Cloud se despertó, pero no abrió los ojos.
No le apetecía abrirlos y ver a Sefirot.
Ahora no.
No se encontraba bien.
Recordaba... la noche anterior...
Después de cenar.
A pesar del agotamiento...
...a pesar del cansancio...
...cuando, entre jadeos, había visto la mirada que le había dirigido Sefirot al salir, con ternura, con suavidad... .
Se había sentido feliz.
"¿FELIZ DE QUE TE UTILICE COMO UNA PUTA MUÑECA SEXUAL?
¿FELIZ DE QUE NI TE PIDA LA OPINIÓN Y QUE SEA QUIÉN DECIDA CUÁNDO ACABAR?
¿FELIZ DE NECESITARLO?"
Por su su propia conciencia había sido poco, la voz esa vez casi había aullado, haciéndole cubrirse...
...y entonces había notado la mano de Sefirot acariciándole con suavidad la cabeza.
¿Por qué había tenido que ser tierno en ese momento?
Por una vez, la voz sonó dulce...
...reconfortante...
"Tienes razón... te está engañando...se está aprovechando de que te encuentras mal para luego golpearte donde más te duele...Por eso a veces soy dura contigo. Perdóname".
Cloud inspiró, tratando de ignorar eso último...
Dios...menudo...
¿Por qué le tenía que tocar a él pasar por todo eso?
Todo sería más fácil si...
Meneó la cabeza, notando un dolor en el pecho.
¡NI LOCO QUERÍA QUE TODO VOLVIERA A SER COMO ANTES!
Entonces, se incorporó para obligarse a levantarse, girándose hacia donde sabía que se había quedado durmiendo Sefirot... .
...y quedó de piedra no solo por el hecho de que no estuviera, sino por ver que no había saco de dormir, sino sábanas y mantas, y que estaba en una sólida cama.
¿Qué...?
Se incorporó... y su pasmo aumentó más al ver que estaba en una habitación, cerrada, con las ventanas bajadas.
No...
"¿Ves, ves? ¿Ves lo que ha tardado en volver a encerrarte en cuanto le ha venido en gana?"
¡BASTA!
La voz habia callado.
Jadeó de alivio, tratando de calmarse.
No...esta... no era la primera habitación...
Pero...tampoco la casa de Sefirot.
Inspirando, se levantó en la oscuridad y por probar palpó a ver si encontraba un interruptor.
Guiñó los ojos cuando se hizo la luz.
Y quedó pasmado.
Era...como una versión reducida de la casa de Sefirot.
En el mismo piso, un piso sorprendentemente con luz natural, entrando por las ventanas que para su pasmo no tenían persianas.
Cuando se levantó, prudente, notó una suave moqueta grisácea bajo sus pies descalzos, moqueta que continuaba por un minúsculo pasillo que lo llevó a un comedor – cocina de un tamaño bastante decente, aunque algo frío por su funcionalidad y por su aspectos aséptico, como si nadie hubiera cocinado en su vida aún ahí...
Cosa que en seguida fue negada por la presencia de una olla en el fregadero, que aún goteaba un poco.
Pero otra cosa llamó poderosamente la atención de Cloud sobre la grisácea mesa del comedor.
Un pijama rojo, nuevo, y más ropa.
Y al lado, un desayuno aún caliente.
Aeris se apresuró en darle una taza de caldo a Angeal, que descansaba en el sofá de casa de Zack.
Gracias – murmuró Angeal, cogiendo la taza, haciendo un leve gesto de incomodidad.
Aunque...realmente...
Le habían salvado de tener una caída peor las copias de los informes envueltas en una bolsa, ahora manchada de sangre, que descansaban en la mesa del comedor.
Se las había tenido que poner bajo la camiseta a toda prisa...
Si...Zack no llega a aparecer...
Siento haberos jodido la Luna de Miel
Nah, una forma entretenida de empezar mi baja. Anda que no hay noches. – le quitó importancia el joven.
Pues claro – sonrió Aeris, secundando a Zack, aunque tapándose la boca educadamente para ocultar un bostezo.
Pero aun así el joven se dio cuenta y, con suavidad, se acercó a ella, haciéndole ir hacia la habitación.
Angeal sonrió débilmente al oír que "reñían" de esa forma tan suave... En cierta forma, era reconfortante...
