FLASHBACK II. EL PRIMER MES
La oscuridad que lo había recibido luego, al despertar en la pesadilla, no había sido tan amable...
Lo primero que lo despertó, había sido el frío... y luego, el dolor, el frío sobre el dolor de su cuerpo amoratado, desnudo, sobre lo que era una cama sólo con sábanas.
El único consuelo...era que no olía a sangre.
Todos los recuerdos le vinieron como un fogonazo...
...Sefirot...
Apenas sí se pudo incorporar, apretando los dientes por el dolor... para comprobar con terro que por no haber no había ni ventana, ni lámpara en el techo...
De una esquina, llegó un leve olor a humedad... y recordó que su cuerpo, aunque amoratado, estaba limpio.
Dije que necesitabas entrenamiento... ¿recuerdas?
Se giró todo lo rápido que su dolor le permitió... y trató de zafarse al notar que el General le cogía la cara, pero éste lo mantuvo quieto de un bofetón.
¿Ves? No me equivoco... – dijo, atrayéndolo hacia sí – Viéndote, quién lo diría... la gente tiende a juzgar sólo por... – le sonríó...
..pero enseguida recibió un cabezazo...
¡SUÉLTAME! – gritó Cloud - ¡QUIERO IR A MI...!
El corazón subiéndosele a la garganta hizo que su grito se congelara cuando Sefirot, con furia mecánica, lo tumbó sobre la cama con el peso de su cuerpo...
...tal como...
El recuerdo de lo que había pasado hacía unas horas lo congeló bajo el peso de Sefirot...
...pero éste se limitó a sonreír, acariciándole la mejilla.
Parecía...satisfecho...
¿No estabas hablando? – se burló en tono juguetón – Sigue hablando, vamos... Estoy deseando que lo hagas..
No puedes hacer esto... – dijo Cloud con todo el aliento que tenía... – Me...me buscarán... mi...
Para su pasmo, Sefirot se levantó e hizo caer unos folios a su lado. También le ofreció un bolígrafo.
Acabas de salir de misión. – dijo Sefirot, inalterable – Ya lo saben los mandos, ya lo sabe incluso tu amigo Zack. Ahora se lo tienes que decir a tu madre.
A su madre...
...de un arrebato de furia, tiró el bolígrafo al suelo, levnatándose a pesar de su dolor.
¡NI HABLAR! ¡NO PIENSO MENTIRLE A MI MADRE! ¡NO TE AYUDARÉ CON ESTO, NO DEJARÉ QUE SIGAS ENGAÑANDO A Z...!
Un brutal grito de dolor escapó de su garganta cuando un golpe bestial lo tumbó al suelo.
Como te estaba diciendo... escríbela. – dijo Sefirot, inconmovible, empuñando la fusta con la que le acababa de tumbar.
N... – empezó Cloud...
...y gritó de dolor al notar que, cogiéndole de la pierna, Sefirot había empezado a meter la fusta en su ya dolorida entrada...
Ya dije que necesitabas entrenamiento – dijo el general sin inmutarse ante sus gritos de dolor – Cuanto antes hagas lo que se te dice, antes parará tu castigo.
Yo no he... – siseó Cloud, tratando de no sollozar...pero gitó de nuevo al notar que Sefirot retorcía la fusta...
Mordiéndose el labio, empezó a escribir...pero estaba tan nervioso que salió todo borroso.
Sefirot le quitó mecánicamente el papel.
Otra vez. – dijo, impasible.
Qui...quita...
Cuando la escribas bien...
Tratando de concentrarse en escribirla bien, Cloud aguantó las lágrimas y el dolor lo que pudo, tratando de decir que todo iría bien, que le habían mandado de misión...
...se notó desfallecer cuando las dos últimas líneas se juntaron, sin poder aguantar más el dolor...
Pero de pronto la fusta fue removida.
Di que tienes prisa y que te disculpe las faltas. – dijo el General. – Mañana le escribirás otra a Fair.
Temblando, Cloud obedeció... y notó un alivio casi visceral cuando Sefirto metió la carta en el sobre...
...pero ese alivio fue anulado en seguida...
Mentir...le había hecho...
Hijo...hijo de puta...
Se abrazó temblando el cuerpo, con la cabeza entre las piernas...
Y enseguida notó la mano de Sefirot acariciando su espalda.
