Perdón a todas por la tardanza...^_^, y gracias por vuestros reviews. Siento no haber podido contestar.
Pero, para compensar, dos capitulillos de nada de golpe...jijiji.
Que aprovecheeee.
INTERLUDIO II ¿AMOR?
Las volutas de vapor de la bañera lo rodeaban, ascendiendo suavemente por su cuerpo amoratado.
Cloud miraba a la pared con aire ausente, tumbado en el agua como un muñeco, con el jabon resbalando entre sus manos abiertas.
Su fiebre ya estaba totalmente controlada. Hacia un par de días que ya no tenia, que ya no le había vuelto a subir…
Pero…su agotamiento nervioso…
Cerró los ojos con fuerza, sin querer recordar lo que había pasado hacía apenas un cuarto de hora, sin querer creerlo...
...pero sin poder evitar hacerlo.
Se había acercado a la ventana, aprovechando un momento en el que Sefirot había bajado a la cocina.
Sólo había hecho eso.
Sabía..que estaban las persianas rotas. Y que sería un suicidio intentar repararlas.
Pero no lo era oler el aire fresco que entraba por los pequeños agujeros de ventilación. Cerró los ojos, fantaseando...
Corrió mentalmente por Nibel...¿Hacía cuanto que no lo hacía? ¿Cuándo había sido la última vez que había paseado por allí, y más con su madre?
Mamá...Zack.. – murmuró, suavemente, pensando que estaba tomando una copa con su amigo en la cantina de SOLDADO... al aire libre...que esa noche se saltarían el toque de queda para ir al cine...¡Al cine, Dios mío! Sonrió, recordando la última vez, cómo se habían hasta colado para ver Loveless...
¿Cuándo...podría volver a hacerlo? ¿Cuándo volvería a verles? ¿Cuándo...?
¿Dónde estás huyendo, Cloud?
El chico contuvo el aliento.
Se dio cuenta de que la sombra de Sefirot se recortaba siniestramente contra las persianas, seguramente lo había estado haciendo instantes antes de que su voz, rebosante de cruel sarcasmo, quebrara el espejo del sueño como una pedrada.
No...no estaba huyendo... – murmuró el chico, girándose temerosamente.
¿Ah, no? Pues cuéntame lo que pensabas. – siguió Sefirot en el mismo tono a pesar de que sonrió levemente. – Parecía agradable. Sobre todo la parte de "Zack"...
Eso hizo que Cloud se enfureciera. ¿¡A SANTO DE QUÉ DECÍA ESO!
¡A él no lo metas en esto! – gritó Cloud – ¡Te imaginas cosas que no son! ¡Echo de menos a mi madre, a mis amigos! ¡Lo que yo tenga en la cabeza no puedes impedírm...!
Un brutal bofetón lo tiró al suelo.
Repite eso. – le dijo Sefirot, serenamente amenazante, cortándole lentamente la camisa del pijama con unas tijeras que había sacado del aparador, sin importarle rozarle o no. – Repite que te importan unas personas que no se han molestado en escribirte, en preguntar por ti... – le cogió del pelo – Repi...
¡ESO ES MENTIRA! – bramó Cloud, intentando quitárselo de encima.
Para pasmo suyo, del furioso empujón consiguió tirar a Sefirot, estrellándolo contra el aparador.
Trató de correr escaleras abajo, pero la mano de Sefirot lo tiró al suelo, cogiéndolo del tobillo. Desesperado, le lanzó un puñetazo que le torció la cara... .
Y gritó de dolor cuando el pie de Sefirot le apresó las muñecas contra el suelo, echando todo el peso de su cuerpo sobre ellas. Con un pañuleo lo ató a la pata del aparador.
¡¿ES QUE NO APRENDISTE NADA? – le gritó Sefirot, arrancándole los pantalones – ¡¿Es que esto no te es familiar?
¡DÉJAME! –gritó Cloud - ¡NO HAGAS ESTO, POR FAV...!