Porque menuda nochecita.
Había esperado detrás de la pared, atento, todo a oscuras.
Los pasos de Hojo se escuchaban por la oficina.
Le extrañó ver que en lugar de ir directamente al laboratorio, seguía su misma ruta; es decir, se paraba delante del ordenador buscando un ángulo muerto y...
¿Miraba los registros?
¿Qué querrá saber?, pensó Angeal, con extrañeza.
En teoría Hojo no sospechaba nada...
Aunque eso era sólo la teoría, claro.
Vio entonces que el hombre se tomaba su tiempo, tomando apuntes en los papeles de las carpetas.
¿Qué tendría que ver...?
Se tensó al ver que Hojo dejaba copiando los archivos con aire distraído y se levantaba dejando allí sus carpetas para tomar otra vez el ascensor.
Angeal vaciló...
Las carpetas...
Podrían explicar en qué estaba pensando Hojo...
Despacio, se acercó...
Respiró al oír que el ascensor bajaba totalmente y con cuidado cogió los papeles y los llevó a la fotocopiadora, notando su corazón a cien con el leve murmullo del papel copiándose, con cada hoja que se le quedaba pegada...
Y quedó parado al leer algo en los papeles por puro azar.
Un apunte.
No me resigno a que el Proyecto Clon sea anulado así de buenas a primeras. Me prometieron a Strife, y ¿de pronto muere? Simplemente no lo creo...
¿Le prometieron a Cloud...?
De pronto su corazón dio un brinco.
El ascensor volvía a subir...
A toda prisa metió los papeles copiados en su pecho y se dio prisa en dejar las carpetas de nuevo en la mesa...
Pero...
De pronto la puerta se había abierto...
Con dedos temblorosos, escondido tras la columna mientras Hojo volvía a sentarse, envió un sms a Zack...
Y de pronto Hojo había levantado la cabeza.
Y había tenido que salir de ahí por patas, sin apenas tiempo para llamar de puros nervios a Sefirot que no lo cogió en ese momento...
Pero afortunadamente Zack si lo hizó cuando el General volvió a llamar otra vez, pensó con una sonrisa débil.
Por lo que le había dicho Zack, habían acordado no hablar por teléfono del tema, más con el robo tan reciente...
Todo eso les había confirmado que Hojo había sido capaz de que querer utilizar a Cloud, aunque no sabrían decir para qué.
Ese Hojo da miedo... .- había dicho Zack, pasmado.
Dímelo a mí. – inspiró Angeal. Realmente, se le habían puesto los pelos de punta. – Está obsesionado con el mako. La pregunta es... ¿qué tiene que ver eso con tu amigo?¿Por qué lo querría..?
De pronto se había puesto a toser, bastante mal...
...y había tenido a Zack preocupado, dándole palmadas en la espalda.
No puedes volver, joder.- había dicho el chico.
Tranquilo por eso. – jadeó Angeal – Vuelvo...en dos días...me da tiempo de sobra a mejorarme y que no me quede ni rastro de los arañazos.
¿Y vas a hacer como si nada?- dijo Zack, nervioso.
Si hago lo contrario, sabrán que he sido yo el "ladrón".
Sefirot aun así había tratado de tranquilizar a Zack antes por teléfono, asegurándole que probablemente Hojo no hiciera nada...
Bendito sea el secretismo de Shinra, pensó Angeal con ironía.
Aunque... no sabía decir por qué...
En todo ese asunto había algo que no le terminaba de cuajar... .
Entonces Zack salió, con Aeris suspirando con resignación.
Voy a acompañar a Aeris a su casa, ¿vale, Angeal?
Escucharon entonces un pitido en el móvil de Angeal, que el hombre cogió con cuidado.
"Reservados los billetes para enseguida. Pasado mañana llego. En cuatro días llego a Midgar. "
Era el número de Sefirot
Silicona.
Todas las cerraduras estaban taponadas con silicona.
Y las ventanas eran de cristal irrompible... Además, había intentado levantar una y después de un rato largo se había tenido que dar por vencido.
Por si fuera poco, los cristales estaban tintados por fuera, así que quedaba del todo descartado hacer alguna señal. Además...lo único que se veía desde ahí era el mar, por lo que tenía que ser una ciudad costera...
