D: Los personajes de Hetalia no me pertenecen.
-El calor en el frío-
A veces era triste estar sin nadie. No es que le molestara. No es que tuviera problemas con ello. Pero a veces le gustaría tener un poco de compañía. Al ser una isla solía estar solo. Y cuando estas solo no hay nadie para molestarte, para ayudarte, para consolarte y para compartir un poco de calor en noches tan frías como esas.
A veces desearía estar más cerca de sus "hermanos". Odiaba esa palabra. Pero era la única palabra con la que podía definir a los otros cuatro nórdicos. Al bueno de Finlandia, al serio de Suecia, al tonto de Dinamarca y al... al... de Noruega.
No sabía que decir de el. Era el único que en realidad era hermano del Islandés. Una cosa que le molestaba de sobremanera. Una de sus peores pesadillas era esa. Que fuera su hermano. Cada noche cuando se iba a dormir pedía a las estrellas que cambiaran eso. Que cambiaran era realidad que ninguno quería.
Lo peor es el Noruego quería que le dijera hermano. El, que intentaba olvidar ese hecho con todas sus fuerzas, desterrar esa triste realidad a lo más profundo de su mente. No podía. Sería como acuchillar su corazón cada vez. Cada vez que se lo pedía era como si veneno corriera por sus venas.
Estaba a punto de dormirse con sus tristes pensamientos cuando alguien llamó a la puerta. No quería abrir. Ya se había convencido de dormir. Pero en eso volvió a sonar el timbre.
Se levantó para abrir. No podía dejar a alguien fuera con ese clima. El tenía frío y estaba con abrigado y dentro de su casa. Llegó a la puerta de su casa. Intentó ver por la mirilla pero era inútil ya que no había más de una hora de luz al día y solía ser a la una de la tarde; no a las diez de la noche.
Abrió la puerta sin saber bien quien sería. Podía ser cualquiera. Pero tenía que tener una gran determinación para salir con esa nieve a la calle. Con la poca luz que había pudo diferenciar una silueta. Pudo oír un quejido del señor Pluffing para que cerrara la puerta. Parecía que la persona del otro lado también pudo oír al curioso animal por que entró.
El Islandés cerró la puerta y con ello una gran cantidad de frío, principalmente de viento dejo de entrar. Encendió la luz de su casa y pudo diferenciar unos ojos morados y un cabello casi blanco. También diferenció un pequeño rulo. Era esa persona que había reducido sus horas de sueño dramaticamente.
-Hola.
-Hola.- Le contestó el noruego.
-¿Qué haces aquí?
-Se te olvidó esto en mi casa cuando viniste a comer junto con el resto. Finlandia me dijo que te lo tenía que devolver lo más pronto posible.
-Gracias.
En eso levantó los ojos y vio su imagen reflejada en los del noruego. No pudo separar su mirada de los ojos del otro. Pasaron unos minutos y seguían igual. Lentamente el noruego se comenzó a acercar. El islandés no se alejo. Poco a poco sus caras estaban más cercas hasta llegar el momento en el los labios de ambos se juntaron.
Hay pocas cosas que hacen que pierdas el frío rapidamente. Y esa era una de ellas. Otra era ponerse algo abrigado, pero en esos momentos ni todos los abrigos del mundo hubieran igualado el calor que sintió el islandés.
Claro que se pueden repetir peticiones. Proximamente aún más UsUk. La verdad es que no soporto el NorIce pero es para el cumpleaños de una amiga. Gracias por leer.
