¡Hola ICHIRUKISTAS! Hoy vengo con una nueva carga de esta parejita (:, lamento la demora en verdad, casi me sentí en la gloria cuando vi que les agrado esta historia fue un momento memorable de felicidad .DDD

También les pido una ENORME disculpa por los errores ortográficos y demás que tuvo el primer capítulo pero según yo acomode todo bien pero no se que hizo la pagina que los pensamientos los pego todos al igual que los cambios de escena, casi me muero y me da un shock porque cuando hago algo me gusta hacerlo bien (: así que tenga piedad de mi y no me acribillen XD

Agradezco su paciencia en esta historia porque las cosas iran lentas entre Rukia e Ichigo.

Este fic surgió de la canción Here with me de Dido, de ahí me llego la idea, escúchenla esta buena la canción y pronto entenderán porque el nombre a esta historia.

Bueno ya no molesto más y los dejo leer.

Disclaimer:Todos los personajes pertenecen al mangaka KuboTite, yo solo los adapto a una historia ficticia sin ningún fin lucrativo.

Letras en cursiva son "Pensamientos"de los personajes

Capítulo II

Solo el comienzo

Rukia se dirigía temblorosa hacia Renji, el improvisto con ese tipo la había dejado en ascuas. Por un pequeño lapso se sintió desarmada, "pero que bobadas estoy pensado, es más claro que el agua, el tipo es un pesado de lo peor" se convenció mentalmente y se sintió más tranquila, pues pensó que ya no se cruzaría jamás con la zanahoria viviente, lo mejor sería olvidarlo.

Pero si supiera cuan equivocada estaba, mientras en un lugar cerca de ahí, unos ojos pardos eran testigo de cada acción de ella, que la estudiaba cuidadosamente y no con buenos fines.

– ¡Rukia!–. Gritó Renji de alegría al ver a la menuda mujer. La aludida sonrió cuando el pelirrojo abrió los brazos para recibirla, pero se quedo boquiabierta al ver que éste tenía una enorme contusión que abarcaba toda su nariz.

– Pero Renji, ¡por Kami! tu nariz, te la han partido–. Intento llevar su delicada mano al hematoma.

– ¡Auch!– se quejó –Duele, solo ve de lejos ¿quieres? Fue todo un caos para que la enfermera me pusiera este parche–. Espetó indicando el lugar amoratado.

– Vaya niña te has vuelto, unos días fuera y te encuentro así, fue ese imbécil ¿cierto?– cuestiono Rukia cruzándose de brazos e iniciando un golpeteo impaciente con su pie derecho en el suelo.

– Bueno veras, me tomo desprevenido aunque yo también le di uno bueno– ajustó con una blanca sonrisa.

–Ese infeliz ¡se va a enterar!, dime quien es, le enseñare a respetar– emitió girando la cabeza hacia ambos lados para buscar al culpable entre la gente.

Renji llevo sus manos al rostro de ella para tomarlo suavemente. –Mírame– haciendo que la Kuchiki centrara sus grandes orbes violáceos en los oscuros de él – Estoy perfectamente bien, con tu llegada hasta se me olvido que dolía– confesó apacible.

Rukia torció sus labios nerviosa mirando hacia otro lado, no quería que la viera ruborizarse. Así que decidió cambiar de tema.

– Sabes a que he venido, ¿Verdad?.

–A verme, no es ¿así?– pronunció petulante.

– No te la creas tanto– deliberó incómoda – quiero darte una noticia.

– Pero que esperas, es algo malo– objetó visiblemente angustiado.

– No exactamente, pero lo que sí sé, es que Ni sama me concedió el permiso para ingresar mañana al Instituto Karakura– Rukia hizo un mohín con los labios mientras prestaba atención a la expresión del pelirrojo.

Renji no daba crédito a lo que oía, sin pensarlo dos veces abarco a la Kuchiki con sus dos brazos y la apretó fuertemente hacia si para dar giros con ella, la chica era tan menuda que ni siquiera se esforzó al levantarla, se sentía el hombre más afortunado en la tierra, por fin el universo estaba de su lado.

– ¡Por dios Rukia!, es lo mejor que me has dicho– estalló de felicidad contenida.

– Sí, sí, ahora si puedes bajarme te lo puedo contar todo con lujo de detalles, o prefieres partirme a la mitad– le pidió risueña.

Renji la bajo inmediatamente ofreciéndole una disculpa apenado, rascándose la cabeza.

– No sabes el trabajo que me costo que Ni sama aceptara, aún no le agrada mucho la idea del todo pero me puso por condición que siguiera con excelentes notas así no habría problema con mi estancia en este lugar- explico pensante.

