Que mal :c me he vuelto una estudiante desaplicada que escribe fics en lugar de prestar atención el clases :c ._. ok, kiero hacer una aclaración, la razón por la ke maté a los papas de Rin y Len (ke sonó asesino eso xD) no fue para evitarme el cacho (siempre se encuentra el momento 1313), sino porke para mí Rin y Len no tienen padres, amenos de ke en una canción salgan o sean alguno de los vocaloids, pero para no ke no crean que fue para kitarme la molestia hice un one-shot con los padres… ok no xD no lo hice por eso, sino porke simplemente me bajo la imaginación :3 bueno, en este capítulo les presento la historia de la pequeña Gumi :3 i si no les dije ke iba a haber un poco de LukaxGak, bueno, va a haber un poco xD tb keria poner un MeixKai, pero simplemente no encajaban con la temática de magnet :/ (Además ke kizas el fic se haría eterno si hiciese una bonita historia de amor con ellos ._.) pero asdf me alargué mucho, como lo prometí, aquí está es segundo cap, disfruntenlo mucho n_n
Capítulo 2: Amor platónico
Qué hermoso día. Estaba tan soleado, tan cálido, perfecto para un primer día de clases… salvo que aquella pequeña niña de cabellos verdes llegaba tarde por el simple hecho de haberse perdido. Era la primera vez que se dirigía a la escuela por su cuenta, caminando sola como la gente mayor, de seguro sentía que era un paso importante en su vida. Por primera vez, en sus seis años de vida, hacía algo por sí sola. Quizás fue por su emoción, tal vez por sus nervios, sin considerar que era un poco distraída, que perdió el sentido de la orientación.
- "¿Eh? Pero si estaba segura de que el camino era por aquí… No puede ser, es la primera vez que hago algo que me hace responsable y no lo hago bien…" –pensó.
La pequeña sostenía su roja mochila con ambas manos miró hacia sus lustrados zapatos nuevos. Recordó los rostros de orgullo de sus padres, y de sólo pensar que los había decepcionado se le nubló la vista con un pequeño sollozo.
- ¿Estás bien?
Levantó rápidamente la vista para encontrarse con un chico de unos doce años de edad que vestía un uniforme de secundaria. Era bastante alto en comparación, pero definitivamente lo que más le llamó la atención era su largo y morado cabello recogido en una alta coleta con un par de mechones sueltos. Sus ojos eran de un color el cual nunca había visto, le costaba definir si era celeste o violeta, pero hacían un perfecto contraste con su cabello, al igual que con el resto de su rostro.
-¿Qué pasa? ¿Te has perdido? -insistió el chico cambiando su gesto preocupado por una amable sonrisa.
La pequeña asintió con la cabeza sorprendida y un poco sonrojada. Era la primera vez que un chico tan guapo, aunque bastante mayor, le sonreía con tanta dulzura.
En ese minuto ella, quien visualizaba sólo el suelo, sintió una cálida mano sobre su cabeza y escucho una pequeña risita. Eso definitivamente hizo que se sonrojara más.
- No te preocupes, te ayudaré a encontrar tu escuela. Debe ser tu primer día de clases, ¿No? –La pequeña volvió a asentir con la cabeza, aún sonrojada- Ya veo, ¿Cómo se llama tu escuela?
- K-Koe… -fueron las primeras palabras que pronunció con nerviosismo.
- ¿De verdad? ¿El Instituto Koe? ¡No puede ser! Yo también soy alumno de allí -afirmó con entusiasmo- Entonces vamos juntos… ¿Cuál es tu nombre?
- G-Gumi -respondió tiernamente la pequeña
- Mi nombre es Gakupo -se presentó a su vez con una sonrisa en su rostro, a la que Gumi respondió de la misma forma- ¿Vives cerca de aquí, Gumi-chan?
"chan" pensó Gumi. Aunque estaba acostumbrada que todos la llamaran de esa forma, que aquel chico la llamara así la hizo muy feliz.
- M-m ¡Sí! Vivo en esa casa de allí -dijo señalando una casa que se encontraba al fondo de la calle.
- ¡No es cierto! Vivo en la casa de al frente. ¿Qué te parece? Somos vecinos -dijo con otra sonrisa.
- ¿¡De verdad!? -mencionó con entusiasmo Gumi- ¡Que coinquidencia!
- Se dice coincidencia, Gumi-chan -observó con amabilidad.
- ¿De verdad? Ya veo… gracias, Gakupo-nii-chan –dijo sonriendo con dulzura.
