..Título: Miradas Acusadoras
..Capítulo 11: Solución Dolorosa
..Autor: Annie-chan Diethel
..Categoría: Mystery/Romance
..Pairing: Yoh/Anna
..Summary: Anna está de mal humor, Yoh la sorprende discutiendo con alguien, Anna se enfada... Y surge una amenaza.
..Disclaimer: Por desgracia, no me pertenece ninguno de los personajes de Shaman King, son de su correspondiente autor, excepto los personajes que yo haya inventado.
Me desperté sudando de nuevo, con la respiración muy agitada. Muchas imágenes relampagueaban por mi mente, como flashes cegadores de miles de cámaras fotográficas. Un terrible dolor de cabeza invadió la totalidad de mi cabeza, similar a cientos de martillos golpeando con fuerza directamente al cerebro; era el precio que debía pagar cada vez que recordaba algo. Pero esta vez lo recordaba todo. Todo, excepto el motivo de su llegada al hospital, y no sabía por qué Yoh estaba en la cama contigua, durmiendo. ¿Qué nos había pasado¿Cuánto hacía que estábamos allí? Me examiné a mí misma y vi que estaba enfundada en vendas. Pensé en despertar a Yoh y preguntárselo, pero observé en la oscuridad de la noche que Yoh no sólo dormía, descansaba. Y me dio la impresión de que lo necesitaba.
Entonces, mis ojos se empaparon de lágrimas.
"¿Habrá tenido que ver Hao en esto?"- el corazón golpeó con fuerza mi pecho, inculpándome de algo que no estaba segura de si realmente había ocurrido.
Entonces, la habitación se llenó de un color anaranjado y de llamas de las que surgió el mismo Hao Asakura, luciendo su eterna sonrisa cínica. Me asusté. ¿Y si intentaba hacerle daño a Yoh? No podría ayudarle, y si él estaba en una cama de hospital, es que algo le pasaba. ¿Qué iba a hacer?
"No sufras, Annita… No vengo a hacerle nada a Yoh, sólo vengo a charlar contigo."- dijo Hao, acercándose a mí mientras las llamas de las que había surgido se desvanecían.- "Y tranquila, no puede sentir mi esencia."
"¿Qué quieres¿No es suficiente con el daño que has hecho ya?"- me puse a la defensiva, aun a pesar de estar en notable desventaja.
"Sólo vengo a contarte lo que ha ocurrido¿no quieres saberlo?"- callé, bajando la mirada- "¿Qué es lo último que recuerdas?"- Hao parecía hablar en serio, por lo que decidí seguir hablando con él. Quizá me brindase las respuestas a las preguntas que aún vagaban por mi mente.
"Que… me secuestraste frente a la pensión."- al escucharme, sus ojos brillaron, seguramente al recordar los hechos.
"Después de eso, Yoh vino a buscarte al taller de siempre, como un buen príncipe azul. Básicamente, ya lo sabe todo. Ya sabe lo fulana que eres, y todo lo que te sometiste a mí. Se descubrió que la culpable de las amenazas era Tamao que, por cierto, está chamuscada en alguna parte de este hospital. Y estás aquí porque el taller se incendió y a tu querido Yoh no le dio tiempo de salvarte antes de salir despedido por una ventana. Deberías estarme agradecida, yo te saqué de allí y llamé a una ambulancia para que te fuese a buscar."
Todo aquello me impactó. Tamao era la causante de todas aquellas horribles amenazas, y Yoh lo sabía todo… Estaba segura de que Hao no estaba mintiendo, aunque en el fondo de mi ser deseaba que alguien me despertase de aquella horrible pesadilla. Intenté articular alguna palabra o hacer algo coherente, pero no podía. Echarme a llorar fue mi única reacción.
