Capítulo 6.- Día del amor... ¿O de los enamorados? (parte II)
- Estoy en casa –anunció Rin al momento de su llegada
- Bienvenida –dijo Len desde el mismo lugar desde hace horas viendo un partido en la televisión- te has tardado bastante…
- Es que ha sido muy difícil escoger las mejores mandarinas, y también las mejores bananas para ti, Len –se excusó con un ya pensado pretexto de camino a casa.
- B-bueno, en seguida voy a preparar la cena –dijo Len sonrojándose levemente por la idea de que su hermana había estado pensando en él, aunque fuese por las bananas.
- ¡No te preocupes, yo la prepararé! –declaró Rin apresuradamente, cautelosa de que Len no descubriese "aquello" que había comprado.
- Pero si no sabes cocinar.
- Bueno, tenía que aprender algún día ¿no? –dijo Rin con el orgullo un poco dañado.
- Bueno, si así lo quieres… ¿no preferirías que te enseñe? –sugirió su hermano.
- No, quiero preparar algo especial para Len… –dijo Rin de forma tan tierna que Len no pudo seguir discutiéndole.
- E-está bien –tartamudeó Len sonrojándose un poco más- pero si necesitas ayuda no dudes en pedírmela.
- ¡Ok, pero no espíes en la cocina! –le advirtió su hermana antes de entrar a la misma rápidamente con el montón de bolsas.
- ¿No quieres que al menos te ayude con esas cosas?
- ¡NO! Es decir… no te preocupes, déjame consentirte hoy –dijo Rin tratando de arreglar su sobresaltada reacción.
Len enrojeció como tomate al escuchar lo que Rin había dicho, tanto que ocultó rápidamente su cabeza debajo de un cojín que colocó sobre su cara, y lo sostuvo con ambas manos.
- ¿Eh?... Len… ¿Qué te ocurre? –preguntó Rin sin saber cómo reaccionar.
- ¡No es nada! –pronunció Len debajo del cojín rojo de vergüenza- no… no te tardes mucho con la cena…
- No te preocupes –dijo Rin esbozando una enorme sonrisa cerrando los ojos de gusto, y se adentró en la cocina.
"Manos a la obra" se dijo Rin a sí misma mirando los ingredientes de forma desafiante.
…
"Está saliendo un olor muy extraño desde la cocina" pensó Len con la nariz arrugada.
- Oye Rin, ¿qué estás preparando?
- ¡Es un secreto! –gritó ella desde la cocina.
"Mierda, la cena" pensó Rin nerviosa. "Argh, luego continúo con los chocolates, debo preparar algo rápido" pensó.
Luego de unos minutos, Len sintió olor a quemado y vio humo negro salir desde la cocina.
- ¡Kya! –gritó Rin al momento que se oía apagar algo con agua.
- ¡Rin! ¿Estás bien? –preguntó Len alarmado desde su lugar- Espera, te ayudaré…
- ¡No! –interrumpió rápidamente- No te preocupes, ya lo tengo…
"Rayos, estaba preparando la cena, pero estaba más preocupada de los chocolates, y acabé arruinando ambos…" pensó Rin con una mirada triste.
- Al final… ha sido Ramen –susurró Len mirando el plato frente a él sobre la mesa, un tanto decepcionado. "Bueno, nada se le puede hacer" pensó mirando hacia el techo.
- ¡Perdón! Lo he arruinado por completo… -se disculpó una apenada Rin con las palmas unidas frente al rostro.
- ¡Umm! Está delicioso. Gracias Rin –dijo Len con una amable sonrisa.
Rin reaccionó agachando su rostro levemente sonrojado con una sonrisa sobre sus labios. "Siempre… eres tan bueno conmigo".
- ¿No vas a comer? –preguntó Len un poco extrañado.