¿Pero cuál?
¿A dónde había podido llevarlo en tan poco tiempo?
¿Qué costa estaría tan cerca de Midgar...?
Y ni un ordenador siquiera...
...aunque claro, sabía que no hacía falta ser un cerebrito para imaginar lo poco que tardaría en tratar de usar el ordenador para comunicarse con el exterior como fuera.
Incluso había pasado por su cabeza tirar un mensaje por el diminuto tragaluz que había sobre él, en la ducha...
¿Pero con qué, si ni siquiera había papel ni material de oficina allí?
Por no haber, no había ni pintura.
Además, estaba de tal manera que ni siquiera podía trepar para ver dónde estaba, y dudaba siquiera que pudiera sacar la mano con lo estrecho que era, incluso aunque consiguiera quitar los barrotes que lo cercaban en forma de cruz.
Por no caber, ni siquiera cabía la toalla que había tratado de lanzar, de mil maneras, hasta que había tenido que rendirse...
Pero tenía...tenía que haber una manera... .
Cloud suspiró, volviendo a abrir el grifo de la ducha y quitándose el jabón, enjuagándose deprisa. Estaba...empezando a tener frío.
¿Cuándo...cuándo volvería?
¿Y cómo entraría?
Tenía que estar preparado, pensó, girándose.
De pronto, quedó paralizado al ver un albornoz ante sí.
¿Qué haces levantado? – dijo Sefirot, sonriendo.
Después de haber sabido lo que había pasado...
Después de tener que orientar a Zack por teléfono a toda prisa para que supiera cómo salir del complejo con Angeal inconsciente sin que pudieran pillarlo...
Después de tener que haberse llevado corriendo a Cloud allí...
Después de hacer todas las gestiones para que pareciera que acababa de salir rumbo a Junon...
Era...dulce ver a Cloud así, mojado, levantado, con olor a limpio...
Decidió en ese momento que se quedaría ahí hasta que se cumplieran los cuatro días que "iba a tardar en volver" a Shinra...
Cogiendo el albornoz todo lo rápido que podía, Cloud respondió:
Estoy harto de estar en la cama.
Deberías quedarte. Ayer tuviste otra crisis.
Volvía a escuchar la preocupación en su voz.
El chico ,eneó la cabeza, tratando de ignorarla.
No quiero estar siempre tumbado. – le dijo.
Sefirot entonces sonrió.
¿Qué tiene de malo?
Cloud quedó de piedra.
¿Estaba...bromeando?
Iba...iba a hacerme algo de comer ahora... – murmuró, tratando de desviar el tema.
..pero enmudeció cuando se vio contra la pared de la ducha, aún con el albornoz que le había puesto Sefirot, mientras éste lo besaba, curiosamente posesivo y tierno a la vez. Cloud apretó los dientes, tratando de que su cuerpo no respondiera, pero sin éxito.
Así, aún desnudo... ¿querías provocarme? – le susurró Sefirot en el oído, acariciándole la cara.
N... – murmuró Cloud, asustado...
...pero algo en el tono de Sefirot le hizo tranquilizarse al tiempo que el mayor lo acariciaba, sin prisa.
Siempre...quiero estar así contigo – le susurró, suavemente, besándole con ternura el cuello, haciéndole suspirar.
El maldito incidente con Hojo le había hecho tener más deseos que nunca de estar solo con Cloud, sólo él y Cloud...
Sonrió cuando, al morderle el cuello, lo escuchó gemir...
Por...por favor...suéltame las muñecas... – pidió el chico.
Sefirot lo miró, pensando un momento...
...y, sonriendo al ver su cara ansiosa y sus ojos turbios, lo complació, dejándole bajar.
Cloud, por instinto, se abrazó a la cintura de Sefirot para no caerse...y se sonrojó más cuando su pecho rozó la enorme erección del General.
Sin poder evitarlo, la miró atentamente...pero se sonrojó, apartándose.
No se te ocurra después de haber llegado tan lejos. – sonó la voz de Sefirot, seca.
¡Ha sido un accidente...!
Pero enmudeció cuando la mano de Sefirot lo atrajo con fuerza, con el miembro presionando contra su boca.
Abre la boca. – ordenó el mayor, cada vez más impaciente al ver que apretaba los labios. – ¡QUE LA ABRAS!
