¡Ohayooooo! ^_^

Hola, chicas, sigo viva;) XD

Veréis, lo primero que quiero hacer es pediros disculpas a todas: sé que prometí actualizar cada dos semanas, pero he tenido un verano ocupado...y lo que podía escribir en lugar de publicarlo, lo he ido guardando para poder actualizar más seguido...pero digamos que gracias al comentario de Minami Arsene (un beso desde aquí) ya me he decidido a volver a publicar;).

Ahora sí que sí, prometo actualizar cada semana hasta que ya no me queden más capítulos.

Así que ale, que os cundaXD.

¡Un besazo!

CONVIVENCIA: PRIMEROS DÍAS

Cuando Sefirot entró, un rato después, lo sorprendió fregando los platos, febril, como si se fuera a acabar el mundo si paraba.

Sefirot inspiró, tratando de no avanzar, de que no se diera cuenta de que había vuelto ya.

Lo contempló, largo rato, en silencio...

¿Qué...había estado a punto de hacerle?

No...no he hecho nada malo...

Claro que no, Cloud, pensó, suspirando y mirándose las manos. Claro que no.

«¿Que no? Vamos, hijo, no seas tan indulgente con él sólo porque sea tu mascota...Te está debilitando. Lo sabes»

Vio entonces que el chico se quedaba parado, sin atreverse a girarse.

Notó que meneaba la cabeza, llevándose con rabia la mano libre a la cara antes de tratar de seguir fregando, frenéticamente.

Casi se te cae. – dijo, suavemente...

Pero Cloud no lo cogió.

No lo miraba.

Apenas sí podía sujetarse al fregadero con manos temblorosas.

Me...encuentro fatal... – murmuró con un hilo de voz...

...y por unos momentos no pudo seguir al notar que lo abrazaba desde atrás, con fuerza, envolviéndolo con una ternura imposible.

No...no seas tan dulce...no...

Con todo el cuidado que pudo, hizo el ademán de zafarse.

No...no puedo... – casi se le cayó un vaso –Controlar lo que me viene a la cabeza...

Sólo...te he pedido que me lo digas... –dijo Sefirot en tono suave.

No...no me lo has pedido... - negó el chico, seco, con la cabeza.

A punto estuvo de tirar el plato que tenía en las manos al notar que Sefirot le cogía de golpe de los hombros.

Sefirot apretó los dientes, tratando de controlarse...

...el tintineo de la vajilla amenazando con caerse estaba poniéndolo nervioso.

Aún más.

Deja esto... – dijo, intentando quitarle el plato que iba a fregar. - Échate.

Pero Cloud volvió a negar con la cabeza, esta vez frenéticamente.

Tengo...tengo que hacer algo...- murmuró febrilmente con voz temblorosa - si...si me voy a la cama, no...

Iré contigo. - susurró Sefirot, cogiéndole el brazo del plato...

...pero Cloud lo apartó a toda prisa, gritando con terror:

¡NO QUIERO!

El plato cayó al suelo, quebrándose en mil pedazos.

Sefirot apretó los dientes, adelantándose...

Pero quedó paralizado al ver parte de la reacción de Cloud.

Enrojeció, con aún más terror y vergüenza al notar que se había orinado encima y se notaba incapaz de moverse bajo la mirada inquisitiva de Sefirot.

"¿Qué eres, un bebé?"

Temblando, hizo el esfuerzo por levantarse, creyendo que Sefirot reiría.

¿Por qué no iba a hacerlo?

Para su pasmo, lo que cayó a su lado fueron unas bolsas que Sefirot, seco, había cogido de la entrada.

¿No quieres tener algo que hacer? - dijo, sin expresión, levantándolo entonces de golpe - Vamos...lávate y guarda todo esto en la habitación. Y no quiero verte el pelo hasta que termine aquí. Te lo digo por tu bien.

Temblando, Cloud asintió, corriendo con vergüenza y miedo hasta la habitación, donde se encerró, quitándose a tirones los vaqueros mojados y pasándose la manguera de la ducha por las piernas, casi mojándolo todo por el temblor de sus manos.

