Miradas Acusadoras
By Anna Diethel Asakura.
~ * ~ Capitulo 10: Creando una verdad ~ * ~
- Yoh, quiero que me respondas a una cosa... Y respóndeme con sinceridad... ¿Anna y tú mantuvisteis relaciones sexuales?
- ¿Qué?- Yoh recordó lo que Hao hacía con la itako y se le volcó el corazón- No, ¿por qué?
- Porque Anna estaba embarazada.
A Yoh el alma se le vino al suelo. Embarazada de Hao... ¿Cómo se lo iba a tomar ella? ¿Qué pensaría acerca de todo? El silencio volvió a reinar, solo interrumpido en ocasiones por ligeros y casi imperceptibles lamentos de la dormida itako. Las lágrimas comenzaban a agruparse en los ojos del shaman, que imploraba mentalmente que todo aquello fuese una ilusión, una horrible pesadilla que, pese a todos sus rezos, era totalmente real.
- Sin embargo,- continuó Ukyo- algo le ocasionó un fuerte golpe en el vientre, por lo que el feto murió. Y a la vez que la operamos para solucionar el problema que tenía, le extirpamos lo que podía haber sido un bebé. Así que no debéis temer. Eso sí, ella lo notará y es posible que tenga alguna alteración de humor, pero es normal.
El silencio volvió a apoderarse de la blanca estancia. Como única respuesta, Yoh se giró, dándole la espalda a la doctora, acurrucándose y abrigándose con la delgada sábana, derramando lágrimas sobre la almohada. La mujer, al ver el estado del joven, decidió retirarse discretamente, dejando al shaman solo con sus sollozos. Este aún no podía creer lo que había oído. Anna estaba embarazada de su hermano gemelo, quien había abusado de ella por un pacto que hicieron para que él mismo no resultara herido... Todo tenía un desencadenante, y ese era él. Se odió por haber permitido que Anna sufriese todo aquello. Si hubiese prestado más atención... Sus sentidos recordaron que tenía falta de descanso y actuaron por cuenta propia, quedando Yoh dormido en pocos minutos, aún con lágrimas en los ojos.
~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~
Cuando desperté por fin, del todo, lo primero que recordé fue fuego, y este recuerdo fue detonante de un fuerte dolor de cabeza. En la mesilla de noche que había junto a mi cama había un vaso de agua, de la cual bebí sin desperdiciar una gota. Tenía la boca seca, y también mis mejillas: debí haber llorado mientras soñaba. Lo curioso era que no recordaba mis sueños, pero no era tan raro, puesto que tampoco recordaba ni cómo me llamaba. Bueno, ese chico tan extraño... Yoh, creo que era su nombre, me llamaba Annita. Supuse que ese sería el mío... Y por cierto, ¿dónde estaba? Lo busqué con la mirada por la habitación, hasta que di con él. Pero me extrañó verlo tumbado en la cama contigua, dormido. Me sorprendí al ver que tenía una expresión muy triste y que tenía las mejillas surcadas por lágrimas secas. Tenía una bandeja de comida, ya fría, a su lado, pero no había probado bocado y tenía vendas por algunas partes del cuerpo.
Quise levantarme, pero el dolor no me lo permitió, y aún sigo preguntándome cómo demonios acabé tan mal parada. ¿Me caí de un avión en llamas o qué? Una figura hizo su aparición por la puerta, y al mirarla vi que era una chica joven, de cabellos castaños y largos. Llevaba una bata blanca y un chisme médico de esos raros colgado al cuello. Desde la puerta, miró a Yoh y luego a mi. Al verme despierta se acercó a mi y me saludó sonriente, pero su sonrisa escondía una notable tristeza.
- Hola, Anna. ¿Cómo te encuentras?- me preguntó, amable.
- Pues no muy bien, me duele todo, sobre todo la cabeza cada vez que intento recordar algo.