Cloud no gritó por no abrir la boca, esforzándose en apretar los labios, pero la mano le estaba haciendo daño.
Aunque...cada vez lo tenía más difícil para resistirse...
"Si lo haces serás la perfecta puta..."
Sefirot enfureció, soltándolo de golpe y bajándose los pantalones, irritado por eso...
...pero quedó parado.
El chico lo miraba con una mezcla de terror...y vergüenza.
No es que no quiera hacerlo... – murmuró con un hilo de voz.
"Puta...
...maldita puta..."
Cerró los ojos, no queriendo ver lo que sabía que iba a venir.
Pero notó entonces la mano de Sefirot en su cabeza.
¿Entonces por qué lloras? – le preguntó, más suave...
...y quedó extrañado cuando el chico, negando con la cabeza, se acercó, con miedo, pero mirándole a la cara...
¿Qué estoy...?, pensó Cloud, muy nervioso, yendo a retroceder al ver que Sefirot le acercaba de nuevo su mano...
...pero lo tranquilizó el que sólo la apoyara, sin apretar, dejando que la apretara.
Lo tranquilizó lo bastante para...
Sefirot ahogó un gemido...pero sonrió al ver cómo el chico, tentativamente, lamía su miembro, sin dejar de mirarle, aún nervioso.
Cloud inspiró, animado en silencio por la mirada de Sefirot, ahora no autoritaria, mientras el mayor le acariciaba la cabeza. La verdad no..no era desagradable... y...
...jadeó al notar que Sefirot le acariciaba la entrada, sin prisa...
...y su exclamación de asombro quedó enmudecida cuando Sefirot metió parte de su miembro en su boca, apretándole la cabeza pero con más suavidad que antes, sin mandar...
¿Pidiendo?
El chico jadeaba, retorciéndose por los dedos de Sefirot que no le hacían daño al tiempo que no podía dejar de mirar la cara del mayor, notándolo en su boca, notando cómo su calor lo llenaba, cómo le iba cambiando la cara mientras lo guiaba, moviéndole la cabeza cada vez con más ansia pero sin brusquedad... gimió al notar que lo tomaba con sus dedos cada vez más fuerte, haciéndole retorcerse, haciéndole cada vez más difícil seguir...
Y gimió en su propio orgasmo al notar la esencia de Sefirot en su boca, salpicándole y resbalándole por las mejillas, ambos mirándose con los ojos entrecerrados...
...hasta que el chico se mordió el labio.
Había...estado a punto de volver a forzarle...
...y...
¿...por si fuera poco, él también lo había disfrutado?
La voz se reía ahora a carcajadas, atronándole la poca razón que le quedaba.
Ven, mi amor. – dijo el mayor, suavemente, frenándolo...
Quiero...
Pero Sefirot le limpió la cara besándolo.
¿No decías que te ibas a hacer la comida? No hace falta, mi amor. He traído. Quería comer contigo.
Sin poder contenerse, Cloud lo abrazó, sintiendo alivio cuando el mayor se lo devolvió, ambos sentados ahora en la alfombra.
Sefirot lo meció, sonriendo al verlo más tranquilo.
Así me gusta. – murmuró, sin poder evitarlo.
¿Qué...qué te gusta?
Verte así. Tienes mejor cara que ayer.
El menor se sonrojó, apoyando la cabeza en el hombro de Sefirot.
¿Sería verdad? Él...no se encontraba muy diferente...
Bueno...aunque tal vez el aire libre...
¿Por qué ya no estamos en el campo? – preguntó con prudencia.
He tenido que traerte. –zanjó Sefirot para decir, más suave - Pero no he roto mi promesa.
Era verdad...
No lo había vuelto a meter en esa habitación...
...había visto la luz del sol...
...había respirado el aire por el tragaluz... .
Apretó levemente el abrazo, temblando un poco, temblor que fue calmado por Sefirot acariciándole la espalda.
Llé...llévame a la cama – susurró Cloud.
¿Te encuentras mal?
No...no es eso...
Sefirot sonrió suavemente antes de complacerlo, llevándolo con cuidado, como si se pudiera romper.
