Está historia fue creada por Joselin y yo, una noche decidimos escribir juntas y pues de nuestra loca cabeza nació "En busca de la felicidad". Esta historia trata sobre el verdadero amor y el amor eterno. Todo comienza por un deseo de Sam y Freddie, entonces aparecen estos dos personajes que son como ángeles y les cambia la vida por completo. Espero les guste, es un viaje en el que ambos tendrán que encontrar su felicidad, pero ninguno se da cuenta que ella esta frente a sus narices.
Obviamente es un AU, no tiene que ver con lo que normalmente se narra en iCarly. Tiene muchas escenas fuertes, pero creo que estará bien una clasificación T. Bueno no me queda más que despedirme y esperar que sea de su agrado. Besos.
Un error tras otro obligará a Sam y a Freddie iniciar una búsqueda, un completo misterio para ambos. ¿Podrá el odio convertirse en amor? ¿ Conocerán el trasfondo de su búsqueda y el propósito de ese viaje mágico y misterioso?
Solo de algo están seguros, que ninguno de los dos tienen idea de como empezar o tan si quiera como encontrarse uno del otro; y el tiempo es lo que menos sobra en esta historia.
Autores: Isabellita y JoselinA
Titulo: En busca de la Felicidad.
Prologo
Los rayos del sol se colaban por la ventana y una brisa serena hacía bailar la sutil tela de las cortinas. La habitación estaba en silencio, solo se escuchaban los pájaros cantar y la risa de los niños al corretear por la acera mientras jugaba.
-Mamá, tienes que ser fuerte, te lo suplico –pidió MaryAnn a su madre, no, le suplicó mientras lloraba.
-No llores, mi niña hermosa, mi tiempo aquí ha terminado –susurró su madre con una sonrisa en los labios. –Pero antes de irme, necesito que sepas y conozcas a tu padre, Jhon.
-No, no quiero que te esfuerces… por favor, mami –suplicó de nuevo ahogando sus sollozos.
-Por favor, tengo qué… -suplicó Jeniffer, ese era su nombre. La castaña no entendía porque estaba empeñada en hablar de su padre, pero la iba a complacer. –Cuando conocí a tu padre estaba perdida en mi propia soledad y él llegó a mí sin darme cuenta que mi felicidad estaba justo a su lado.
MaryAnn frunció el ceño y espero atenta a su relato.
-Jhon se sentía de la misma manera. Creo que al principio solo fuimos amigos, muy buenos amigos. Yo lo apoyaba y él a mí –susurró con una sonrisa. –Cuando acepte casarme con él fue sin amor, él también estaba en la misma posición que yo, no me amaba. Ambos extrañábamos a esas personas que amábamos. Rápidamente y en cuestión de meses comenzaron a surgir sentimientos hacía Jhon, me estaba enamorando de él…
-¿No lo amabas? –preguntó su hija dolida.
-Al principio, entonces ambos descubrimos que esas personas que decíamos amar eran solo una sombra, yo lo amaba a él y él a mí… el día que lo descubrimos te concebimos –la sonrisa en su rostro desapareció. –Ese día murió, ya era demasiado tarde para nosotros.
-¿Qué le paso?
-Le dio un ataque al corazón, hija… -susurró abatida, su voz era cada vez más baja y le costaba respirar.
-Mamá, descansa –está vez ella le hizo caso.
Jeniffer
Podía ver toda mi vida pasar ante mis ojos y la verdad no me arrepentía de nada, bueno, si me arrepentía de algo. No puedo creer lo cobarde que fui en ese momento, estuve enamorada de ese chico casi desde que lo conocí y solo me empeñé en tratarlo mal. El día que ese viaje extraño inició, no sabía cuál era mi propósito y cuando estaba a punto de encontrarlo el tiempo se nos acababa y cambiaba todo, cuando digo todo me refiero a todo.
Cuando él se fue de mi lado y supe que está era mi última oportunidad me entraron unos deseos enormes de morir, quería alcanzarlo y estar a su lado. Pero me enfermé, vomitaba y me mareaba a cada rato. Entonces mi mucama, en realidad odio esa palabra… Camila, sí así se escucha mucho mejor. Camila me convenció de ir a un doctor para que me chequeara, ese día me llevé la sorpresa más grande, dolorosa y llena de esperanza que pude recibir.
Para mí nunca fue difícil asimilar que sería madre soltera, no me importó lo que la gente decía de mí y mucho menos busqué un hombre. Yo era lo suficientemente fuerte como para criar a mi hijo. Pienso que, a pesar de todos los inconvenientes con la estúpida sociedad, pude levantar a mi hija con bien. Puedo asegurar que su infancia estuvo llena de felicidad como siempre desee al momento de tener una familia.
