Se puede sentir admiración hacia alguien. Es algo natural.

Incluso esa admiración puede derivar en atracción.

E, incluso, con algo de suerte, esa atracción puede ser mutua.

Cuando a Cloud, un chaval de catorce años aspirante a SOLDADO con un flechazo por su General pareció pasarle esto último, creía que era lo mejor que le había pasado en su vida...

No pensó lo mismo cuando escuchó la puerta del despacho cerrarse con llave mientras el General le sonreía con frialdad y la oscuridad invadía la habitación durante lo que serían meses en un tortuoso secuestro... .

Parejas:

Sefirot y Cloud (N/C)

Avisos y renuncias:

Sefirot y Cloud, así como todo el trasfondo de Final Fantasy que pueda aparecer, no me pertenecen y no pretendo sacar ningún beneficio más que entretener.

Este fic contendrá escenas que pueden herir la sensibilidad de quienes lo lean. Si no creéis que sea de vuestro agrado, por favor, pasad de largo.

Es el fic, desgraciadamente, con trazas más realistas que he escrito hasta el momento: lo que en él ocurre le puede pasar a cualquiera. Pero el que escriba esto no quiere decir que esté de acuerdo con la situación ni mucho menos ¬¬, ni pretendo dar una visión positiva del hecho en sí.

Hechos todos estos comentarios y aclaraciones, sólo me queda esperar que disfrutéis el fic ;)

PRÓLOGO

Cloud, ¿estás despierto?

EL chico alzó la cabeza en la gastada cama sin sábanas, sin saber si oía o soñaba…

… y,al reconocer la voz, tembló, con una mezcla de miedo y anticipación.

Ganas…de verlo…

Se tapó la cara, sin querer llorar de nuevo, mientras se abrazaba su cuerpo desnudo, tratando de hacerse el dormido a pesar del frío y del dolor.

Tal vez…si llegaba a creer que estaba dormido…

…aunque sabía que si realmente quería verlo ni estarlo de verdad le iba a ayudar.

¿Cloud?

EL chico maldijo la luz cuando inundó la oscura habitación como una afilada cuchilla amarilla…

…aunque enseguida empezó a entrar en débiles hilos.

La figura del General se recortó contra la luz, llenando casi todo el marco de la puerta.

Guiñó los ojos cuando encendió sin ningún aviso una linterna.

Cloud, ¿qué te pasa? – sonó su voz en la penumbra – Estás despierto. ¿Por qué no contestabas?

Tembló, pero no se pudo apartar, cuando el General Sefirot se le acercó, despacio.

Suavemente.

No...no me abraces o me derrumbaré, rogó el chico mentalmente, no me... .

Sefirot lo abrazó con fuerza, acariciándole la espalda cuando empzó a llorar, tratando de contener sus sollozos, cada vez más quebrados, llorando como un niño pequeño de tal manera que disimuló sus ya quince años.

Eh, shhhh... – le susurró Sefirot, acunándole – No te voy a hacer daño hoy...con lo bueno que has sido esta semana... shhh...

Cloud alzó tentativamente la cabeza, con cautela, mordiéndose el labio...

... y notó su angustia desaparecer levemente al ver que el General le sonreía, acercándole unas bolsas que no había visto.

Estuvo a punto de volver a llorar al ver lo que había en ellas.

Ropa.

Dos camisetas, un pantalón, unas mudas...

...y un pijama.

Un pijama...

LO cogió, apretándolo contra sí, acariciando la suave tela de algodón rojiza, casi llorando por su calidez.

¿Lo querías, verdad? – susurró el mayor, dándole un beso en la cabeza.

Gr...gracias - dijo Cloud con un hilo de voz, tapándose la cara con la tela.

Shhhh – susurró Sefirot,abrazándole desde atrás. – Te dije que si eras bueno, yo sería bueno. Ven...vamos a ponértelo... .

Cloud sintió la humillación arder en sus mejillas. Sefirot siempre lo trataba como si tuviera cinco años en lugar de quince, siempre buscaba cualquier excusa para poder tocarlo a gusto...

...pero apretó los puños sabiendo que si se negaba sería peor...

…aparte…por mucho asco que le diera admitirlo…

…esa vez, lo estaba deseando. Estaba deseando que lo tocara...

¿Por qué tuvo que pasar eso ayer? , pensó, llorando por dentro.

Suspiró de alivio al notar la suave tela contra su cuerpo frío hacía unos minutos mientras las manos de Sefirot se paseaban por encima de la tela, dándole casi tanta calidez como la misma.