Pero Sefirot le tapó la boca, con terrible y peligrosa seriedad.
Tú me has obligado a recordarte de quién eres...tenlo claro.
Y con eso, entró sin contemplaciones.
El llanto desgarrado de Cloud llenó la habitación mientras quedaba tumbado en el suelo bocabajo como muerto, desgarrado del dolor que le confirmaba que nada había sido una pesadilla, temiendo los empujones que pronto le asfixiarían mientras Sefiro le obligaba a mirarle, torciendo su cabeza con su mano...
Pero...los empujones apenas llegaron a empezar.
Vio los ojos de Sefirot atentamente fijos en los suyos, en su expresión...
...y el dolor de pronto cesó.
El mayor se había retirado, dejándolo sobre el suelo y soltando sus ataduras.
Se nota que llevas días sin bañarte – dijo Sefirot, secamente, cogiéndolo...
...y antes de darse cuenta, el agua caliente lo rodeaba suavemente,aliviando su dolor mientras se escuchaba cerrarse la puerta del cuarto de baño por fuera.
Cloud bajó la cabeza, cerrando los ojos.
¿Por...por qué...?
¿Por qué...no podía ni pensar lo que él quisiera...?
¿Por qué...?
Una carcajada femenina quebró sus pensamientos.
"Pobrecito...y pensar que te habías hecho ilusiones y todo porque te ha curado... ¿no entiendes que sólo eres su juguete? Si te rompes, sólo tiene que ir a por otro y...".
¡Basta! – gritó el chico, golpeando el agua, pero la voz sólo se rió antes de volver al silencio... .
Como recordándole que, dijera lo que dijera, tenía razón.
Cloud rugió de frustración antes de dejarse caer derrengado en el agua.
Por un momento…
...exponiendo sus muñecas, fantaseó con que no fuera el jabón lo que corría por el agua…
Zack, con un suspiro cansado, cerró la pantalla de su portátil en el cuarto militar.
Nada...ninguna información sobre las misiones...
Resopló, frotándose los ojos...
...y un café le fue ofrecido.
Gracias, Kunsel, tío – le sonrió levemente, soplando al plástico mientras ambos salían a los pasillos de las dependencias de Shinra, acercándose al laboratorio. Sesión de entrenamiento..ni puta gracia le hacía ahora, de verdad.
De nada, lo estabas pidiendo a berridos.
Zack apenas movió levemente la cabeza cuando vio a Angeal a lo lejos, hablando con mas oficiales...y la vista de estos le puso de peor humor.
Por lo que sabía, Shinra ya había dado el asunto de Cloud por cerrado...
Tenía ganas de matar a alguien, joder.
¿Cómo podía darse eso por pasado así?
Zack, te estás obsesionando con el tema. – suspiró Kunsel. – Los Turcos ya lo miraron todo y solo encontraron… - se calló, sabiendo que no estaba bien hablar así...y más de alguien tan importante para él.
Sí, la verdad es que es una lástima... .
Ambos se giraron para ver a Hojo, un hombre enjuto de largo pelo aceitoso y mirada maligna tras sus gafas redondas, que suspiraba.
A mí me habría gustado que encontrasen algo más. Así no se pueden determinar bien las circunstancias de su muerte. Aparte, el cuerpo apenas tien rastros de MAKO. Si hubiese estado en mejores condiciones, podría haberlo aprov...
Sus gafas cayeron al suelo antes de que él se derrumbara sobre ellas por efecto del puñetazo de Zack.
¡ZACK! – gritó Kunsel, tratando de sujetarlo, pero Zack se zafó.
¡KUNSEL,NO TE METAS! ¡HIJO DE PUTA! – le gritó a Hojo, esperando a que se levantara - ¡LEVÁNTATE Y REPITE ESO!
Pero Hojo sólo se rió, ambos ajenos al follón que se estaba juntando a su alrededor.
