Capítulo 8: Desconcertados
Todos escucharon la voz fuera de la ventana
—¿En serio crees que soy así?—
—¿Está ahí afuera?— pregunto Yacqueline asustada
—Claro, yo no soy Braulio que entro sin ser invitado. Además creo que esta discusión tenemos que seguirla en casa. –dijo el hombre
Braulio miro para abajo y asintió.
—¿Cómo nos encontraste?— pregunto Jacqueline y se intento quitar a mascarilla
—No lo hagas, aun estas débil— dijo el hombre
Braulio se acerco a ella y le volvió a colocar la mascarilla
— ¿Por qué no entras?— pregunto Jasper acercándose a la ventana y mirando al hombre que estaba afuera
—Gracias, Jasper— le respondió el hombre y antes de que alguien pudiera decir algo se sintió que alguien abría la puerta y entraba
Cuando el hombre entro a la habitación Esme sonrió.
—¿Cómo entraste a la casa?— pregunto Carlisle
—Yo había cerrado con llave la puerta— dijo Emmett
—Tengo llave de la casa, tú mismo me la diste, Carlisle pero aun no lo recuerdas. Descuida dentro de 15 años lo recordaras. – dijo el hombre y se acercó a la cama de la joven
La joven miro hacia el costado.
—Estas enojada, eso lo noto pero te equivocas. Jamás haría algo que pudiera dañarte, eres mi hija y el mayor tesoro que tengo, me muero si algo te pasara— dijo el hombre
—No quiero escucharte más, vete— dijo Yacqueline
El hombre cerró los ojos y asintió.
—Cómo desees, pero antes quiero decirte una cosa y que me escuches, solo eso ¿lo harás?— pregunto el hombre
Jasper sintió a tristeza y el dolor que inundo al hombre pero no quiso decir nada, también notaba el odio de ella. Miro a Alice que se encogió de hombros.
—Edwin— dijo Jolly por el teléfono
—Después hablare contigo, cuando llegue a la casa pero quiero que todo los costos los pases a mi cuenta. Yo hace años les dije que de todo eso me encargaba yo y eso voy a hacer— dijo Edwin
—Como quieras— dijo Jolly
—Ahora corta la comunicación, seguiremos con ella cuando regrese— dijo Edwin
—Por supuesto— dijo Jolly y el celular se apago
Braulio lo volvió a aguardar.
—Yacqueline, te he hecho una pregunta. ¿Piensas escuchar lo que diga?— pregunto Edwin
—Solo una cosa y después no quiero volver a verte nunca más— dijo Jolly
—Bien, una sola cosa. Nunca permitiría que alguien te separa de tu hijo, jamás y eso lo sabes. En casa, en el cuarto secreto debajo de la foto de la boda de mis padres hay un libro quiero que se lo entregues a Jolly y a tu abuelo, allí esta todos mis conocimientos de obstetricia, una vez que ellos lo lean sabrán cómo tratar tu embarazo. Dile a tu madre que en el libro, hay una carta para ella, que la lea. – dijo Edwin y se dio la vuelta para irse pero…
—¿A dónde te vas a ir tu?— pregunto Clauding— porque por lo que dijiste significa que tú no estarás durante su embarazo—
—No lo voy a estar, me iré a Paris o a la isla. Dependiendo de cómo este de ánimo. Después de todo cumplí la promesa a Jas y a mi padre, cuidar de ustedes: cada uno encontró algo en lo que es bueno y que le gusta, y más que nada cada uno es feliz. Hice todo lo que podía por ustedes y no me arrepiento porque soy unas excelentes personas, ahora lo único que me queda por hacer es cumplirte la promesa a ti a los chicos de no volver a perder a nuestros padres, y de eso me voy a encargar dentro de unos días. Ahora solo resta que ustedes sigan con sus vidas— dijo Edwin mirándola
—Pero nuestra felicidad no era completa si tú no estás— dijo Braulio
—Lo será, es tiempo de que ustedes abran sus alas y vuelen sin mí. Después de todo ya tienen más de 40 años— dijo Edwin y le sonrió
—Pero yo no— dijo Yacqueline