Se trató de zafar, pero gimió de dolor al notar que el hombre le cogía del cuello.. trató de reprimir las naúseas al notar que volvía a tocarle el vientre, con total impunidad mientras sujetaba sus brazos... .
Hijo...de puta... – sollozó, indefenso, sin poder evitarlo...
Pero Sefirot no tomó reprsalias. Simplemente lo abrazó un momento desde atrás, susurrándole al oído:
No puedes volver, Cloud. Ya empiezas a ser mío..
Ya empiezas a ser mío...
Cloud sintió frío...
...era curioso, porque ahora tenía ropa, la ropa que Sefirot le había dicho que le daría cuando se mereciera...
...y por más que se abrazara el cuerpo, no conseguía entrar en calor...
...aunque notara su cabeza en ebullición.
Pero, de un tiempo a esta parte, siempre la había notado así...
Apagó la luz al notar que las paredes, de nuevo, se le volvían a hacer pequeñas...
...tan pequeñas como aquellos días, en los escasos ratos en lo que era dejado solo, cuando amenazaban con agobiarle, con aplastarle, con comerle, haciéndole levantarse a pesar del dolor, dar golpes a pesar de que sabía lo que vendría y de que sus puños quedarían heridos, gritar a pesar de que sabía que no le oirían...
¡DÉJAME SALIR! ¡DÉJAME!
Meneó la cabeza... se avergonzaba de recordar haber llegado a ese nivel, de recurrir a la súplica...pero era lo único que le había quedado en esa habitación sin ventanas, sin luz, y pronto sin siquiera sábanas.
Y... por si obligarl a escrbir cartas a su madre o Zack había sido poco...
Los primeros días, Sefirot apenas le había dado tiempo para pensar, entrando sin avisar y cogiéndolo sin mediar palabra, aguantando sus puñetazos, todos sus intentos de escabullirse mientras lo tumbaba en la cama, muchas veces con las manos atadas a la cabecera, a veces incluso con las piernas atadas también. Cloud intentaba no gritar, intentaba no llorar... pero era imposible, no sólo por el dolor físico... .
Notaba cómo lo atraía hacia sí, reteniéndolo, abrazándolo desde atrás o atrayéndolo contra su pecho sin dejar de hacerle daño en una odiosa burla de lo que él había fantaseado en sus sueños de flechazo...
Y lo peor era que el General parecía ser consciente de eso cuando, una vez devorado su cuerpo, lo dejaba, exhausto... pero no lo soltaba, acariciándolo, tocándolo, durante lo que perfectamente podían ser horas, atajando su resistencia con facilidad, sus gritos con comentarios.
Comentarios que le hacían casi más daño a su alma que Sefirot a su cuerpo.
¿Quieres ver a tu madre? ¿Qué crees que pensaría si supiera que hacemos esto todas las noches?
Basta... Yo no quiero hacer esto...
Se intentaba ir, pero lo retenía contra sí.
No es eso lo que parece últimamente – le susurró cruelmente.
Zack escuchó que me querías... ¿Crees que no lo sé?
¡Es...no parará hasta encontrarme!
¿Seguro? ¿Sabes que tu amigo del alma ni siquiera te está buscando?
Zack...
No había querido creer a ese bastardo... aún se resistía a hacerlo... ¿cómo...Zack iba a dejarlo tirado? No, imposible... Incluso al principio de su encierro había creído oírlo gritar algo.
Pero...era imposible, pensó. Aparte de que las paredes eran de corcho, había descubierto que prácticamente nadie iba a casa del General. Las contadas ocasiones en las que había salido al baño, hoy a ver la tele o el día anterior, que habían sido varias horas, no había oído ningún otro ruido humano.
Aparte... después del día anterior.
Se llevó las manos a la cara, tapándosela, al recordar...
Pensó... que no se merecía que Zack lo viera... que no se merecía volver a salir de allí... que no se merecía volver a ver a su madre... .
Lo había empezado a pensar cerca de un mes después de su desaparición...
Jadeó, tratando de aguantar la respiración bajo el chorro de la manguera al tiempo que la correa le sujetaba de las manos al techo.
Esa vez, Sefirot abía decidido bañarlo después... y lo estaba haciendo bajo una manguera.
Jadeó cuando notó que el agua se iba...y pronto tembló de frío, por la humedad...