Acto seguido, con el albornoz puesto torpemente, metió la ropa de las bolsas como podía en los cajones, casi sin mirar, atropelladamente, temiendo que Sefirot viniera en cualquier momento.

Un momento...

Se paró, sujetándose la cabeza, notando que iba a estallarle...

¡Yo no he hecho nada!

¡Nada!

Inspiró, notando de nuevo el ataque de pánico...

Pero se agarró al cajón, tratando poco a poco de controlar la respiración, con resultados a los pocos segundos.

Yo no he hecho nada...

Yo no he hecho nada...

Yo no he hecho nada...

Todo...

Todo es problema...

Inspiró, recuperando algo de tranquilidad al darse cuenta de algo.

Todo...todo es suyo...

Todo...es por algo suyo...

¿Y...por qué lo pago yo?

¿Por qué?

Inspiró, echándose en la cama, trantado sólo de quedarse en la calma, en la sensación de su respiración normalizándose, tratando de no pensar en esa pregunta que, sin embargo, siguió flotando, flotando aunque se durmió...

¿Por qué?

Sefirot, mientras tanto, recogía los pedazos, con furia, ajeno al pequeño charco de orina que no quería mirar, no debía mirar... .

No paró hasta que tuvo todos los restos del plato en sus manos.

Jadeando, quedó parado, tratando de centrarse.

Tratando de ignorar el ruido en la habitación.

Tratando de ignorar su propia y pesada respiración.

Apretó entonces los trozos de vajilla con todas sus fuerzas, clavándoselas en las manos sin miramientos... .

Ne...necesitaba que todo lo que estaba pensando se parara... .

Lo necesitaba...

Ahora...

Después de un par de horas dando vueltas en la cama sin dormir del todo ni estar exactamente despierto, Angeal por fin se decidió a levantarse...

...y le recibió un olor dulce, suave...

La madre que lo parió, pensó, pero de bueno humor, al darse cuenta de que Zack había hecho papilla...

El joven habría imaginado que no les entraría mucho más.

Sabía que ibas a despertarte –bostezó Zack, pero sonriendo mientras le llenaba el plato. – Si no fuera por la edad, diría que te conozco como si te hubiera parido.

¿Cómo coño lo haces para estar de tan buen humor durmiendo tan poco? – replicó Angeal, pasmado...

...y por toda respuesta vio cómo Zack cogía el azucarero y tiraba directamente su contenido en la papilla.

Angeal no pudo evitar reírse.

Apenas quedaba – replicó Zack, con aire digno, a modo de excusa.

Claro, de los viajecitos que le has hecho a lo largo de la tarde, ¿no? – rió levemente Angeal antes de ponerse serio – No me digas que has estado haciendo papilla toda la tarde porque no me lo creo...

Ojalá – suspiró el joven, sentándose entonces delante de él. – He... estado pensando en lo que me preguntaste antes...No, tranquilo, ya te he dicho que no pasaba nada - cortó al mayor cuando éste fue a disculparse de nuevo – Pero...no he podido sacar nada en claro... Lo único que no he recordado antes...pero no sé...es que Cloud tenía un flechazo con Sefirot. En parte fue el motivo por el que se vino.

Angeal quedó pensativo, serio, mientras Zack suspiraba con tristeza.

Realmente...era una pena...

Desgraciadamente...ya no tiene ninguna importancia. – musitó el joven.

Angeal suspiró, apoyándole la mano en el hombro.

La verdad...no. – luego le apoyó las dos manos - Lo siento por hacerte pensar en ello...en serio.

Naaaaah, hombre... – dijo Zack, quitándole hierro mientras sonreía levemente, empujando el plato hacia Angeal - Cena y calla.

Angeal sonrió un poco antes de llevarse la papilla, ya tibia, a la boca.

Pero sabía en qué estaba pensando el joven a pesar de todo.

Sabía que aún no había perdido la esperanza de encontrar vivo a su amigo, a pesar de todas las aparentes evidencias.

Sintió cierto orgullo...pocas veces había conocido a alguien tan leal. Un poco cabeza loca, pero leal hasta la médula.

Realmente...se alegraba de haberlo tomado bajo su tutela.

Si no, a saber...

Aunque, por supuesto, le jodía verlo así.

