CONVIVENCIA. CONFESIONES I
Los llantos de Cloud, entrecortados, llenaban la habitación a oscuras mientras el chico sudaba contra las cuerdas, tumbado en la diminuta cama del zulo mientras Sefirot se movía sobre él, amenazando con aplastarlo.
El mayor estaba empezando a impacientarse...
¿Es que no podía hacer que le gustara tanto como a él?
¿Cuánto tiempo llevaba ya intentándolo?
Se dio cuenta entonces de que lo estaba ahogando, con lo que se retiró.
No quería hacerle daño, no quería que se desmayara como el primer día, no quería volver a pasar por el miedo por el que había pasado mientras lo llevaba inconsciente en volandas a su casa a donde había pensado llevarlo andando, mientras había estado durante horas esperando a que despertara, respirando en cuanto había empezado a abrir los ojos...
Y entonces tuvo una idea.
El chico, recuperando el aire, apenas se pudo resistir cuando cambió las cuerdas de posición, subiéndolo sobre él.
Pero abrió desorbitadamente los ojos al notar que Sefirot lo había puesto a horcajadas sobre su miembro, tomándolo desde abajo mientras le sonreía, acariciándole la cara con ternura, con suavidad...
El chico apretó los dientes, tratando de no mirar,sin saber qué hacer más que recibir sus embates en el mayor silencio posible, rezando porque terminara pronto y porque esa tortura acabara por ese día... .
Sefirot, intentando refrenarse, le cogió la cara:
Vamos... ¿No es mejor así? Muévete...
Déjame...por favor... - sollozó el chico, con los ojos cerrados.
Sefirot enfureció, sentándose y tratando de moverlo con él sobre su regazo.
¿Mejor así? ¿Cómo coño lo quieres? - suavizó de pronto el gesto.
Vio que gotas de sangre se deslizaban desde sus muñecas bajo las ataduras mientras el chico jadeaba con los ojos cerrados.
No...shhh...no estires... - le dijo, suavemente, pero el chico sólo replicó, jadeando:
Quiero dormir...déjame...por favor...
Sólo quiero dormir...
No he hecho nada malo... .
Por favor...
Por favor...
Quedó alarmado cuando la piel de Cloud se volvió terriblemente pálida, remarcando sobre una cruel luz fría y aséptica, en una fría habitación blanca, tan blanca que recordaba al laboratorio de Hojo... .
...pero se dio cuenta de que las gotas de sangre se estaban enredando en una larga melena plateada...
...mezclándose con unas lágrimas que salían de unos abiertos ojos verdes...
Como...
No he hecho nada malo... .
Como los suyos...
Sefirot despertó de golpe, con los ojos desmesuradamente abiertos, casi sin respiración, sin saber siquiera dónde estaba...
Madre...
Madre...
Apenas sí reaccionó cuando escuchó la respuesta de su madre, sinceramente preocupada:
«Mierda...con lo que te había costado enterrar ese recuerdo...Hijo, no te preocupes...mamá está aquí...»
Pero ni siquiera así podía dejar de temblar, ni cerrar los ojos mientras apretaba las sábanas bajo su cuerpo...
Jadeando pesadamente, se obligó a girar la cabeza, despacio, sin poder calmarse...
Y se topó con la apacible expresión de Cloud, que respiraba sin miedo a su lado, abrazándolo en sueños.
Sintió rabia de nuevo, respirando pesadamente...
Él...
El chico... .
«Es culpa suya...habías logrado pasar por encima de todo eso hasta que te topaste con él.
Mátalo y todo esto acabará...»
Temblorosamente, acercó la mano a su cuello...
Sería...tan fácil...
«Mátalo...»
«Mátalo...»
«MÁTALO»
Rodeó entonces su cuello con la mano...
...y se fijó en la herida que aún tenía.
Su mano...su mano herida cuando...
El chico la vendaba, preocupado por él incluso después de lo que había pasado.
Aunque...te regeneres...estabas sangrando mucho...
El brazo comenzaba a temblarle, al tiempo que se mordía el labio, sin poder retirar la mano pero sin poder tampoco apretar.
Cloud...
...había cogido la mano vendada, besándola al tiempo que la apretaba contra sí, con fuerza, con ternura, mirando la venda...
No...quería hacerlo...
«¡MÁTALO, MALDITA SEA!"
NO.
No, no...
Bramando, apretó la mano de un tirón, y, con furia, se golpeó, una, y otra, y otra vez, jadeando cuando consiguió calmarse, respirando con prisa...
Tenía...tenía que acallar esa voz...