Al llegar a su destino, Gumi se sorprendió demasiado. El lugar era simplemente enorme, pero no se esperaba menos de una institución que incluyese educación primaria, secundaria y preparatoria.
- Bueno Gumi-chan, nos vemos, voy tarde. ¡Hasta pronto! –se despidió antes de desaparecer corriendo a toda prisa.
Gumi no reaccionó durante unos segundos, puso toda su atención en esas frases: nos vemos, ¡Hasta pronto! "Eso lo convierte… en una promesa" sonrió al pensar en eso. La pequeña Gumi había encontrado a su primer amor.
- ¡Gakupo-nii-chaaaaan! -se escucho un grito a lo lejos.
- ¡Aahh, Gumi-chan! –dijo con una sonrisa mientras veía a una niña acercarse lo más rápido que le daban sus pequeñas piernas.
- Vayamos juntos a casa –pronunció cuando por fin llegó hasta él con una enorme sonrisa.
- Claro que sí -respondió cálidamente.
- ¿Hoy también llegaste tarde al instituto? -preguntó Gumi.
- ¿Cómo que también? ¡Lo dices como si fuese costumbre que llegue tarde!
- Llegaste tarde, ¿no es cierto?
- Sí… -respondió Gakupo avergonzado por la derrota, lo que hizo reír a la pequeña- Y bien, ¿Qué hiciste hoy en la escuela?
Habían pasado alrededor de dos años desde su primer encuentro, casi todos los días regresaban juntos a casa. Gumi, quién ya poseía ocho años de edad, estaba entretenida hablando sobre su día escolar, cuando repentinamente su compañero se detiene.
- ¿Eh? Nii-chan, ¿Qué pasa?
Visualizó su rostro, el cual se encontraba paralizado intercambiando una larga mirada con una chica de un largo cabello rosa con un uniforme de secundaria del mismo instituto. La larga mirada acabó cuando ella, quien estaba a unos cuantos metros de distancia más adelante siguió su camino.
- ¿Quién es esa chica? –Preguntó Gumi con inocente curiosidad- ¿Es de tu clase?
- Sí, su nombre es Megurine Luka.
- ¿Es una amiga?
- Sí, algo así -respondió el ya adolescente de catorce años.
"¿Algo así? ¿Qué significará eso?" No le dio mayor importancia al asunto mientras estaba con Gakupo, pero retomó el tema en su mente cuando llegó a casa. "¿Por qué se quedaron mirando tanto rato con rostros tan serios? Ni siquiera intercambiaron una palabra, a pesar de ser amigos. Gakupo-nii-chan dijo algo así… ¿Acaso… le podría gustar?". Múltiples pensamientos de ese tipo preocuparon toda la noche a Gumi.
Los días pasaron, y un bello día de primavera Gakupo se encontraba apoyado contra una pared cuando la jornada escolar ya había acabado. Gumi lo vio a lo lejos y sonrió para sí misma.
- Gaku… -se detuvo cuando vio a una chica con una larga y rosa melena acercarse corriendo.
- Discúlpame, Gakupo-kun –alcanzó a oír Gumi- el profesor se tardó más de la cuenta, pero no te preocupes, fue un asunto sin importancia.
- No te preocupes, no he esperado mucho.
Se alejaron sonrientes camino a casa. Gumi quedó atónita con los ojos bien abiertos.
- ¿Megurine…Luka? –susurró.
En sus miradas no vio una simple amistad, sino algo más profundo, algo… especial. Un extraño sentimiento la invadió, repentinamente se sentía molesta. ¡¿Qué rayos estaba pasando?!
- ¡Gakupo-nii-chan! -se dejo escuchar una dulce voz.
- Hola Gumi-chan -saludó con una sonrisa.
- Ayer no nos encontramos de regreso a casa -protestó con un puchero en su boca.
- Es verdad, que extraño… -respondió realmente pensando sobre el asunto.
- No importa, regresemos hoy juntos a…
- ¡Uff! Menos mal me salve de la limpieza, ¿Nos vamos? -interrumpió una voz femenina. Gumi miró a la emisora esa voz confundida- Oh, disculpa… Esto…
- ¡Ah! Luka, te presento a Gumi-chan, somos vecinos.
- Ah, mucho gusto, mi nombre es Luka –dijo con una sonrisa, a la que Gumi respondió frunciendo el ceño.
- ¿Eres su… novia? –investigó Gumi.
No hubo respuesta, simplemente ambos bajaron la cabeza levemente sonrojados. Gumi torció la boca aún con su frente arrugada ante la tan obvia afirmación a su pregunta. Podría ser una niña, pero no era tonta.
