Mi Pasado
Fue un beso lento, sin prisas y tierno. Fue perfecto. Nos besamos hasta que me falto la respiración. Sonreía como estúpida, ambos lo hacíamos, Edward unió nuestras frentes y sólo nos miramos a los ojos.
El timbre nos sacó de nuestra burbuja mandándonos al mundo real, al mundo donde estábamos en la escuela y Baj! Lo odiaba. Estaba perfectamente donde estaba, en los brazos de mi dios griego. Hice una mueca de desagrado.
- Rayos, odio el tiempo- casi grité separándome. Él reía entredientes como tratando de contenerse. Me atrajo hacia él y me dio un beso corto. Y de nuevo pasó. Quedé en el Edén con Adán y Eva, jugando con crías de leones.
- Te amo- dije con el corazón en la mano. A él le brillaban los ojos, me sonrió cálidamente.
- Tú eres mi vida- se limitó a decirme.
Me tomó de la mano y nos dirigimos a clase. Como esperaba todos nos voltearon a ver cuando entramos y en nuestras manos entrecruzadas. El profesor no estaba así que entramos como si nada hubiera pasado.
En la salida de mi clase de Educación Física, él me esperaba en la puerta, me sonrió. Pero antes de que pudiera llegar hasta él, apareció un engendro del universo enfrente de mí.
- Hola Bella- dijo entusiasta Mike. Traté de poner un sonrisa en mi rostro que el chico, al parecer, creyó verdadera- ¿Cómo te ha ido?
-Bien y a ti, todos han sido muy amables conmigo, gracias por preguntar- se me estaba acercando mucho. De reojo vi que Edward parecía quererle abrir un hoyo negro en el centro del cerebro de Mike.
-Me alegro. Sabes Bella… desde que te vi aquel día no he parado de pensar en ti- oh no. Edward lo va a matar- y me preguntaba si saldrías conmigo el sábado- suspire. ¿Por qué algunos hombres son tan idiotas, que no ve que no me cae bien?
-Lo siento Mike- Edward se acercaba- pero ya tengo una cita el sábado-le dije más fresca que una lechuga. No me preocupaba que se decepcionara, así era mejor. No quería que este chico pasara todos y cada uno de los días pidiéndome citas. Era desagradable.
-¿En serio? ¿Y con quien irás?-Edward estaba detrás de él pero Mike estaba ocupado coqueteándome para darse cuenta. Lo miré conteniendo mis ganas de reír.
-Conmigo- dijo Edward. Mike pegó un brinco al darse cuenta con quien estaba "compitiendo"
- Pues me alegro por ti Bella, nos vemos luego- y huyó en todo el sentido de la palabra. No me pude contener más y exploté. Creo que mis risas se escucharon en toda la cuadra. Cuando me calmé, miré a Edward quien me miraba con una ceja alzada y media sonrisa.
- Me alegra que te divierta el show de Newton de todos los días, el pobre casi nunca consigue el sí- se burló
-No me puedo imaginar la razón- contesté siguiéndole la corriente. Mientras íbamos al aparcamiento, escuchaba como todos comentaban sobre nosotros pero no les preste atención porque estaba en mi burbuja personal. Llegué a ver a Ang en el auto de Ben y me hizo señas de que me llamaría le contesté con un asentimiento de cabeza.
Pensé que Edward se iba en su auto pero no estaba. Edward me abrió la puerta del copiloto de mi auto. No estaba acostumbrada a esos tratos.
-Quisiera acompañarte a tu casa si no te molesta- sonreí ampliamente
Llegamos a casa y en menos de un parpadeo estaba abriéndome la puerta, nunca había sonreído tanto como hoy, que yo recuerde. Entramos y empecé a cocinar. Él me esperaba en la sala sentado en el sofá y me abrió lo brazos invitándome a acercarme. Me senté en su regazo y me abrazó, nos quedamos así por unos minutos.
-A veces quisiera que el tiempo no pasara tan rápido-comente
-Comparto el sentimiento aunque supongo que el tiempo tiene un significado levemente diferente al tuyo- dijo indiferente. Me miró y sonrió- ¿Cuántas preguntas cruzan por tu cabeza?-me había descubierto.
-Unas dos mil, nada fuera de lo normal-dije encogiéndome de hombros.
-Pregunta lo que quieras
-Mmm, ok ¿Cuántos años tienes?- siempre quise preguntarle eso a un vampiro. ¿Quién mejor que el hombre que me quita el sueño?
-Tengo 109 años-contestó mirando mi reacción pero yo solo estaba más que curiosa, quería saber todo sobre él.