Quedó rígido al notar en la oscuridad que la mano de Sefirot acariciaba su cuerpo aún húmedo y al sentir los ojos del General escrutándole.
No...deja de mirarme... Suéltame, por favor... .
Shhh...
El chico trató de zafarse, pero Sefirot lo sujetó con la fusta apoyada en su vientre.
Eres muy guapo... – le susurró, bajando suavemente su mano hacia su entrepierna, enjabonándola y limpiándola, dándole un golpe con la fusta en el trasero cuando intentó resistirse – Estáte quieto.
No me toques,,,deja de tocarme... – suplicó Cloud, muerto de miedo...
Contigo hago lo que quiero, ¿te enteras?¿O no has tenido bastante este mes?
Instintivamente, Cloud le escupió, a lo que Sefirot le respondió cruzándole la cara, dejándole jadeando...
...pero se la cogió suavemente.
No siempre tiene que ser doloroso, ¿sabes, Cloud? No siempre te voy a tocar para hacerte daño. SI eres bueno, yo seré bueno – le susurró.
Yo no he hecho nada... – pero Sefirot se señaló el escupitajo.
A esto me refiero. – dijo el mayor, volviendo a adelantar sus manos hacia él.
Sefirot... Por favor...sólo quiero dormir... .- suplicó - Sólo eso, luego haré lo que quieras... .
LO harás luego... – le susurró, inflexible, acariciándole la espalda.
Cloud apretó los dientes al notar las manos...
... pero quedó paralizado... Después...de lo que acababa de pasar...
...el tacto era tierno, amable...
...no...no notaba ninguna imposición, ninguna amenaza... notó incluso...que le aliviaban el dolor...
...su corazón se encogió, volviéndose loco cuando notó cómo una suave toalla le enolvía el cuerpo, cubriendo su desnudez por primera vez desde que había llegado al tiempo que Sefirot lo apretaba suavemente contra sí, acariciándole la espalda...
Te voy a desatar – le dijo, al oído. – Sabes lo que pasará si se te ocurre golpearme, ¿verdad?
Temblando, Cloud asintió...
...y sin poder evitarlo se aferró a Sefirot como un niño, llorando a mco tendido, más al notar que el hombre, en lugar de apartarlo, lo mecía, sin dejar de secarlo con la toalla, cogiéndolo .
Buen chico... ya pasó. LO has hecho muy bien... .Creo que después de la lección de hoy te has ganado descansar.
Temblorosamente, Cloud se levantó, notándose algo mareado, no sólo por ese recuerdo... .
Será... por el tiempo que llevo sentado, pensó, apagando la linterna del centro de la habitación y dejándola cerca.
¿Me...me ha dicho que durmiera, no? , pensó con amarga ironía, metiéndose entre las sábanas, notando un leve escalofrío del que las mantas tampoco lo protegieron... Sintió leve alivio cuando se abrazó el cuerpo, atrayendo las piernas hacia su pecho...
Esa postura era un lujo que antes, rara vez, se había podido permitir.
Notó un sopor pesado, que estaba amenazando con tragarlo desde hacía un rato... pero en cuanto cerró los ojos se hizo más agradable, envolviéndolo en un leve atontamiento que pronto lo engulló, haciéndole olvidar en la oscuridad del sueño... .
Unas horas después, la puerta sonó, abriéndose despacio mientras la leve luz entraba.
¿Cloud? – se escuchó un suave susurro, y la luz aumentó un poco.
Sefirot sonrió al verlo acurrucado en las sábanas, hecho una pequeña pelota, abrazándose el cuerpo.
Eso hizo que tuviera todavía más ganas de él.
Y que quisiera repetir lo del día anterior… .
Sonrío un poco más...eso difícilmente iba a poder olvidarlo.
Por fin...después de dos meses...
Estaba empezando a tener a su pequeña marioneta tal como la quería.
Cloud… - susurró suavemente, acercándose. – Ven...vamos a salir hoy otra vez...
Se sintió levemente contrariado al ver que no se movía.
Cloud. – dijo, severamente. – No me hagas acercarme...
Pero, para su extrañeza, no recibió ni una réplica...
A toda prisa, se acercó al chico, levantándole la cara...
...y el chico calló sobre él como una muñeca desarticulada.
¡Cloud!
No le oía...
Estaba ardiendo de fiebre.