"Me gusta cómo eres, querida Annita, y por eso voy a dejar a tu elección el destino de mi hermano: o lo matas tú o lo mato yo."- lo miré, incrédula ante sus palabras¿cómo iba a matar yo a Yoh? Pero también sabía que si dejaba que lo matase él, lo torturaría.-"Bueno, veo que tienes muchas cosas que hablar con Yoh, espero que no te odie mucho, Annita…"- y Hao desapareció tal y como había aparecido: entre llamas y con una amplia sonrisa burlona en el rostro.
Me sentía mareada y débil, me abracé como pude, teniendo en cuenta los vendajes y demás impedimentos. Tenía frío y miedo, y lloré hasta que Yoh se despertó con uno de mis sollozos y, al verme, saltó de la cama y corrió junto a mí, tomándome de los hombros, mirándome asustado, intentando despertarme del trance en el que me sumía.
"Anna¡Anna¿Qué ocurre¿Has tenido otra pesadilla¿Por qué lloras?"
No lo miré, me abracé más y más fuerte a mí misma, tanto que el brazo me dolía al hacerlo. Con la mirada perdida e inundada, murmuré muy bajito el nombre de Hao. Yoh se quedó paralizado al escucharme, intentando comprender.
"¿Recuerdas a Hao?"
"Yoh… Ha… ¡Ha estado aquí!"
Entonces, para mi sorpresa, Yoh me abrazó con fuerza. Pensaba que me despreciaría, que me odiaría por lo mala que había sido. Me abracé a él casi con desesperación, ignorando el dolor que me produjo el gesto, y lloré con más fuerza. Yoh se separó ligeramente de mí y sacó de su bolsillo mi rosario azul, que aún tenía restos de hollín, y me lo colocó suavemente en el cuello.
"Pasé mucho miedo… Pensé que te había perdido. No debiste hacerlo, Anna… ¡No debiste!"
"Lo siento tanto…"
Volvió a abrazarme con fuerza y comenzó a llorar conmigo con ansiedad, con miedo, y lo abracé con más fuerza. Y, en ese momento, los abuelos de Yoh aparecieron por la puerta de la habitación. Nos separamos lentamente.
"Señora Kino…"- murmuré sin ser capaz de mirarla, mi vergüenza no me lo permitía.
"Conocemos todo lo ocurrido, Anna."- dijo la mujer.
Sentí que mi rostro tomaba tonalidades blancas, mis pupilas se contrajeron. La palabra "deshonra" me taladró la cabeza, pero fue rápidamente sustituida por "desprecio" y "odio". Sin embargo, la anciana se acercó a mí y me abrazó.
"No tengas miedo, no te culpo."
Las palabras de la fría anciana eran cálidas y sinceras, y me aferré a ella, llorando de nuevo. Aquellas palabras fueron un bálsamo para mí. El señor Yohmei sacó a Yoh de la habitación, pues debían dejarnos a solas para hablar.
"Aunque no te culpe, debes resolver este entuerto, Anna, y debes hacerlo cuanto antes. Hao es muy peligroso, y debes elegir."
"Lo sé… Ya sé cuál es mi elección."
La mujer sonrió tristemente y asintió tras escuchar mis intenciones.
"Supongo que no puedo detenerte…"
"No tengo otra opción…"
"¿Qué vas a hacer con Tamao, abuelo?"
El señor Yohmei guardó silencio unos instantes, asombrado por la inusual frialdad de las palabras de Yoh. Aunque para sus adentros no lo admitiese, no soportaba la idea de volver a casa y verla allí.
"La llevaremos a Izumo de regreso. Una vez allí se le aumentará el entrenamiento, y se le prohibirá volveros a ver a ti o a Anna en una larga temporada. Además, Conchi y Ponchi tienen gran parte de culpa. No te preocupes por eso ahora."
"Todo ha pasado por mi culpa, abuelo…"
"Te equivocas. Quien ha tenido la culpa de esto es Hao, no te reproches a ti mismo acciones que no has cometido. Anna hizo todo aquello por salvarte, tú no tienes culpa de nada, Yoh."
