Lo primero, lo siento, he estado bastante liada estos dos meses, casi sin entrar a Internet...pero ya estoy aquí, muchas gracias por vuestra paciencia.
Lo segundo... ;), que disfrutéis el capítulo^^.
¡Gracias a todas!
INTERLUDIO I: INCERTIDUMBRE
Todas las persianas estaban echadas.
Hacía días que no venía ni un simple cartero comercial. La casa había quedado totalmente cerrada.
Pero, dentro de la casa, unos suaves gemidos podían oírse pasillo abajo.
Cloud ya hacía un rato que, bajo los besos de Sefirot, había dejado de reprimirlos.
El pijama que Sefirot le había prestado durante esos días estaba en el suelo y el suyo, ya seco, esperaba en una silla al lado de la cama...
Y él gemía, aferrado a la almohada que apresuradamente Sefirot había colocado bajo su vientre, con el mayor abrazándole sobre las revueltas sábanas crema, moviéndose en él con urgencia al tiempo que lo seguía besando, incluso acariciando su erección con ganas mientras sus labios buscaban los del chico a ciegas.
Cloud lo había visto venir en cuanto había visto su mirada al decirle que se cambiara...
Pero...
…por una vez… no había temblado ante esa mirada… lo había abrazado ante esa mirada, aún con los pantalones puestos, abrazando el torso del mayor y apretándolo cuando éste había comenzado a acariciarlo despacio, calmando sus temblores… .
Gimió más fuerte en el beso de Sefirot le dio cuando cogió con fuerza la mano del primero, que rodeó su pecho con el otro brazo y apretó su mano con la suya, haciendo que se derritiera.
Tan suave, tan fuerte, tan despacio... .
Necesitaba...sentirlo así...
Sentirlo como su abrazo hacía unos días, al despertar de la fiebre... .
No quiero que te mueras – le escuchó susurrar...
...y...por una vez...
...no fue la voz de Cloud la que tembló.
Cloud abrió levemente los ojos, despacio, con miedo de que fuera otro sueño, un delirio de la fiebre…
… pero vio, olió frente a él el pecho de Sefirot mientras éste le apretaba la cabeza.
Abrió mucho los ojos, mirándolo con incertidumbre, temblando casi a su pesar cuando el mayor le acarició la cara. El temblor aumentó cuando vio que la expresión de Sefirot se volvía más seria. Su respiración se aceleró más, casi ahogándole… .
Entonces Sefirot se separó un momento, cogiendo algo de la mesita.
Una jeringa, llena de algo.
Cloud intentó retroceder débilmente.
No...
Shhhh – dijo el mayor, sujetándole suave pero firmemente el brazo – Es un calmante suave, te lo he estado poniendo estos días. Te destemplaste, pero no es lo único. Tienes agotamiento nervioso. Lo he visto muchas veces.
¿¡Y por qué lo tengo, eh! , pensó en un momento de furia, casi lo gritó… pero enmudeció al notar que le estaba limpiando el brazo con un algodón, al tiempo que su presa se hacía mayor.
Cloud tembló, nervioso, sin poder apartar los ojos de la jerigan... .
¡Mmh!
Sefirot lo besó, suave pero con firmeza, haciéndole girar la cabeza, besándolo despacio, de tal forma que pronto apenas notó el pinchazo… y cuando quiso darse cuenta, sintió los nervios alejarse despacio, la angustia adormecerse… .
Rodeó débilmente a Sefirot con los brazos a la vez que éste terminaba el beso sin brusquedad, respirando cada vez más tranquilo.
Mejor, ¿verdad?- le susurró su captor suavemente en el oído, acariciándole la cabeza.
El chico asintió agotadamente, notando cómo el sueño, ahora sin agobiarlo, lo iba cubriendo despacito, casi tan palpable como el suave abrazo en el que le envolvía Sefirot...
Cloud jadeó, derrengado sobre la cama, notando cómo los labios de Sefirot besaban su pequeño cuerpo perlado de sudor al tiempo que salía, con ambas esencias derramándose por sus muslos.
Apretó los ojos antes de atreverse a moverse.
¿Quieres ir a algún sitio?
La pregunta del mayor le hizo volver a abrir los ojos.
Se había tumbado a su lado, mirándolo fijamente, con el sudor aún en su propio cuerpo, sonriendo levemente..
N...no... . – murmuró, yendo a coger el pijama seco y limpio.
Pero Sefirot le sujetó suavemente las manos, haciendo que se girara hacia su pecho.
No tengas tanta prisa – le susurró el mayor, atrayéndolo hacia sí al tiempo que lo rodeaba con la pierna. – He echado esto de menos… .
¿Quieres ver a tu madre? ¿Qué crees que pensaría si supiera que hacemos esto todas las noches?
