D: Los personajes de Hetalia no me pertenecen y creo que en el anterior se me olvidó poner el declaimer. Lo único que me pertenecen son las sonrisas que hacéis al leer esto.
-El juicio del Reloj-
Las gotas de lluvia caían sobre su espalda. Pero el no le daba importancia a eso. El BigBen sonaba a lo lejos. Tenía que llegar. Tenía que llegar antes de que fuera demasiado tarde. La campanada de las tres sonó en el enorme reloj. El ojiverde corria con todas sus fuerzas. Sus rubios cabellos se pegaban a su cara. Pero en esos momentos nada le importaba.
Esquivó a una señora mayor, a un grupo de turistas, a unos actores haciendo una representación en la calle; esquivó a todos los que se le ponían delante. Nadie iba a arruinar su día. Nada iba a hacer que ese hermoso día no fuese inolvidable. Nadie menos el que iba a llegar tarde.
¿Por que no tomaba un taxi en vez de ir corriendo? Había un trafico terrible. Era imposible llegar antes en coche que a pie. ¿Y en metro? No se le había pasado por la cabeza. Pero, ademas no tenía ganas de meterse en un vagón para ver en el transcurso de su viaje a un grupo de gente con sueños e ilusiones que estaban en una situación parecida a la suya.
Por fin. En un minuto o menos llegaría. Iba a llegar a tiempo. Habían dicho que se reunirían a las tres con cinco minutos. No iba a llegar tarde. Eso si, iba a llegar muy justo de tiempo.
Por fin llegó al lugar acordado con el americano. No tuvo ni un segundo para respirar ya que el ojiazul lo había encontrado y le llamaba por su nombre. ¡Arthur!
Efectivamente, por su nombre y no por el de su país. Por su nombre y no por alguno de los estúpidos motes que le solía poner. Por su nombre... Por su nombre.
-Creí que ibas a llegar tarde.
-Un buen caballero inglés nunca llega tarde.
Los ojos de ambos se encontraron. El inglés de abundantes cejas se perdió en unos hermosos ojos azules que no lo dejaban de mirar con cariño. Una sonrisa iluminó la cara del menor.
-¿Así que eres un buen caballero inglés?
-Sí. Y como buen caballero inglés nunca te dejaré solo.
En eso los brazos del menor rodearon al que había sido su mentor. Lo abrazó como si tuviera miedo de que se separara y nunca poder recuperarlo.
-No lo tienes que hacer. Ya que yo nunca te dejaré ir. Nunca. Es una promesa.
En eso los labios de los dos anglosajones se juntaron. No importaba la lluvia. No importaba la gente alrededor. No importaba que el tiempo pasaba. No importaba nada mientras se tuvieran el uno al otro.
Cada vez son más cortos ya que cada vez necesito menos palabras para poner las cosas. Los siguientes van a ser más largos. Prometido. ¿Alguna petición en especial?
Gracias a todos por leer. Dejen su review.