-¡No se diga más!, al cabo ya eres lista, que salón te ha signado, espero y sea el mío.- pregunto entusiasmado.

Rukia se quedo pensativa tratando de recordar cual le habían dicho en la oficina del director.

– Creo que es el 15– resolvió – ¿En cuál estás tú?– la pequeña Kuchiki no obtuvo respuesta, pues la expresión de Renji se desencajo– Pero ¿qué te pasa? ¿Dije algo malo?– atavió velozmente.

– No es eso, es solo que– pausó notablemente sombrío– en ese salón esta ese idiota de allá– Renji señalo con su dedo a un grupo de personas, para enfocar a un hombre con gesto arrogante y cabello naranja.

–El es… Kurosaki Ichigo.

Rukia viro hacia el lugar que el pelirrojo le indicó y abrió desmesuradamente los ojos, entonces el tiempo se detuvo para enfocarlo a él, caminaba con el ceño fruncido junto a las otras persona que había visto, y a su mente abordo la loca idea de que estar con él sería su "desgracia", se sintió lívida sin saber muy bien el porqué.

Renji observo que el gesto de Rukia cambiaba radicalmente, como si le hubiese dado la peor noticia de su vida, aunque realmente lo era, éste lo ignoraba, entonces no entendió la reacción de ella, pues ni siquiera albergaba en su cabeza que esos dos ya se "conocían", ni de qué manera.

– ¿Te sientes bien Rukia?– dijo con preocupación.

– Si… de repente me dieron náuseas– contesto ácida, pues el tan solo pensar que compartiría clase con la naranja, no le agrado en lo absoluto, sí, en lo absoluto.

– Entonces me ayudaras o seguirás peor que un cura sermoneándome – Ichigo metía las manos en los bolsillos de su pantalón, mientras observaba la expresión agónica de Ishida.

-Debería echarte agua bendita, quizás se te quite lo estúpido.- insinuó resuelto. El caucásico estaba cansado ante la obstinación del ambarino.

Los ojos de Ichigo brillaban con diversión, llevaba fastidiando a Ishida con la misma cantaleta desde el encontronazo con Kuchiki Rukia, ahora partían a sus respectivas casas.

– Pretendes que me ponga a llorar con eso, ¡oh ya sé!– articuló llevándose ambas manos a su boca fingiendo una mueca de asombro.

– Me darás una charla amena sobre la injuria– destilo con ponzoña.

Ishida no aguanto más y explotó.

– ¡Por Dios santo Kurosaki, no sé como pretendes llevarte a la cama a Kuchiki con la sarta de estupideces que te avientas!– replicó con los ojos desorbitados del enojo.

El ambarino lo miro atónito, era muy raro ver a Ishida perder los estribos. – Pero chaval, jamás imagine escucharte hablar como un hombre – le dijo esto para empezar a reírse y darle una buena palmada en el hombro.

Ishida solo puso los ojos en blanco, después se dio cuenta de su falta al expresarse así, e inmediatamente se ruborizo.

– No debí dirigirme así a Kuchiki san, pero en verdad no tienes remedio– reclamo subiéndose los lentes arrepentido.

– Y ya que me había emocionado, por un momento sonaste como hombre– terció desilusionado.

– Además no planeo llegar a tanto con ella– le dijo arrugando la nariz –Solo es una pequeña lección para Abarai, que peor que traerla loca por mí.

Ishida se llevo la palma de su mano hacia su frente para frotársela irritado – Aunque te ofreciera mi ayuda brindándote información sobre lo que sé, no tienes oportunidad con ella Kurosaki, está fuera de tu alcance.

El ambarino bufó molesto – No creo que sea tan difícil, ¡por kami!, anda con el bobalicón –sacudió los hombros con asco de tan solo imaginárselo.

– Mira Kurosaki, no es tan simple, para empezar como harás para que se fije en ti, con la primera impresión que le diste no creo que le hayan quedado ganas de verte.

– Tengo mis encantos– expuso encogiéndose los hombros – Por favor tú crees que no caerá, en menos de un santiamén la traeré a mis pies.

Ishida se rasco el entrecejo hastiado, de verdad que el ambarino tenía el ego inflamado. Volteo a ver a su alrededor y se dio cuenta que ya habían llegado a la casa de Ichigo.

– Espero que no se inviertan los papeles, te veo mañana en el Instituto– siguió caminando dejando atrás al pelinaranja, pero se paró en seco volteando su rostro por encima del hombro.