Sonreí y suspiré al recordar ese día cuando mi hija, MaryAnn, llegó llorando. Ella estaba desesperada y muy asustada, no solo por el problema que le estaba molestando sino por el supuesto rechazo y aversión que yo iba a sentir. Su problema o error era que estaba embarazada de un pretendiente que tenía en la universidad. No me alegré, pero tampoco podía darle la espalda… no, yo jamás le daría la espalda a mi propia sangre cometiera el error que cometiera.
Mi hija se caso con Roberts, un chico muy simpático en tiempos de antaño, pero muy joven. Los protegí de todo y contra todos, hasta de los padres de ese chico. Se casaron bajo mi consentimiento, fue una boda muy privada y especial. Meses más tarde nació mi hermosa nieta, Marissa, una niña muy especial y aunque me costara admitirlo sentía cierta empatía con esa niña, más de lo que debería. Tal vez porque al mirarla a los ojos lo veía a él, no lo sé.
Diez años después, MaryAnn da a luz a otra hermosa niña llamada Annie. Ella era todo lo contrario a Marissa, era rubia y sus ojos de color miel resaltaban sobre el color azulado de mi niña.
Con el tiempo, una fuerte enfermedad me absorbió y con eso pasaron tres tediosos años en cama. No podía salir y menos caminar hasta la sala, cualquier movimiento que causara agitación dañaba la poca vitalidad que poseía. No tenía miedo de morir, pero mis chicas y mi chico… Roberts era como un hijo más… no me dejaban morir, se aferraban a mí tanto que no quise dejarlos.
Pero ahora ya no puedo estar más aquí, se me hace difícil respirar y mis fuerzas se han ido por completo. Lo único que me mantiene viva es el deseo de ver a mis nietas por última vez. Esperé que Marissa llegara de la escuela.
-Mamá, ya pueden pasar a verte –me informó Mary con una sonrisa fingida. Ella no podía mentirme y mucho menos engañarme, la conozco más que a mí misma.
-Abuelita… -chilló Annie, una hermosa niña que estaba a punto de cumplir sus tres añitos de vida.
-Hola, preciosa –dije abrazándola. –Quiero que me prometas algo, ¿Está bien? –Ella asintió solemnemente haciéndome sonreír. –Cuidarás de tu hermana, aunque te diga que ella es mayor y tu eres menor los hermanos se cuidan entre sí. Nunca le des la espalda, la familia está para quererse y apoyarse así cometa los mil y un errores, preciosa. Sé que algún día lo entenderás –susurré entrecortadamente, cada momento que pasaba era más difícil respirar.
-Marissa…
-Abuela, por favor… no te esfuerces –mi hermosa y sobreprotectora nieta, nunca iba a dejar de sentir esa empatía por esa niña, tenía algo que me daba seguridad y no sabía que era.
-No te preocupes, mi bella, acércate –le dije en medio de un susurró. La vi subirse a la cama y apoyar su cabeza en mi hombro mientras me abrazaba con suavidad. –Mi bella, ¿Tú crees en el amor eterno?
-No… esas son tonterías de novela, abue –susurró entre risas y eso logró hacerme reír.
-Pues deberías, yo estaré eternamente enamorada de tu abuelo Jhon, por siempre… -susurré mirándola a los ojos, esos ojos azules donde podías ver el mar de sentimientos que esta pequeña podía tener. –Algún día, escúchame bien, algún día conocerás a un hombre que te va a querer y con él formaras una familia maravillosa y yo estaré en tu corazón siempre.
Con esas últimas palabras sentí mi cuerpo cada vez más pasado y por primera vez deseé tener más tiempo para poder ver sus rostros una vez más. Me dejé envolver en un hermoso mar azul, enorme y cálido para luego no sentir nada.
Belén
-No puedo creerlo, ¿Cómo puedes darle tantas oportunidades a una personas y la desaproveche tanto? Para colmo de males, muere infeliz –espetó Belén con furia.
Yaki la observaba serena desde una esquina de la habitación, su compañera estaba alterada y muy dentro de ella entendía los motivos, pero Belén no entendía los suyos.
-Yo no suelo dar tantas oportunidades, estoy seguro que está vez la sabrá aprovechar –susurró con una sonrisa en los labios.
-¿Cómo rayos puedes estar tan segura de eso? Es como una maldición para esa pobre niña o… anciana… como sea –gritó rabiosa.
-Muy pronto te darás cuenta que estas oportunidades o castigos, como sueles decirles tienen un motivo y una enseñanza. Te aseguro que ellos aprendieron todo lo que tenían que aprender –finalizó desapareciendo de la triste escena que estaba presenciando junto a su compañera.
"La búsqueda a finalizado, ahora todo queda en tus manos…Sam"
Sus palabras resonaron en toda la habitación y solo Belén pudo escucharlas, dio un último vistazo al cuerpo inerte de la anciana y desapareció