-¿Cuándo naciste, dónde, de qué color son tus ojos originales, tu nombre biológico, el nombre de tus padres?-creo que soné como si le estuviera preguntando el secreto de la paz mundial.
-Hey, con calma- dijo riendo- nací el 20 de junio de 1901 en Chicago, tenía ojos verdes, me llamo Edward Anthony Masen, mis padres fueron Edward y Elizabeth Masen.
-¿Cómo te uniste a tu familia actual, cuándo, por qué? Cuéntame sobre todos ellos- y así seguimos a lo largo de la tarde, yo preguntando lo que me venía a la cabeza y el contestando. Me encantó. Hasta que alrededor de las once solté un bostezo y al instante sentí que estaba recostada en mi cama.
-Debería irme ya, necesitas descansar- no quería que se fuera
Le dije con mi dedo que se acercara. Quedó sentado en la cama. Seguí diciéndole con mi dedo que se acercara hasta que nuestros labios quedaron completamente unidos. Comenzó siendo un beso suave pero luego no fui conciente de nada y el beso fue subiendo de tono y no se cuanto tiempo después, sentí a Edward sobre mí. Creo en el algún momento entre caricias, su cerebro hizo clic y se separó casi saltando de la cama ambos respirando agitadamente.
-No debo perder el control contigo- dijo serio de espaldas
-Quédate, por favor –le pedí. Se volvió hacia mí y se recostó conmigo en la cama y me recosté sobre su pecho. Luego, escuché una tonada muy hermosa, parecía una canción de cuna y no sé en qué momento, escuchándola, me dormí.
Al día siguiente desperté sola y cuando me disponía a bajar de la cama sentí una hoja en mi mano.
Fui a casa a cambiarme. Me hubiera gustado verte despertar.
Eres adorable cuando duermes
Te Amo
Edward
Sólo sonreí como una estúpida locamente enamorada. Salí de mi cama y cuando terminé mi rápido desayuno, fui a la escuela. El resto de la semana solamente hablamos de cosas triviales.
El viernes por la noche estaba más que nerviosa. Jamás me había abierto al tema de mi pasado, para mí era muy doloroso recordarlo. Sin querer, aquellos llegaron. Recuerdo todos los días y noches en que no tenía que comer. Las primeras noches en las que no tuve donde dormir. Era algo exhaustivo. Recuerdo que cuando tenía alrededor de nueve años me caí, pero algún tiempo después cuando bajé la mirada me dí cuenta que estaba sangrando. Fue una noche realmente larga contando que tuve que caminar casi tres km para llegar al hospital.
No quise seguir recordado, y con un gran dolor en el pecho, me dejé caer en los brazos de Morfeo.
Desperté cuando sentí un poco de calor en mi rostro. .Ser. Me levanté a la carrera y miré por la ventana ¡Salió el sol! Y luego recordé que día era hoy. Como dije: .Ser. Casi corrí a bañarme y me puse lo primero que encontré. Unos jeans oscuros, y una blusa azul, las converse y una chamarra blanca. Luego de unos minutos mientras desayunaba, escuché el timbre.
Abrí la puerta y ahí estaba mi dios griego personal.
-Hola- dijo y soltó una pequeña risita por lo bajo- vamos a juego
Había estado muy ocupada observando su rostro que no me había dado cuenta. Sonreí de vuelta.
-¿Nos vamos?- asintió sonriente. Tomé mi chamarra, que estaba encima del sofá, y nos fuimos en su auto. Viajamos en un cómodo silencio.
-¿Adónde iremos?- era algo que me tenía intrigada desde hace algún tiempo.
-Es un lugar al que me gusta ir cuando quiero estar solo- respondió algo pensativo.
Continuamos avanzando hasta llegar a los límites de Forks y aparcamos en la entrada de un bosque. Había imaginado muchos escenarios pero este había sido el último.
-¿Iremos por el bosque?- pregunté algo nerviosa. No era como si fuera torpe ni nada pero el bosque no me traía gratos recuerdos.
-Sí- noté que se iba poniendo algo nervioso- ¿Hay algún problema con ello?- me mordí el labio y negué con la cabeza. No estaba segura de cómo saldría mi voz si hablaba.
Caminamos un largo tramo. No fue tan malo. Cuando sentía que iba a caer, Edward me sostenía el brazo con una sonrisa burlona, me soltaba y seguíamos caminando.