- Bueno, bueno, ¿Nos vamos ya? –rompió la tensión Gakupo con cierto nerviosismo.
Luka y Gakupo comenzaron una alegre charla, mientras que Gumi seguía con su cara de evidente enojo.
- … Y a ti, Gumi-chan, ¿También te gusta el pulpo?
- No –respondió de forma cortante a la pregunta de la peli rosa.
Llegaron a la casa de ambos y Gumi entró a la suya a paso duro.
- Adiós, Gumi-chan -dijo Luka sin obtener respuesta.
- Hasta pronto, Gumi-chan -dijo Gakupo.
- Bye bye, nii-chan -respondió casi obligada antes de cerrar la puerta de un portazo.
- Creo… -susurró Luka- que no le simpaticé…
- No te preocupes, de seguro tuvo un mal día. Bueno, entremos a mi casa -dijo Gakupo reemplazando su asombro por una sonrisa.
- Bueno… -dijo una aún sorprendida y no muy convencida Luka.
Gumi, ya dentro de su casa, se desplomó en el suelo y lo golpeo con un puño.
-¡Maldición! –dijo en un grito ahogado.
"Tiene novia… ahora entiendo… algo así… era un poco distinto a ser amigos". "Bueno, es normal que Gakupo-nii-chan tenga una novia, después de todo es muy guapo… y amable". "Pero, ¿Megurine Luka-san? Es simplemente… perfecta… es muy bella… tanto que me da miedo que la llegue a apreciar tanto que se olvide de mi…". "¡Agh! ¡La odio! Si tan sólo yo tuviera seis años más… Gakupo-nii-chan sería sólo mío" –pensó en un triste gesto- "En fin, tendré que conformarme sólo con verlo, como lo he hecho siempre…".
Los días se convirtieron en meses, y todas las tardes era lo mismo, ya no eran sólo ellos dos de camino a casa. A veces Gumi se tomaba su tiempo en arreglar sus cosas para dejar que ellos se adelantaran.
Una tarde Gumi iba caminando tranquilamente para ir a casa y se encontró con Gakupo, que al parecer también iba al mismo lugar.
- Gakupo-nii-chan… -dijo tranquilamente y un poco sorprendida.
- Oh… Gumi-chan, no te veo desde hace bastante tiempo –respondió Gakupo- ¿Nos vamos juntos a casa? –sugirió amablemente.
- Umm -dijo Gumi asintiendo con la cabeza.
Iban caminando lentamente, sin ninguna prisa, mientras que sus sombras crecían de forma imperceptible.
- Emm… ¿Y Luka-san? -preguntó Gumi.
Gakupo agachó el rostro en reacción a la pregunta de su pequeña amiga.
- Ella… no creo que nos acompañe más a casa –respondió suavemente.
- ¿Ah? ¿Por qué? ¿Se pelearon? –cuestionó con inocencia.
De pronto llegó a la cabeza de Gumi una teoría que realmente tenía sentido.
- Acaso ustedes… ¿Terminaron? –preguntó con preocupación y timidez.
- Así es.
- P-Perdón, Gakupo-nii-chan, no sabía, no quería presionarte… -escupió las palabras rápidamente.
- No te preocupes, Gumi-chan –la calmó- está bien, seguimos siendo buenos amigos.
-Pero sí estuvieron saliendo durante un año.
- Precisamente… éramos más amigos que novios, cuando nos dimos cuenta de ello decidimos terminar, pero realmente es como si nada se hubiese roto, ya que ella sigue siendo la misma, al igual que yo –dijo con una sonrisa mirando hacia al frente.
- M-me alegro… quiero decir, menos mal que no fue doloroso, porque si ella o alguien le hace daño a mi Gakupo-nii-chan ¡Se las tendía que ver conmigo!
En ese momento se oyó una breve carcajada seguida de una mano sobre la cabeza de Gumi.
- No sabes lo feliz que me hace escuchar eso- dijo Gakupo con una amable sonrisa desordenando los verdes cabellos de Gumi, lo que provocó que ella se sonrojara un poco. Mientras que en el cielo el sol ya casi se desaparecía por completo.
Ha llegado el último día del año escolar, lo que significaba la graduación de los próximos egresados de la Preparatoria Koe. Sin duda se les iba a echar de menos, especialmente a aquellos talentosos jóvenes de dieciocho años cuyos cabellos hacían un perfecto contraste de rosa y púrpura. Una vez más, el ave vuela lejos del nido.