—Tú te casaste, estas embarazada del hombre que tu amas y tienes a tu madre para cualquier cosa, pero conociéndote como te conozco algo me dice que no le vas a prestar atención a nadie más que a tu esposo. No creo que vayas a necesitar a nadie más que a él, y al que más odias y desprecias es a mí así que, te ahorro el camino de sufrimiento— dijo Edwin
—¿Sabes que acaba de decir algo parecido a lo que papá le dijo a mamá cuando ella estaba embarazada?— pregunto Braulio
—Lo sé mejor que nadie. Después de todo 17 años viviendo con ellos algo se te pega. – dijo Edwin
—Padre, por favor quédese. Lo voy a necesitar— dijo Yacqueline
—Como mi reina quiera— le dijo Edwin y le sonrió
—Lamento haberte hecho daño. – dijo Yacqueline
—No pasa nada, los padres perdonamos todo— dijo Edwin se sentó en la cama
—¿Cómo me encontraste?— pregunto Yacqueline
—Eres mi hija, puse un trasmisor en el celular de emergencias así que cuando Melisa llamo a Alexander, te localice— dijo Edwin
—¿Y no crees que te pasa de sobreprotector?— pregunto Alexander
—Yo que tu no hablaría— dijo Braulio bajito
—Déjalo Braulio. Alexander solo hago lo mismo que tú me enseñaste a hacer pero yo con mi hija y tú con mi hermana— dijo Edwin
—¿Cómo es eso que me pusiste un trasmisor en mi celular?— pregunto Clauding furiosa
—Bien dicho— dijo Braulio— así se habla tío—
—¿Y ese comportamiento?— pregunto Yacqueline extrañada
—Digamos que cuando no tengo consulta y no tengo pacientes, tu prima se divierte enseñándome a comportarme como un adolescente— dijo Edwin
—Tendría que haber sabido que Evangelina estaba detrás de eso. La venganza es propia de ella— dijo Alexander
—No es venganza, es simplemente darte una cuchara de tu propia medicina, Alexander. Me pase toda mi vida escuchando como tú te burlabas de mí, ya es tiempo de hacer lo contrario. A ver si la próxima vez no te metes conmigo— dijo Edwin
—Eso es bueno— dijo Braulio riéndose
—Eso es, Braulio. Es lindo verte reír— dijo Edwin mirándolo
—¿Te están brillando los ojos?— pregunto Clauding emocionada
—Supongo. ¿Eso qué tiene de malo?— pregunto Edwin
—Nada, solo que Jacob dijo que no te brillaban los ojos desde la muerte de mi padre— dijo Alexander
—Así era, aunque las cosas cambiaron aun no sé sí para bien o para mal. Lo único que puedo decirte es que no hay nada igual que antes— dijo Edwin— ahora tengo que arreglar las cosas aquí—
Edwin cerró los ojos y todos sintieron que hondas de luz y calor pasaban por sus cuerpos.
—Gracias— dijo Yacqueline
Braulio con cuidado le quito la mascarilla y el resto de los aparatos.
—Al fin libre— dijo Yacqueline
—Lo estas, eso es bueno— la voz de Edwin se había vuelto débil
—¿Tío?— dijo asustado Braulio y se coloco delante de él
—Tranquilo, estoy bien. Ahora si me disculpan tengo que volver a casa, tengo varias cosas que hacer— dijo Edwin
Antes de que alguien pudiera decir algo, Edwin se paro, se despidió, agradeció a Carlisle y se fue.
—Creo que es hora de que nosotros también nos vallamos— dijo Alexander
—Doctor Carlisle, le agradecemos todo lo que hizo por nosotros. – dijo Braulio
—No fue nada, me agrada ayudar a las personas. Cualquier cosa que necesiten estoy para ayudarla— dijo Carlisle
—Por supuesto, y cualquier cosa que ustedes necesiten no duden en llamarnos— dijo Braulio
—Carlisle ¿Sabe donde quedo la moto en la que yo estaba?— pregunto Yacqueline parándose de la cama
—Se encuentra abajo, acompáñame que te la devuelvo— dijo Carlisle
Todos siguieron a Carlisle hasta el garaje y se encontraron con una moto. Yacqueline enseguida corrió hasta la moto y se subió a ella sonriendo.
