Para biweasley. Deseo:Fic Kari.
Caitlin
Todo había empezado con el hecho de que ella fuera una mujer hermosa y él, un hombre heterosexual. No lo podía evitar, era simple biología: vio que era bonita, de cuerpo esbelto y eso hizo que, fácilmente, reparara en otras cosas de ella y su anatomía, aunque terminaran siendo esos ojos oscuros, grandes y brillantes lo que lo fascinaron más.
Era su expresión en la mirada que lo hizo valorar el temple que estaba teniendo ella, ese carácter y, a la vez, afabilidad, que la hacía seguir con dominio de la situación, o todo el dominio que podía teniéndolo a él de adversario. Se dio cuenta de que le gustaba eso en ella. No creyó que se encontraría en esa misión algún tipo de contendiente que le pareciera interesante y, menos, en la apariencia de una mujer tan hermosa.
Ese fue el motivo por el que, se dio cuenta, sentía que tenía que verla, analizarla, tener su mirada en ella, como si temiera que si no la tuviera siempre vigilada no sólo su misión estaría en riesgo (la parte más profesional de él le decía eso), también que sino le contestaba, o no la miraba, se podría perder algún momento de ella que después lamentaría no haber visto.
… Como el darse cuenta de ese brillo en su mirada, leves momentos en que no lo veía como lo que era, un terrorista, sino… Como hombre, con deseo. Tal vez el ver eso en ella, lo terminó de "despertar", dándose cuenta de que era puro deseo lo que se revolvía en él desde el primer momento que la vio.
Que ella también lo sintiera, aunque intentara rehuirlo, enmascararlo, le encantó. Estaban en igualdad de condiciones. Tal vez podría jugar un poco con eso, con dos finalidades: minarla como contrincante y que se disfrutaran un poco, porque después de ver ese deseo velado en ella, necesitaba probar aunque fuera un poquito más de esa mujer, su mirada, su temple y su cuerpo. Era simple: que alguien viera su verdadera cara y, aún así (siendo agente federal y todo) lo deseara… no pudo no hacer algo al respecto. Por eso la miraba de esa manera, le hablaba de esa manera, se acercaba a su cuerpo así, como dándole y dándose probadas de lo que sabía que ambos deseaban. Con Caitlin, el juego del flirteo le ganaban a su raciocinio, aún cuando estuviera siendo encañonado por ella. Y, supo, que a ella también le pasaba, ya que le había perdonado la vida esa segunda vez que se encontraron.
… Mientras caminaba a la estación para irse de la ciudad por tiempo y vigilante de su entorno; Ari se dio cuenta de que sabía dónde y cómo había empezado, pero no qué se había desarrollado entre ellos. Y no le gustaba que le encantara tanto, fuera lo que fuera… como no le gustaba que de repente, contra todo entrenamiento, lógica y cordura, decidiera dar la vuelta e ir a una dirección en Washington que no debería conocer tan bien.
Ella no lo mató, tal vez el meterse a su departamento y esperar algo más de Caitlin que no fuera que lo encañonara, no era totalmente una locura…