Soy un científico, chico, ¿qué esperabas? – replicó, recogiendo las gafas, con lo que Zack se enfureció más, apretando los dientes.
Pues que tuviera usted un poco de consideración, doctor, con un hombre que ha perdido un amigo.
Zack no pudo lanzarse sobre Hojo porque Angeal, un hombre maduro de amplia frente y largo pelo castaño, se había interpuesto entre ambos, con seriedad.
Soldado de segunda Clase Fair, venga conmigo – dijo, serio...
...pero Zack no pudo sentirse mal cuando vio que ni siquiera ayudaba a Hojo.
Que le follen, pensó para sí, siguiendo a Angeal entre el gentío...
Aparte, el cuerpo apenas tiene rastros de MAKO.
Esa frase, de pronto, le hizo abrir mucho los ojos...
Había...en ella...
¡Claro, joder!
Hojo, sin embargo, sonrió, dirigiéndose tranquilamente al despacho del director de SOLDADO.
Un simple puñetazo no le alteraría el buen humor.
Cloud abrió los ojos al escuchar un leve ruido, pero siguió mirando al agua, con sus brazos abrazando sus piernas... .
No quería mirar al mayor... .
Sefirot entró despacio, con una bandeja con una jeringuilla con el calmante y comida.
Miró al chico... y su expresión se suavizó levemente al ver que parecía un pollito mojado y perdido.
Había...había perdido los nervios.
Y tal vez por primera vez en su vida...
...se mordió el labio, con diismulo.
¿Tienes hambre? – dijo, dejando la bandeja sobre la encimera del lavabo, no muy lejos del espejo del baño.
Cloud no levantó la vista del agua.
Una lágrima se estrelló contra la superficie.
Eh… - le susurró Sefirot, pero Cloud apartó la cara. Eso le enfureció, haciéndole olvidar por un momento a qué había venido y haciéndole cogerle de los brazos, rompiendo su barrera - ¡Mírame...!
¿Cuándo… vas a devolverme abajo?
Esa sola frase dicha con un hilo de voz, apenas audible, consiguió detenerlo.
¿Quién ha dicho que vaya a hacerlo? – murmuró el mayor.
De pronto, Cloud lo miró, fijamente...
...a pesar de que era evidente que cada vez le era más difícil respirar.
Me…has castigado. Siempre… me encierras…cuando lo haces… - inspiró, con fuerza.
Cloud…
¿Por qué… dices que tengo que recuperarme…y luego…? – jadeó, tratando de luchar contra el ahogo que empezaba a dominarlo. – ¿Por… que me odias…? ¿Qué te he hecho? ¿Por qué te doy tanto asco…?
Sefirot, al oír eso, lo sacó a pulso de la bañera, gritando:
¡No digas eso ni en broma, ¿de acuerdo?¡
¡¿Pues entonces por qué me haces esto? – replicó Cloud, llorando...y enloqueció al darse cuenta de que Sefirot estaba agarrando la jeringuilla de la bandeja – ¡No! ¡NO QUIERO MÁS CALMANTES! ¡QUIERO QUE TODO ESTO TERMINE! ¡QUIERO SALIR DE AQUÍ! ¡DÉJAME!
Se revolvió, demasiado cerca del espejo... .
Y su codo se estrelló contra éste.
Con un estruendo cayeron al suelo docenas de pedazos de cristal del espejo del baño, ahogando el ruido de la jeringa al estrellarse y esparcir su contenido por todo el suelo.
Ignorando el dolor de su brazo, Cloud aferró el pedazo más grande que encontró, ignorando sus cortes mientras, bramando, lo dirigía a toda velocidad contra su cuello, cerrando los ojos, notando un estremecimiento en cuanto olió la sangre...
...quería salir de allí...
...saldría de allí...
...pero pronto se dio cuenta de que no era la suya.
Cuando abrió los ojos, fue incapaz de reaccionar.
