Zack y Angeal seguína inmóviles, mirando la pantalla.
Sefirot...era quien había autorizado la misión.
Quien...había dicho que Cloud...
Puede no significar nada... – murmuró Zack con un hilo de voz.
En otro momento estaría de acuerdo en eso...pero ahora ni siquiera tú te lo crees. –zanjó Angeal, apretando los dientes.
Zack no tenía más remedio que darle la razón.
¿Por qué coño Sefirot no había dicho siquiera que lo había organizado él?
No habría pasado nada...
De hecho, ahora no tendrían posibles sospechas.
Pero...era difícil de creer...él les había ayudado cuando lo de Angeal...
Meneó la cabeza.
Aaargh, le estaba empezando a doler.
Y más cuando se fijó en más cosas.
El caso...es que tampoco me suena ninguno de los otros cadetes...
Era algo en lo que normalmente no se caía, tampoco...
...pero...
Angeal consideró la observación.
Mmmh...no era que tuviera mucho contacto con los cadetes, pero de ahí a no sonarles ningún nombre...especialmente si se suponía que eran todos cadetes de primer año. Normalmente, se enviaba a varios cadetes de distintas clases de primero y alternas para que aprendieran a trabajar en grupo, muchas veces acompañados de un SOLDADO.
Apretó los puños con rabia. Mierda...tenía que habérsele ocurrido antes.
Ya tenemos más deberes...Los podemos buscar a todos... –apuntó Angeal.
...y que nos cuenten lo que sepan... –murmuró Zack... – Te...puedo...traer listas...de la clase de Cloud...
...antes de bostezar.
Esto estaba siendo demasiado.
Entonces, para su sorpresa, la pantalla del ordenador se apagó de golpe.
A dormir. Ya mismo. – dijo el mayor, tajante.
Tanto que Zack no pudo evitar reírse.
Aunque luego se puso serio:
No creo que pueda...- lo miró. Se dio cuenta de las ojeras y la cara pálida del mayor - Y lo mismo podría decirte. Que curras mañana.
Angeal suspiró. Era verdad...y se notaba como si llevase una semana despierto.
Pero tenía que hacerlo. Sabía que debía hacerlo, y por supuesto no sólo por las apariencias... no se perdonaría dejar las cosas así...
Y...sabía que Zack tampoco se perdonaría no hacer todo lo posible.
Entonces...se le ocurrió una idea.
Iba...a pedirte una cosa.
Ante lo extraño de su tono, Zack lo miró.
Dispara.
Está claro que, antes de que vuelvas por lo menos, vamos a necesitar una coordinación de la hostia.
Me pegaré el móvil con celo si quieres – dijo Zack con seriedad.
No sólo eso. El poco tiempo que nos veamos, vamos a tener que trabajar a saco juntos.
Si...el cuartel te pilla a tomar por...
Por eso la petición – lo cortó Angeal antes de suspirar y decir -: ¿Te importa que me quede una temporada contigo?
Para su pasmo, la reacción de Zack fue empezar a reírse, casi cayéndose de la silla:
¿Y a ti te importaría no preguntar más gilipolleces, por favor? – dijo en cuanto pudo hablar, secándose las lágrimas de risa y guiñándole el ojo – Esa pregunta está de más, joder. Estás en tu casa.
Angeal sonrió un poco antes de suspirar:
Está bien. Aparte, si quiero ser sutil tengo que estar lúcido. Y lo mismo va por ti: mientras esté en el cuartel, te voy a necesitar aquí...necesito que vayas leyendo todo lo que consiga.
Ya puedo dormir, ya... - bromeó Zack antes de morderse el labio. – En fin...mejor que nos vayamos a dormir de una puta vez...
Quería...dejar de pensar en todo eso aunque fuera un rato.
Sefirot, en la cama, comenzó a despertar casi al mismo tiempo que la escasa luz que comenzaba a entrar por la ventana anunciaba que estaba comenzando a hacerse de día...