Tenía que...
¿Sefirot?
Alzó la cabeza, apretando los dientes al ver que el chico estaba despierto, rabioso al ver su cara de susto...
...aunque lo frenó su preocupación.
Cloud tragó saliva al verlo así, sin saber cómo reaccionar... .
Tentativamente, el chico adelantó la mano, acariciándole la cabeza...
Y Sefirot la apretó, sin dejar de mirarle entre jadeos, en alerta, como un animal herido, pero relajándose en cuanto notó que el chico sólo quería calmarlo.
Con cuidado, Cloud adelantó la otra mano, acariciando la espalda de Sefirot, que lo abrazó temblorosamente pero con firmeza.
Olvidó completamente la furia al ver que el chico no parecía querer sacar partido de su debilidad.
Todo lo contrario...
El chico sólo lo abrazaba, sin preguntar nada, dejando que se calmara en silencio.
Sefirot...miente.
Aeris no se podía creer lo que acababa de leer en la pantalla.
Pero... ¿no os estaba ayudando?
Eso...creíamos.- respondió Zack, temblando- Angeal...tiene que explicarme en qué miente. ¡JODER! – con un grito, tiró el móvil.
¡No había querido creerlo, pero ésa era la evidencia!
¡Joder!
¿¡Qué se traían todos entre manos!
Notó entonces la mano de Aeris en su hombro.
Zack...estás haciendo lo que puedes. – le susurró ella. - De verdad. Tienes...tienes que tomarte un descanso, por eso Angeal hizo que te dieran la baja.
Nena...
Venga, deja esto por un rato. Por favor. – le rogó. – Vamos...a pasear, ¿vale?
Está bien... – suspiró Zack...
...sin olvidar recoger el móvil.
Tenía que estar pendiente de Angeal... .
Sefirot consiguió tranquilizarse del todo al buen rato, sólo centrándose en cómo estaban.
Entonces lo miró...y sintió ternura al verlo así, aparentemente tan pequeño entre sus brazos.
Él...realmente no quería irse.
De hecho...ahora se daba cuenta.
"Te está volviendo blando. Te lo avisé. ¿Es que no recuerdas? ¿Es que quieres tirarlo todo por la borda? ¿Es que no te ha bastado esa maldita pesadilla?"
Apretó los dientes, notando toda la vieja rabia que había sentido todos esos años, desbordada antes de...
Inspiró.
Era cierto.
Cloud...conseguía que se olvidara de esas cosas aunque fuera por un rato.
¿Estás mejor?
Vio preocupación sincera en esa pregunta.
Sí. –dijo Sefirot, seco... para suavizar el gesto al notar que apretaba sin violencia la cabeza contra su pecho.
Con cuidado, tratando de que su rabia no saliera, se separó, dándole la espalda.
Cloud...duerme...aún es pronto.
Entonces, fue a incorporarse.
Pero notó que el chico le cogía del brazo.
¿No puedo ni despedirte? Siempre...te vas sin decirme nada.
Sefirot trató de sonar tajante.
Me voy en dos horas.
Yo...puedo dormir luego. – trató de insistir Cloud.
"Que no quiere estar contigo. ¿Hay que dibujártelo o qué?"
El chico apretó los dientes, más cuando Sefirot se alejó al baño, sin mirarlo..
Era verdad... ¿en qué estaba pensando?
Bastante que tenía que dar gracias por lo de ayer, conociéndolo.
Dio un puñetazo en la cama.
¡Siempre iba a depender de sus caprichos! ¡Siempre!
Y eso...hacía que tuviera una bola de angustia asfixiándole en el pecho...
Ayer...había estado a punto de decírselo.
Y...ahora...
Con fuerza, se dio un tortazo, furioso consigo mismo.
¡Plaf!
¡Era idiota!
¡Plaf!
¡Idiota!
¡Plaf!
¡Idiota!
De pronto una mano lo paró.
¡¿Te has vuelto loco?
Pero se dio cuenta de que Sefirot estaba ahí de nuevo, mirándole, vacilante, y sentándose de nuevo en la cama al ver su expresión, sin soltarle el brazo.
Giró nervioso la cabeza, mordiéndose el labio por su expresión preocupada.
Te quiero.
¡NO!
Mientras...mientras no se lo dijera...aún...
Las manos le temblaban.
Oyó que Sefirot decía algo, pero no sabía qué.
Vete. Por favor...vete ya.
Sefirot se preocupó aún más al ver que no parecía oírle. Mierda...
¿Te encuentras...? – empezó el mayor.