No vuelvas a intentar una gilipollez semejante. – sonó la voz del General, en tono seco.
Sefirot... había interpuesto la mano, aguantando el cristal atravesándole sin apenas parpadear, sin dejar de mirarlo.
Temblorosamente, Cloud soltó el pedazo, y entonces Sefirot bajó la mano herida, dejando caer el cristal al suelo.
¿Por...?
¿Por qué volvía a salvarle...?
Interrumpió sus pensamientos cuando, con fuerza, Sefirot lo cogió en brazos, pasándolo a la habitación y cerrando el baño con llave. Luego sacó una toalla y el botiquín de un armario, sacando las pincitas del último.
Enséñame el brazo – ordenó, seco... y se irritó al ver que no le obedecía - ¿Prefieres llevar cristales incrus...?
Pero enmudeció.
Cloud, temblando, había cogido un resto del pijama y le estaba vendando la mano herida con él.
Aunque te regeneres es...estabas sangrando mucho...
Sefirot le sonrió un poco, acariciándole el pelo con su mano sana.
Tal vez y por primera vez, notó un pinchazo al sentir el temblor del chico bajo su mano mientras le curaba suavemente los cortes y moratones con su magia Cura +, acariciándole tiernamente la espalda mientras se cercioraba de que, efectivamente, no había ningún cristal.
Sintió entonces que el temblor iba en aumento... y aumentó su abrazo, atrayendo al chico contra su pecho, suavemente.
Shhhhhhh… . Ya esta… shhhh…todo va bien… .
No... – sollozó Cloud débilmente... pero la mano de Sefirot le acarició ahora la cara.
No llores... – le susurró, envolviéndolo en la toalla, secándole con suavidad.
¿No... no lo entiendes...? –sollozó el chico – NO...no soy un juguete, no soy una cosa, llevo tres meses aquí dentro...me...me voy a volver loco... – lo miró a la cara, temblando de puros nervios - no...no me escaparé...te...te..no te pido siquiera que me dejes salir, sólo que me dé el aire en la cara, sólo eso, ¡por favor! ¡No me encierres otra vez!
Sefirot lo miró sin expresión, pero no le hizo daño como temía. Lo apretó en silencio, consolándolo con su abrazo, dejándolo llorar suavemente en la cama, envolviéndolo con la toalla como a un niño pequeño mientras los tumbaba, acunándolo contra su pecho.
Ni siquiera quiero irme...te juro que ni siquiera quiero irme... . – sollozó, Cloud aferrándolo –...quiero salir... y también quiero quedarme contigo...¿no lo ent...?
Sefirot puso suavemente sus dedos sobre sus labios.
Shhh... ya basta, mi amor.
Cloud enmudeció...
Qué.
Sefirot, con la expresión totalmente suave, le recostó su cabeza contra su pecho.
Basta... – le repitió, suavemente – Y duerme... .
Sin que pudiera replicar, sus ojos se cerraron solos, dejándose acunar por Sefirot mientras un dulce sueño lo iba acogiendo suavemente.
Zack suspiró con alivio cuando él y Angeal salieron del despacho.
Se daba cuenta de la que podía haberle caído...
...y por si fuera poco, Angeal se la recordó.
He tenido que alegar que estabas en depresión por lo que le había pasado a Cloud... cosa que tampoco es falsa. – le dijo, y Zack pudo ver en su cara un gesto de preocupación. - Por eso lo consideran una falta menor.
Angeal... – murmuró Zack, sonriendo débilmente, pero su mentor le hizo una señal para que le siguiera a los vestuarios.
En silencio, una vez allí, Angeal empezó a cambiarse, y Zack lo imitó, tratando de aguantar su impaciencia.
Más al ver las cámaras en la sala.
¿Cuándo...las habían puesto?
Las instalaron ayer – dijo Angeal, respondiendo a su pregunta muda, mientras ambos salían a la calle, ya vestidos de civiles. – ¿Dónde te apetece ir? Tomaremos algo.