– Sabes Kurosaki, de buena manera deberías terminar con esto antes de que sea demasiado tarde–aconsejó.

Ichigo ladeo la cabeza sin comprender del todo las palabras del caucásico, a él en que le podía afectar la pequeña jugarreta con la menuda mujer

– ¿Entonces cuento contigo?– insistió.

Ishida resoplo vencido, de verdad que tenía la cabeza dura –No quiero ser cómplice de tu caída, Adiós Ichigo– retomo su camino sin voltearlo a ver y alzando la mano en son de despedida.

El ambarino esbozó una sonrisa, de todos modos no necesitaba instrucciones para conquistar a Kuchiki Rukia, total era igual que todas. Mañana seria un día largo. Con esto subió las escaleras del pórtico y se adentro a su Hogar.

Rukia se había despertado temprano especialmente esa mañana, sentía un nudo en el estómago del nerviosismo, su primer día de escuela como debería de ser, no estudiando en casa.

Se vistió con el uniforme escolar y se miro en el espejo de la cómoda. Al parecer tenía un lío con su cabello de nueva cuenta, trato de alisarlo y peinarlo pero sus intentos fueron en vano."Estúpido cabello, ¿es qué no podía ser normal?" se rebatió mentalmente, se paso las manos por la falda para alisarla, y decidió que ya estaba lista.

Bajo rápidamente las escaleras y fue directamente a la cocina. Sabía de antemano que Kumiko, la encargada de la cocina que llevaba años trabajando para ellos, no la dejaría levantarse de la mesa hasta que se terminara el último bocado. Y Rukia no tenía tiempo para eso. Rebusco un pedazo de pan al cual le unto un poco de crema mientras bebía un zumo de naranja con los codos apoyados en la barra.

– Señorita Kuchiki sama, pero si el desayuno ya está listo.

Rukia dejo de masticar para voltear a ver a la susodicha, era una mujer bajita y rechoncha que mantenía siempre las mejillas alborozadas.

– Lo siento Kumiko, pero quiero llegar antes, no conozco las instalaciones y Renji no estará disponible para ayudarme, tiene práctica– repuso terminando de deglutir con dificultad para llevarse otro pedazo a la boca.

– Pero Señorita Kuchiki sama, está usted en los huesos, que va a pensar el joven Abarai al verla así–afirmó la mujer mirándola con sus pequeños ojos llenos de preocupación.

Rukia se atraganto tosiendo violentamente al escuchar tal comentario. Se llevo una mano al pecho para inspirar hondo. Volteo a verla con los ojos llorosos por la incipiente asfixia.

– ¿Qué quieres decir con lo que va a pensar Renji de mí?–inquirió acalorada.

La mujercita sonrió haciendo que sus mejillas se elevaran y sus ojos casi se cerraran, si eso era posible.

– Me refiero a que al joven Abarai no le gustara verla tan flaca, sino no va a tener de donde agarr...– pero no termino de decir su frase ya que por supuesto Rukia se lo había impedido.

– ¡Kumiko por favor!–ladró Rukia exasperada a punto de darle un colapso. Dios. La sola idea de que tuviera algo con su mejor amigo le resulto lo más inverosímil del mundo, si era cierto que tenía sentimientos encontrados, pero era por las atenciones y cuidados que dedicaba el pelirrojo a su persona, en resumen, era especial pero no sabía definirlo de que manera.

– Renji es solo un buen amigo y le quiero como tal– aclaro con más calma.

Kumiko se acerco a Rukia, colocando sus manos en cada mejilla de ella juntándolas entre sí. La mujer le sonrió complacida.

– Oh señorita Kuchiki Sama, si viera la cara que pone el joven Abarai cuando la ve, cualquier muchacho mataría por estar con usted.

Para esto ya la había soltado y Rukia la miraba sin entender.

-¿Y cómo me ve Renji?- terció confusa pues nunca vio indicios de que el pelirrojo la mirara diferente a otras personas.

-La mira así- Kumiko se le acerco lo suficiente para poner cara de cordero a medio morir.

Rukia se echo a reír levemente –Claro que no me ve así, te confundes, es mi mejor amigo, solo se preocupa por mi bienestar.

– ¡Pamplinas!, antes en mis tiempos los noviazgos eran formales, había Amor puro blah blah…- Fue lo que Rukia llego asimilar de los parloteos de la mujer pues ya no la escuchaba más, porque su mente viajo muy lejos de ahí, razonando el significado de cuya palabra desconocía. "Amor… que era el amor en sí".

Inconscientemente levanto su muñeca para observar la hora de su reloj, le quedaba buen tiempo, pero prefirió despedirse de una vez, dejando a Kumiko sin poder protestar.

