¡Hola, Gente!
Feliz cumpleaños sara_f_black, que el mundo sea tan bueno contigo y los tuyos como estoy segura que se lo merecen.
Aquí un pequeño drabble, con todo mi cariño, mi primer fanfic de NCIS…
Disclaimer: Los creadores de NCIS, Donald P. Bellisario, Dom McGill y eso y sus personajes no me pertenecen.
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Cumpleaños
I
Ziva y Tony ya estaban en sus respectivos puestos, muy concentrados en la computadora, cuando McGee salió por el ascensor con un caminar alegre y una sonrisa en el rostro. A su hombro, el salveque, y en una de sus manos, una gran bolsa negra que ante la luz, relucían murciélagos en ella.
Ziva subió la vista y miró con curiosidad la bolsa, diciendo:
—¿Y eso?
Tony vio al frente para mirar a la israelí con verdadera sorpresa, mientras McGee le contestaba:
—El regalo de cumpleaños de Abby… —como si fuera más que obvio.
El rostro de Ziva lo decía todo, por lo que no era necesario que Tony dijera:
—¡No me digas que has olvidado su cumpleaños! ¿¡Cómo es posible, si eres la ninja con memoria fotográfica!
Ella se volvió a verlo, de mal talante:
—Se llama memoria eidética, Tony. Y no lo he olvidado, sólo… —pareció no poder seguir viéndolo a los ojos y hasta su voz flaqueó un poco—. Que no le compré nada.
Tanto McGee como Tony la miraron con algo parecido al miedo.
—¿Qué? —apenas pudo decir DiNozzo.
Ziva se encogió ligeramente de hombros:
—Tengo tiempo para su fiesta del sábado…
—Sí, pero ella esperará que le des su regalo hoy, que es su cumpleaños —dijo McGee.
Ziva asintió y se puso en pie rápidamente. Sus dos compañeros la vieron ir hacia el ascensor, creyendo que salía de compras. Entonces, Tony volvió a ver a McGee:
—¿Y? ¿Qué traes ahí, McBat?
—La colección completa de las 10 mejores películas de horror, con extras… —respondió en seguida, con una sonrisa ufana.
—¿Y no crees que ella ya tendrá esas películas?
McGee miró su bolsa con inseguridad, pero luego, se devolvió a verlo como retador:
—Y tú, ¿qué le diste?
—Ropa…
Y Tony supo que había ganado.
II
Contrario a lo que creyeron sus compañeros, Ziva no había ido a la calle, sino al laboratorio de su amiga. Cuando entró, y dijo "Abby", la mujer no pudo ni terminar de volverse con una sonrisa cuando Ziva la estaba abrazando con fuerza y cariño.
Abby le respondió en seguida, aunque sorprendida.
—Feliz cumpleaños —le dijo y la soltó con suavidad.
Sin decir nada más que regalarle una sonrisa, Ziva salió del lugar.
Abby, casi dando un brinquito de felicidad, se volvió de nuevo a las computadoras para decirse:
—¡El mejor cumpleaños de todos!
Mientras veía su protector de pantalla del queque con velas de números, que daban la edad que estaba cumpliendo.
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Un abrazo virtual para ti, que no tengo ni películas ni ropa ni, lo que sea que la haya dado Gibbs…