Angeal... ¿por qué...tenemos tú y yo que estar haciendo esto? –murmuró Zack. –¿Por qué has tenido tú que saltar por la ventana?

Angeal suspiró, apartando con cuidado el plato y poniendo delante los papeles.

Porque no estamos en la organización que deberíamos estar. No se me ocurre otra explicación... Nos decían una cosa y luego... .

¿Te arrepientes de haber entrado en Shinra? –dijo Zack suavemente.

Por toda respuesta, Angeal se estiró, arreglando los papeles con somnolencia.

Aún tengo que leer todo esto...Luego ya te diré.

Zack suspiró a su vez.

Realmente, sabía lo que ambos pensaban.

Cogiendo su plato vacío, Zack se levantó, estirándose.

Voy a hacer café. – explicó, consiguiendo una sonrisa por parte de Angeal.

¿No será ese charco de petróleo que te tomas?

Eso le valió una indignada réplica desde la cocina.

Eh, eh, un respeto, que es el «Levantamuertos» de mi abuela, ¿eh?

Angeal rió mientras el joven cerraba la puerta...

...y aprovechó su ausencia para empezar a prepararlo todo, encendiendo el ordenador y poniendo el USB.

Tenían mucha tarea aún por delante.

Hojo respiró.

Todos sus papeles permanecían donde los había dejado.

Pero...sabía que las cosas no siempre eran lo que parecían.

No, no informe. Está todo en su sitio. – dijo al policía.

¿Está seguro de que no...? – replicó éste, indeciso.

Seguro – atajó Hojo, dirigiéndose hacia su despacho con los papeles y cerrando la puerta, dejando a los policías con un palmo de narices.

Lo último que quería era que ese cerdo gordo de Shinra se entrometiera en sus asuntos.

Ya le habían estropeado un magnífico experimento.

No quería que encima le requisaran todos sus papeles.

"Desgraciado accidente", ya, claro...

Sonrió.

Este otro "accidente" le confirmaba que había alguien, quien fuera, que también sospechaba lo mismo que él... .

Y tenía que ser alguien también de Shinra.

Los cristales se habían roto cuando había saltado...luego había podido pasar.

Pero claro, la policía estaba demasiado ocupada con el agujero.

Idiotas... .

En fin, cuanto menos supieran, mejor.

Suspiró al caer en algo...

Hablando de saber poco...

¿Y Sefirot, dónde estaba ese maldito crío?

No debía haber cedido a las presiones de Shinra y haberlo dejado libre...debía haberles ocultado su creación desde el principio.

Así lo seguiría teniendo.

Suspiró, meneando la cabeza.

Estaba divagando.

El caso era que estaba ilocalizable...

Y aún tenía que revisarlo para comparar su organismo con el de "Strife" y despejar la duda del todo.

No puede irse de vacaciones para siempre, pensó, furioso.

Zack abrió desmesuradamente los ojos cuando entre las fotocopias un documento brilló con luz propia.

A ver que yo me entere... – murmuró sin creérselo - ¿Aquí...hay una autorización de Shinra para que Hojo...?

Angeal, extrañado, levantó la vista del ordenador...para luego replicar con disgusto:

Es su puño y letra.

¿CREES QUE ESOS HIJOS DE PUTA HAN SIDO CAPACES DE...? –gritó Zack, furioso, tirando el documento...

...documento que Angeal atrapó en el aire antes de que el "Levantamuertos" que había tirado Zack le cayera encima.

Eso...sería lo más fácil... – replicó todo lo calmadamente que podía, ignorando el charco del suelo - pero en ese caso, Hojo no habría dejado esa nota, ¿no crees?

Zack respiró, limpiando el charco con un paño.

Perdona...me he dejado llevar. – respondió, yendo a servirse otra taza...

...pero Angeal lo frenó.

Deja este brebaje y vete ahora mismo a estás aprovechando la baja una mierda.

Eh, al menos a mí me quedan cinco días más...que tú vuelves mañana por la noche.

Touché. - sonrió debilmente Angeal.- Pero no hablamos de mí...

¿Qué es esto? – dijo Zack sin mirarlo, haciendo que Angeal suspirara.