Zack sonrió, sabiendo lo que quería decir.
A la plaza.
Allí a esas horas no habría nadie de SOLDADO.
Allí se dirigieron, sentándose en un banco en la vacía y solitaria calle.
Dime lo que sospechas.
Zack, entonces, inspiró hondo.
Me pueden llevar a juicio militar sólo por la sospecha.
¿Ves que lleve el uniforme ahora?
Zack sonrió brevemente... pero se puso serio.
Sospecho... que hay algo raro en la muerte de Cloud. – dijo en voz baja.
¿EN qué sentido? – le dijo Angeal sin cambiar la expresión.
Aparte, el cuerpo apenas tiene rastros de MAKO.
Hojo...ha comentado que no había nada de MAKO en el...cuerpo... y...me acuerdo...de que Cloud se encontró muy mal en la primera inyección. Joder, si le dijeron que le había sobresaturado, me acuerdo que tardaron en ponerle la segunda por miedo a una sobredosis. ¡Llegan a analizarme hasta a mí en mi primer mes y los niveles de MAKO...! – se silenció al ver el gesto de Angeal de que bajara la voz... y luego dijo, en tono suplicante. – Necesito...joder, Angeal, quisiera poder tener a mano los registros de las misiones.
¿Hace cuánto que no ves a Aeris?
Zack se mordió el labio. Sólo...había podido hablar con ella por teléfono, últimamente... no le habían dejado salir, tampoco... .
Quedó de piedra cuando su mentor le tendió un papel que había sacado de su bolsillo.
Una baja.
Por depresión.
Oye...no... – empezó Zack, pero Angeal se levantó.
Si no descansas pronto, vas a enfermar. Cuando vuelvas, podrás cansarte lo que quieras, no te preocupes que tendrás material más que suficiente...pero durante una semana, descansa. Y no admito réplica.
Enmudeció cuando Zack le dio un profundo abrazo.
Angeal...gracias, tío...gracias... – murmuró el joven sonriendo.
Menos gracias y ya estás tardando en ir al sofá a rascarte las pelotas. – replicó Angeal con total seriedad, tanta que Zack se tuvo que reír.
¡Tienes razón! ¡Adiós, tío! – se despidió, corriendo a casa de Aeris...
Angeal tenía razón: necesitaba descansar. Y...en su tiempo libre, también podría...
Mientras, el mayor, con gesto resignado, sacó su teléfono móvil y marcó un número.
Ha llamado al número 674093926. La extensión no contesta...
Angeal apretó los dientes.
Era el quinto intento... .
Para dejar un mensaje, hable después de... .
Suspirando, colgó. No deseaba realmente escuchar ningún mensaje.
Zack... tenía que tener razón...
Ahí...había algo muy raro... .
Guardó su teléfono móvil y fue a su casa.
Tenía que prepararse para mañana.
Cloud sintió una leve brisa acariciándole la cara, una suave brisa que le hizo abrir los ojos... .
...y los abrió más al ver que el techo era de lona azul, y que el sol iluminaba levemente el interior.
El sol... .
El chico se incorporó, dándose cuenta entonces de que estaba en un saco de dormir doble abierto sobre un colchón en una tienda, en la que llevaba un grueso jersey por encima del pijama prestado...
...y de que había verde por todas partes, visible por la ancha apertura de la tienda azulada.
Cloud se frotó los ojos, sin creerlo todavía... pero ahí estaba, un claro, dentro de un hueco formado por montañas.
Inspiró, con fuerza... y sonrió débilmente.
Él...
Le...le había traído...
¿Por qué...cómo...?
Tembló un poco al notar cómo unas manos conocidas le hacían girarse...
Pero Sefirot sonrió, acariciando con su mano vendada la leve sonrisa de Cloud, consiguiendo que ésta no se fuera. En cierta forma, se alegró de haber cedido, de haberlo llevado a ese rincón cerca de su casa... allí nadie preguntaría nada...