- Ya estamos llegando- ¡Aleluya!- ¿Puedes ver aquel resplandor?- Forcé mis ojos pero ni así pude ver nada. Negué con la cabeza- Deberías comprar lentes. La visión te está fallando- lo fulminé con la mirada y eso lo divirtió más. Me limité a ignorarlo y seguir caminando. Un poco después divisé la luz de la que me hablaba. Cada vez la veía más cerca y empecé a caminar más rápido. Cuando llegué, casi muero cuando dejé de respirar por lo que veía. Era un hermoso prado con todo tipo de flores: lilas, fresias, de todo. Era precioso. Esperé ver a Edward detrás de mí, pero me miraba desde la sombra de un árbol.
- Ven- casi grité y fui por él, pero con su mano me pidió que aguardar un instante y esperé.
Cuando salió, el prado se quedó del tamaño de una hormiga en comparación con Edward. Parecía que tenía pequeños diamantes incrustados en todo su cuerpo, era sorprendente. Sé que debería haberme sorprendido un poco más, pero me sentía extrañamente familiarizada, como si ya estuviera acostumbrada a este tipo de cosas, pero le resté importancia.
Se colocó a mi lado y se recostó sobre la hierba cerrando los ojos. Vi que movía los labios un poco, y cuando le pregunté, me respondió que cantaba para sí mismo.
Me puse a trazar las formas de las venas de su mano y brazo, y cuando la iba a girar, él mismo lo hizo, a su velocidad, me sentí exactamente igual que hace un rato: familiarizada y era extraño.
-Sabes… hoy es sábado- dijo en tono insinuante. No en mala manera, sino como para recordarme algo. Me alarmé.
-Lo sé- susurré- haz las preguntas que quieras
-Quisiera que me contaras tu historia, me parece extraño que no hayas salido corriendo- solté una risita.
-Ni yo misma lo entiendo- respiré hondo-bien, te contaré mi historia, pero te advierto que no es feliz- se sentó frente a mí prestándome atención.
Respiré hondo unas dos veces y comencé:
- Mi nombre es Isabella, nací en algún lugar de Italia. Te sonará extraño pero no recuerdo muchas cosas sobre mí. Eso incluye el nombre de mis padres e incluso mi apellido, como si hubiera tenido un shock tan grande que gran parte de mi memoria se borró. Lo único que sé es que mi padre es uno de los tuyos y físicamente no recuerdo muy bien, es como ver una imagen distorsionada. Sé que es uno de los tuyos porque, según recuerdo, sus ojos son rojos. Rojo borgoña.
Fui feliz mis primeros cuatro años como cualquier niña común y corriente pero siéndote sincera esa niña era muy diferente a lo que tienes en frente. Mi familia era poderosa económicamente y me compraban todo lo que quería, por más caro que fuero sólo lo pedía y en menos de un parpadeo lo tenía. A mi juicio, era muy vanidosa y caprichosa para tener cuatro años. Un día mi padre me tomó de la mano me llevó a "dar un paseo"- dije haciendo comillas con las manos- no nos alejamos demasiado. Luego dijo que esperara ahí porque había recibido una llamada urgente de no sé quién, pero que regresaba en un par de minutos. Esperé y Esperé. Habíamos salido de casa al mediodía y calculo que para ese momento eran las seis de la tarde. Seguí esperando pero nunca regresó- susurraba mirando a la nada y sentía algo cálido en mis mejillas. Estaba llorando. Edward me abrazó y me secó las lágrimas con las yemas de sus dedos. Ignorándolas seguí- recuerdo que mi madre era hermosa, mas no sé en qué forma. No recuerdo su físico, pero mi mente siempre ha tenido grabado ese detalle. También recuerdo que, en pocas palabras me odiaba- se me estaba quebrando a voz- Era como si hubiera sido una niña no planeada y llegué a sentir mucho rencor hacia ella. Ahora, la odio por todo lo que me hizo pasar- suspiré.
En fin, luego que acepté finalmente que él no vendría, quise regresar yo sola a la casa o debería decir mansión. Pero ellos ya no estaban. Me asomé por una pequeña ventana ubicada en la cocina en la parte de atrás, pero no había nada. Todo se lo llevaron. Quise entrar pero no pude. Ninguna puerta abría. No podía creerlo, me dejaron sola, sin comida, ropa o techo donde vivir o siquiera dinero para buscar donde pasar la noche. Nada. Pero eso no me importaba en ese momento, lo que más me dolía era quien se había ido. En algún momento no pude soportarlo más y rompí a llorar. Lloré mucho, no sé por cuanto tiempo, pudieron ser horas o días pero me daba igual. Mi vida daba igual porque ya no sentía ni razonaba. Sólo sabía que lo que más amaba, me había abandonado.
Hola!
Espero que les guste la historia. Es la primera que hago. Porfis si creen que algo está mal o fuera de lugar por favor díganmelo.
La historia apenas comienza, pobre Bella como sufre.
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