Disclaimer: NCIS no me pertenece. Y este fanfic lo hice a lizzybonesfan que se pasó de primera, rauda a ayudarme a canalizar mi imaginación en un post hecho en livejournal.
Cariño
Después de Somalia, Ziva había desarrollado cierto gusto por estar sola en la medida de lo posible. No que le agradara la soledad, el silencio se daba para que recordara y eso no era agradable cuando tenía poco más de cuatro muy malos meses metidos en su alma y cuerpo. Se trata del gusto porque nadie estuviera en su presencia, por saber que ella era la única en un espacio y, aunque jamás lo diría en voz alta, que por eso nada le iba a pasar.
Se había vuelto aún más paranoica de cierta forma y, cuando volvió a vivir sola, no había forma de entrar a ese lugar que no estuviera más que asegurado.
Al principio lo había necesitado para poder dormir, más que las pastillas que debía tomar de a tres para que le hicieran algún efecto. Pero en ese momento, varias semanas y sesiones con terapeuta después, Ziva se vio con una misión: darle la entrada a alguien en su hogar.
La decisión había sido rápidamente tomada pero, cuando se volvió para decirle que lo invitaba a una cena cacera, sus dos compañeros estaban enfrascados en una de sus clásicas discusiones:
—… McListillo, por eso es que la última mujer que se fijó en ti era una asesina profesional…
McGee se encogió de hombros y dijo:
—Yo ni recuerdo cuál fue la última mujer que se fijó en ti.
—¡Auch! —se apresuró a decir Ziva, en una de sus instintivos y siempre precisos apoyos a McGee en contra de Tony.
Tony miró a uno y a otro, entrecerró los ojos y se embarcó en una de sus diatribas en que salió a relucir una teoría que inflaba su ego, a partir de una película.
Pocos segundos después, cuando aún a Tony debía dolerle la calleja de Gibbs y los cuatro caminaban hacia el ascensor para ir a la escena del crimen de un marine muerto; ella le dijo, casi con el mismo tono que le dijera hace años:
—Te invito a comer a mi casa, en la noche del día siguiente de cuando terminemos este caso.
McGee, casi como cuando lo había invitado por primera vez, la vio sorprendido. Luego, le sonrió y asintió.
Si había alguien con quien podía sentirse naturalmente calmada y confortable, era con McGee. Con él, la relación de amistad y cariño había sido tan fácil, que nunca sería complicada.
OoOoO
Pues eso, gracias por leer.
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