"Pero podía haberlo evitado si hubiese estado más atento…"
"No te atormentes más, no tiene sentido. No se puede dar marcha atrás en el tiempo."
Yoh se quedó en silencio un largo rato. De pronto un gran estallido de energía se concentró en la habitación en la que se encontraban Anna y Kino, y el hospital se inundó de una esencia inconfundible: Hao estaba allí. Abuelo y nieto corrieron hacia allá, pero cuando llegaron a la puerta abierta, no pudieron pasar, habían establecido un campo de fuerza muy poderoso. Lo único que alcanzaron a ver fue que Anna y Hao se encontraban abrazados en el centro de un entramado de cuentas azules antes de que un estallido de luz blanca llenase por completo la habitación.
"Supongo que no puedo detenerte…"- intuyó la anciana.
"No tengo otra opción…"
"Anna, está en juego tu vida."
"No, está en juego la de Yoh."- dijo Anna con firmeza, mientras sostenía fuertemente entre sus manos el rosario. Se lo quitó del cuello y se lo puso en las manos a la señora Kino, murmurando- "Lo siento, Yoh…"
La itako adulta utilizó sus técnicas de curación para sanar las heridas de Anna, y pronto estuvo totalmente recuperada. Su debilidad se había desvanecido, su cuerpo había recuperado su vitalidad y fuerza y el fuego de su interior la impulsaba a continuar adelante con su propósito. La señora Kino se fue y, en cuanto se perdió su esencia, la rubia invocó a Hao, que llegó como siempre, entre llamas y con su perenne sonrisa que tanta repulsa provocaba en Anna.
"¿Y bien¿Ya has decidido?"- preguntó él al aparecer, a modo de saludo.
"Sí, ya he decidido"- respondió Anna, poniéndose en pie y avanzando hacia él lentamente.
"¿Qué has decidido?"
"Yoh debe morir a manos del destino, ni en tus manos ni en las mías."
"¿Significa eso que te niegas a elegir?"
"No, he tomado una decisión."
Anna abrazó suavemente a Hao, quien por unos instantes quedó paralizado sin saber qué hacer. Anna estrechó más su abrazo, y Hao reaccionó deslizando sus brazos alrededor de su cintura. En ese momento, Hao se dio cuenta del embuste. Cientos de cuentas azules comenzaron a aparecer, rodeándolos por todas partes, absorbiendo su esencia poco a poco, una a una, desde hacía un rato, mientras Anna anulaba su poder murmurando una oración al abrazarlo, sellando sus movimientos con sus brazos embrujados, concentrando toda su energía en ello.
Las cuentas comenzaron a brillar poco a poco, a medida que la esencia de Hao Asakura las iba impregnando, mientras la señora Kino, que no se había ido, sino escondido y ocultado su esencia, hacía unos sellos con sus manos.
"¿Qué está pasando?"- preguntó Hao con un deje de desesperación. Esta vez, Anna sonrió cínicamente.
"He decidido que el que debe morir hoy eres tú, Hao, aunque para ello deba empeñar mi vida. ¡Tu alma va a ser absorbida para siempre!"
Anna sintió que Yoh y el señor Yohmei habían llegado a la puerta de la habitación, pero antes de que Hao llegase había creado un campo de fuerza para impedir su intervención. No iba a consentir que se viese implicado ni que fuese herido por nada. Kino comenzó a invocar a los antepasados de la familia Asakura, mientras Anna invocaba a los de la suya.
"Yoh…"- pensó Anna, haciendo acopio de las fuerzas que le quedaban para poner fin a la existencia de Hao- "Te quiero…"
Y entonces, una blanca luz cegadora inundó la habitación cuando las cuentas del rosario y los antepasados de dos familias arrastraron el alma de Hao hacia la infinita nada.