Y...
¡QUIERO QUE TODO ESTO TERMINE! ¡QUIERO SALIR DE AQUÍ! ¡DÉJAME!
Cloud cogiendo el pedazo, sin pensarlo dos veces...
...dispuesto a quitarse la vida por...
Meneó la cabeza, alejando la imagen...y remplazándola por esa pequeña sonrisa del chico, con algo de miedo, pero cada vez más tranquila.
Estaba...así...era precioso...
Era la primera vez desde que lo veía con él que lo veía sonreír.
No...había pensado que le gustaría tanto.
¿Es éste suficiente aire para ti? – le susurró con ternura.
El chico asintió, cogiendo levemente esa mano, sonriendo algo más.
Gracias... – murmuró, sin saber qué más decir... . Tentativamente, fue a quitar la venda, pero Sefirot apartó la mano sin violencia.
Estaremos aquí hasta que te mejores del todo – dijo. Luego se adelantó rápidamente a su pregunta - No vas a volver a aquella habitación. La he cegado.
El chico lo miró de hito en hito... y quedó parado mientras lo abrazaba, de esa forma que siempre le hacía sentir pequeño pero seguro en sus brazos.
No eres mi juguete. No te odio, mi amor... .
Cloud, con los brazos temblrosos, lo aferró, notando su corazón acelerarse...
Era...lo había dicho otra vez.
...pero esta vez trató de separarse, negando amargamente con la cabeza.
No me llames así... – mumuró. No, joder... más mentiras no... .
¿Por qué? – dijo Sefirot, en ese tono con vago peligro que ya conocía demasiado bien.
Porque es mentira... . – susurró, dándole igual si le gritaba...
Cerró los ojos al notar que el mayor le cogía la cara, preparándose para.. .
Cloud, mírame – ordenó, suavemente.
Con miedo, el chico abrió los ojos...
...y se llenaron de lágrimas al ver la profunda mirada de Sefirot.
Había visto burla, crueldad, sarcasmo...y sí, ternura también. Pero...esto...
Esto era...
¿Cómo...?
¿Por qué?
¿Por qué...en ese momento...?
Sefirot se contuvo como supo al ver que intentaba de nuevo zafarse...
...pero se dio cuenta de que no era para irse...
Sino para mirarlo, cara a cara...
...y abrirse suavemente los brazos a pesar de su temblor.
Demuéstramelo... – rogó Cloud, sonrojándose, pero seguro– Demuéstrame...todo lo que me has dicho...demuéstrame que... .
Sefirot lo calló, besándolo suavemente mientras su ropa caía a un lado. Con cuidado, lo tumbó sobre el saco, despojándolo suavemente de su ropa, sin prisa, deleitándose, dándole calor cuando tembló involuntariamente por el frío de la montaña... .
...y por el miedo, que acalló suavemente, meciéndolo.
Pensó...que estaba precioso, así, temblando levemente, pero queriéndolo, necesitándolo... Besó suavemente los pequeños moratones del día anterior, frenándole despacio las manos cuando intentó ocultarlos y acariciando así sus pequeños brazos, haciéndolo suspirar, relajarse bajo sus besos... .
¿Cómo...no iba a querer que ese chico fuera suyo, suyo y de nadie más?
Ya no le importaba ninguna otra opinión mientras lo besaba, lo preparaba, se derretía al notar que lo aferraba... y sentía que podría perderse, que se perdía en su abrazo, en su calor cuando empezó a entrar, en sus suaves gemidos...
Te amo... . – le susurró, suavemente, apretando su cabeza, besándola con fuerza... .
Cloud, con los ojos llenos de lágrimas, lo aferró, apretándolo contra su pecho, fuerte, dejándose acariciar...
Si...esto era un sueño...no quería despertar...
Mataría por no despertar... .