- ¡Ah! ¡Sí! –respondió Rin apresuradamente- Itadakimasu…
Durante la cena la paz reinaba en el ambiente. Rin oía el sonido de los labios de Len cuando hacían esa forma para comer los fideos. "Suena como un beso…" pensaba. Miraba sus labios hacer tal movimiento, brillaban por la sopa, volviéndolos aún más apetitosos… De repente Rin sacudió la cabeza para alejar esos extraños pensamientos y siguió comiendo su sencilla cena.
- Bueno -pronunció Len al momento de haber acabado la cena- ya te has esforzado mucho por hoy, yo lavaré los platos esta vez. Puedes darte un baño antes.
- No te preocupes, de verdad, dejé la cocina hecha un desastre, no tienes por qué hacerte cargo tú. Ve a darte tú un baño antes mientras me encargo del desorden –dijo Rin tranquilamente para no levantar más sospechas.
- Mmm, estás extrañamente amable hoy, Rin –señaló Len enarcando una ceja.
- ¿Me estás diciendo que suelo ser desconsiderada? Eso es cruel, Len –protestó en un tono un tanto divertido.
- No me refería a eso tampoco… -dijo él, pero su hermana ya se encontraba en la cocina lavando los platos.
"Bueno, parece que no hay remedio" pensó Len levantándose de su asiento dando un suspiro, dirigiéndose hacia el baño frotándose la cabeza.
"Ok, tengo un desafío pendiente" se dijo Rin a sí misma levantándose las mangas con el delantal de cocina ya puesto.
Len se encontraba tarareando una melodía con su dulce voz en la bañera, relajando su cuerpo y su mente luego de tan agotador día. "Me pregunto que estará haciendo Rin aún en la cocina… ¿Acaso tanto fue el desorden que provocó? No me extrañaría la verdad, estuvo mucho rato ahí dentro preparando la cena…" pensó Len con los ojos cerrados.
- Rayos… -dijo Rin al darse cuenta de que su quinto intento también había sido fallido- ¿Pero que hice mal esta vez?... Argh, no puede ser, le agregué la leche dos veces… Muy bien, ahora sí que lo lograré –se propuso de forma persistente.
…
- ¡Por fin lo hice! –anunció Rin satisfecha luego de un par de intentos fallidos más– Es perfecto –pronunció orgullosa de su trabajo.
- ¡Rin! ¡El baño está libre! –anunció Len desde arriba.
- ¡Voy! –respondió Rin alegremente.
"Muy bien, ahora debo esconderlo hasta mañana para que Len no lo vea… ¿Dónde dejé mi bolso de la escuela?" pensó Rin al momento que salía de la cocina de forma apresurada.
- ¡Ah! ¡Qué delicia! –dijo Rin con los ojos cerrados mientras se acomodaba en la bañera llena de agua caliente.
"Realmente estoy exhausta, Len es quien siempre prepara la cena… mmm, podría dormir aquí adentro, está tan cálido…" pensó Rin en paz.
De repente escuchó que la puerta del baño se abrió y que alguien entró al baño.
- ¿Len? ¿Eres tú? –preguntó Rin sin obtener respuesta.
Vio como la silueta de su hermano se deshacía de sus prendas a través del translúcido biombo que separaba la bañera del resto del baño.
- ¿Len? –siguió insistiendo- ¿Piensas entrar? Estoy yo aquí adentro… –le advirtió la rubia, pero al parecer no era escuchada.
- ¡Ah! Rin… -dijo Len cuando deslizó la puerta observando el cuerpo desnudo de su hermana, pero sin moverse un centímetro de su posición.
- ¿Qué sucede? –preguntó Rin apretando sus piernas dentro del agua con el rostro sonrojado.
- No sabía que estabas aquí adentro, pero no importa, bañémonos juntos como cuando éramos niños.
"¿Qué le sucede?" se preguntó Rin, pero antes de que pudiese reaccionar ya se encontraba entre las piernas de Len, quien se había metido por detrás de ella dentro de la bañera.
- ¿Quieres que te frote la espalda? –le ofreció Len.
- B-bueno, pero sé cuidadoso… -respondió Rin sonrojada.
Al momento que Len estiró su mano para alcanzar la esponja de baño, rozó uno de los senos de su hermana, lo que provocó que esta se estremeciese hacia atrás.