¿Acaso me escuchas cuando te hablo? – se fijó entonces en que estaba mirando fijamente la pantalla - ¿Qué has visto?

Zack, alucinando, señaló un documento en la pantalla.

Angeal... esto es...

Ambos se fijaron en que ese registro tenía la fecha de hacía tres meses atrás.

Concretamente...del último día que se había sabido algo de Cloud.

Lo...lo has encontrado. - murmuró Angeal, pasmado.

Si es que... Viva mi "Levantamuertos", coño. - sonrió Zack, reprimiendo un bostezo...

...antes de darle a «abrir documento».

Cloud debió de haberse quedado dormido, porque de pronto abrió los ojos y estaba en el sofá del comedor, arropado y con el nuevo pijama puesto, mientras por las ventanas se veía que ya era de noche.

Curiosamente, las luces del apartamento debían ser automáticas, porque dentro se veía perfectamente y no había señal de un interruptor.

Se dio cuenta entonces de que Sefirot lo había tapado con una manta y además había encendido un radiador, poniéndole un cojín debajo de la cabeza.

Con cautela, se incorporó y vio que en la mesa le había dejado un plato tapado con otro.

La cena.

Se mordió el labio, recordando entonces que hacia horas que no había comido.

Se levantó...y quedó extrañado.

Ni un solo ruido.

¿Se...sefirot? – lo llamó.

Lo que tenías que hacer era largarte, imbécil.

Entrecerró los ojos, sujetándose la cabeza con las manos.

No...

No haría caso de la voz...

Temblando, se sentó en la mesa, tratando de centrarse en la comida.

¿Olía...a sangre?

Se habría cortado recogiendo, pensó Cloud, algo más tranquilo.

Pero, por lo que fuera, eso no servía para tranquilizarlo del todo.

Sefirot permaneció callado, en la habitación, sin moverse, ni siquiera al oírle llamarlo.

Bastante tenía con intentar prestar atención a la música chillout que había puesto en la radio desde hacía un par de horas.

Se miraba los cortes de las manos, que ya se iban cerrando.

"Te ha recordado cosas muy dolorosas, ¿verdad, hijo mío?"

Cállate.

"Por eso te dije que..."

Cortó abruptamente a su madre golpeando con violencia la pared, haciéndose daño en los nudillos.

Escuchó entonces el ruido de un tenedor cayendo al suelo.

Mierda...

El chico le había oído.

Tenía que irse...

A pesar de lo que deseaba, tenía que...

¿Por...qué no vienes?

Esa débil voz lo paró.

Cena.

Ya he cenado. Estaba bueno...gracias. ¿Has...comido tú algo?

Sefirot suspiró, tratando de no perder el control.

Sólo estaba preguntando...sólo preguntaba... .

No tengo hambre. –replicó, jadeando, pero tratando de que no se enterara.

Escuchó entonces al chico acercarse a la puerta.

El pomo se empezó a mover...

Se mantuvo en guardia...

...y quedó de piedra cuando Cloud le ofreció un plato de cereales, mirándolo con nerviosismo pero sin vacilar.

El chico, sin decir nada, pero sin dejar de mirarlo, dejó el tazón en la cómoda...

...y quedó parado cuando Sefirot lo abrazó desde atrás, con fuerza, besándolo con desesperación.

Jadeando, el primer impulso de Cloud fue soltarse...

...pero quedó parado al notar algo caer sobre sus manos.

Sefirot estaba llorando, serenamente, en silencio, de tal forma que ni él parecía darse cuenta.

¿Qué...?

"¡Le has encontrado un punto débil! ¡muy bien! ¡No seas ahora idiota y explótalo!

Pero en silencio, Cloud se giró y lo abrazó, tratando de hacer como que no había visto nada...

Parecía que estaba peleando contra ellas, realmente.

No...sabía cómo reaccionaría si se lo decía.

Además...verlo así...

Notó que el pecho le dolía, otra vez, confuso, mientras apretaba el abrazo y notaba que Sefirot iba apretando más la presa, como con ganas de fundirlo con él...