– Te lo compensaré, nos vemos más tarde– Rukia salió despedida del lugar a toda prisa, recogió sus cosas en la sala de recibir, y se dirigió hacia fuera, se encontró con que Alfred ya la esperaba fuera del auto para abrirle la puerta. Le dio los buenos días y se encaminaron hacia el Instituto.

Rukia veía por la ventada del auto sin poner mucha atención, "Amor",aglomero su mente de nueva cuenta, era cierto que lo leyó en algunos mangas, que lo vio en películas y lo que infirió sobre todo eso. Es que era un sentimiento mutuo, donde se compartían un sin número de cosas intimas y no solo por el deseo pasional, sino de defender con uñas y dientes a aquella persona especial anteponiéndola a su bienestar propio y lo curioso era, que, nunca recibió ninguna de esas cosas.

Los Kuchiki no estaban acostumbrados a recibir o dar muestras de afecto. Su orgullo y prestigio era lo único que bastaba en esa familia. Y Rukia sabía cargar con ese nombre, una carga pesada, pero gracias a Byakuya tenía uno.

Sin darse cuenta del paso del tiempo, llegaron al Instituto. El auto arribó y salió de su ensoñación.

Alfred atendió a la portezuela del carro para que Rukia bajara.

– Le deseo buena suerte en su primer día, señorita Kuchiki sama.

Rukia observo el lugar como si lo viera por primera vez. Se sintió feliz. Hacía un día precioso, un templado mes de Septiembre avecinando el otoño.

– Será pan comido Alfred, ya verás-. Le esbozó una sonrisa al chofer y se adentro al recinto, saco un papelito de su bolso, lo observo y releyó varias veces pero no le entiendo ni pío.

Rukia suspiró, "Me guiare por mi intuición, que tan difícil puede ser" con una actitud tan positivista que nunca creyó tener arranco entonces para la derecha de un pasillo…

…10 minutos después, bastaron para que se rindiera.

Estaba perdida y lo peor es que estaba dando vueltas como idiota.

"Yo y mi bocaza"pensó con frustración – Si Alfred, será más que pan comido– imito el tono de voz anterior pero esta vez con sarcasmo.

–Yo y mi estúpido sentido de la orientación, seguro me llevaría un premio– ironizo al aire alzando las cejas con ajuste a la decrepitud de sus comentarios, pues no había nadie que se los aplaudiera, el pasillo se encontraba totalmente desierto "¿Es qué han desaparecido todos?".

Metió la mano en su bolso buscando el croquis, pero al parecer encontraba todo menos el estúpido papel.

Cuando por fin apareció. Lo observo detenidamente. Mostraba varias líneas conectoras hacia la tercera planta. Supuso que eran las escaleras, pues había otras líneas rojas pero estas eran más largas y pensó que por lógica común serian los pasillos. Camino de largo y se encontró con las benditas escaleras.

No había dado el primer paso para subir cuando escucho que alguien se quejaba. Asomo la cabeza para encontrarse con una mujer de grandes protuberancias y peligrosas curvas, el rostro de ella le resultaba familiar.

La chica tenía el rostro congestionado del esfuerzo, arrastraba un costal con bastantes pelotas. Pero ella no le había visto, estaba bastante ocupada en su tarea.

Rukia iba a seguirse de paso pero se detuvo, el remordimiento le peso no podía dejarla ahí a su suerte a que sufriera un dislocamiento en la espalda.

La chica ahora había tomado una nueva posición para seguir arrastrando, sus brazos estaban flexionados con sus manos arriba de la altura de su hombro sujetando las cuerdas del costal. Trataba de dar grandes zancadas pero no dieron éxito.

Sin pensarlo dos veces Rukia se acerco a ella y agarro otras cuerdas sueltas, el peso del montón de pelotas se aligero.

La mujer sintió que alguien jalaba con bastante fuerza. Giro confundida para encontrarse con la chica menuda del otro día. "Pero sí es la novia de Abarai Kun, Kuchiki Rukia"se afirmó a si misma suficientemente extrañada.

– ¡Muchas gracias¡– voceo aliviada con las mejillas aun coloradas por el esfuerzo.

La chica la observo con gesto curioso, Rukia se incomodo y pensó si tenía algún bicho en la cara que hiciera que la viese de esa forma.

– Tú eres Kuchiki san- asevero más que preguntar, llevándose ambas manos a su boca asombrada. Rukia la miro con los ojos muy abiertos.

– ¿Ah?- profirió sin darse cuenta, fue lo primero que se le vino a la mente.

