcionado pero en consecuencia Bella estaba hecha una furia y la segunda era que en serio, lo nuestro parecía haberse terminado.
Sólo quería gritarle que lo había hecho por ella, para que se diera cuenta que los dos nos pertenecíamos y necesitábamos el uno del otro. Pero no sé por qué las palabras no salían, siempre me ocurría eso con ella.
Ahora todo debía ser diferente: cuando la vi que estaba dentro del elevador no me permití siquiera pensar, así que tiré el esmoquin a un lado, corrí y detuve el elevador colocando una de mis manos entre las dos puertas.
Me quedé ahí parado, la observaba detenidamente.
No conseguíamos decir palabra alguna, simplemente era tiempo que las acciones hablarán por sí solas, así que me introduje en el elevador y me detuve enfrente de ella.
Podía observar como su boca se encontraba entre abierta y el tono rojizo natural de sus labios me invitaba desesperadamente a probarlos.
Coloqué ambas manos en su rostro, su tez era tan suave, tan perfecta. Nos mirábamos el uno al otro, casi derritiéndonos y me decidí a hacerlo. Muy lentamente deslicé una de mis manos que antes se encontraba en su rostro, para pasarla por detrás de su cuello hasta colocarse en la raíz de sus cabellos.
La besé, la besé como si mi vida dependiera de ello, desesperado, frenético.
Otra de mis manos comenzó a deslizarse por el costado de su cuerpo, rocé accidentalmente uno de sus senos, provoqué un ligero gemido. Mi mano siguió bajando hasta colocarse en su cintura y conseguí acercarla mucho más a mí.
Podía sentir como su cuerpo comenzaba a temblar al igual que el mío, ella era mi droga y había conseguido hacerme adicto.
La necesitaba en todos sentidos.
Me di cuenta que una lágrima había logrado escapársele, y me odie por eso, no soportaba ser yo la persona que le causara tanto dolor, pero quizás era muy egoísta por no poder alejarme de ella a pesar de todo.
En un segundo me separé un poco de aquél beso.
- Bella, te amo…- le dije con el poco aliento que me quedaba.
Cuando vi su rostro, este reflejaba una inmensa sonrisa
- yo también te amo Edward- dijo con los ojos cerrados.
Ahora fue ella la que se aferró a mi cintura y continuó con el beso.
De pronto sentimos como el elevador se movía, pero no nos importó y continuamos besándonos. Aquella se había vuelto una batalla: en una esquina se encontraba mi amor incondicional por Bella, y en la otra se encontraba Sr. Correcto. Estaba ganando por mucho mi amor incondicional y ya no me importaba nada, quería pertenecerle solo a ella.
Yo me encontraba más que extasiado por haber escuchado aquellas palabras, después de tantos años y era ahora el momento era perfecto. Habíamos sido sinceros el uno con el otro y yo ya no podía callar ni un segundo más que la amaba, mucho menos ahora, que ella me había abierto de nuevo su corazón.
Sabía que nada ni nadie podían separarnos, después de todo, ella aún sentía lo mismo por mí, y me di cuenta que haría todo lo que estuviese al alcance de mis manos por no perderla nunca.
Nuestros besos eran desesperados, al igual que nuestras caricias, tanto mi respiración como la de Bella se habían vuelto irregulares dando paso a pequeños jadeos. Por suerte, nadie llegó a interrumpir aquel momento tan perfecto, sólo estábamos ella y yo en ese pequeño lugar.
Bajamos a cada piso del edificio, el timbre del ascensor sonaba una y otra vez, pero ninguno daba tregua. Repasaba cada curva de su cuerpo con mis manos temblorosas, supongo que estaba nervioso al estar con ella a solas, luego de haber dicho todo.
Llegamos a mi piso, sabía que esa era nuestra parada. La puerta se abrió y mi anciana vecina nos miró asustada ante aquella escena: mi mano por debajo de la blusa de Bella y las manos de esta, sobre mi trasero.
Hizo un sonido rasposo con su garganta y tanto Bella como yo paramos, vaya suerte teníamos para que nos pillaran!!.
Ella entró y nosotros salimos del ascensor. En cuanto la puerta se cerró, llevándose a la anciana lejos, Bella y yo continuamos lo que ya habíamos empezado, pero ahora en el corredor. Lo recorrimos sin soltarnos ni un segundo, sin despegar nuestras bocas.
El esmoquin que había quedado en el suelo cuando fui a detenerla, quedo totalmente pisoteado cuando pasamos sobre él. Era como mi señal de que la boda con Tanya estaba totalmente cancelada.
