Bueno, gracias por ir leyendo... ^^

Y, lo primero de todo, quiero dar las gracias a Rhape por su review... ^^, me alegro de que te gustara...aunque admito que no es un fic agradable (pobre Cloud...lo que no le haré...), realmente fue primero un desahogo...y mirad en qué ha desembocado...

Y...a continuación:

FLASHBACK III:EL SEGUNDO MES

Cloud sentía que no podía abrir los ojos...

Calor.

El calor estaba empezando a agobiarlo, como nunca había hecho desde que todo eso había empezado.

No veía mucho, y lo que veía era tan borroso que le mareaba, así que prefería no mirar.

Notaba como si no hubiera nada más que sopor a su alrededor, y calor... notó que le movían, pero bien podía ser un sueño.

Total...la realidad ya era demasiado...

No quería volver a verla...

Aunque eso significara que...

Se dio cuenta después de la vez que lo había abrazado, tras secarlo con la toalla…

él…

Trataba de negárselo, pero…

Tras tres días, se dio cuenta…

a pesar de lo que ese hijo de puta le había hecho…

de que realmente deseaba ver a Sefirot…

De pronto notó un frío que iba aumentando poco a poco, alrededor suyo.

Agua…

Cloud movió la mano…y la notó rodeada de agua…agua que le calaba los pies, que se filtraba a través del pijama, que fue reduciendo poco a poco el calor que lo agobiaba a sus mejillas, que aún ardían un poco…

Abrió pesadamente los ojos... y vio que estaba en la bañera…

Y que ciertos brazos lo sujetaban, evitando que se hundiera del todo.

No, pensó, notando angustia en el pecho…era imposible…

Ódiame, Cloud. Con todas tus fuerzas. No olvides lo que te he hecho, ni siquiera las veces que puedo ser amable contigo. Recuérdalo siempre. Soy el monstruo que te está haciendo sufrir. Que no se te olvide.

Notó que unas manos, aún en la bañera, le empezaban a quitar el pijama mojado y se revolvió débilmente, más al notar una aguja contra su brazo. Una mano firme lo sujetó, pero con ello se revolvió más.

¡No!

¡Ahora no había hecho nada!

¡No!

A pesar de la reticencia, notó que la mano era firme, haciéndole beber algo que le ofrecía.

Lo bebió, jadeando un poco por el sabor…y notó que dentro había una pastilla machacada…

Tragó, notando el regusto de la pastilla, y preguntó, con voz pastosa:

¿Dónde... está Sefirot?

Pero no llegó a escuchar la respuesta: el sopor de la fiebre le abría los brazos de nuevo...

Cloud lo miró con estupor cuando al empezar su segundo mes allí, sin más explicaciones, Sefirot le dejó varias garrafas de agua.

Tengo que irme. Te quedarás aquí, Cloud.

Cómo...que me quedaré aquí... – dijo… y quedó parado cuando Sefirot se giró a mirarlo.

¿Desde cuando te debo explicaciones? – dijo, quitándole las sábanas - Tienes agua y comida para las dos semanas, si la racionas bien.

¡No me trates como si fuera tu...!

Jadeó al notar que le cogía del brazo, poniéndolo contra la pared y poniéndose muy cerca de su cara…

demasiado cerca.

¿Mascota? ¿Ibas a decir eso? Últimas noticias, Cloud: lo eres.- le siseó en el oído enseñándole luego las sábanas. – Ya vas a quedarte sin ellas por contestar, no lo empeores

Hijo... – empezó el chico, pero Sefirot le tapó la boca. Furioso, lo mordió...

...pero eso le ganó un brutal bofetón que lo dejó jadeando en el suelo.

¿No sabes más que decir eso? – le susurró Sefirot en el oído, antes de ayudarle a levantarse y besarle el cuello. – Volveré en cuanto pueda...

Y cerró la puerta.

Cloud tardó en levantarse, no por el dolor físico...

Pensar...en tener que estar ahí dos semanas..

Como un perro...