Pero Cloud lo enmudeció de un beso mientras le acariciaba el pelo, fundiéndose con él en un estrecho abrazo contra su cálida piel aún desnuda, sintiendo que el mayor pasada la sorpresa se dejaba llevar, tumbándose despacio sobre él y correspondiéndolo con dulce pasión... .
Lo necesitaba.
Ahora más que nunca.
Cloud jadeó entre sus caricias, deseándolo, deseando que se parara el tiempo así, que no existiera pasado, ni su crisis, ni nada...sólo eso...
Gimió al notar que Sefirot acariciaba su entrada mientras sus sexos endurecidos se frotaban, cada vez de forma más firme...pero tuvo una idea...
Sefirot jadeó con sorpresa al notar que el chico se separaba...y sonrió al ver que tentativamente lamía su miembro, acariciándolo con los labios.
¿Qué te pasa ahora? - murmuró, entre sorprendido y contento.
Eso casi hizo que el chico se separara, avergonzado.
Pero gimió cuando el mayor lo correspondió, atrapando su trasero y engullendo su miembro con ansia.
Cloud siguió tratando de engullirlo auqnue lo aún más difícil que Sefirot le metiera un dedo...dos...
Gritó cuando le metió tres, haciendo que se corriera en su boca, con violencia, tanta que quedó jadeando y temblando en la cama.
Hasta que vio que Sefirot se incorporaba, limpiándose la boca...y sintió un acceso de terror al darse cuenta de lo que acababa de hacer.
Yo...lo siento...yo...no...
Pero lo calló un fuerte beso de Sefirot, que lo tomó casi de golpe, haciéndolo gemir de dolor y placer en ese fieramente tierno abrazo que hizo que volviera a excitarse, a gemir como nunca lo había hecho, a besar a Sefirot tratando de luchar con su lengua por el control, a protestar cuando el mayor se separó, a gemir cuando, dándole la vuelta, lo tomó por detrás... .
Sefirot lo apretó fuerte, muy fuerte, tratando de retrasar su cada vez más inminente clímax, acariciando al chico sin descanso, más cuando lo notó temblar, haciéndole olvidar todo lo de antes, haciendo que olvidara toda la rabia, todos los malos deseos...
Cloud... – gimió, divertido cuando el chico giró la cara, besándolo torpemente.
Qu...quiero ver...te... – jadeó el chico...
Entonces Sefirot le mordió el cuello, poniéndolo de perfil y disfrutando al ver su cara colorada, su sexo a punto de estallar en su mano entre sus piernas entreabiertas...
Te...Sefirot... – gimió el chico, apretándole la mano, con fuerza, mordiéndole el lóbulo con furiosa urgencia.
Te quiero.
Te quiero... .
Eso hizo a Sefirot moverse con aún más abandono, sin poder controlarse ya...
Y entonces Cloud gritó, gritó como loco, gritó en su clímax que justo acompañó al momento en que Sefirot lo inundaba, gritó aferrándolo, gritó a pleno pulmón:
¡Te...TE QUIERO! ¡TE QUIEROOO!
Y con eso, se derrumbó en brazos de Sefirot, jadeando, al borde del desmayo.
El Presidente Shinra, satisfecho, terminó su desayuno.
Iba a ser un buen día, pensó...
...pero sus ilusiones se desvanecieron en cuanto su secretaria le dijo desde su despacho:
Señor. El doctor Hojo está aquí.
Mierda...Hojo, de nuevo.
Tomó aire antes de decir:
Que pase.
Y con eso, las puertas se abrieron y el científico entró.
Shinra sintió náuseas al ver su asquerosa sonrisita.
Hacía tres meses que no había dejado de ver su fea cara.
Y siempre con lo mismo.
Si no fuera por todo lo que le había hecho por el programa de SOLDADO...
Pero ya estaba bien, joder.
Inspiró, cortando a Hojo antes siquiera de que este empezara a hablar.
Mire, lo que tenga con Sefirot lo habla con él. A mí no me meta de por medio.
La sonrisa de Hojo se acentuó aún más.
No se lavó tanto las manos hace unos años, presidente. ¿O no recuerda usted quién me metió presión para...?
Con eso el presidente dio un brutal golpe en la mesa.
¿Qué cojones quiere? ¡Esto no es más que una pataleta por haber perdido a Strife! ¿Es que no le bastan los que vinieron antes, o qué? ¿Y total, qué ha descubierto? ¡Nada más que copias defectuosas de Sefirot!
Strife podría no haberlo...
¡Váyase si no quiere que tire todos sus experimentos fallidos por el retrete!