Me consideré un hombre libre, por lo tanto deseaba más que nunca entregarme en cuerpo y alma a Bella, mi Bella, ahora aquello parecía tan real. Pase las manos por su cuerpo, tratando de asegurarme de que era verdad y no sólo un sueño, toqué todo de ella por encima de su ropa.
Bella emanaba un calor que necesitaba cada vez más cerca, así que sin saber cómo, ella se aferro a mi cuerpo con sus dos piernas, levantándola yo desde su trasero y llevándola a mi departamento entre mis brazos.
Mientras trataba de abrir la puerta, Bella daba pequeños besos en la línea de mi mandíbula, haciéndome perder completamente la concentración, si seguía así terminaríamos haciéndolo todo en el pasillo y ese no era el punto.
Mi cuerpo entero deseaba hacerla mía, pero ella se merecía algo más que lo que podíamos hacer en el pasillo, esto tenia que ser especial.
Bella POV
No podía creerlo.
Justo cuando pensaba que todo había terminado con Edward, que mi vida iba a apestar hasta el fin de los tiempos, viene él mismo a detener el elevador. Tomo mi rostro entre sus manos y comenzó a besarme, no sin antes repetirme de nuevo que me amaba, en esta ocasión no quise hacer nada mas que confesarle que yo también lo amaba, incluso mas de lo que le poda decir en aquel momento.
Me perdí en sus besos, en sus cabellos y con sus caricias que me volvían loca antes, hoy y esperaba que siempre.
Un asqueroso sonido de flemas nos sacó de nuestra preciada burbuja: la anciana vecina de Edward estaba viéndonos besar!!, esa viejecilla si que era chismosa y además se ofendió por la escena. No la culpaba, mis manos en el trasero maravilloso de Edward no era precisamente la imagen del recato.
Salimos del ascensor y nos dirigimos al departamento de Edward. No quería estar lejos de él ni un milímetro así que con una destreza que me sorprendió, me trepé a su cuerpo. Edward sacó sus llaves y trató de abrir la puerta y a mi ya no me importaba nada más que fundirme desesperadamente a él. Recorrí la línea de su mandíbula con muchos besos, aspirando ese olor a gloria que irradiaba desde que yo recordaba.
Al fin, Edward consiguió abrir la puerta, fue en aquel momento en que una dulce verdad me pegó: este era sin duda uno de los momentos más esperados de toda mi vida, yo creo desde que tenía 19, desde que conocí a Edward "el chico de los sándwiches" Cullen.
Estaba a punto de perder mi virginidad con Edward, osea, no es que en realidad fuera virgen pero era la primera vez que lo iba a hacer con él. Creo que estaba más nerviosa que mi primera vez de verdad.
Y estaba segura que lo íbamos a hacer porque desde que entramos a su departamento, yo no hacía más que besarlo, besarlo y tocarlo. Ya no me importó Tanya ni nadie, más que Edward que me miraba con esa rara combinación de amor y lujuria.
Supe que en definitiva, Edward estaba hecho para mí y yo para él. Sin más comencé a quitarle el saco, podía sentir el calor de su cuerpo estaba a punto de asfixiarme, o era el mio?
El saco quedó en el suelo, al igual que su camisa que me di el lujo de quitarle botón por botón. Sentía que mi pecho iba a explotar de la emoción, cuando pude admirar los músculos de su pecho, me di cuenta que no podía mas, necesitaba tocarlo, necesitaba darme cuenta que tanta perfección era real. Cuando pasé una de mis manos por su torso, un delicioso sonido que salió de sus labios, hizo que me estremeciera mucho más.
Me recargó en la pared, al sentir la fría sensación en mi espalda, pegué mucho mas mi pecho al suyo, aquellos labios continuaban devorándome y en mi cabeza pasaban las mil cosas que tenia ganas de hacer con Edward en aquel momento.
Cuando aferré aún más fuerte mis piernas a su cuerpo me di cuenta de la reacción que le provocaba, no tuve más que sonreír.
Edward daba besos furtivos en mi cuello, y fue cuando de nuevo, él se encontraba dando pasos pequeños a su cama. Me sentó en ella y en ese momento quería sentirle encima de mí, pero se quedó parado, sólo me observaba al mismo tiempo que tomaba mi rostro con ambas manos. Ante aquella luz se veía tan perfecto, tan... mío. Lo tomé de las caderas y comencé besando unos pocos centímetros debajo de donde se encontraba su ombligo.
La humedad entre mis piernas era demasiada, y de cierta manera me sentía apenada porque apenas comenzábamos todo aquello. Sólo sentía como el calor se iba apoderando de mi cuerpo.