Golpeó el suelo con el puño, una, y otra, y otra vez, hasta hacerse sangre.

Con aire ausente, la lamió, tratando de pensar...

Llegó…a plantearse no comer…

¿Qué…sentido tenía…seguir así…?

Cerró los ojos.

Su madre…Zack… Tifa…

Y por eso, comió.

Tenía...tenía que aguantar las dos semanas. Tenía que seguir intentando escapar...

Tenía que hacerlo...

...pero tuvo una revelación, como un destello, cuando, tras volver a intentar sin éxito forzar la puerta, lo dejó, cansado...

...y no por dejadez.

Se dio cuenta del verdadero motivo por el que estaba comiendo, por el que se mantenía con vida... .

Era…

Apretó los dientes.

Estaba...

...deseando volver a verlo...

Y por eso, cuando se abrió la puerta, se puso en pie, serio, alerta.

Atento...

Si...si descubría sus intentos de fuga...

Tragó saliva al ver que se acercaba...

...y quedó paralizado cuando el General lo abrazó, apretándolo contra sí.

Te he echado de menos.

Abrió mucho los ojos al oírlo...

Y, con pulso tembloroso, se lo devolvió.

Yo...yo también... – murmuró, apretando la cabeza contra su pecho.

Ese día... no le obligó a hacer nada.

Ni los siguientes...

Parecía...en cierto modo...

Contento...

Jadeó, revolviéndose en sueños.

Fiebre...

Nada más que fiebre...

El sopor no le dejaba...

No le dejaba despertar en medio de los escalofríos, que parecían durar para siempre...

Mamá...

No sabía ni dónde estaba...

"Hola, Cloud..."

Una extraña mujer le sonreía. Era una mujer estilizada, alta, de cabello plateado, a la que no se le veían los ojos...

"No debías haberte cruzado en su camino, hijo" , dijo, sonriendo malignamente.

Yo...no hice nada... – jadeó en voz alta.

"¿Oh? ¿Seguro? ¿Y lo que harás? Por eso es justo que se divierta contigo, ¿no crees?"

No...lo es...

La mujer fue a reírse...

...pero se calló.

Una mano sujetó la suya, fuerte.

Muy fuerte...

Tan fuerte como cuando...

Se avergonzaría de recordarlo luego, pero...

...al verlo, después de tanto tiempo...

...lo había abrazado, besándolo...

...necesitándolo...

...echándolo de menos...

Por un momento, tuvo miedo de que se riera. De que lo aborreciera en ese sentido y luego lo tirara sobre la cama... de que lo celebrara a golpes...

...pero notó que el hombre lo cogía en brazos, besándole suavemente el cuello.

Vamos a mi cama – le susurró...

¿Su...cama?

Antes de darse cuenta, tuvo que guiñar los ojos a la luz, sin fijarse en el pasillo de la casa que recorrían.

Ahora, lo que le importaba era que Sefirot lo subía escaleras arriba, apretándolo contra sí, con urgencia...

Se mantuvo rígido en su abrazo, preguntándose...

... pero quedó de piedra al ver la habitación...

Un suave color crema decoraba la pared, que tenía un gran ventanal desde el que se veía la noche sobre lo que debía ser un valle...

...pero pronto Cloud notó la suave extensión de la cama bajo su cuerpo cuando Sefirot lo tumbó suavemente…

El miedo hizo que por instinto tratara de zafarse… pero Sefirot lo retuvo sin brusquedad.

Nada de cuerdas hoy – le susurró.

Gimió al notar cómo le acariciaba, muy distinto de otras veces, con dulce paciencia, besándole el cuerpo, no mordiéndolo.

Y le sonreía, sólo mirándolo, sin hacerle daño.

Dime lo que quieres – le susurró en su oído.

LO...lo sabes... – murmuró el chico, nervioso...

Sefirot le cogió con fuerza de la barbilla.

Dilo... vamos...

Lo besó, con fuerza, toda la que tenía, ignorando las lágrimas que se le estaban escapando...