Hojo entonces perdió la sonrisa.
¿En serio quiere que me vaya? No sé...necesito alguien que me controle la lengua, ¿sabe?. Además...¿ignora lo que pasó hace un par de noches?
Con eso, el Presidente quedó lívido.
No...no lo ignoro. ¿No...no se llevarían...? - aventuró.
Nada. O si lo hicieron, lo disimularon muy bien.
Con eso, el Presidente respiró tranquilo, pero recuperó los nervios al ver que Hojo lo miraba insistentemente.
Mire...Hojo...estamos siguiendo sus indicaciones, desde hace años. Hemos monitorizado todo, todo, desde hace tres meses... ¿Qué más quiere?
Acceso al documento 34ZB.
¿Para qué lo necesita?
Digamos...que para refrescarme la memoria...
Mire...se lo voy a dar, pero ni usted puede saltarse el tiempo de espera. Dos días. ¿Estamos?
Estamos.
Y con ello, se fue y Shinra pudo respirar.
Maldito hijo de puta de cabrón...
¿Qué...coño le estaría pasando por la cabeza?
Cloud trataba de recuperar el aire, tan exhausto que ni siquiera notó que Sefirot se separaba de golpe.
Pero...se dio cuenta de lo que había dicho cuando vio la fría expresión del mayor.
Más que fría...inquisitiva.
¿Qué...qué había hecho ahora?
¿Es que...no había querido oírlo...o...?
Se fijó entonces en que el mayor...
¿¡Temblaba!
Cuando consiguió hablar, su voz salió extraña, rabiosamente temblorosa, como si empujara las palabras a través de los dientes apretados sin quitar la vista del chico.
Es una broma, ¿verdad?
El que el chico sólo lo mirara con miedo y extrañeza hizo aumentar su furia mientras la voz de su madre aullaba en su cabeza, machacona, insistente, con razón hiriente como el fuego, grabándose poco a poco en su cerebro:
«No le hagas caso...miente más que habla.¿Cómo puede estar a gusto contigo después de todo su entrenamiento? ¡¿CÓMO COÑO VA A QUERERTE? ¡ELLOS SON INCAPACES DE HACERLO, YA TE LO DEMOSTRARON! ¡NO LO NECESITAS! Es una trampa para que bajes la guardia...».
¡RESPÓNDEME! – bramó, furioso, casi tirándolo de la cama.
¿Por...por qué crees...?
¿¡DESPUÉS DE TODO LO QUE TE HE HECHO! ¡¿CÓMO PUEDES DECIRME ESO?
¡POR ESO NO QUERÍA DECÍRTELO! – gritó Cloud sin pensar.
Con eso Sefirot quedó parado, mirándolo con los ojos muy abiertos.
Cloud se contuvo, tratando de mantenerse firme.
Era...por eso. Porque...pensaba que simplemente te divertía tenerme aquí – dijo, sintiéndose mejor ahora que estaba dicho – Que era tu juguete...y ía...miedo de decírtelo... pero... - apretó los dientes - te quiero desde siempre...me lo creas o no... .
Pero...
...antes de darse cuenta, estaba cayendo hacia atrás mientras Sefirot evitaba que cayera, mirándolo sin expresión.
Un hechizo de sueño...
...otro más...
No...
Sin poder evitarlo, quedó dormido, siendo lo último que vio la imagen de Sefirot dándole la espalda.
Angeal inspiró.
Estaba...cansado.
De todo.
De mirar archivos, de todo lo que había descubierto.
Tenía...que haber una forma de...
Apretó los dientes.
Le gustaría que pudiera haber una forma de destrozar a Shinra en un tribunal...destrozarlo, completamente.
Si alguien se enteraba de que había descubierto que habían utilizado a cientos de jóvenes para experimentos con MAKO...
Casi estaba pensando no decírselo todo a Zack. Con que uno de los dos se jugara el cuello, sobraba.
Se imaginaba su reacción al haber recibido
Sefirot.
Había vuelto ya.
Estaba allí.
El sol acarició la cara de Cloud, que se removió en la cama.
Eso le hizo reaccionar.
En la cama.
Estaba en la cama.
Se levantó, corriendo...y se quedó apoyado en la puerta al ver que le estaba esperando un bol de cereales en el comedor.
No llevaría mucho tiempo ahí.
Inspiró, tratando de no pensar en los recuerdos que le venían del día anterior mientras se sentaba a comer.
Había...sido patético... pensó para sí.
"Sí, lo fue, en verdad... ¿y te tengo que recordar el ridículo de esta mañana?"