...y abrió los ojos de golpe al ver que estaba solo en la cama roja.
El chico.
Habían estado horas abrazados en la cama, después de que él también hubiera cenado.
Desnudos y juntos, unidos entre las sábanas revueltas, dándose calor en su desnudez.
Y...
...el chico le había buscado, con cautela, pero:
Ti...tienes mejor cara.
Lo miró, algo extrañado. ¿Era Cloud quien le decía eso a él?
En serio. – afirmó el chico al ver su expresión de extrañeza.
Pero Sefirot lo retuvo suavemente.
Gracias. – dijo, en un susurro, con lo que notó que el chico se volvía a tranquilizar.- Me ha sentado bien. ¿Cómo...se te ha ocurrido?
No es tan raro... – musitó el chico, sonriendo débilmente. – Llevabas sin comer lo mismo que yo, ¿no?
Pero yo puedo aguantar. – dijo el mayor, algo seco.
No se trata de eso... – empezó Cloud, suspirando, sin saber cómo había ido dando cuenta de que Sefirot apenas comía.
Es...ya ¿noche cerrada?- afirmó más que preguntó, aun antes de ver a Sefirot asentir.
Has dormido mucho. ¿No tienes sueño, verdad?
No. – se sonrojó entonces al decir - ¿Te...te importa... que nos quedemos así?
Por toda respuesta, lo besó, apretándolo más contra sí y poniéndolo sobre su pecho, en la penumbra.
El tiempo que quieras – le susurró, acariciando su cara al notar su rubor...y sintiendo un dulce estremecimiento al verlo sonreír, ahora sin miedo.
Era...
...como un ángel.
Era...extraño.
Como si todo el miedo que el chico le tenía y toda su rabia hubiesen estado anestesiadas por ese rato.
La rabia que le había hecho irse dos semanas...
...y que le estaba volviendo al comprobar que realmente Cloud había salido de la habitación.
"Ha huido. Ha huido. ¿No te lo dije? ¡Ha huido!"
Entonces quedó parado por el olor, un suave olor que estaba comenzando a filtrarse bajo la puerta.
A toda prisa, abrió la puerta...
...y sonrió sin poder evitarlo.
Ahí estaba el chico, inclinado sobre la funcional cocina y preparando algo que al poco de acercarse se dio cuenta de que eran unos huevos fritos con jamón. Incluso...
Torció la cabeza, sin creérselo.
Estaba canturreando algo.
No pudo resistirse entonces.
Cloud notó entonces que Sefirot lo rodeaba desde atrás con los brazos, con fuerza, como si quisiera fundirlo con él.
No pudo evitar sonrojarse, más recordando toda la larga noche anterior.
¿De verdad...habían estado así, hablando, abrazados, hasta que se habían dormido ambos?
Te dije que no hicieras nada – le susurró. – Ya iba a encargarme yo.
Pero tú también tenías que dormir. – dijo el chico, suave.
Sefirot volvió a notar esa nueva turbación.
Meneó la cabeza, algo molesto, cogiendo los platos y llevándolos a la mesa.
Siéntate.
Cloud se mordió el labio, un poco nervioso.
¿Qué...qué había dicho ahora?
¿Qué, joder?
Sefirot suavizó su expresión.
Vamos. Lo has hecho tú. No voy a comérmelo solo.
Cloud se acercó tímidamente, sentándose frente a él. Se relajó al ver que Sefirot dejaba de mirarlo para empezar a comer, en silencio. Entonces lo imitó.
Está bueno. – murmuró entonces el hombre.
Cloud se sorprendió sonriendo al oírlo, aunque ninguno se mirase.
Gracias. Siempre...me ha gustado hacer esto.
Sefirot levantó una ceja...pero sonrió un poco.
Él...siempre lo había pensado como algo básico, no como un gusto. De hecho, si podía hacer que se lo prepararan, mejor.
Pensaba...que si hacías cosas era como tenerte de criado.