- Bueno, debes reposar mucho. Te hemos operado del estómago y te hemos hecho muchas pruebas, de las que aún me faltan resultados. Una de ellas revela que tienes una fuerte amnesia, pero es totalmente reversible.
- ¿Y cómo hará que pueda recordar de nuevo?
- Eso no lo hago yo, sino el tiempo.- me acarició suavemente la mejilla- Aún no comprendo cómo alguien tan joven como tú ha podido acabar así.
- ¿Usted sabe lo que me pasó? - señalé a Yoh- Porque él no me lo quiere decir.
- Tampoco me lo ha dicho a mí. Sea lo que sea, debió ser algo gordo. No te preocupes, te vas a recuperar, pero tienes que tener paciencia, pequeña.
- Le agradecería que no me llame así, doctora...
- Kuonji, doctora Ukyo Kuonji.- se presentó por fin.
- ¿Y quién soy yo?- eso sonó bastante idiota, pero era la verdad.
- Anna Kyouyama.
- Entonces, ¿es cierto que me llamo Anna?
- Supongo que sí. Bueno, he de irme. Descansa, Anna, necesitas mucho reposo.
- No sé dónde quiere que vaya.- bromeé. Ella me regaló una sonrisa forzada y se fue. ¿A qué demonios venía tanta tristeza?
Miré a Yoh, quién, sorpresivamente, estaba despierto y me miraba con angustia.
- ¿Ya has despertado?- pregunté con una sonrisa. Él no contestó- Por lo que veo sí... ¿Por qué estás ahí? ¿Qué te ha pasado?
- Me caí.- respondió, ausente.
- ¿Por caerte te ingresan en el hospital?
- Al caer me di con la cabeza en el mostrador de mármol.
Me estremecí solo de oírlo. Quise moverme pero de nuevo no pude. Era un fastidio estar en una cama sin moverse. Al verme, Yoh se levantó de la cama y se acercó a la mía. Se sentó a mi lado, en la misma cama, y me rodeó con los brazos, tratando no hacerme daño. Me estrechó con cuidado contra él y escondió su rostro en mi pelo. Me quedé inmóvil, sin saber qué hacer por unos segundos, mientras él se limitaba a mantenerme ahí. De repente me pareció escuchar algo parecido a un sollozo y me giré hacia Yoh.
- ¿Por qué lloras?- pregunté. Mi voz salió más inocente de lo que pretendí.
- De alegría de tenerte cerca, Annita.- me respondió con una sonrisa triste. ¿De verdad creía que me iba a engañar?
- Mientes.
- ¡No!
- No soy tonta, solo amnésica... Por favor, Yoh, no aguanto más, todo el mundo está triste y quiero saber por qué...
~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~
- ¿Por qué lloras?- Descubierto, Yoh no pretendía llorar, pero no podía evitarlo solo de pensar en todo lo sucedido.
- De alegría de tenerte cerca, Annita.- respondió, tratando de sonreír, solo logrando que Anna lo mirase con desconfianza.
- Mientes.- espetó ella sin más.
- ¡No!
- No soy tonta, solo amnésica... Por favor, Yoh, no aguanto más, todo el mundo está triste y quiero saber por qué...
Su mirada era suplicante, su rostro angelical y dulce, mezclado con interés y tristeza, impotencia quizá. Yoh, al mirar a su "nueva" prometida, no pudo resistirse... Y aún así se negó contarle lo sucedido.
- Eres... una heroína...- palabras que Yoh se cuestionó severamente si estaba diciéndolas él u otra persona.
- ¿Cómo?- preguntó Anna, incrédula.
- Sí, eres muy valiente... Te arriesgaste por otra persona.
- ¿En serio?
- Eso es...
- ¿Y qué hice?
- Le salvaste la vida.
- ¿Cómo?
- I... impediste que otra persona le matara, y a causa de eso estás tan magullada.
- Y... ¿A quién salvé?