Te queda bien... – le susurró, besándole la mejilla y sacando otra bolsa – Ven...vamos a ponerte las sábanas.

El chico entrecerró los ojos por la suavidad de la tela que entre los dos estaban desplegando en la diminuta cama. La miró, a la luz de la linterna: realmente, parecía otra... .

Pero cuando vio que Sefirot se levantaba para marcharse, la opción de quedarse de nuevo allí lo aterrorizó más que nunca.

Aunque, más bien...

...allí solo.

Sefirot, sonriendo levemente, fue a cerrar la puerta para hacer su trabajo en casa. Vería al chico en unas horas. Le alegraba que le hubieran gustado sus premios, tenía que admitir que se los había ganado esa semana.

Pero su gesto se endureció al notar la mano de Cloud cogiéndolo de la manga.

Es...espera... . – murmuró el chico – Quiero... salir un rato.

Ya saliste ayer – dijo el mayor, impertérrito.

Pero realmente Cloud supo leer la callada amenaza que velaba debajo de ese tono tranquilo. Sabía lo que quería decir... . Ya tenía que haber considerado que lo subiera ayer a su dormitorio como una gran excepción, pero...

Sabía que si no lo atajaba pronto, lo mejor que podría pasarle sería que le quitara de un tirón lo que le acababa de dar y lo encerrara ahí durante días... .

En el mejor de los casos y contando con que su humor no empeorara de golpe... .

Y...realmente...quería... .

Quiero...salir a ver la tele contigo.

Cloud se encogió al notar que llevaba la mano hacia su cara...

...pero sintió un alivio visceral al notar que lo acariciaba con suavidad.

Tengo que trabajar. – susurró el General, acariciándole la cabeza. Pero lo pensó un momento. Realmente, estaba cansado... y que el propio Cloud le hubiera pedido un rato... . Sonrió levemente. - Bueno... hagamos una cosa. Te has portado muy bien esta semana, así que... haremos lo que quieres una hora, ¿de acuerdo?

Cloud asintió rabiosamente, sin saber a quién dar las gracias mientras Sefirot le franqueaba la entrada y sus pies descalzos se paseaban por la suave alfombra. Guiñó los ojos, cegado temporalmente por las persianas subidas, aunque se acostumbró poco antes de llegar al elegante salón bajo la mirada vigilante de Sefirot hasta que éste se adelantó un momento.

A pesar de los dos meses que llevaba, apenas conocía el pasillo y dos habitaciones más de la casa. Por eso lo miró con detalle, fijándose en el elegante sofá y en el sillón, en la enorme televisión, en la librería...

No sabía cuándo podría volver a verla.

Decidiendo aprovechar esa oportunidad, se giró, para quedarse con el resto de la casa... .

Y quedó paralizado.

Ahí...

...a apenas cinco metros...

... tenía la puerta de la casa. Una puerta robusta, de madera evidentemente buena, y pesada.

Nunca... la había visto.

Y no había esperado verla tan cerca.

Si...echaba a correr...

...aunque Sefirot le estuviera viendo...

...si no le temblaba el pulso al abrirla...

...si no fallaba...

...podría...

Cuando se quiso dar cuenta, fue distraído de sus abstracciones cuando escuchó la música de los anuncios.

Siéntate. – dijo Sefirot sin brusquedad, empezando a girarse entonces hacia él... .

Afortunadamente para él,no había visto el tiempo que había pasado mirando a la puerta.

De lo contrario.

Cloud tragó saliva, paralizado por un momento al ver sus ojos verdes fijos en él, con amabilidad... .

...y empezó a caminar hacia Sefirot, como un robot.

El hombre le estaba ofreciendo sitio en el sofá, sonriendo levemente.

Su mandíbula tembló cuando Sefirot lo ayudó a subir al tiempo que empezaba la serie que fuera... y le costó un mundo contenerse cuando lo abrazó, mirando al frente, al tiempo que apagaba la luz de la entrada y la visión de la puerta se desvanecía. Cloud lo aferró, calladamente agradecido por su calor, más cuando le besó la frente antes de que empezaran a hablar en la televisión.

Pronto, se dio cuenta de que apenas sí oía lo que le decía Sefirot. Lo suficiente como para defenderse como monosílabos todo el rato que pasó. Tenía suficiente con eso... .

Sin que el General se diera cuenta, Cloud no dejó de aferrarlo en toda la hora llorando callada y desesperadamente.

Después de los dos meses anteriores... .

¿Cuándo...había llegado a necesitarlo?