Zack bostezó, entrando en casa ya sobre más allá de mediodía después de acompañar a Aeris a la suya y jurarle como cien veces que la llamaría si pasaba cualquier cosa.
Pobrecilla...
Vaya manera de aprovechar la baja por depresión, bromeó para sí mismo. No he parado en toda la puta noche... .
Y algo le decía que ahora tampoco iba a parar.
Se lo confirmó ver a Angeal levantado a pesar de las heridas, mirando en el ordenador como un loco los datos que había sustraído de Shinra mientras las copias de las carpetas esperaban para ser leídas.
Suspiró:
Macho, ¿y pensabas que era yo el que necesitaba una baja por estrés?
¿Te contó Cloud algo de su pueblo, una exposición a Mako, lo que sea? – dijo Angeal sin alterarse.
El chico suspiró...pero pensó, tratando de contentarle.
Por lo que me dijo, la única exposición a Mako seria fue la de las inyecciones, y por poco le da algo, te recuerdo. – pensó Zack, dando vueltas a un lado y otro de la habitación - Mmmmh...no me contó nada que tenga que ver con esto. Sólo... hablábamos de nuestras cosas, nada más...
¿QUÉ COSAS?
Angeal se había levantado de golpe y le había agarrado de los hombros con furia.
¡Angeal, por Dios! – replicó Zack, alucinado.
Por respuesta. Angeal quedó parado, dándose cuenta de cómo acababa de reaccionar.
Lo siento...lo siento, Zack. Estoy alterado...y...cualquier cosa podía ser importante.
Zack suspiró, apretándole la mano.
Eh, tío...no pasa nada, vamos. Venga, yo me quedo aquí en el sofá. Mi cama está por allí. Si vuelves con ojeras de oso panda será peor, ¿no?
Angeal sonrió débilmente.
Tú ganas... Me estoy haciendo viejo...
Nah, no te creas... – sonrió Zack, apoyándole las manos en los hombros – Y te prometo tratar de recordar lo que pueda, ¿ok?
Angeal asintió, dejándose ayudar por el joven a ir a la cama... .
El microondas pitó.
La comida ya estaba recalentada.
Con cuidado, Sefirot puso los platos, los vasos y una jarra de agua en la bandeja.
La imagen de Cloud gritando, pidiéndole más, apretándole entre esas sábanas entre las que brillaba su pequeño cuerpo pálido era demasiado tentadora como para hacerle querer abandonar esa cama mucho rato.
Por eso...no podía permitir que ni Hojo ni nadie le pusieran la mano encima.
Puto viejo loco, pensó, apretando los dientes.
Hojo lo quería.
LO había imaginado cuando había visto los rasgos del chico, cuando había sabido lo que era aun antes de quererlo para sí... pero no creía que llegaría tan lejos una vez simulada la muerte del chico.
Eso... complicaba las cosas.
"Pues dáselo."
Apretó los dientes, quedando parado en el pasillo.
Creía que odiabas a Hojo tanto como yo.
"Claro que lo odio."
Pues entenderás que no le pienso dar a Cloud. Es mío. Tú misma lo dijiste hace tiempo, ¿no?
"Hijo...lo digo por tu bien: tu obsesión por esa marioneta es..."
¿Te...ayudo?
Levantó entonces la vista...y vio que el chico estaba levantado, cogiéndole la bandeja.
Por primera vez en mucho tiempo, Cloud llevaba vaqueros, y estaba tan poco acostumbrado a llevar zapatos que aún iba sólo con los calcetines.
Sonrió para sí al verlo así, con la cara algo más alegre aunque acercándose con timidez...
¿Con prudencia?
Asintió con la cabeza y Cloud le cogió alguna cosas.
Huele...muy bien. – murmuró el chico, sonriendo un poco. - ¿Qué es?
Un poco de comida china. – murmuró Sefirot, llevando el resto a la cómoda y acercando dos taburetes - ¿Por qué te has levantado?
Cloud suspiró.
Ya te lo he dicho – murmuró, mirándolo con prudencia...y respirando cuando Sefirot respondió sentándose a su lado. Luego sonrió un poco al ver la comida. – Gracias... .
Sefirot sonrió, viendo entonces que empezaba a comer, con más o menos ganas, tan embelesado que olvidó su propia hambre.
Dios...tuvo ganas de abrazarlo de nuevo... .