Se mordió el labio al recordarlo todo: cómo lo había necesitado, lo que le había confesado...
La cara...de Sefirot...su reacción...
¿Por qué...?
Es una broma, ¿verdad?
¿Por qué...había reaccionado así?
¿Qué tenía en la cabeza?
Y...¿qué habría estado soñando?
«¿Es que te importa? ¿Le confiesas que lo amas, te trata como una mierda y de mentiroso y te importa?"
¡Era cierto, joder!
Meneó la cabeza, con furia, tratando de ignorar el ataque que estaba empezando a venirle al recordar cómo se había girado, cómo... .
Dio un puñetazo en la mesa.
¡No tenía tiempo para eso!
Jadeó, inspirando, haciendo un soberano esfuerzo por acompasar la respiración...hasta que pudo alzar la cabeza, con una decisión en ella.
No sabía de cuánto tiempo dispondría para averiguar cómo salía Sefirot de allí...y a dónde iba, o qué hacía.
Con eso, comió lo que le quedaba del bol y lo dejó en el fregadero, vistiéndose.
Ya tenía algo que hacer mientras estuviera solo, pensó, consiguiendo evaporar con eso la angustia del día anterior.
Y lo iba a hacer bien.
Sefirot.
Era...algo extraño.
Nunca le había visto esa expresión.
¿Qué...estaría tramando?
Fue a adelantarse...pero éste lo frenó con un movimiento de cabeza.
Hojo.
Casi gruñó al ver que el "científico" casi se avalanzaba físicamente sobre Sefirot...y no pudo evitar sonreír al ver la frustración de Hojo cuando el otro le dio la espalda como si no lo hubiese oído, cerrándole la puerta en las narices y torciéndole las gafas.
Pero su sonrisa se evaporó al ver que Sefirot había desaparecido.
Jodeeer...
Con resolución, intentó seguirlo, tratando de adivinar su ruta.
Tenía que hablar con él, y vamos que si iba a hacerlo.
Por sus muertos que iba a hacerlo.
Cloud jadeó, exhausto.
Nada.
No...había encontrado nada.
Ni una puerta útil, ni una ventana que se abriera...¡INCLUSO HABÍA BUSCADO TRAMPILLAS Y NADA!
¿Qué...más tenía que hacer?
Jadeó.
Se ahogaba.
Se ahogaba...
Mierda...el ataque otra vez...
Se abrazó el cuerpo.
Vio...un frasco, un frasco dentro de una cajita amarilla que "casualmente" Sefirot había dejado en el comodín.
Flores de Bach.
Con pulso tembloroso, sacó el prospecto junto con un pequeño frasquito y leyó lo impreso.
Las Flores deben tomarse 10 minutos antes o 10 minutos después de las comidas, en una dosis de cuatro gotas disueltas en un vaso al menos cuatro veces al día...
¿Tomarse para...?
Enseguida lo encontró.
Las Flores de Bach son una serie de esencias naturales utilizadas para tratar diversas situaciones emocionales, como miedos, soledad, desesperación, estrés, depresión y obsesiones.
Se...lo había traído antes de irse, y dejado a propósito donde pudiera verlo.
«Tíralas por el váter. No las necesitas. Sólo quiere que se lo agradezcas, ¿es que no lo ves?"
Apretó el frasco, volviendo a hacer un esfuerzo por retener las lágrimas.
A tientas, se levantó y buscó un vaso de agua, siguiendo las instrucciones y cerrando los ojos.
Inspiró, empezando a notarse más despejado poco a poco.
Sí...se preocupaba por él, tenía que admitirlo...
Pero...
Meneó de nuevo la cabeza y fue a dejar el vaso en el fregadero, mirando distraídamente los cables del horno, la nevera, el microondas y... .
Entonces algo llamó su atención.
Un momento...
¿Había...un cable de más?
No...bah...tenían que ser imaginaciones suyas.
Pero...
Se acercó un poco más.
Ahora que estaba tranquilo, sí que veía algo raro.
Mierda...con esa cocina por en medio no podía verlo bien.
Con todo el cuidado que podía, empezó a hacer palanca para ver hasta dónde llevaba el cable sobrante.
Venga...
Venga...
¡BINGO!
Estúpido crío, pensó Hojo, furioso, frotándose el golpe de la frente. Tendría que llevar las gafas a arreglar.
Pero aun así sonrió, volviendo a dirigirse a su despacho.
Sabía que si lo que tenía en mente no hacía reaccionar a Sefirot, nada lo haría.