Después de besar su vientre, repasé con mis manos la línea de su cadera, para mí era un deleite observar como él mantenía los ojos cerrados y mordiéndose de manera voraz aquellos hermosos labios que sólo conseguían volverme loca. Los extrañe de nuevo, pero ahora tendría que esperar, realmente disfrutaba aquella imagen de su rostro.
Comencé a desabrochar muy despacio los botones de sus jeans desgastados, que si por mí hubiera sido, los hubiera destrozado ahí mismo, pero quería disfrutar de ese momento, en el que Edward disfrutaba cada rocé de mis manos ansiosas.
Volvió a mirarme, algo en sus ojos era diferente, era una mezcla de lujuria y deseo reprimido. Bajó su cuerpo hasta encontrarnos de nuevo cara a cara, de nuevo su aliento embriagante se apoderaba de mí y hacía suyo cada uno de mis sentidos.
Se sentó a un lado mío, no dude ni un segundo en sentarme a horcajadas encima de él.
Ahora el que disfrutaba haciendo de las suyas era él: su boca ahora daba besos húmedos en el hueco detrás de mi oreja, pasó su lengua por el lóbulo y lo mordisqueo muy sutilmente, un tremendo gemido escapó de mi parte al mismo tiempo que yo me sentía estallar. El escalofrío constante se apoderó de mi cuerpo en una sensación bastante delirante.
Con aquellas manos mágicas, lentamente deslizó el tirante de mi blusa, besando todo lo que su mano tocaba llevándose consigo el tirante de mi sujetador. Para mi buena suerte ese día llevaba puesto uno decente.
Edward repartió suaves besos en la piel que sobresalía de mi sujetador. Me alejé un segundo para levantar mis brazos al aire, esperaba que con esto se diera cuenta de lo que quería que hiciera a continuación: con un solo movimiento se llevo consigo mi blusa, arrojándola a quién sabe dónde.
Edward observaba con detenimiento el subir y bajar de mi pecho agitado.
Lo tomé del rostro para que mirara.
- Edward, estas bien?...pasa algo?.- le dije algo preocupada
Y si mi cuerpo no era lo que esperaba?, y si mis senos eran demasiado pequeños?
Salió del trance.
- eres…eres hermosa Bella- dijo recorriendo mi cuerpo con la vista, ahora más que nunca quería "estar con él".
Lo besé con desesperación, Edward me tomó nuevamente para reposarme sobre la cama y quedar encima de mí. Quería despojarlo de su pantalón que tanto me molestaba, y creo se dio cuenta porque no tuve que pedírselo, simplemente lo hizo.
Ahora era mi turno: comencé a desabrocharme el pantalón, pero me detuvo.
- puedo hacer eso por ti?...- me dijo con aquella sonrisa torcida que tanto amaba.
Solo asentí tímidamente.
Tomó los bordes de mis jeans y comenzó a deslizarlos lentamente, luego poco a poco repartió besos en una de mis piernas. Cuando se deshizo completamente de ellos, se reincorporo y ahora su boca estaba peligrosamente cerca de la mía, pero no nos besábamos, simplemente robábamos el aire del otro.
Edward descansaba el cuerpo en medio de mis piernas, sus brazos se encontraban a los lados de mi cabeza. Aquello era un visión casi de ensueño, su boca entre abierta, su respiración entrecortada que no me decía nada más que bésame. Nuevamente lo hice, pero ahora era un beso tierno, lleno de amor y esperaba que con eso le demostrara como me sentía en ese momento.
- yo también te amo Bella…- susurró Edward a mi oído, respondiendo a lo que yo no había dicho con palabras.
Edward rompió con el momento para comenzar a besar mi cuello, poco a poco fue bajando, repartiendo besos en la línea de mi escote. Con cada beso, enviaba miles de descargas eléctricas a mi cuerpo logrando estremecerme.
Con ambos codos recargados en la cama me levanté un poco para quedar frente a él, cada movimiento era seguido por aquellos hermosos ojos de esmeraldas. Sus manos detrás de mi espalda se deshicieron de mi sujetador, mientras daba pequeños besos a mis hombros. Edward no paraba de mirar mi cuerpo al mismo tiempo que dejaba un camino de caricias a lo largo de mi rostro, cara y senos.
De repente, pude sentir como su boca se acercó a devorar uno de mis senos, con su húmeda lengua trazaba círculos pequeños alrededor de mi pezón y luego, sin esperarlo le dio un pequeño mordisco que provocó un pequeño gemido de mi parte. Mientras reposaba su boca en uno, repartía excitantes caricias en el otro, masajeando suavemente esa parte tan sensible para mí.