Unos instantes de pesado e incómodo silencio prevalecieron en la estancia hasta que Yoh lo rompió de nuevo.
- A mí.
Anna lo observó con la mirada más incrédula que una persona podía poner. Más lágrimas furtivas se acumulaban en los ojos de Yoh, quién no podía dejar de recordar todo lo sucedido, ni de imaginar lo que tuvo que pasar Anna en manos de Hao. Dejó a Anna para irse a su cama y le dio la espalda para que no viera como lloraba sin consuelo, aún sin sollozar para no levantar sospecha. La tristeza flotaba en el aire, aún cuando Anna seguía sin comprender su presencia.
Horas después, Anna leía un libro que la doctora Kuonji le había traído y Yoh se limitaba a mirar la pared de enfrente, tenía algo interesante: nada. Alguien tocó a la puerta y luego esta se abrió, dando paso a Len.
- Buenas, ¿se puede?- preguntó este, con su semblante serio de siempre.
- Ya estás dentro, ¿no?- comentó Anna, con tono irónico. Yoh no respondió más que un asentimiento con la cabeza.
- ¿Cómo os encontráis?- preguntó el chino, sentándose en medio de las dos camas. Anna apartó la mirada de su libro y solo preguntó:
- ¿Y tú quién eres?
- Soy Len, Len Tao, un amigo de Yoh... Y tuyo, claro está.
A Yoh le sorprendieron las palabras de Len... "Y tuyo, claro está." Nunca se había planteado que sus amigos considerasen a Anna como una más, a pesar de su carácter frío y distante. Anna lo miró curiosa cuando el joven Tao alzó una caja roja y sonrió.
- Os he traído bombones.- anunció, con aire feliz, cosa extraña en Len. Yoh pensó que quería animarlos, y lo estaba consiguiendo, al menos, para Anna.
- Muchas gracias... Eh... ¿Len?- agradeció la rubia con una sonrisa.
- Eso es. Bueno, solo era eso, tengo que irme. Que os mejoréis pronto los dos. ¡Hasta luego!
Estaba claro, aquello era una estrategia que sus amigos habían montado para quebrar el desanimo. Al menos, Anna estaba más alegre y con cuidado fue comiendo bombones. Yoh sonrió.
- ¿No me piensas dar ninguno?- bromeó el shaman.
- ¿Quieres que te los lleve yo?- ironizó ella.
- ¡Claro que no!- Yoh se levantó de la cama y se dirigió al lado de Anna. Esta le ofreció un bombón.
- ¡Están muy ricos!- comentó Anna con la boca llena de chocolate. Yoh no pudo reprimir una carcajada.
- ¡Seguro! ¡Tú si que pareces un bombón!- rió el castaño, limpiando con el dedo un poco de chocolate del mentón de su prometida y comiéndoselo- Estás llena de chocolate.
La rubia se sonrojó levemente y permitió que Yoh le diese los bombones en la boca, ya que le dolía mucho el brazo al comer. Yoh pensó que había pasado una eternidad desde que él y Anna no compartían un momento así, juntos, riendo... Anna frunció el ceño cuando los bombones se acabaron.
- ¿Por qué Len no trajo una caja más grande? ¡Quiero más!
- Cuando venga alguien, le diré que te traiga muchos más.
- ¿A ti no te apetecen más?
- Tengo más que suficiente contigo.
Un nuevo sonrojo apareció en las mejillas de la rubia itako y Yoh sonrió de nuevo. Le gustaba tener cerca a Anna, aunque no fuese la auténtica, pero se bastaba con saber que estaba bien. De pronto Anna se tocó la frente e hizo una mueca de dolor.
- Anna, ¿estás bien?- se preocupó Yoh.
- S... sí... No te preocupes.- sonrió ella- Solo me dio un dolor de cabeza. Bueno, dime, ¿dónde está Amidamaru?
Yoh abrió los ojos como platos. En lo que llevaba en el hospital en ningún momento había mencionado el nombre de su espíritu.