¿Por qué?
Sefirot inspiró un momento.
No lo eres. Es todo.
"¿Oh, no lo eres? Vaya, ¿entonces a santo de qué te utiliza...?"
¡Basta!
Sintió alivio al darse cuenta de que Sefirot no le estaba mirando.
No le...no le apetecía tener que explicárselo.
Yo no...no pienso en hacer la comida como eso. – dijo, simplemente, mirándolo ahora – Además... ¿Tú me preparas lo mío, no? – luego sonrió, intentando contagiarle - : No...eres mi criado.
Sefirot entonces lo miró...y Cloud quedó pasmado por su mirada de confusión, como si le hubiera tocado una vena sensible en la que acabase de caer.
Ése es otro asunto – zanjó Sefirot, levantándose de golpe recogiendo las cosas. – Gracias. Estaba bueno.
Entonces, con paso firme, fue al fregadero...y quedó parado al darse cuenta de que un olor salía del horno.
Es...otra cosa. – saltó el chico, levantándose - Para más tarde. Voy a mirarla.
Sefirot suspiró, apartándose y dejándole ver lo que fuera mientras él fregaba los platos.
Pero enseguida se le pasó la furia al verlo sacar algo, y su cara...
Sonrió levemente.
Tal vez...no estuviera tan mal...
La madre que lo parió, pensó Zack, mosqueado, al despertarse en su piso...
...totalmente solo.
NI rastro de Angeal.
Bueno, no en sentido estricto, claro: la cama estaba hecha, los platos recogidos...y notó un secreto alivio al ver que no se había llevado sus cosas para dejarlas en su casa.
Conociendo a Angeal, sabía que se había despertado hacía horas antes de volver a trabajar...
...y no sólo no le había despertado, que ya le cabreaba, sino que en el escritorio había ya varios folios con su letra garabateada.
ZACK, TIENES QUE LEER ESTE. PERO HAZLO SENTADO.
P.D: SI SEFIROT SE PONE EN CONTACTO CONTIGO, HAZ COMO SI NO SUPIERAS NADA. LO DIGO EN SERIO.
Se mordió el labio.
Esto...no presagiaba nada bueno.
Meneó la cabeza.
No...mejor desayuno...y busco y comparo las listas, pensó para sí.
Algo le decía que mejor que fuera poco a poco calentando motores.
Aunque ya se había mentalizado, Angeal sintió un leve estremecimiento al acercarse al edificio...aunque pudo respirar al ver que la ventana parecía nueva. De hecho, tuvo cierta dificultad en reconocerla desde fuera.
Igual que en asimilar que era él el que saludaba tranquilamente a la recepcionista, que era él el que tomaba el ascensor con miembros de la guardia rasa, que era él el que contestaba a preguntas cotidianas de esos jovencitos...
De hecho, tuvo que hacer gala de toda su flema para que no le notaran el estremecimiento que sentía al mirarlos.
Tan jóvenes...como Cloud...
¿Qué demonios le habría querido hacer Hojo, y qué demonios le había pasado?
¿Y qué demonios hacía él en una organización que lo permitía, hablando de todo un poco, maldita sea?
Encima, se le había ocurrido repasar todos los papeles de Hojo...
...y algo...le decía que Cloud no era la "primera baja en servicio"extraña que había tenido Shinra.
Eso era lo que le había dejado a Zack. La compilación de jóvenes que "habían salido de servicio" y habían "muerto en combate".
En combate.
Joder...si habían sido más de cien, y lo fuerte era que las misiones no estaba especificadas en ninguno de los casos.
En ninguno.
Como...el de Cloud.
Apretó los dientes, con furia, con ganas de destrozarlo todo. ¡Era perfectamente imposible que todo eso hubiese pasado desapercibido, joder! ¡Shinra tenía que saberlo!
Otra pregunta le cruzó el cerebro a la velocidad del rayo.
¿Sefirot...habría sabido de esto?