Mi respiración se había vuelto aún más intranquila, solamente podía pensar en algo: en Edward, así que susurraba por lo bajo sus nombre.
Necesitaba sentirlo dentro de mí, pero antes quería provocarle las mismas sensaciones que yo había experimentado hace unos segundos. Cuando aún seguía en mi pecho, lo tomé del rostro para que me mirara, una de mis manos bajo lentamente a través de su esculpido torso para localizarse justo en el elástico de sus bóxers.
- ah, Bella…- pronunció aquellas palabras cuando mi mano se posó sobre su erección, rozándola con un poco de fuerza, pero sólo la fuerza necesaria para que sintiera mi toque.
Realmente me encantaba ver las reacciones en su rostro, aquello me resultaba aún más excitante. Mientras que él lanzaba unos inquietantes pero muy sensuales sonidos guturales, yo continuaba rozándolo, fue cuando comencé a sentir en mi mano un delicado líquido. Puede que suene raro pero no dude en querer probarlo, quería conocer su sabor, la esencia propia de Edward.
Me llevé la mano a la boca, pasando mis dedos sobre mis labios, eso captó completamente su atención: ahora su semblante lucía mucho más diferente. Me besó con furia, devorando mis labios, logrando una lucha constante entre nuestras lenguas.
Iba pasando sus manos por mis costados, hasta que llegó a mi entrepierna. Lentamente metió su mano dentro de mis bragas, llegando a aquella zona que en verdad estaba comenzando a sufrir por no tenerlo dentro.
Deslizó un dedo dentro de mí, me miró para ver si aprobaba aquel movimiento, por supuesto que lo hacía!!, se dio cuenta por mis jadeos cada que sus dedos entraban y salían de mí. Edward llevaba un compas increíble, tanto que todo a mí alrededor comenzó a dar vueltas concentrándose toda mi mente en las sensaciones de aquella zona que Edward estaba no paraba de jadear y si hubiera seguido mordiéndome el labio de aquella manera, me lo hubiera destrozado. Tomé su mano con la mía para indicarle que fuera más rápido y mi cuerpo inconscientemente apretaba cada vez más las piernas para aumentar aquella sensación que me provoca los dedos níveos de Edward.
No dejaba de repetir su nombre, primero en susurros y luego, conforme apresuraba sus movimientos, casi a gritos. Sentía que estaba a punto de llegar al orgasmo más trabajado de mi vida, pero lo detuve. Yo quería venirme con él, necesitaba fundirme con Edward de esa manera.
- Edward…por favor…- le suplique tomando su trasero y apretándolo contra mi entrepierna, sintiendo su miembro por encima de mi mojada ropa interior.
Deslice su ajustado bóxer y de un momento tenía a Edward desnudo sobre mí. Él hizo lo mismo con mis bragas, el toque de su mano deslizándolas por mis piernas era como fuego puro.
Entonces, allí estábamos Edward y yo. Jadeantes, desnudos y a punto de fundirnos al fin después de tantos años de anhelarlo en lo que parecía el paraíso.
Edward POV.
En este punto, podía decir que nunca en mi vida me había sentido tan excitado, pero sobre todo, tan lleno de amor hacía alguien. A pesar de que había estado antes con otras mujeres, ninguna me había provocado ni la más mínima parte lo que estaba sintiendo al lado de Bella, incluso a pesar de que no pasábamos de las caricias furtivas.
- Edward…por favor…- jadeó en mi oído de manera delirante
Por el movimiento de sus caderas, yo sabía que me quería dentro de ella. Me retiró los bóxers y luego yo hice lo mismo con su ropa interior, estaba tan mojada que ya no pude aguantar más, tenía que hacerla mía de inmediato.
Estuve a punto de entrar en ella, pero de repente recordé algo: necesitaba protegerme de alguna manera.
Carajo!! grité para mis adentros.
Por suerte, recordé que en mi mesita de dormir tenía siempre algunos condones por cualquier cosa que llegara a ocurrir. Bella espero impaciente mientras abría el condenado empaque y cuando saqué el preservativo me lo arrebató de las manos.
- yo quiero hacerlo…-
Cambiamos de lugar y me recostó en la cama, quedando completamente vulnerable a sus deseos, no me importaba nada, más que Bella. Se subió a horcadas encima mientras deslizaba el condón en mi. Lo hizo suave y despacio provocando cada mas expectación mientras me miraba directamente a los ojos.
Se acomodó poco a poco encima de mi, nuestras ansiosas partes se rozaban de manera deliciosa. Lentamente guió mi miembro hacia ella, se inclinó dejándome sentir sus senos en mi pecho y finalmente, entré en ella sintiendo la calidez de Bella en todo mi ser.