Entonces antes de que Rukia pudiera decirle "Sí", la mujer se le lanzo a los brazos. Para esto Rukia ya había tendido una mano como presentación pero se quedo al aire. La chica la estaba abrazando. Rukia se quedo estupefacta por el gesto.

– Orihime Inoue, ¡Kuchiki san!– dijo llevándose una mano detrás de su larga cabellera – Lamento si te asusté, eso por haberme ayudado, espero que no te haya molestado– a sinceró tímida.

– Par..a nada, Inoue, ¿pero cómo es que me conoces?– murmuro mas para sí misma que para la castaña, pero esta la alcanzo a oír y sabia que ya era bastante extraño que le abrazara sin si quiera conocerse.

– Es que… Bueno tu eres la chica que choco el otro día contra Kurosaki Kun, se tu nombre porque Asano san nos lo ha dicho– explico con increíble afabilidad.

"¿Kurosaki qué?"Por un momento la observo sin entender una palabra, pero cuando la castaña repuso el pequeño incidente que había tenido aquel día, azotó el recuerdo en su mente, como el efecto de una ola sumergiéndola hondo, ahora lo recordaba todo, el encuentro con la zanahoria y la voz de Renji diciéndole "El es Kurosaki Ichigo",lo había olvidado por completo. Era por eso que ella le resultaba tan familiar.

Orihime le miro con un aire dulzón, ella era bastante perceptiva hasta en los más pequeños detalles y no le paso desapercibido que cuando menciono a Ichigo en las narices de Rukia esta se había quedado congelada.

-Oh ya lo recuerdo- respondió con voz ominosa –Sabes Inoue– pauso– Estoy perdida, me han transferido a penas hoy, y no conozco el lugar no sé si podrías decirme en dónde queda el salón número 15- preguntó volteando a ver el papelito arrugado que tenia por "croquis".

Para esto Orihime se había llevado otra vez las manos al rostro emocionada, Rukia no hallaba el acertijo en su pregunta, ó ¿es que había que ponerse feliz por decir que iba en el salón número 15?.

–Kuchiki san, estas en mi salón, somos compañeras de clase– respondió visiblemente contenta por la "coincidencia" porque si en algo no creía Rukia era en ello. – Podemos ir juntas, la primera hora toca Deportes es por eso que llevo esto– índico al costal que volvía a jalar con vehemencia, no sin antes Rukia sumarse a la misma acción.

–¡Deportes¡– exclamó con fuerza, no sin antes llevarse una buena mirada de incredulidad por parte de la castaña manteniendo las cuerdas sujetas aun, como si fuese lo más raro del mundo, Rukia se dio cuenta y se sintió lerda.

– Digo es que no me he traído ropa para la ocasión, no sabía que tocaba el día de hoy– carraspeo aclarándose la garganta.

Orihime soltó una risita – No te preocupes Kuchiki san, yo puedo prestarte un cambio limpio.

-Que amable de tu parte Inoue- Rukia se sintió agradecida por la hospitalidad de la castaña, pero se preocupo, la ropa de ella le quedaría ¡grandísima! no tenía tan desarrollados sus atributos como los de Orihime, pero era mejor que nada.

Se encaminaron mientras Orihime le hablaba de sus extraños gustos culinarios.

Rukia pensó si no era la mujer más peculiar que había conocido en su vida.

– ¡Orihime!, es que al fin te encuentro, empezaba a preocuparme– Esa fue la voz de Tatsuki que se hizo resonar a lo lejos, estaba en el dintel de la puerta de los vestidores.

Se acerco a paso decidido pero no se había percatado de la presencia de Rukia.

–Tatsuki Chan, lo siento no podía yo sola con las pelotas pero gracias a Kuchiki san he llegado a tiempo– profirió con apuro, pues aun cargaba el costal.

Tatsuki la observo con severidad –Te he dicho que yo iba, pero es que eres tan cabezota– la chica de cabello corto volteo a ver a la acompañante que hasta ese momento había ignorado, Rukia estaba seria dándose cuenta de que Tatsuki levantaba una ceja al verla, como estudiándola.

– Tatsuki Chan ella es Kuchiki san, la chica del otro día la recuerdas – pronuncio Orihime animosa, Tatsuki se acerco observando cuidadosamente a Rukia, esta tuvo que echar su cabeza para atrás por la cercanía.

– ¿Pero si tu eres la princesa verdad?– comento con un deje en la voz.

Rukia por su parte no entendió el comentario "¿A qué viene eso?"– ¿Princesa?– la contemplo con expectación.