Cloud se sintió incómodo bajo esa mirada.
¿Por qué no le quitaba ojo?
No iba a ser tan idiota de salir corriendo delante de él a reventar la puerta siliconada, pensó con amargura, mirando los granos de arroz de la cuchara.
Pero...
Sonrió un poco al ver que tenía la mano muy cerca de la suya, como si no se atreviera a cogerla.
"¿No tiene problemas en follarte y sí en cogerte la mano? Sí, muy romántico él..."
Apretó los dientes al oír la voz...
...y notó que Sefirot le acariciaba la cabeza, suave.
No... no seas tan bueno conmigo... – murmuró entonces, apartando la cabeza.
¿Prefieres... ¿ – empezó Sefirot, seco... pero suspiró al ver la cara del chico. – ¿Es que no te gusta que lo sea, mi amor?
Sabía...que no era mentira, como había temido.
Pero...
¿Sigues teniendo miedo al castigo?
Miró entonces a Sefirot, pasmado.
Lo...lo entendía...
Casi me "castigas" esta mañana... – murmuró entonces mientras asentía con la cabeza.
No iba a hacerlo. Ha sido un impulso. No estás haciendo nada para merecerte nada malo, mi amor... al revés... .
Cloud siguió parado.
¿Era...su forma de disculparse?
No...no estás comiendo nada... – le murmuró a Sefirot, que sonrió un poco.
A eso me refiero – dijo antes de empezar a comer su parte.
Cloud lo siguió mirando.
¿De...qué estaba hablando?
Tan...tan pronto parecía furioso por el mero hecho de que le bajara la mirada como adorarlo por simplemente ser amable...
Y...realmente, a pesar de todo, no dudaba que...
Te amor...
Inspiró, haciendo entonces la pregunta que tanto había temido.
¿Qué harás conmigo cuando me cure? – dijo, dejando la cuchara en el plato para mirarlo.
Mantenerte, claro. – dijo Sefirot distraídamente, comiendo una bolita de pollo.
¿Para qué?
El mayor soltó entonces la bolita a medio masticar y lo miró con extrañeza.
¿No te quedó claro?
Cloud miró al plato en silencio.
Volveremos al bosque, mi amor. Te lo prometo.
LO volvió a mirar...y sintió algo agridulce en el pecho al ver que lo decía de verdad.
Pero...
Sabía que el cambio de sitio no había sido por nada.
¿Ha pasado algo malo?
No puedo estar de vacaciones para siempre. – zanjó el mayor.
El tono le advertía que dejara de hacer preguntas.
Así lo hizo, pero para él estaba claro que tenía que haber pasado algo en Shinra...
¿Tal vez...?
No...no soy tan importante para que la organización entera se preocupe por mí, pensó con amargura...
Aunque...
Nunca había perdido la esperanza de que tal vez Zack...
¿En qué piensas?
Apretó los dientes cuando el tono de voz de Sefirot lo golpeó como un latigazo...
¿Cómo...parecía saber siempre...?
En nada. – dijo en el tono más tranquilo que supo... para enfurecerse cuando vio la desconfianza en su mirada - ¡Te digo la verdad! ¿¡Por qué esa obsesión con saber lo que pienso siempre!
Cerró los ojos cuando el puño de Sefirot golpeó la pared, muy cerca de su cabeza, al tiempo que la otra mano le cogía del cuello.
Dé...déjame... – jadeó Cloud, golpeándole la mano, pero Sefirot estaba furioso...
Sabes lo que pasará si me das otra respuesta así. – le siseó, apretando más. - ¿LO SABES, NO?
No...he hecho nada malo... . – jadeó Cloud, muerto de miedo.
De pronto la presión paró...
Lentamente, Sefirot aflojó la presa.
Y antes de que Cloud recuperara totalmente el aire, había desaparecido.
El puño de Sefirot hizo una enorme grieta en la parte exterior del apartamento mientras el mayor apretaba los dientes, tratando de calmarse...
Pero esa frase...
No...he hecho nada malo... .
No paraba de oírla mientras intentaba evitar que una imagen de alguien diciendo esas mismas palabras surgiera por completo...
Jadeó...
No...
No, no, no...
Él... no era así, no era igual que Hojo, no era así, no era así...
¿Verdad?