- ¿Q... qué?- fue lo único sensato capaz de articular. Anna se sobó de nuevo la frente, intentando calmar el dolor.
- Amidamaru... Es tu espíritu... ¿no?
- ¿Te acuerdas?
- Un poco... Me duele mucho la cabeza...
- Descansa, recordar debe ser muy duro para ti.
La rubia obedeció y se durmió, al tiempo que Yoh temía y esperaba que comenzase a recordar.
~ * ~ * ~ * Continuará... * ~ * ~ * ~
Bueno, aquí estoy, invadiendo un poco ff.net como bien lo prometí xD bueno, no me alargaré mucho. Yoh! Los reviews!
Yoh: Muchas gracias a: Diana Asakura (aquí lo tienes, esperamos no decepcionarte), Rally (en serio te gusta tanto? O.o Pues aquí tienes la continuación!), ei-chan (^^ este no tiene mucho suspenso... pero bueno...), Xris (de momento nadie sabe como acabará esto [ni siquiera la autora] por lo que no sabemos si se resolverá, solo sabemos que no hay tal embarazo. Esperamos no decepcionarte con la continuación ^^), Yersi Fanel (Sie, a la autora le encanta el drama, cuantas más lágrimas [sin pasarse demasiado] mejor. Esperemos que te agrade el fic ^^), Annita Kyouyama y hermana (^^ esperamos que a tu hermana y a ti os agrade la continuación, pero por favor, no os muráis ninguna!!! T-T), Anna la sacerdotisa (en serio te gusta tanto? Pues de parte de la autora, gracias por tus maravillosas palabras! Esperamos que te siga agradando el fic) y hao-kun (Annie-chan: T-T No me digash mala!! Aquí tenes el cap. Espero que te agrade!) por sus valiosos reviews!!!
Annie: Bueno, sin más demora ni dilación, nos vemos en el próximo capítulo de Miradas Acusadoras!!! Matta ne!!
By Anna Diethel Asakura.
~ * ~ Capitulo 10: Creando una verdad ~ * ~
- Yoh, quiero que me respondas a una cosa... Y respóndeme con sinceridad... ¿Anna y tú mantuvisteis relaciones sexuales?
- ¿Qué?- Yoh recordó lo que Hao hacía con la itako y se le volcó el corazón- No, ¿por qué?
- Porque Anna estaba embarazada.
A Yoh el alma se le vino al suelo. Embarazada de Hao... ¿Cómo se lo iba a tomar ella? ¿Qué pensaría acerca de todo? El silencio volvió a reinar, solo interrumpido en ocasiones por ligeros y casi imperceptibles lamentos de la dormida itako. Las lágrimas comenzaban a agruparse en los ojos del shaman, que imploraba mentalmente que todo aquello fuese una ilusión, una horrible pesadilla que, pese a todos sus rezos, era totalmente real.
- Sin embargo,- continuó Ukyo- algo le ocasionó un fuerte golpe en el vientre, por lo que el feto murió. Y a la vez que la operamos para solucionar el problema que tenía, le extirpamos lo que podía haber sido un bebé. Así que no debéis temer. Eso sí, ella lo notará y es posible que tenga alguna alteración de humor, pero es normal.
El silencio volvió a apoderarse de la blanca estancia. Como única respuesta, Yoh se giró, dándole la espalda a la doctora, acurrucándose y abrigándose con la delgada sábana, derramando lágrimas sobre la almohada. La mujer, al ver el estado del joven, decidió retirarse discretamente, dejando al shaman solo con sus sollozos. Este aún no podía creer lo que había oído. Anna estaba embarazada de su hermano gemelo, quien había abusado de ella por un pacto que hicieron para que él mismo no resultara herido... Todo tenía un desencadenante, y ese era él. Se odió por haber permitido que Anna sufriese todo aquello. Si hubiese prestado más atención... Sus sentidos recordaron que tenía falta de descanso y actuaron por cuenta propia, quedando Yoh dormido en pocos minutos, aún con lágrimas en los ojos.