Tatsuki soltó una carcajada al ver la cara de desconcierto de la menuda mujer dándole un buen palmazo en el hombro en son de confianza y ésta solo le sonrió o al menos eso trató. –Soy Tatsuki Arisawa. Tú eres de las nuestras ¿verdad?, no de esas tías que andan ahí revoloteando sintiéndose la gran ostia.

–¿Em supongo que no?.

Nuevamente Tatsuki se echo a reír por la sagacidad de Rukia.

– ¡Pues me parece estupendo! Ya tenemos defensa central Orihime– manifestó a la castaña que hasta ahora se había encontrado expectante a la charla.

Rukia palideció de la impresión, en qué momento había aceptado que decidieran por ella– ¡¿Qué voy hacer qué?– pregunto despavorida.

–Pues como que ¿qué? Mujer, ¡jugar Football!, le patearemos el pomposo culo a esas arpías– protesto hirviente.

– Así que prepárate porque tu se lo patearas a una en especial que tengo en mente, hoy es el "día de aniquilar brujas" – sonrió con perversidad.

– ¿Y qué tengo que hacer exactamente?– Interpelo con horror.

–Ya te diré cuando estemos en la cancha– dicho esto le guiño un ojo con complicidad.

Rukia le lanzo una mirada de auxilio a la castaña mas esta se la devolvió pero de misericordia, porque conocía bien a su amiga, y cuando Tatsuki se proponía algo no había poder divino que le sacara de ahí.

Entonces la pequeña Kuchiki se pregunto si todo aquello era normal o en teoría así eran los días de escuela, pero se fue por una tercera opción que no le gusto para nada y pensó que el karma le estaba dando un inmenso castigo, y se imagino que solo esa pequeña parte, sería tan solo el comienzo, sí, solo el comienzo...

Y exactamente se dio cuenta de que esa no era una escuela normal y que existía la justicia divina, estaba ahí entonces a la mitad de la cancha corriendo como loca tras un balón, con el cabello hecho un desastre, y con la ropa de Orihime, que le quedaba holgadísima, ¡qué va!, parecía que se había puesto una sabana encima y le llegaba por arriba de los muslos ocultándole casi los pantaloncillos, y que alguna retorcida mente pensaría que no los llevaba. Por lo menos los zapatos de Tatsuki no le habían quedado tan mal, si eso era un "consuelo".

Pero este no duro mucho porque en las gradas había unos tipos buenísimos que la observaban y no supo que deseo más en ese momento si desaparecer o ir a patearle el trasero a Renji por haberla convencido de entrar a esa escuela.

Lo peor de todo es que además de los tipos que gritoneaban desde las gradas, había uno en especial con una mata naranja.

Kurosaki Ichigo acechaba cada uno de sus movimientos. Entonces Rukia se sintió desfallecer y pensó que no aguantaría, pero como si una luz del cielo la hubiera iluminado, recordó la persona que era, volvió el apellido Kuchiki a su mente y sintió que le hervía la sangre, no dejaría que un bribón se aprovechara de su humillante situación, le demostraría de que estaba hecha. No por algo era Kuchiki Rukia.

….

Ichigo se encontraba postrado en las gradas, había sido un día agotador. De pronto escucho una voz conocida que lo saco de su "reposo".

Molesto volteo a ver a Grimmjow que barboteaba sobre alguien que parecía llamar demasiado la atención de los hombres. Y la curiosidad mato al gato.

Pues frente a sus narices se encontraba Kuchiki Rukia.

–¡Joder! Esa tía si que tiene buenas piernas– bramó Grimmjow desde lejos siendo acompañado por otros hombres que farfullaban junto a él.

–Pero miren si es la hermosa Kuchiki San– grito un extasiado Keigo que la miraba boquiabierto–Esta vez no perderé mi oportunidad, iré tras ella– se levanto de golpe para bajar las gradas con desesperación, pero no avanzo mucho pues Ichigo se había encargado de meterle el pie, haciendo que el castaño se fuera rodando por todas las gradas quedando semi consciente.

Ishida lo miraba divertido, sabía que Ichigo era un Idiota cuando sentía que algo era de su exclusiva propiedad y que los comentarios de Grimmjow y Asano le habían enfurruñado de sobre manera.

–Me gustaría ver que hay debajo de ese camisón–barboteó Grimmjow lascivamente mientras se llevaba una buena risotada por parte de sus secuaces.

–¡Te puedes callar de una jodida vez!–. Basto para que Grimmjow cerrará la boca y lo volteara a ver con aire furibundo, y también para que todos los que estaban en las gradas centraran su atención en el ambarino.