..y gimió, abriendo mucho los ojos, al notar sus manos deslizarse suavemente bajo sus pantalones, de forma tan suave que el pensamiento de apartarse apenas sí pasó por su cabeza...

Apretó los ojos al escuchar de nuevo la risa cruel en su cabeza...

Pero...se dio cuenta de algo...

Sefirot no parecía estar preparándolo para hacerlo.

Parecía...

Sólo estar pendiente de su cara...

De que a él...

Gimió cuando la lengua del mayor lamió no sólo su entrada, sino todo su trasero, engulléndolo suavemente sin dejar de acariciarlo ahora bajo la camiseta, llevándolo con cuidado a la cama sin dejar de hacerle retorcerse de placer, ahora desnudándolo y lamiéndolo por los muslos, por el pecho, por los pezones, por el cuello, con deleite...

Adorándolo... .

Sin ninguna prisa...

Sin ninguna atención por sí mismo...

Cloud jadeó, con las mejillas coloradas, cogiendo la mano de Sefirot y asintiéndole con la cabeza en silencio cuando lo miró, besándolo, rodeándolo, pudiendo ignorar la risa en su cabeza cuando el mayor entró despacio, sólo acariciándolo por dentro, sólo dándole placer, sólo...

...haciéndole sentirse como si fuera lo más hermoso del mundo, adorado entre sus brazos sin parar...

Gritó, aferrándole en el orgasmo, sin prisa por soltarlo, ni siquiera cuando lo notó vaciarse en su interior con abandono, haciéndolo temblar.

El mayor tampoco pareció tener prisa por eso, pues le acarició la cara, sólo besándole la frente, ambos sin hablar.

Dioses...le encantaba verlo así...

¿Te hago daño si me quedo?

Uh, uh –negó sonriendo débilmente Cloud con la cabeza, apoyando su cabeza en su pecho.

Con cuidado, el mayor subió las revueltas sábanas para cubrirlos, ambos todavía unidos, sin prisa por separarse.

Habría hecho esto si no te hubieras asustado antes –dijoSefirot, pero sin asomo de reproche, sólo acariciándolo bajo las sábanas.

Cloud recordó entonces con vergüenza el episodio de antes, cuando había intentado hcaer lo mismo.

Eso, con cuidado, le hizo separarse de la unión.

Sé que he hecho un asco... Si...me dices dónde puedo lavarlo...

Con eso notó entonces la mano de Sefirot sobre su cabeza, sintiendo que el hombre estaba más relajado.

Ya lo he lavado yo mientras dormías –dijo Sefirot, suavemente. – No pienses más en ello.

Cloud respiró, aunque extrañado, al notar que no había ni burla, ni censura...

¿Comprensión?

Creía que...se divertía haciéndolo sufrir. Desde el principio lo había creído.

Pero...después de todo ese mes...de todo...

Si hasta se había encerrado y lo había dejado con la cena para...

Entonces se fijó en que el bol de cereales seguía ahí.

Pues...tú come... . – dijo.

Sefirot lo miró de hito en hito...

...y de pronto se rió, con alegría, haciendo que el chico sonriera casi sin pensarlo.

Está bien...no sé qué relación tiene, pero está bien.

Y con eso, Sefirot cogió una cucharada, haciendo un esfuerzo por comer bajo la mirada del chico, sentado a su lado, ambos escuchando la suave música de la radio.

Era...

Era estupendo.

Si releo esto una vez más, voy a llorar, te lo juro... - suspiró Zack.

No parecía haber nada raro.

Junto con Cloud, una lista de cadetes y ya.

Pero Angeal, a pesar del dolor de ojos, no cejaba.

Algo...

Su instinto le decía que tenía que haber algo.

Y...

..quedó sorprendido cuando lo encontró.

Claro...por eso les había costado reparar en ello.

Realmente, en otras circunstancias, sería un detalle sin importancia.

En otras circunstancias.

Sefirot...¿no te dijo nada cuando le cogiste la llamada, verdad? – dijo Angeal, casi sin voz.

No...¿por qué? – murmuró Zack, siguiendo el dedo de Angeal...y tuvo la misma reacción que éste.

El documento de la misión tenía la autorización de Sefirot.

Era él quien la había organizado.