Gumi poseía doce años de edad. Había dudado un poco cuando decidió distanciarse de Gakupo a medida que pasaba el tiempo, pero había decidido madurar y dejar atrás amores platónicos de la infancia, ya era alumna de secundaria. Además decidió ser realista, seis años de diferencia son bastantes, exactamente la mitad de su vida, sería mejor que mirase a los chicos de su edad.
Gumi realmente dudaba si despedirse de su amigo que la acompañó durante casi toda su infancia… se sentía incómoda al respecto, aunque no sabía muy bien porqué. Durante ese año Gumi siempre intentó hacerle el quite a Gakupo, pero nunca supo porqué, pero tampoco se lo cuestionó nunca… era raro, pero todo era indicios de la llegada de su adolescencia.
Mientras caminaba, estando hundida en la duda, chocó con una persona sin siquiera darse cuenta.
- Ah, perdón… -pronunció, pero agachó rápidamente la mirada al ver que aquella persona era nada más y nada menos que Gakupo.
- Gumi-chan… -dijo sorprendido Gakupo- hace tiempo que no te veía -mencionó mientras cambiaba su gesto por una nostálgica sonrisa que Gumi recordaba muy bien.
- E-es verdad… -dijo aún mirando hacia el suelo
- ¿Cómo has estado?
- Bien…
- Y ahora que estás por fin en secundaria, ¿Te uniste al coro escolar, como tanto deseabas? –recordó sonriendo aún más.
- Si –dijo con una media sonrisa. Recordó que ella deseaba mucho estar en el coro de la escuela al igual que Gakupo, además de que él mismo le decía siempre que la escuchaba cantar que tenía una hermosa voz.
- Me alegro –dijo Gakupo apoyando una de sus grandes manos sobre la cabeza de Gumi, pero se extrañó al no encontrar respuesta, como era de costumbre, debido a la determinación de Gumi.
- Gakupo-nii-chan... ¿Te irás a la universidad? –preguntó Gumi levantando un poco el rostro deshaciéndose de la mano de Gakupo.
- Así es, también me mudaré a un departamento que me queda cerca mientras realice mis estudios.
Esto último retumbó en la mente de Gumi, e hizo que bajase un poco la cabeza. Estaba convencida que no había hecho mal al alejarse de a poco de Gakupo, ya que a partir de ese día probablemente no lo volvería a ver nunca más, y si no lo hubiese hecho, la despedida habría sido mucho más dolorosa. Definitivamente ese era el día de la despedida de su primer y único amor platónico, y no podía ser otro sino el chico más guapo de la escuela y mucho mayor que ella.
- Bueno, debo irme, tengo muchas cosas que hacer –dijo Gumi con una falsa sonrisa en su rostro- Adiós – pronunció antes de desaparecer corriendo a toda prisa.
Gakupo notó la falsa sonrisa en el rostro de su amiga y bajo la mirada en un gesto triste.
"Ojalá un día nos volvamos a encontrar…" pensó Gakupo. "Para borrar toda evidencia de tu sonrisa falsa y me vuelvas a sonreír con sinceridad…".
Segundo año de preparatoria, dieciséis años de edad. Gumi se dirigía a buscar su respectivo horario correspondiente a la clase que le tocó. Desafortunadamente no conocía a casi nadie de los compañeros de su nueva clase, salvo un par de personas con las que había hablado una o dos veces. Luego de un suspiro decidió no darle mayor importancia, y se dirigió hacia su nuevo salón de clases. Cuando llegó se sentó en uno de los asientos de adelante para mirar mejor el pizarrón y esperó la llegada del profesor. Había llegado un poco temprano, por lo que se recostó sobre su pupitre y cerró los ojos.
- ¡De pie! –se escuchó un fuerte anunció que despertó a Gumi, quien al abrir los ojos vio la sala de clases completamente llena de alumnos que se encontraban ya detrás de sus respectivas sillas.
Al darse cuenta de que era la única que se encontraba sentada (y más encima recostada sobre su pupitre), se levantó tan rápido de su asiento que perdió un poco el equilibrio. Al levantar la vista hacia al frente para saludar al profesor sintió que su cuerpo se volvió de piedra. Sus ojos se abrieron como platos. Mientras que toda la clase hacía su reverencia, ella mantenía sus pies clavados en el suelo y un solo pensamiento en su mente: "¡¿Gakupo-nii-chan?!"
CHAN! xD no puedo evitar decir eso cada vez ke termino de leer uno de mis caps :P bueno, lo dije antes i lo volveré a decir, cada vez que te vas sin dejar un review una aplanadora aplasta una banana D: asike espero sus opiniones con ansias n_n
Hasta el prox viernes :D