La tortura había terminado, ahora comenzaríamos a ser uno…al fin.
Bella se movía de manera deliciosa, de arriba a abajo, aquella era la mejor vista de toda mi vida: la mujer que amaba balanceándose encima de mí completamente hermosa. Con cada movimiento, tanto Bella como yo, descargábamos todo aquello que sentíamos. Cada jadeo representaba todo lo que no nos habíamos dicho durante tantos años. Cada toque en su piel era la representación de lo mucho que la amaba y la necesitaba.
La tomé de las caderas para presionarme cada vez más dentro, y ella comenzó a seguir mi ritmo. Íbamos cada vez más rápido, lo que hacía que los senos de Bella se movieran al ritmo que tomábamos. Aquella imagen junto con sus pequeños gritos ahogados, estaban en verdad volviéndome loco, estaba a punto de venirme después de un rato, pero no quería hacerlo antes, quería hacer llegar a Bella primero.
Me senté un poco, lo que provoco que llegara a otro ángulo dentro de ella. Sabía que eso le provocó más placer porque conforme la movía, sentía como todo alrededor mío se tensaba poco a poco. Moví una mano a sus nalgas y la otra a su espalda, haciendo nuevamente que nuestros pechos mojados de sudor se rozaran con cada movimiento.
- más rápido!!...- gritó a mi oído, clavándome sus uñas en mi espalda con cada movimiento y cada espasmo de su cuerpo.
Hice lo que ella me pidió y casi de inmediato Bella comenzó a ronronear.
Gritó mi nombre, consu aliento acaricio mi oído erizando todo en mí aun más.
- carajo Bella!!...te deseo tanto…te amo más que a nada…- le dije lo que simplemente era verdad.
- yo también Edward…- alcanzó a decir antes de comenzar a comerme su boca a besos, mientras Bella despeinaba mis cabellos con ambas manos.
Luego de un rato que me pareció eterno, sentí como su interior se tensó por completo, haciéndome sentir más a mi y por supuesto también a ella. Se aferro aun más a los mechones de mi cabello y lanzó un pequeño gritó mientras movía su cadera en círculos, mordiendo su labio inferior mientras lo hacía. Bella estaba en pleno orgasmo y yo era testigo de aquella gloriosa imagen.
Su expresión de placer hizo que de inmediato yo quisiera sentir lo mismo, sobre todo porque la tensión entre sus piernas era lo más placentero que había sentido en mi vida. Un espasmo recorrió mi vientre, fue bajando hacia mi parte baja como reguero de pólvora y de igual manera, jadee cuando sentí que me venia dentro de Bella, mientras ella aún se movía en círculos de manera lenta. Mi cabeza daba vueltas y sentí como que me robaban el aire, como si estuviera a punto de sufrir la muerte más placentera para un ser humano.
Disfrutamos de aquel momento aún besándonos, moviéndonos aún al mismo compas, como siempre debió de haber sido. Mientras nuestra respiración se tranquilizaba, no dejábamos de repetirnos cuanto nos amábamos incluso hasta en ese punto, llegué a pensar que aquello había sido un sueño.
Durante el resto de aquel día, sólo pude sentir que mi vida se iba entre las piernas de Bella…hasta el amanecer.
Estoy sintiendo que no estas lejos,
estoy sintiendo que vas a venir
Esta esperando todo mi cuerpo
para dejarnos marcas en la piel
Cerca de ti me siento libre
y en tu mirada quiero morir
Quiero volar despacio por
tu cuerpo tocándonos la piel,
sin importar el tiempo,
hasta el amanecer
Se va mi vida entre tus piernas,
me olvido del temor
las horas son eternas
y no existe el dolor
Voy dejando en cada espacio
algo que te haga recordar.
Voy recorriendo el universo
buscando luces en tu corazón
Cerca de ti me siento libre
y en tu mirada quiero morir
Les gustóooooo?...Diosss!!...estamos muy nerviosasss!!...déjennos su opinión en sus reviews plisss!!...ahora necesitamos mas que nunca un review porque estamos por decidir si hacer secuela o no…ustedes nos lo dirán con sus respuestas jeje!!
La canción del final se llama Entre tus Piernas, no sabemos quien demonios la escribió pero la canta Miguel Islas…esta sensual y nos sirvió de inspiración para lo ultimo del capi.
Ahora sii…reviews, reviews!!
xoxo
PD: pongale lo siguiente a la barra de direccion de y o u t u b e .com/watch?v=t1doXrvYiTA si quieren ver el videin de la cancion