—Ni se te ocurra, tú te vas en el auto con tu tía. La moto me la llevo yo— dijo Alexander
—Eso no se vale— dijo Yacqueline
—Si se vale, jovencita. No me voy a arriesgar a que algo te pase– dijo Alexander
—¿Primito Braulio?— pregunto Yacqueline
—Por primera vez estoy de acuerdo con Alexander—dijo Braulio— pero si te comportas tengo un regalito para ti— y le entrego una tarjeta
—¿En serio?— pregunto Yacqueline ansiosa
—Sí, en serio. Algo me dice que vas a necesitarla. Además te la mereces, es un regalo de bodas. – dijo Braulio sonriendo— felicidades—
—Gracias, Braulio— dijo ella y comenzó a sonreír
—Bueno, entonces nos vamos. Carlisle, te lo vuelvo a agradecer. Si algo hubiera pasado con ella no sé qué sería de nosotros— dijo Braulio
—De nada, cuídenla y no la dejen sola—dijo Carlisle
—Nunca más. Bueno, que les vaya bien— dijo Braulio y seguido de Yacqueline y Cluading se subió a un auto SSC Ultimate Aero
Alexander monto en la moto y la prendió, medio minuto después había desaparecido.
—Esa familia sí que es rara— comento Melisa
—Si, lo es. Bueno, más vale que entre ya a ordenar las cosas, así luego me cambio y me voy, porque tengo turno esta noche— dijo Carlisle
—Carlisle vete que mostros ordenamos las cosas en la casa— dijo Edward
—¿Estás seguro?— pregunto Carlisle
—Claro, ve tranquilo— dijo Edward
—Gracias, Edward— dijo Carlisle y seguido de Esme entro a la casa
Los demás se dirigieron de inmediato hacia el cuarto de Melisa a ordenar todo pero se encontraron que todo había desaparecido y que el cuarto se encontraba como si nada hubiera pasada. Y sobre la cama una carta.
Estimados Cullen y Blacks;
Buenas noches, lamento molestarles pero supongo que les debo una explicación. Descuiden que guarde todas las cosas en sus lugares, conozco a mis primos y a mi tía y sé que se iban a olvidar de ordenar todo así que yo vine mientras estaban afuera y me encargue de todo.
Lamento haber entrado a la casa sin autorización pero tenía que hacerlo, ustedes salvaron a Yacqueline y luego ellos se olvidaron de ayudarlos a ordenar, era lo mínimo que podía hacer por ustedes.
Solo me resta decirles que todo está en su lugar habitual, y que si necesitan algo no duden en llamarnos.
Melisa te devuelvo el anillo que Alice te mando con la carta de tu abuelo, te lo dejaste olvidado en el hospital.
Se despide con cariño
Jolly
—Bueno, veo que ya arreglaron todo— dijo Edward luego de leer la carta a todos en voz alta
—Sí, eso parece— dijo Melisa deprimida
—¿Qué ocurre?— pregunto Jasper mirándola
—Pensé que tal vez ahora que ella había vuelto, podríamos ser de nuevo mejores amigas pero casada y esperando un niño no creo que quiera ser de nuevo mi amiga. Además ni siquiera se percato que yo estaba aquí— Dijo Melisa
Jasper la miro y comenzó a cambiarle el humor
—Jasper tu puedes cambiar mis sentimientos pero no mis pensamientos y esta vez tengo razón y tu lo sabes. – dijo Melisa
—Princesa, sé que lo tienes pero tu no puedes seguir haciéndote daño. No sabes lo que puede pasar de ahora en adelante. Además hoy no creo que haya sido el mejor día de tu amiga, mira como se pusieron las cosas: casi pierde a su padre, casi pierde ella también la vida y las discusiones entre sus primos no sé que decirte pero algo me decía que ella muy contenta no estaba— dijo Alice
—Dale tiempo, tal vez llame en estos días— dijo Jasper
—Está bien—dijo Melisa— Alice tu anillo—
—Quédatelo, era para ti— respondió Alice sonriendo
—Gracias, por todo— dijo Melisa
—De nada—contesto Alice
—Bueno, a mí sí me disculpan quiero descansar un ratito— dijo Melisa
—Por supuesto, ni más faltaba. — dijo Edward
—Pero primero tienes que cenar algo, apenas desayunaste y lo mismo pasó en el almuerzo. – dijo Bella
—Está bien, ya bajo— dijo Melisa
—No te preocupes que yo ya te traje la cena a la cama, como te gusta— dijo Esme entrando con la cena
—Gracias, abuela— dijo Melisa y se sentó en la cama dispuesta a cenar
Melisa cuando termino de cenar, fue hasta el baño donde se lavo los dientes y cambió. Cuando regreso a su habitación aun estaban todos allí esperando para despedirse de ella, Melisa sonriendo sé metió a la cama mientras los demás la saludaban con besos. Luego ella se recostó en la cama y poco tiempo después ella estaba completamente dormida.