Basta... Yo no quiero hacer esto...
Se intentaba ir, pero lo retenía contra sí.
No es eso lo que parece últimamente – le susurró cruelmente.
¡No!
Sin poder evitarlo, Cloud se intentó zafar corriendo, jadeando… más cuando notó que Sefirot lo sujetaba con fuerza de las muñecas, obligándolo a quedarse.
¿Prefieres que te obligue? Porque sabes que puedo hacerlo. – dijo, severo.
No…
¿Entonces, qué coño pasa?
No…quiero que… que vuelva lo de antes…
La expresión de Sefirot se suavizó, aflojando un poco la presa.
Eso depende de ti – le susurró, pero con ternura. – Shhhh… Te dije que podía ser amable… y no has hecho nada malo… .
Temblando levemente, Cloud se fue tranquilizando, sin moverse cuando le volvió a inyectar el calmante..
Apretó los dientes, nervioso y confuso.
¿Esos malos recuerdos… habían sido reales o una pesadilla?
Pareció responderle la suave caricia con la que Sefirot lo retenía contra sí, envolviéndole como la primera vez que lo había traído.
¿Cuándo…voy a volver a mi habitación?
¿Es que tienes prisa por volver? – pero le sonrió, acariciándole la cara al ver su nerviosismo – Recupérate. Piensa sólo en eso.
Estuvo pensando en eso un rato… pensando en cómo le había lavado, en cómo le había mantenido con la sonda hasta hacía un par de días…
Eso le recordó que aún no había comido.
Tengo...tengo hambre.
El mayor sonrió un poco y, sin decir nada, bajó, sin siquiera vestirse.
Cloud, a pesar de eso, se puso despacio el pijama, sintiendo algo de alivio con el tacto del tejido.
Sí, tenía un poco de hambre... pero lo había dicho más porque quería estar solo un momento, lo poco que pudiera aguantar... .
Porque había descubierto que ya no podía estar mucho rato solo.
Se despertaba gritando, en medio de la noche, dando golpes por las pesadillas, sin apenas poder soportarlas, casi dependiendo en absoluto del calmante para estar tranquilo.
Ahora, de hecho, igual que en la habitación de abajo, las paredes con las persianas rotas y bajadas estaban comenzando a hacerse cada vez más cercanas.
Creía...que iba a volverse loco.
¿Por qué...?
Trató de distraerse de esos pensamientos encendiendo la pantalla de la televisión de la habitación de Sefirot, sin poder evitarlo
¿Había...estado teniendo pesadillas todo este mes?
¿Era esto un sueño?
Se llevó las manos a la cara, ajeno a los ruidos de la televisión.
¿Cuál...era el Sefirot real?
La primera pesadilla…había despertado a Sefirot con sus gritos… .
Gritó aún más cuando lo sujetó, pataleando...
...hasta que notó el pinchazo de la aguja en su brazo.
Jadeó al oler algo...y entonces se dio cuenta de que había roto una primera jeringa que estaba en el suelo, con todo el líquido disperso entre los cristales.
Cerró jadeando los ojos, mordiéndose el labio mientras notaba la presión de la mano de Sefirot ir aflojándose al tiempo que el calmante iba haciendo su efecto.
Te haría limpiarla, pero aún no te puedes levantar. – dijo, seco, guardando la aguja. Metió los cristales en una bolsa y fue a bajarlos…
Pero Cloud, temblando, lo cogió de la manga…
…y tembló más al ver su mirada.
Hasta...que me duerma...por favor...
¿Por favor...? – empezó Sefirot, cruelmente...
...pero pronto lo aferró, fuerte, dejando toda la crueldad a un lado por un rato al tiempo que se volvía a tumbar con él.
Se dio cuenta de que el chico no podía hablar.
Shhhh... estoy aquí. – le susurró, mientras los dedos del chico se engarfiaban en su espalda. – Duérmete... No me voy... – lo acarició suavemente.
Cloud se odió por ser tan débil... pero...
Gra...cias...
Notó una pequeña mirada de extrañeza en Sefirot... pero éste sonrió levemente, acariciándole la cabeza.
Cloud apretó un poco el abrazo.
Las mismas manos...los mismos brazos...la misma voz... el mismo cuerpo que tanto daño le habían hecho...
...lo protegían, tiernamente, mientras se volvía a dormir.
Sefirot estaba terminando de subir la escalera con la comida... cuando aceleró el paso al escuchar los ruidos de la televisión.
Su expresión se volvió dura mientras empezó a decir:
Te he dicho muy claramente que no enciendas la televisión sin mi... .
Pero se detuvo, sonriendo incluso al ver la imagen.
