Para: lizzybonesfan Disclaimer: NCIS = Bellisario.

Besos y abrazos

Era su cumpleaños y él lo olvidó.

Abby había llegado al laboratorio temprano en la mañana. Buscó en todo lugar y supo que aún no le había escondido el regalo. Gibbs iba a ser, por primera vez en la vida, agarrado cuando escondía su presente de cumpleaños.

Todo el día estuvo alegre, callándose a como podía la espera del regalo de Gibbs y feliz con los que les daban los demás del equipo. Pero los de ellos eran predecibles, y venían en momentos y empaques predecibles. Los de Gibbs los esperaba especialmente, porque la forma en que los daba era parte de la sorpresa.

Sin embargo pasó todo el día, había terminado el caso y justo cuando se terminaba el Cafpow que él le había traído, Abby se dijo que era hora de encararlo. Apagó a sus queridos niños, los equipos de laboratorio, y los encerró con llave. Luego, se puso su bolso con fuerza y en un brinquito, se dio la decisión para ir a ver a Gibbs.

Cuando fue hacia el escritorio donde él trabajaba hasta tarde, él la volvió a ver como si tal cosa, como si Abby no estuviera usando sus ojos gachos en su contra.

—Hoy es mi cumpleaños, Gibbs.

—Sí, lo sé —respondió como si fuera lo más obvio, y no viera el punto de su aseveración.

Abby se puso a la par de él y le habló más rápido y fuerte de tono:

—Hoy es mi cumpleaños, Gibbs. Y estuve todo el día esperando por regalos. McGee, Ziva y Tony me dieron sus regalos, geniales regalos… Bueno, en verdad no sé qué haré con los comics que me dio McGee, porque entiendo la importancia para la cultura Geek de los X-Men. Sin embargo, yo soy una chica más de…

—Abby —la cortó él, con ese tono admonitorio.

Ella lo volvió a ver, enojada.

—¡No me hables con ese tono, Gibbs, que tú no me has dado mi regalo! ¿¡Como pudiste! ¿¡Sabes cuanta ilusión me hace…!

Pero dejó de hablar. Porque en ese instante, Gibbs abría uno de los cierres del bolso de Abby y, mientras ella sonreía de una vez, animada; le enseñó dos entradas que sacó de allí.

—Del concierto para el que no podías encontrar entradas. ¿Los Bloodycruces? —la miró como si le preguntara si lo había dicho bien.

Sin embargo, eso era lo que menos le importaba a Abby, porque ni siquiera agarró las entradas. En ese momento, presa de uno de sus arrebatos felices, abrazó a Gibbs lo más fuerte que podía y le empezó a dar varios besos en la mejilla diciéndole a la vez lo mucho que lo quería, y que sabía que él no le podía fallar.

Se hacía el que no le hacía mucha gracia. Pero Abby lo conocía mejor, y sabía que ese era aún mejor regalo para Gibbs del que él le había dado.