- ¡Ah! Sentí algo duro… -dijo al momento en el que pegó su cuerpo hacia el de su hermano, pero se sonrojó como nunca al deducir que era aquello que había sentido.
De repente sintió la lengua de Len sobre su cuello, entre besos y lamidas que la hacían estremecerse.
- Ah, Len, detente… -decía Rin, pero lo que menos deseaba era que aquella sensación se terminara… era tan placentero.
- ¿Rin? ¿Estás bien? Ya te has demorado mucho ahí adentro –dijo Len desde afuera del baño golpeando la puerta, despertando a Rin de su erótico sueño.
- ¿Ah?... ¡Ah! ¡Sal-go de in-mediato! –gritó Rin desde el interior, mientras su voz temblaba.
- ¿Estás bien? –preguntó su hermano en un tono preocupado- tú voz suena extraña…
- ¡Pa-ra nada! –dijo ella nerviosa y excesivamente mojada, y no debido precisamente al agua de la bañera- ya me salgo, no te preocupes.
Rin se levantó y salió temblando de la bañera, lo que causó que se resbalara y cayera al suelo.
- ¡Kya! –gritó en el suelo sobándose- ay, que daño…
- ¡Rin! –gritó Len preocupado desde afuera de la habitación, tratando de abrir la puerta que estaba cerrada con llave- ¡¿Estás bien? ¡¿Te has lastimado?
- No, no te preocupes Len –respondió Rin con expresión de dolor sobre su rostro.
- ¡Abre la puerta! –le ordenó su hermano preocupado.
- En seguida… -dijo ella aún adolorida enrollándose en una toalla.
Cuando Rin sacó el seguro, Len abrió instintivamente la puerta y tomó los brazos de Rin con ambas manos.
- Rin, resiste, ¿estás herida? ¿Dónde te has lastimado? –preguntaba casi de manera inconsciente con la preocupación sobre su rostro.
- Tranquilo Len, no me ha pasado nada –dijo Rin colocando las manos sobre los hombros de su hermano para calmarlo.
- … Gracias a dios –pronunció Len con la voz más calmada.
Acto seguido, abrazó a su hermana en un suave movimiento. Rin quedó completamente paralizada con sus brazos entre el pecho de su hermano y el suyo, y con sus manos aún sobre sus hombros. Todavía no lograba regular su respiración, pero Len tampoco.
- Si algo… -pronunció Len con la respiración entrecortada- Si algo llegase a ocurrirte, Rin… yo moriría.
- Len… -susurró Rin conmovida correspondiendo al abrazo, pasando sus brazos sobre los hombros de su gemelo, escondiendo su cabeza entre su pecho.
- Menos mal no te ha ocurrido nada –dijo Len aliviado acariciando la cabeza de su hermana- Ya, ve a vestirte antes de que agarres un resfriado –le advirtió con un tono amable separándose de ella.
- Mmm –asintió Rin con la cabeza dirigiéndose a su cuarto.
Mientras la adolescente se vestía comenzó a pensar en todo lo que le había ocurrido y que antes no había alcanzado a procesar. ¿En qué minuto se había quedado dormida? ¿Por qué ese sueño le había parecido tan real? Pero cuando recordó su sueño se detuvo en frio, paralizándose cada poro de su cuerpo. Había tenido un sueño… un sueño erótico con su hermano gemelo. Pero lo peor de todo era que le había gustado, y que le había dado rabia que la hubiesen despertado en la mejor parte… ¿Qué habría ocurrido si Len no hubiese golpeado la puerta en ese momento? ¿Qué tan lejos habrían llegado en su sueño? Si en su sueño se había sentido tan bien… ¿Cómo se sentiría el cálido tacto de Len en la realidad? Todas esas preguntas se asomaban en la mente de Rin, confundiéndola sobre lo bueno y lo malo. Lo correcto sería callarlo… no estaba segura de qué, pero todo debía callarlo. "Si lo malo se siente tan bien, y lo bueno se siente tan mal… entonces, ¿Qué debería hacer?" se preguntaba la chica en un mar de dudas.