Seguro...seguro...
Tenía que saberlo...
Seguro...que estaba disimulando.
Pero rechinó los dientes mientras salía del ascensor.
Tenían que probarlo.
Con furia, mandó una lata por el hueco de las escaleras de una patada, sin mirar dónde había caído mientras se dirigía a su despacho.
¿Está ya?
La pregunta de Sefirot sorprendió al chico un poco.
Había pensado que se había marchado furioso, y que por eso había tardado un par de horas en volver.
Un par de horas en las que realmente había tenido que centrarse en el postre para acallar la voz.
Pero sonrió un poco, intentando dejar eso de lado.
Sí...ahora a dejarla en la nevera.
Me hace gracia verte. – dijo el mayor. – Voy a echarlo de menos.
Eso lo dejó parado un momento.
De...¿de menos?
Sí. Es el último día que puedo quedarme. Me tengo que ir sí o sí.
El...último día.
Es cierto, pensó para sí. Tiene que irse.
Lo había sabido.
Pero...no había esperado que la idea lo desolara tanto.
¿Y...qué harás conmigo?
Pues te quedarás aquí, ¿es que lo dudabas? - dijo Sefirot, seco. – Sabes que no vas a salir de momento. – luego suavizó el tono – Un poco de paciencia.
Pero Cloud no escuchó eso último.
Apretó en silencio los puños.
¿Por qué...notaba que se le caería el mundo si lo dejaba?
Jadeó.
Recordó la sensación de la celda, diminuta, cerrándose sobre él.
No se dio cuenta de que Sefirot lo observaba fijamente.
¿Qué pasa?
Na..nada..
¿No te encuentras bien?
No.
No quiero que me dejes...
En silencio, el chico negó con la cabeza.
El hombre se acercó ante la falta de respuesta.
...y quedó de piedra al ver que lloraba.
Eh... ¿qué te pasa?
No se lo digas, no se lo digas, no se lo digas...
Se reirá de ti. Lo sabes.
"Lo sabes..."
Pero tuvo aún más difícil callarse al notar cómo le secaba las lágrimas, despacio.
Yo... – se mordió el labio.
Se lo mordió hasta hacerse sangre para atrapar las dos palabras que casi se le escaparon.
Te quiero.
Nada...no...no es nada...
Dímelo.
Te quiero.
Te quiero.
No quiero que me dejes...
Puedes...¿puedes dormir siempre que puedas conmigo?
Por toda respuesta Sefirot le abrazó, con fuerza, asintiendo con la cabeza.
Por un momento, tuvo ganas de resistirse como un niño pequeño cuando lo alzó.
Mierda...no...no...
Notó entonces que el mayor lo dejaba en el sofá, cogiéndole la mano.
Shhh...todo va bien. – le susurró. Es normal...te irá pasando...
¿Por qué...?
Estás acostumbrado a estar mal, así que tu mente te pone así cuando te empiezas a encontrar bien. Se llama "búsqueda de seguridad".
Mierda...mierda...
Lo que me faltaba, jodeeer...
"Eres un inútil...tu amorcito te ha convertido en un inútil".
Mañana volveré a trabajar. Pero vendré. No te dejaré solo, mi amor.
"Se ha dado cuenta...se ha dado cuenta...jijijiji..."
Pero respiró al notar que lo tapaba, ofreciéndole un vaso de tila.
Guiñó los ojos. ¿Cuánto...cuánto tiempo...?
¿Cuánto Tiempo había pasado?
Vio que se le quedaba mirando hasta que se empezó a beber a sorbitos el contenido del vaso. Luego el mayor le besó la frente.
Descansa, mi vida. Te sentará bien.
¿Dónde vas?
A preparar unas cosas. No tardo.
Y dicho esto, desapareció en la habitación.
Tuvo ganas de tirar el vaso al suelo, y destrozarlo, sabiendo que Sefirot podría no oírlo...