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Cuando desperté por fin, del todo, lo primero que recordé fue fuego, y este recuerdo fue detonante de un fuerte dolor de cabeza. En la mesilla de noche que había junto a mi cama había un vaso de agua, de la cual bebí sin desperdiciar una gota. Tenía la boca seca, y también mis mejillas: debí haber llorado mientras soñaba. Lo curioso era que no recordaba mis sueños, pero no era tan raro, puesto que tampoco recordaba ni cómo me llamaba. Bueno, ese chico tan extraño... Yoh, creo que era su nombre, me llamaba Annita. Supuse que ese sería el mío... Y por cierto, ¿dónde estaba? Lo busqué con la mirada por la habitación, hasta que di con él. Pero me extrañó verlo tumbado en la cama contigua, dormido. Me sorprendí al ver que tenía una expresión muy triste y que tenía las mejillas surcadas por lágrimas secas. Tenía una bandeja de comida, ya fría, a su lado, pero no había probado bocado y tenía vendas por algunas partes del cuerpo.
Quise levantarme, pero el dolor no me lo permitió, y aún sigo preguntándome cómo demonios acabé tan mal parada. ¿Me caí de un avión en llamas o qué? Una figura hizo su aparición por la puerta, y al mirarla vi que era una chica joven, de cabellos castaños y largos. Llevaba una bata blanca y un chisme médico de esos raros colgado al cuello. Desde la puerta, miró a Yoh y luego a mi. Al verme despierta se acercó a mi y me saludó sonriente, pero su sonrisa escondía una notable tristeza.
- Hola, Anna. ¿Cómo te encuentras?- me preguntó, amable.
- Pues no muy bien, me duele todo, sobre todo la cabeza cada vez que intento recordar algo.
- Bueno, debes reposar mucho. Te hemos operado del estómago y te hemos hecho muchas pruebas, de las que aún me faltan resultados. Una de ellas revela que tienes una fuerte amnesia, pero es totalmente reversible.
- ¿Y cómo hará que pueda recordar de nuevo?
- Eso no lo hago yo, sino el tiempo.- me acarició suavemente la mejilla- Aún no comprendo cómo alguien tan joven como tú ha podido acabar así.
- ¿Usted sabe lo que me pasó? - señalé a Yoh- Porque él no me lo quiere decir.
- Tampoco me lo ha dicho a mí. Sea lo que sea, debió ser algo gordo. No te preocupes, te vas a recuperar, pero tienes que tener paciencia, pequeña.
- Le agradecería que no me llame así, doctora...
- Kuonji, doctora Ukyo Kuonji.- se presentó por fin.
- ¿Y quién soy yo?- eso sonó bastante idiota, pero era la verdad.
- Anna Kyouyama.
- Entonces, ¿es cierto que me llamo Anna?
- Supongo que sí. Bueno, he de irme. Descansa, Anna, necesitas mucho reposo.
- No sé dónde quiere que vaya.- bromeé. Ella me regaló una sonrisa forzada y se fue. ¿A qué demonios venía tanta tristeza?
Miré a Yoh, quién, sorpresivamente, estaba despierto y me miraba con angustia.
- ¿Ya has despertado?- pregunté con una sonrisa. Él no contestó- Por lo que veo sí... ¿Por qué estás ahí? ¿Qué te ha pasado?
- Me caí.- respondió, ausente.
- ¿Por caerte te ingresan en el hospital?
- Al caer me di con la cabeza en el mostrador de mármol.