Mientras tanto, Len había decidido para distraerse un poco, terminar una composición que tenía pendiente. Buscó las partituras sobre su escritorio, pero no las encontró. Decidió entonces mirar sobre su piano, pero tampoco tuvo éxito. "¿Eh? ¿A dónde las habré dejado?" se preguntó extrañado. Decidió ir a preguntarle a Rin si las había visto, o si le había vuelto a robar sus composiciones para obligarlo a interpretarlas para ella.
Cuando abrió la puerta de la habitación de Rin, se encontró con su gemela semi desnuda con la espalda descubierta.
- ¡Kya! –pronunció Rin muy brevemente mientras se cubría el pecho con el rostro sonrojado.
- Perdón… -dijo Len en un suave tono.
Pero se quedó observando la silueta de su hermana, contemplando cada detalle de su reluciente espalda, sentía como la sangre se le subía a la cabeza… hasta que se dio cuenta de que se había quedado mucho tiempo ahí paralizado y reaccionó cerrando la puerta.
Una vez fuera del cuarto, Len se tapó la boca con una mano mirando hacia el suelo, con su rostro notablemente sonrojado. "Es hermosa" pensó con los ojos bien abiertos. Se deslizó contra la pared hasta sentarse sobre el suelo, y se pasó una de sus manos a través de su cabello, el cual se encontraba suelto, pues se había dado un baño hace un rato. Recién en ese momento notó la fuerza con la que golpeaba cada latido sobre su pecho. Estaba tan absorto por la belleza de Rin que se había olvidado completamente de sus partituras.
- ¡Len! ¡Despierta de una vez! –exclamó Rin abriendo violentamente las cortinas.
Len se cubrió el rostro con una mano al sentir los matutinos rayos de sol sobre sus ojos, y abrió uno de ellos para ver qué ocurría.
- Vamos, apúrate, ya he preparado el desayuno –dijo su hermana con las manos sobre sus caderas.
- Hum… ¿Rin? ¿Por qué no me despertaste antes? –preguntó Len adormecido luego de echarle un vistazo al reloj mientras refregaba sus ojos.
- ¡Pero si es la tercera vez que vengo a despertarte! Dormías como un oso, ¿sabes? –dijo Rin muy sorprendida- ¿Tuviste una mala noche?
-Umm, más o menos… -respondió Len levantándose- te alcanzo en un momento para el desayuno.
- Muy bien, no tardes o llegaremos atrasados –dijo Rin antes de cerrar la puerta.
Len se alistó rápidamente y bajó para encontrarse con su hermana.
- Vamos, apresúrate en comer, si no salimos en diez minutos llegaremos tarde –le informó su hermana preocupada.
Cuando Len terminó de devorar su desayuno, Rin recogió todos los platos y los dejó en la cocina. "Cuando vuelva de la escuela me ocuparé del desastre de los chocolates" se prometió a sí misma antes de correr hacia la entrada.
La campana sonó justo un segundo después de que los gemelos llegaran a su destino. Era completamente evidente que no era un día como cualquier otro. El orden tomó más tiempo de lo normal en concretarse, y todos los alumnos estaban inquietos. Chocolates iban y venían desde diferentes salones, provocando murmullos y rumores.
"Rayos, no había considerado el alboroto. No puedo darle mi chocolate aquí…" pensó Rin.
Len se encontraba molesto, ya que todos sus compañeros estaban atentos a los movimientos de su gemela, impacientes por ver quién sería el afortunado de recibir chocolates por su parte.
Al finalizar el periodo, en el recreo, muchas chicas se comenzaron a acumular en la puerta del salón.
- ¡Len! ¡Te buscan! –le avisó uno de sus compañeros que se encontraba en la puerta.
Len dio un breve suspiro antes de levantarse de su lugar y dirigirse hasta la puerta. Ante esto, Rin no quedó indiferente, y levantó su antena preparándose para escuchar todo.