Se hizo el silencio.

–Por que debería de hacerle caso a una mierda ¿cómo tú?–. Objeto mostrando una mueca de desdén.

–Es que no le interesas.

En sus adentros Ichigo pensó que Grimmjow se le iría encima para molerlo a golpes, pero para su sorpresa este solo le esbozo una sonrisa cínica.

–Lo dices como sí nadie fuera lo suficientemente bueno para ti–escupió áspero.

–Es que nadie lo es–. Ichigo mostro sus dientes blancos con arrogancia, llevándose una mirada hosca de los ojos azules de Grimmjow, tenia bien planteado que si no se le iba a golpes era por la misma razón que él, estaba advertido. El carácter impulsivo y violento de Grimmjow lo hacían una persona difícil de controlar, si seguía ahí era simplemente porque conservaba excelentes aptitudes atléticas.

–Quiero verte hacerlo Kurosaki Ichigo– Llamo con desprecio sonriéndole cruelmente.

Ni lento ni dudoso Ichigo viro en dirección hacia Rukia poniendo atención en lo que hacía, la menuda mujer iba con tal velocidad para quitarle el balón a una chica que la embistió tan fuerte derrumbándola y pateando la pelota violentamente hacia Tatsuki.

Todos profirieron un gesto de dolor y compasión por la víctima de Rukia.

Ichigo la miro con desagrado, era sencillamente una mujer grotesca.

–Kurosaki no metas a Kuchiki san en tus embrollos para demostrar tu poca madurez.

Esa fue la voz de Ishida regañándole por las intenciones que se formaban en la cara del ambarino.

–Ichigo esto no está bien– dijo Chad seriamente que observaba junto con Mizuiro la escena.

–Estén tranquilos, solo seré educado y me iré a presentar– dicho esto se relamió los labios con picardía y nadie se atrevió a decir otra palabra. Ishida solo lo meneaba la cabeza en negativa y desespero mientras Chad y Mizuiro se lanzaron miradas furtivas.

Termino el tempestuoso partido para Rukia, habían sido los minutos más largos de toda su existencia. Se enlisto para recoger su bolso que estaba en una banca y limpiarse un poco la cara, su primer día y estaba hecha un caos.

Agarro la toalla que cargaba y se la paso con vehemencia en la cara para cuando se la quito de encima. Se encontró con que unos ojos pardos y una fragancia varonil estaban plantados a unos pasos de ella.

De pronto sintió mucho frío y no por el clima.

Trago saliva fuertemente, decidió tomar un sorbo de agua para aligerar el temblor que sentía en las manos. No perdería ante la zanahoria viviente.

Así que decidió actuar con absoluta indiferencia a su presencia.

–¡Que hay! Te he visto jugar– le dijo Ichigo, a Rukia le pareció que se portaba extraño como si casi fuese amable.

Pero Rukia le ignoro olímpicamente lanzándole una mirada antipática.

Ichigo se impaciento,"Pero que mujer más difícil"pensó, aun así insistió.

–Veo que eres nueva… El otro día fui un poco grosero contigo, lo lamento.

–¿Te conozco?– fingió Rukia con desagrado.

Ichigo abrió mucho los ojos, "Como ha podido olvidarme, ¡Por kami!".

– Bueno Yo soy el chico con el que chocaste el otro día.

–Con que tú eres el patán que no tiene modales eh.

–Te he pedido disculpas–le replico entre dientes.

Rukia se cruzo de brazos mirándole con superioridad. –Pues felicidades, disculpa aceptada.

"Estirada"fue lo que pensó Ichigo cerrando los puños fuertemente, esa mujer lo hacía salir de sus casillas, simplemente era insufrible.

–Trato de ser amable, es que no puedes ser menos hostil?.

–Nadie te lo ha pedido, ¿sí quiera sabes mi nombre tonto?.

–Lo sé todo de ti, Kuchiki Rukia–. Mintió pero sonó tan convincente que la menuda mujer se le creyó.

Error.

Rukia lo miro entre asustada y desconfiada. – Maldito Psicópata, aléjate.

Para su buena suerte, Rukia tomo su bolso de la asa arrastrando la bandolera por el suelo dejando a Ichigo hablando solo.

El ambarino se quedo con la boca abierta, le había dejado ahí plantado como imbécil la muy descarada.

Ah no, a él nadie lo dejaba con la palabra en la boca.

Decidió la persiguió.