Cloud estaba tumbado entre las almohadas, con el pijama rojo visible entre las sábanas medio subidas, respirando con tranquilidad por primera vez en bastante tiempo a la vez que en su mano descansaba el mando.
Sefirot suspiró.
Dejó el plato en la mesita.
Apagó la televisión. El pobre niño estaría agotado. Además...
...le venía bien dormir así, tranquilo.
Acarició su cara dormida, ahora sin rastro de lágrimas.
Subió un poco la calefacción al tiempo que lo tapaba, besándole la frente.
Frunció un poco el ceño al notar que aún tenía fiebre.
La tensión todavía no lo deja tranquilo, pensó.
¿Por qué se pregunta tanto?
¿Por qué se resiste tanto?
Así sólo sufría innecesariamente... a él le gustaba cuando se lo había pedido, que Cloud mismo quisiera que lo tomara, cómo lo aferraba, tan disitnto a cómo se había resistido las veces que lo había castigado.
Pero esa mirada que le había visto luego, de angustia a pesar del placer compartido...en cierta forma, le enfurecía.
Se estaba conteniendo por la fiebre del chico. Cuando...lo veía jadeando por la temperatura, o los días que había estado inconsciente, algo le impedía siquiera pensar en alzarle la mano.
Y las pesadillas...
...era imposible dejarlo solo mucho rato.
Antes de darse cuenta, la risa sibilina de la mujer de largo pelo plateado se le había metido en el cerebro.
"Ya te has divertido lo suficiente humillándolo. Ya no te puede hacer daño. ¿Para qué quieres que se encuentre bien? "
Si lo quiero reparar a mi manera, es cosa mía. – murmuró.
"Hojo puede procurarte una hembra…puedo convencerle…"
No estoy interesado en reproducirme.
"Otro compañero, entonces."
Apretó furiosamente los dientes.
No quiero otro.
La mujer frunció el ceño, molesta.
"Eres tan obstinado como él. ¿No entiendes que te está afectando más de lo que quisieras? ¡No lo necesitas!"
Cállate... – siseó Sefirot.
No...no quería arriesgarse a perderlo.
A él no... .
Un brutal timbrazo cortó el hilo de sus pensamientos.
La puerta.
Inspiró tranquilamente, ajeno a los timbrazos que durante un rato siguieron atronando abajo.
Zack Fair maldijo entre dientes, harto de llamar a la puerta de la casa del General.
Mierda...era verdad que Sefirot se había ido de vacaciones.
Sabía que nadie lo culpaba. Nunca se había tomado unas.
Pero…quería haber podido volver a hablar con él después de la última discusión, en su casa.
Miró a las persianas, echadas a cal y canto.
Mierda, volvió a pensar, dándole una patada a una piedra, resistiéndose un poco a volver a su coche.
¿Mmh?
Cloud abrió despacio los ojos. Le parecía haber oído algo…
…pero Sefirot, sin expresión, le ofreció el plato y una pastilla para la fiebre.
Hora de comer – le susurró.
Kunsel inspiró hondamente cuando la puerta de la sala de entrenamiento se abrió y Zack entró despacio, sin apenas saludarlo.
Te lo dijeeeeee – suspiró, pero se arrepintió al ver su aire abatido al tiempo que se cambiaba, como sin haberlo oído.
Joder, en esos dos meses había cambiado tanto.
Zack notó realmente la presencia de Kunsel cuando éste le apoyó la mano en el hombro.
Zack...sé...bueno, me imagino lo quemado que debes de estar con este tema. Cloud era tu amigo... pero... no debes ver fantasmas donde no los hay. Tienes que aceptarlo.
La boca de Zack fue una línea
Aceptarlo. Gracias, Kunsel – dijo, avanzando a la ducha y abriéndola, importándole una mierda que se estuviera helando.
De hecho, no lo notaba.
Hablar era muy, muy fácil.
Aceptarlo.
Sin haberse podido siquiera despedir de Cloud antes de que lo mandaran de misión.
Sin recibir más palabras suyas que una carta hacía cosa de un mes.
Sin...haber podido hablar con él antes de...
Se acarició la banda negra que tenía rodeando su brazo cuando se volvió a vestir.
Aceptarlo.
Aceptar... las lágrimas de su madre, cómo la pobre mujer se le había aferrado llorando, cómo se le había encogido el corazón, cómo la había aferrado al tiempo que lloraba con ella sin que se diera cuenta.
Aceptar el mal rato que había pasado la pobre Aeris intentando animarlo.
Aceptar la pesadumbre de Angeal al comunicárselo en persona… .
Aceptar las horas buscando, la patrulla infructuosa que había comandado en los terrenos de la misión a la que había sido enviado Cloud hacía dos meses, sin encontrar nada.
Aceptar…
…que Cloud…
…había muerto…