Lo que no sabía era que en ese momento Sefirot estaba marcando algo en su móvil.
Bien...su vuelta pronto será oficial, pensó Angeal con suspicacia, mirando el mensaje de Sefirot otra vez.
Estaba empezando a dudar siquiera que estuviera en "Costa del Sol".
Ahora que lo pensaba, ni él sabía nada de su "amigo".
Siseó con rabia.
Entonces tuvo una idea...
Con dedos febriles, Cloud comenzó a abrocharse el pijama, temblando en el sofá.
Notó entonces el abrazo de Sefirot, que lo frenó suavemente.
No tienes por qué vestirte ya. – le susurró.
Cloud tragó saliva.
"Es culpa tuya. Tú solito te lo has buscado":
Recordaba cómo se había sentido al levantarse del sofá y recordar que iba a irse.
Que iba a dejarlo solo... .
Su angustia cuando había ido a buscarlo a la habitación y no estaba.
Se había ido...se había ido...
Se había ido...
Pero lo que más le horrorizaba había sido su alivio visceral al verlo.
Por favor...
¿Por favor...qué?
Cloud bajó la vista, muerto de vergüenza.
No sabía si estaba siendo cruel o estaba jugando.
No lo sabía, maldita sea.
Pero
Fóllame... – musitó, en voz muy baja, casi temiendo que no le oyese.
Pero gimió al notar que lo mordía en el cuello, con salvaje ternura, echándolo sobre el sofá, de tal manera que sus brazos quedaron apoyados sobre el respaldo instantes antes de que el mayor lo tomara, con fuerza, apretando ese punto que le hacía sentir tan bien en su interior mientras aferraba su cuerpo contra sí, haciéndole gritar de un placer que exorcizaba buena parte de su angustia por unos minutos.
Cerró los ojos, conteniendo las lágrimas para que Sefirot no las viera.
En esto...se estaba convirtiendo.
En una maldita masa llorona y dependiente.
Y tuvo aún más ganas de llorar cuando Sefirot, furibundo, lo soltó como si quemara.
No sé de qué cojones te quejas...has sido tú quien me lo ha pedido. – replicó el mayor, furioso.
Había creído que era un sueño cuando el propio Cloud le había abrazado, se lo había pedido...¿y ahora lloraba?
¿Qué era?
¿Arrepentimiento?
¿Asco?
¡¿Qué?
Sintió la misma rabia impotente que había sentido el primer mes de convivencia por el mismo motivo.
Pero recordó el ataque de angustia que había tenido antes, el mismo que le había hecho salir para ir preparándolo todo.
¿Te encuentras bien? – le preguntó, suavizando el tono.
Sí. No es nada. - ¿Cuándo volverás?, quería preguntarle...pero se mordió la lengua. No. No le daría ese gusto. – Estoy...un poco raro. Es todo. Voy...voy al baño.
Pero Sefirot apretó la presa.
No, no vas a ir al baño.- dijo con firmeza - Me vas a decir qué cojones te pasa.
Por favor...déjame ir al baño...
No.
¡QUE ME DE...!
Violentamente, Sefirot le sujetó y le dio la vuelta, mirando su cara llorosa.
¿Por esto tanto drama? ¿Eh?
No...quiero que me veas así. – masculló el chico, entre avergonzado y furioso - No quiero...
Ya te lo dije. Es una reacción lógica.
Pero no quiero que me veas. – replicó Cloud, más firme.
Con eso Sefirot lo acercó violentamente.
Eres mío, y te veo si quiero, y te he visto más veces.
Entonces casi se cayó al notar que lo soltaba de golpe.
Por un momento, temió...
En vez de eso, escuchó cómo Sefirot se iba hacia el baño, bloqueándolo
Lloró en el máximo silencio posible al escuchar sus pasos y de pronto no oírlo.
Era...era como si todo eso fuera normal.
Temblando, se puso en pie.
¿Dónde...dónde había ido?