Mientras la luz se iba haciendo cada vez más tenue, el campo de fuerza, la esencia de Hao y la de Anna desaparecieron. Cuando finalmente todo recuperó la normalidad, las cuentas cayeron al suelo y se hicieron mil pedazos, destruyendo toda posibilidad de recuperar el alma de Hao. La señora Kino cayó al suelo de rodillas, debilitada al haber usado toda su energía, y junto a la cama yacían los cuerpos de Anna y de Hao. Este último comenzó a evaporarse ante la mirada incrédula y nerviosa de Yoh. Corrió hacia Anna y la tomó entre sus brazos. Su cuerpo se dejaba caer como una muñeca, inerte y frío.
"¡Anna¡Anna¡Despierta!"- chillaba Yoh, desesperado mientras miraba el rostro pálido de su prometida.
"Está muerta…"- murmuró la señora Kino, que estaba siendo atendida por el señor Yohmei. Yoh dejó de moverse, mirándola con las pupilas contraídas y con un sudor frío, esperando que su abuela le dijese que todo aquello era mentira, que era sólo una pesadilla de la que iba a despertar.
"Hao en realidad sólo era un alma, por eso su cuerpo se evapora. Por fin Hao Asakura ha sido derrotado para siempre"- comentó el señor Yohmei, con un deje triste- "Pero el precio ha sido muy alto…"
Yoh, por su parte, no escuchaba nada, sólo fijaba su mirada en su prometida, la persona que más amaba en el mundo, cómo parecía mortalmente dormida en su regazo. La abrazó mientras dos lágrimas se deslizaban por sus mejillas, conteniendo los sollozos.
"Despierta, Annita… Si despiertas te haré una rica cena… Entrenaré más… Haré lo que me pidas, pero despierta… Por favor Anna, no me hagas esto… ¡No me dejes solo, Anna!"
Pero ella no reaccionó.
…Continuará…
Notas de Annie-chan: Bueno, tras más de un año sin actualizar, por fin me decido a hacerlo. La inspiración se fue, y hoy me centré y me puse a escribir, así que si no está muy bien, perdónenme, pero me obligué a escribir y al salir obligado, pues no sé cómo quedó. Por otra parte, hace mucho que no subo nada en por lo que si ven que faltan signos ortográficos, comillas, guiones o cosas así, es cosa de la página porque yo lo corrijo todo y soy muy meticulosa con las faltas de ortografía! xD
Muchas gracias, de corazón, a la gente que me dejó review y a la que estuvo esperando la continuación. Gomen nasai por la demora, no tengo perdón ni excusa!
Anna15 (Ne, no continué pronto, gomen!), Xris (de veras te gusta? Perdón por el retraso, Annie mala!), Hikari Asakura (gracias!), anna la sacerdotiza (la verdad es que tienes razón, Yoh no tiene culpa de nada, pero él se la echa. Pobrecito… Gracias!), Rally (me alegro de que te gustase! Gracias a ti por leer y dejar review!), star sideris nox (muchas gracias, y soy española, Annie es nombre de chica P), hao-kun (muchas gracias!), amytk! (en serio sigues el fic? Muchas gracias!), Annita Kyoyama (gracias a ti y a tu hermana!), annika-asakura (si tienes dudas, consultamelas en un review o mandame un mail a y te respondere encantada! Gracias!), Naruki Sakurazuka (No me digas mala, nee-chan, que me traumas! Gracias!), keiko-sk (muchas gracias! Er.. no recuerdo si te agregue… hace tanto time… sorry), paloma asakura (muchas gracias… er… tomare en cuenta la amenaza! ), andrea-k-chan (en serio crees eso? Muchas gracias!), Indhira Morillo (al fin lo hice!), Ladydevimon (muchas gracias por la opinión, y tranquila que anna no va a tener ese bebe), Melanie Riddle (muchas gracias!), lacuskline29 (muchas gracias!) y naomi (muchas gracias!)
En fin, ya por hoy lo dejo, voy a obligarme a continuar "Deseo a una Estrella"! Nos vemos en el próximo capítulo de "Miradas Acusadoras" que, por cierto, me da la impresión de que será el último! Matta ne!