- Esto, sempai… -dijo una muchacha nerviosa dirigiéndose a Len- t-tome por favor –le pidió ofreciéndole una pequeña caja con chocolate.
- Oh… -pronunció Len un poco sorprendido- gracias –dijo aceptando el chocolate, pero no había pensado siquiera en aceptar sentimientos implicados a este.
La chica salió corriendo avergonzada, a lo que Len enarcó una ceja. Sin darle mayor importancia se dio vuelta para dirigirse a su lugar.
- Kagamine-kun –dijo una voz femenina desde la puerta, lo que lo hizo devolverse- acepte esto, por favor.
- Vale, gracias –dijo Len con una media sonrisa, provocando que aquella chica se sonrojara e hiciera una reverencia antes de marcharse.
Len se dirigió a su lugar. Rin desde el suyo echaba humos. El rubio dejó los chocolates sobre la mesa y se sentó.
- ¿Quieres? –le ofreció Len a su hermana señalando las cajitas intactas.
- Para nada –respondió Rin enojada desviando la mirada.
Len puso una expresión extrañada, cuando de repente lo llaman desde la puerta. "¿Otra más?" pensó Rin mientras veía a su hermano recibir más chocolates en la entrada del salón. Esta vez, Len volvió a su lugar con tres cajas más de chocolates, las cuales dejó junto a las otras. Rin sentía que estaba a punto de romper su lápiz de rabia, asique se puso de pie para salir del salón y distraerse antes de que provocara un accidente. En el momento que se levantó, casi todos los chicos voltearon a verla. Len se percató de eso, y los celos se asomaron en su corazón.
- Ahí está, ahí está, vamos anda –escuchó Rin mientras sentía que la señalaban.
- No, es la hermana gemela –respondió una chica.
Rin apretó los puños al descubrir otra admiradora más de Len. Se dirigió al baño y vio su rostro contracturado de rabia a través del espejo. "¿Qué me sucede? ¿Por qué me molesta tanto?" se preguntaba al momento de abrir la llave para refrescar su rostro con agua. Cuando volvió a su salón ya más calmada, sintió que su distracción fue completamente en vano, ya que los celos se apoderaron de ella con mayor intensidad al ver una pila de chocolates en el lugar de Len. "¡¿Cómo es posible? ¡¿Tan rápido?" pensó indignada. Pero cierto era que Len era un chico guapísimo, realmente adorable, sin mencionar que era absolutamente sexy. Era el chico perfecto para cualquier chica, un sueño adolescente, dulce y amable, incluso tendría bien merecido el título de ser el chico más popular de la escuela. La pila de chocolates amontonados era la prueba de ello.
- Wow Len, sí que eres popular, incluso chicas de preparatoria han venido al sector de secundaria para darte chocolates –le dijo de forma burlona uno de sus compañeros.
- Ya cállate –respondió Len de forma indiferente.
- Si que te haces de rogar, Len –intervino otro de sus compañeros- Admite que estás feliz, cualquiera desearía estar en tu posición.
- En absoluto –dijo Len aún más indiferente.
Len se levantó de su asiento dispuesto a dirigirse a su casillero para prepararse para la siguiente clase. En él encontró un montón de corazones y tarjetas, pero no les tomó importancia.
- Hola, Len-kun –escuchó una dulce voz pronunciar su nombre.
- Ah, hola Gumi –saludó Len con una media sonrisa.
- Wow, sí que eres popular, basta con fijarse dentro de tu casillero –observó Gumi.
- Y bueno, ¿Qué trae por el sector de secundaria a una linda chica de preparatoria como tú? ¿Vienes a entregarme un chocolate de San Valentín?
- ¡Para nada! –respondió Gumi sonriendo por el cumplido- Te venía a preguntar si ya habías terminado la composición de la canción, para que me entregaras las partituras…
- Ah, lo siento, aún no he terminado… pero no me queda mucho –dijo Len un poco avergonzado rascándose la cabeza.