Estaba...seguro de que no había ido muy lejos.
Tengo...tengo que saber qué tiene en la cabeza.
Tiene...tiene que ir a algún lado...
"Te stá mintiendo...¿cómo sabes que va al trabajo, y no a donde sea que esté? Está maquinando algo..."
Ahí...ahí pensó que tenía que darle la razón a la voz.
¿Por qué se iba, y no sólo a por comida?
¿Qué estaría maquinando?
Tenía...que encontrar...
Pero...
Reaccionó al notar un olor casi al lado.
Sefirot lo miraba, con dos bolsas que olían a sopa. Sin decir nada, sacó dos paquetes y le acercó uno al chico antes de coger el suyo y hacer ademán de irse a su habitación.
No sabía qué cojones le pasaba, pero esperaba que
Pero Cloud lo sujetó.
Espera.
Sefirot lo miró...y se extrañó al verlo abrir la nevera y sacar una tarta de queso.
¿Eso...era lo que...?
Vamos...vamos a comernos esto también. – dijo Cloud.
Sefirot lo pensó un momento...y suspiró.
La ocasión lo pedía.
Espera.
Y, para pasmo de Cloud, la puerta del balcón se abrió.
Se abrió...y un suave olor a sal marina le acarició la cara.
El mar...
Con el cielo del atardecer sobre él, levemente oscuro...
Aire fresco...
El aire siempre te hace maravillas – dijo Sefirot escuestamente, dejando las cosas en una pequeña mesa que él no había visto antes. – Y...por ser hoy...
Gracias.
Sonrió un poco por la sencilla respuesta del chico. Entonces le hizo señas en un pequeño sofá de paja que había.
El chico se sentó, a su lado, suspirando al notarlo cerca y empezando a comer...pero se dio cuenta de que Sefirot empezaba por la tarta. Sonrió un poco.
Eso está mejo – dijo el mayor.
Lo...siento.
No te disculpes. – atajó Sefirot, saboreando la tarta en silencio.
Estaba genial.
Entonces, Cloud pensó en algo:
¿vamos...a seguir aquí?
De momento, sí, mi amor.
¿Volveremos...a tu casa?
La réplica fue seca.
No. Olvídala.
Cloud se mordió el labio.
¿Por qué...tenía que olvidarla?
No...pensaba que fuera sólo por él... .
Pero supo que era mejor no hacer preguntas.
Además...
Notó que Sefirot le pasaba suavemente el brazo por los hombros, acercándolo contra sí.
Así...quería pasar mi último día libre contigo, mi amor. – le susurró.
Yo también... – pensó, auqnue queriendo decir otra cosa.
Te quiero.
*********Jodeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrr... – siseó Zack, casi tirando los informes con asco sobre la mesa.
¿Qué cojones estaba pasando en esa compañía?
Con rabia, se tomó un trago de cerveza.
Justo en ese momento se escuchó el timbre de la puerta, insistente.
Ya voooy, ya... – empezó Zack, abriendo la puerta...
...y quedando pasmado al ver a Aeris, tranquila, mirándolo con calma.
Zack sonrió débilmente, abrazándola con fuerza.
Nena...te necesitaba... – murmuró, dándose cuenta en ese momento.
Lo sé... – susurró Aeris, entonces le enseñó una bolsa.– Zack...mira, os he traído comida.
Eres un sol...¿lo sabías, nena? – dijo con ternura. – Yo...siento no haberte llamado antes...
No pasa nada. ¿Dónde está Angeal? ¿Se ha ido a trabajar? ¿Estaba ya bien?
Bueno...verás – empezó Zack.
Justo cuando su móvil pitó:
20:23 Angeal.
esta noche. Buscaré horario barcos Costa del Sol. Enviaré más tarde.
Sefirot miente.
Zack, qué pasa – murmuró Aeris al ver su expresión.
Zack quedó paralizado al ver esa confirmación.
Sefirot miente.
Sefirot... miente.