Me estremecí solo de oírlo. Quise moverme pero de nuevo no pude. Era un fastidio estar en una cama sin moverse. Al verme, Yoh se levantó de la cama y se acercó a la mía. Se sentó a mi lado, en la misma cama, y me rodeó con los brazos, tratando no hacerme daño. Me estrechó con cuidado contra él y escondió su rostro en mi pelo. Me quedé inmóvil, sin saber qué hacer por unos segundos, mientras él se limitaba a mantenerme ahí. De repente me pareció escuchar algo parecido a un sollozo y me giré hacia Yoh.
- ¿Por qué lloras?- pregunté. Mi voz salió más inocente de lo que pretendí.
- De alegría de tenerte cerca, Annita.- me respondió con una sonrisa triste. ¿De verdad creía que me iba a engañar?
- Mientes.
- ¡No!
- No soy tonta, solo amnésica... Por favor, Yoh, no aguanto más, todo el mundo está triste y quiero saber por qué...
~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~
- ¿Por qué lloras?- Descubierto, Yoh no pretendía llorar, pero no podía evitarlo solo de pensar en todo lo sucedido.
- De alegría de tenerte cerca, Annita.- respondió, tratando de sonreír, solo logrando que Anna lo mirase con desconfianza.
- Mientes.- espetó ella sin más.
- ¡No!
- No soy tonta, solo amnésica... Por favor, Yoh, no aguanto más, todo el mundo está triste y quiero saber por qué...
Su mirada era suplicante, su rostro angelical y dulce, mezclado con interés y tristeza, impotencia quizá. Yoh, al mirar a su "nueva" prometida, no pudo resistirse... Y aún así se negó contarle lo sucedido.
- Eres... una heroína...- palabras que Yoh se cuestionó severamente si estaba diciéndolas él u otra persona.
- ¿Cómo?- preguntó Anna, incrédula.
- Sí, eres muy valiente... Te arriesgaste por otra persona.
- ¿En serio?
- Eso es...
- ¿Y qué hice?
- Le salvaste la vida.
- ¿Cómo?
- I... impediste que otra persona le matara, y a causa de eso estás tan magullada.
- Y... ¿A quién salvé?
Unos instantes de pesado e incómodo silencio prevalecieron en la estancia hasta que Yoh lo rompió de nuevo.
- A mí.
Anna lo observó con la mirada más incrédula que una persona podía poner. Más lágrimas furtivas se acumulaban en los ojos de Yoh, quién no podía dejar de recordar todo lo sucedido, ni de imaginar lo que tuvo que pasar Anna en manos de Hao. Dejó a Anna para irse a su cama y le dio la espalda para que no viera como lloraba sin consuelo, aún sin sollozar para no levantar sospecha. La tristeza flotaba en el aire, aún cuando Anna seguía sin comprender su presencia.
Horas después, Anna leía un libro que la doctora Kuonji le había traído y Yoh se limitaba a mirar la pared de enfrente, tenía algo interesante: nada. Alguien tocó a la puerta y luego esta se abrió, dando paso a Len.
- Buenas, ¿se puede?- preguntó este, con su semblante serio de siempre.
- Ya estás dentro, ¿no?- comentó Anna, con tono irónico. Yoh no respondió más que un asentimiento con la cabeza.
- ¿Cómo os encontráis?- preguntó el chino, sentándose en medio de las dos camas. Anna apartó la mirada de su libro y solo preguntó:
- ¿Y tú quién eres?
- Soy Len, Len Tao, un amigo de Yoh... Y tuyo, claro está.
A Yoh le sorprendieron las palabras de Len... "Y tuyo, claro está." Nunca se había planteado que sus amigos considerasen a Anna como una más, a pesar de su carácter frío y distante. Anna lo miró curiosa cuando el joven Tao alzó una caja roja y sonrió.
- Os he traído bombones.- anunció, con aire feliz, cosa extraña en Len. Yoh pensó que quería animarlos, y lo estaba consiguiendo, al menos, para Anna.
- Muchas gracias... Eh... ¿Len?- agradeció la rubia con una sonrisa.
- Eso es. Bueno, solo era eso, tengo que irme. Que os mejoréis pronto los dos. ¡Hasta luego!