–¡Oe! Espera, espera, que te ¡ESPERES!– como no alcanzo a sujetarla del brazo decidió pisar la bandolera que arrastraba la Kuchiki para que no siguiera avanzando pero Rukia iba caminando con tanta desesperación que se regreso con la misma cayendo de bruces a los pies de él, pues no tuvo tiempo de meter las manos.

Ichigo la miro perplejo, su intención no había sido esa, no se imagino que fuera tan estúpida como para no meter las manos.

Intento hablar pero ninguna palabra salió de su boca.

Rukia tembló de la ira creciente. Ese imbécil la había humillado y de qué manera. Se levanto de un tirón con el rostro lleno de tierra.

Ichigo al verla así tuvo que morderse la lengua para no reírse, pero sus intentos fueron en vano pues hizo que la furia de Rukia aumentara a niveles desconocidos desprendiendo un aura maligna.

–Tu asqueroso Imbécil… como te has atrevido– endureció a tal punto su quijada que sus dientes rechinaron.

–¡Espera! Yo no lo he…– Pero no termino su frase porque sintió como una fuerza sobrehumana era descargada en su rostro, Rukia le había pateado la cara con tanta furia que lo hizo volar haciendo que el ambarino cayera de bruces sobre la tierra.

Terminando dicha acción lo fulmino con la mirada y salió enfurecida de ahí.

Ichigo sentía como su cara estaba entumecida por el golpe, se levanto con dificultad escupiendo tierra y para rematar unas sonoras carcajadas se hacían oír desde las gradas.

Lo había humillado…

Viro su rostro para contemplar a Rukia alejarse.

–Te voy a domar fierecilla, de mi cuenta corre que jamás olvides mi nombre– pensó en voz alta y se juro que no solo haría añicos a Abarai Renji, esto ya era personal.

Por otro lado Rukia en su vida jamás se había sentido tan ofendida en su vida por ese Idiota.

Se perdió por un pasillo para serenar su coraje, aun seguía temblando y no sabía por qué. Y sintió pánico por no saber la respuesta.

Lo que si tenía en claro es que nunca, sentiría amor por alguien como Kurosaki Ichigo, si, nunca…


¡Qué tal! Que me merezco? Pedradas, que me encierren en una jaula llena de tigres hambrientos? La Guillotina? XDD

Cualquier duda comentario o crítica por favor háganmela saber y tomare riendas en el asunto.

Espero con todo el corazón que les haya gustado y que se vea en ese botoncito de abajo que muy subliminalmente les pide que lo pinchen (:

Agradecimientos a las personas que se tomaron la molestia de leer esta historia y hacérmelo saber:

Akisa:Gracias en verdad fuiste mi primer Review te daré un premio como cuando alguien gana la lotería xD, tratare de ser mas constante lo prometo, pero es que me tomo mi tiempo para hacer estas cosas.

Elenita-chan:Efectivamente Ichigo se las veras muy negras para conquistar el corazón de una Kuchiki, pero no os preocupéis porque habrá mucho amor pasional entre estos dos ;)

Clan Yuki:Gracias por los ánimos! Me alentaron mucho y otra vez pido perdón por ser tan despistada en lo que me dijiste sobre los pensamientos pero apenas le agarro el rollo a esta página.

CONEJO DE LA LUNA:Seguiré escribiendo y agradezco que la hayas tomado en cuenta espero verte mucho mas por aquí .D

Kiaru87:Tienes toda la razón en imaginarte a un perverso Ichigo pero aclaro este personaje no es el malo pero si un niño muy caprichoso que caerá definitivamente en las redes de esta hermosa mujer Kuchiki Rukia JOJO

Kyokoakatsuki:gracias por decir que mi Fic no es porquería XDDDD y sé que cuesta un poco de trabajo ver a un Ichigo de chico malo pero esto lo hace ver mas sexyy :L

Sheccid Cullen:Lo continuare con mayor empeño para que este a tus expectativas y no dejes de leer esta historia.

Akiramatsumoto:A sus ordenes porque prometo que no lo abandonaré y tratare de actualizar los más pronto posible :DDDDD

Mei Fanel:Como ves Ichigo no será inmune a los encantos de Rukia Kuchiki ya te darás cuenta de que sufrirá mucho para enamorarla

Cristina96life: Si son enemigos jurados pero esto cambiara en el transcurso, como dicen del odio al amor solo hay un paso bwuajaa

Es lo menos que puedo hacer al haberme dejado un humilde review que me motivan a continuar .D

Que tengan un excelente fin de semana y que ¡TRIUNFE EL ICHIRUKI!

Pícale ahí abajo si quieres que Ichigo te muestre las instalaciones de la escuela y te lleve por ahí a escondidas ;)