Disclaimer: NCIS no me pertenece, ni siquiera me pertenece del todo la CGIS… como sea, que ya me di a la idea de que el Bellisario y tropa de guionistas son a los que les pertenece.
El Grito
Palmer regresaba de darle algunos restos a Abby y se encontró a Ducky como él se lo imaginó: hablando con el cuerpo que habían encontrado en una base militar. A la vez, le estaba cociendo la piel del pecho, a punto de dar por terminada la autopsia.
—… podrás entender, mi amigo, que mi mente se haya ido a pensar en… Ah, señor Palmer, ¿podría traerme otra de estas? Creo que este gancho ya excedió su vida útil.
—Claro, doctor Mallard —le dijo él y fue hacia uno de los cajones en busca de lo que él le pedía, mientras preguntaba—: Y dígame, doctor Mallard, ¿A qué le recordó nuestro nuevo huésped, si se puede saber…?
—Al "Grito", conocida pinturade Edvard Munch. —le respondió él, con serenidad.
Palmer lo miró un instante, con el ceño fruncido, y el doctor se dio por enterado de que necesitaba más clarificación:
—Poco antes de irme a la universidad, y tal vez como reacción a mi inminente ida de la casa, a mi madre se le ocurrió la gran idea de hacer un pequeño viaje por "los países ignorados de Europa", como le dijo ella; con el fin de encontrar y conocer cosas de otros países que la mayoría de la gente ni tenía ni idea de que existía. De esa manera, mi padre, mi madre y yo terminamos yendo por dos meses de Suecia, a Finlandia y a Noruega. Mi padre le puso a su viaje, los "países más fríos de Europa".
Palmer y Ducky compartieron una leve carcajada, después de lo cual, el doctor se puso serio y hasta melancólico, mientras veía como sin ver el cuerpo del cuerpo en la mesa.
—Pero para acortar la historia… gracias… —y Ducky volvió a su tarea de cocer al hombre con el gancho esterilizado que Palmer le diera— un día de junio, o noche, como lo quieras ver que, aunque era como las 9 de la noche, el día seguía claro; nos encontramos frente a un museo de Oslo, en donde los tres nos quedamos viendo el escaparate del Grito con una onda impresión. Tal vez te deba recordar, señor Palmer, que habían pasado pocos años desde los tiempos de la segunda guerra mundial y…
—¿Qué me tienes, Duck? —preguntó con una de sus clásicas entradas Gibbs, entrando con apuro en la sala.
Y Palmer maldijo por dentro que el agente Gibbs tuviera esa capacidad de llegar justo cuando las historias del doctor Mallard empezaban a hacérsele en verdad interesante. Mientras se concentraba en limpiar los instrumentos que ya habían usado, oía a Ducky hablándole a "Jethro" de las terribles marcas producto de un estrés prolongado, que el cuerpo del suboficial Henderson mostraban, y le comentaba de lo interesante de encontrar pintura de acuarela en sus dedos.
OoOoO
Pues eso, ¿Comentarios?