Estaba claro, aquello era una estrategia que sus amigos habían montado para quebrar el desanimo. Al menos, Anna estaba más alegre y con cuidado fue comiendo bombones. Yoh sonrió.
- ¿No me piensas dar ninguno?- bromeó el shaman.
- ¿Quieres que te los lleve yo?- ironizó ella.
- ¡Claro que no!- Yoh se levantó de la cama y se dirigió al lado de Anna. Esta le ofreció un bombón.
- ¡Están muy ricos!- comentó Anna con la boca llena de chocolate. Yoh no pudo reprimir una carcajada.
- ¡Seguro! ¡Tú si que pareces un bombón!- rió el castaño, limpiando con el dedo un poco de chocolate del mentón de su prometida y comiéndoselo- Estás llena de chocolate.
La rubia se sonrojó levemente y permitió que Yoh le diese los bombones en la boca, ya que le dolía mucho el brazo al comer. Yoh pensó que había pasado una eternidad desde que él y Anna no compartían un momento así, juntos, riendo... Anna frunció el ceño cuando los bombones se acabaron.
- ¿Por qué Len no trajo una caja más grande? ¡Quiero más!
- Cuando venga alguien, le diré que te traiga muchos más.
- ¿A ti no te apetecen más?
- Tengo más que suficiente contigo.
Un nuevo sonrojo apareció en las mejillas de la rubia itako y Yoh sonrió de nuevo. Le gustaba tener cerca a Anna, aunque no fuese la auténtica, pero se bastaba con saber que estaba bien. De pronto Anna se tocó la frente e hizo una mueca de dolor.
- Anna, ¿estás bien?- se preocupó Yoh.
- S... sí... No te preocupes.- sonrió ella- Solo me dio un dolor de cabeza. Bueno, dime, ¿dónde está Amidamaru?
Yoh abrió los ojos como platos. En lo que llevaba en el hospital en ningún momento había mencionado el nombre de su espíritu.
- ¿Q... qué?- fue lo único sensato capaz de articular. Anna se sobó de nuevo la frente, intentando calmar el dolor.
- Amidamaru... Es tu espíritu... ¿no?
- ¿Te acuerdas?
- Un poco... Me duele mucho la cabeza...
- Descansa, recordar debe ser muy duro para ti.
La rubia obedeció y se durmió, al tiempo que Yoh temía y esperaba que comenzase a recordar.
~ * ~ * ~ * Continuará... * ~ * ~ * ~
Bueno, aquí estoy, invadiendo un poco ff.net como bien lo prometí xD bueno, no me alargaré mucho. Yoh! Los reviews!
Yoh: Muchas gracias a: Diana Asakura (aquí lo tienes, esperamos no decepcionarte), Rally (en serio te gusta tanto? O.o Pues aquí tienes la continuación!), ei-chan (^^ este no tiene mucho suspenso... pero bueno...), Xris (de momento nadie sabe como acabará esto [ni siquiera la autora] por lo que no sabemos si se resolverá, solo sabemos que no hay tal embarazo. Esperamos no decepcionarte con la continuación ^^), Yersi Fanel (Sie, a la autora le encanta el drama, cuantas más lágrimas [sin pasarse demasiado] mejor. Esperemos que te agrade el fic ^^), Annita Kyouyama y hermana (^^ esperamos que a tu hermana y a ti os agrade la continuación, pero por favor, no os muráis ninguna!!! T-T), Anna la sacerdotisa (en serio te gusta tanto? Pues de parte de la autora, gracias por tus maravillosas palabras! Esperamos que te siga agradando el fic) y hao-kun (Annie-chan: T-T No me digash mala!! Aquí tenes el cap. Espero que te agrade!) por sus valiosos reviews!!!
Annie: Bueno, sin más demora ni dilación, nos vemos en el próximo capítulo de Miradas Acusadoras!!! Matta ne!!