Quiero... que lo hagas... – murmuró, temiendo la burla…

Pero gimió, notando que le besaba el pecho…y que, por primera vez, le metía suavemente un dedo, ensanchándolo, antes de entrar sin brusquedad.

Vio la sonrisa de Sefirot al oírle gemir de placer bajo su abrazo... y se sonrojó, mordiéndose el labio para no hacer más ruido...

Grita más – le susurró antes de moverse con firmeza, pero sin violencia.

¡Ang! – lo aferró con fuerza, notando que aumentaba el ritmo, fuerte, pero sin querer hacerle daño... Notaba ahora cómo se movía, no el dolor que antes le había hecho notar, sino...

Notó cómo Sefirot lo aferraba cuando empezó a abrazarlo, besándolo con fuerza mientras entraba en él una y otra vez, con su vientre acariciando su erección, la primera desde que estaba allí, acariciándola una y otra vez con su calor…

Gritó en su primer orgasmo, aferrando a Sefirot mientras la sensación lo mecía, haciendo que su corazón se acelerara al sentir cómo el mayor le acariciaba la espalda temblando por el suyo propio, reteniéndolo por un momento que pareció eterno.

Cerró los ojos con fuerza al notar que se separaba, notando de nuevo angustia, angustia que le hizo hacer el gesto de curvarse…

pero la mano de Sefirot lo detuvo, cogiéndole del pecho.

Ven…aquí… - susurró.

Y antes de que dijera nada, notó que lo abrazaba desde atrás, rodeándolo con sus brazos...

Cerró pesadamente los ojos, quedándose dormido, en ese abrazo sin violencia, en silencio…

¿Una ilusión?

Claro...que era una ilusión, pensó, con terrible calma, en un momento de lucidez... .

¿Por…por qué se hacía sufrir así?

Supo...que sólo había sido un juguete... .

Que sólo era su juguete...

Y nada más... .

Y ahora estaba allí, incapaz de despertarse...

Y...

"Sefirot", vio que sonreía la extraña mujer, "es lo único que tienes ahora..." , dijo con crueldad, antes de reírse.

Ca...cállate...

"¿Es mentira, acaso? Recuerda todo lo que te ha hecho...todo lo que ha hecho para tenerte para él... Y ni siquiera le odias solamente..."

Apretó los dientes, llorando...

Sefirot... – murmuró, con un hilo de voz, asegurándose de que el General seguía dormido en su enorme cama color crema, a su lado... – Te quiero...

A toda prisa, enterró la cabeza en su pecho, disimulando...

Negándose lo que le acababa de decir.

Convenciéndose...de que había sido sólo por eso...

Da...da igual... – jadeó - Le…le dará lo mismo que me muera…

Sintió entonces que la presencia se iba…

El calor, entonces, si no se desvaneció del todo, lo hizo lo suficiente para que pudiera despertar del todo en un suave mar de mantas, que llevaba un pijama que le quedaba grande, tapándole incluso las manos y los pies, salvo una de las mangas que estaba levantada para no molestar a una sonda...

…y unos brazos lo rodeaban, fuerte, metiéndose con él en la cama, atrayéndole a un fuerte pecho.

Uno que ya había empezado a reconocer.

Abrió del todo los ojos a pesar del sopor...

Y quedó paralizado al reconocer los ojos verdes que lo miraban con seriedad.

Llevas inconsciente dos días. Estabas agotado. Afortunadamente, ya tienes una fiebre más controlable, 37.5... – dijo Sefirot. Luego le susurró, cogiéndole suavemente de la cara - No te vas a morir… - dijo... pero no era una burla.

Su cara reflejaba sólo seriedad.

Pero Cloud pudo ver ojeras.

La mano que le había hecho beber...

Quien...le había dejado en la bañera, para bajarle la fiebre...

Él...

Había estado...

Cloud cerró los ojos, fuerte, devolviéndole el abrazo...

Y por una vez no lloró al notar su caricia en su espalda, al notar que lo acunaba...

No quiero que te mueras – le escuchó susurrar...

...y...por una vez...

...no fue la voz de Cloud la que tembló.