- ¡Jo, Len! –Exclamó Gumi soltando un suspiro apoyándose sobre los casilleros- Sabes bien que si no la tenemos pronto nos regañarán en el coro.
- Lo sé, lo sé, mañana prometo tenerte algo –dijo Len guiñando un ojo.
- Más te vale –amenazó Gumi entre risas- Bueno, ya me voy, ¡Nos vemos!
- Adiós Gumi –dijo Len viendo como la chica de cabellos verdes se alejaba al trote, para luego volver a su salón.
El día transcurrió así de la misma forma. Rin llamaba la atención con cada movimiento que hacía y la montaña de chocolates de Len seguía creciendo cada vez más, hechos que despertaban los celos de ambos. El final del día había por fin llegado, Len se acercó a Rin
- ¿Nos vamos?
- No, yo tengo práctica extra con el coro –mintió Rin para no volver a casa con su hermano, de lo contrario podría romperle la cara de rabia- adelántate tú.
- Ok… -dijo Len tragándose su excusa, mientras la observaba marcharse con paso aireado.
Len caminaba sólo a casa, a lo cual no estaba acostumbrado. Acompañado únicamente por la bolsa llena de chocolates que cargaba. Ni siquiera se había encontrado con Miku. "Rin sí que se ha vuelto importante dentro del coro de la escuela, ya lleva varias canciones de solista" pensaba Len al momento de llegar a casa. "Muy bien, sorprenderé a Rin hoy con una magnifica cena, incluso le prepararé una tarta de mandarinas…" pensaba Len hasta que entró en la cocina, encontrándose con el desastre que había en ella. Comprendió que el origen de ese desorden no era producto de la cena del día anterior, sino de chocolate. Tomando una caja vacía de cacao dejó caer la bolsa llena de chocolates al suelo…
El sol comenzaba a ocultarse y Rin decidió irse a casa luego de horas de andar merodeando por la escuela. Se fue sin que siquiera una nota musical saliera de sus labios, lo cuales se encontraban completamente sellados.
- Estoy en casa… -anunció Rin, pero al parecer no había nadie para recibir su llegada.
"¿Mm? ¿Len estará en su cuarto?" se preguntó Rin. Sus sospechas fueron confirmadas cuando subió al segundo piso y escuchó el melódico sonido del piano. Rin se dirigió a su propio cuarto y se dejó caer sobre su cama. Colocó uno de sus brazos sobre sus ojos durante unos segundos, luego se sentó y sacó el dichoso chocolate de su bolso. "Al final no se lo entregue… Pero tampoco es que le hiciera falta otro chocolate" pensó molesta, pero luego cambió su expresión por una más triste. En ese momento se dejó de oír el sonido del piano, pero Rin no se movió ni un centímetro. ¿Qué sentido tenía entregárselo ahora?, pensaba con tristeza. Pero en ese mismo instante la puerta de su habitación se abrió de par en par, apareciendo su gemelo en ella.
- Rin, no sabía que habías llegado, voy en este momento a preparar la… -dijo Len, pero se detuvo al ver el chocolate que estaba entre las manos de su hermana.
En ese momento Len comprendió todo, y una felicidad iluminó su rostro. Rin tardó unos segundos en reaccionar, pero cuando volvió a tierra ocultó rápidamente el chocolate tras ella.
- Aahh… Rin… -dijo Len con una pícara sonrisa- ¿Qué es eso que ocultas?
Len se acercó sigilosamente hacia Rin, apoyó sus rodillas sobre su cama acechándola.
- No es nada –pronunció Rin sonrojándose.
- Puede ser acaso… ¿Un chocolate? –insistió Len divertido.
- ¡No lo es! –protestó la chica sonrojándose aún más, mientras que su hermano intentaba agarrar lo que protegía entre sus manos.
- ¿Para mí? –se atrevió a preguntar Len, a lo que ella no pudo negarse.
Rin levantó los brazos para dejar su chocolate fuera del alcance de su gemelo, pero falló, haciéndolos caer a ambos sobre la cama, de forma que Len quedó sobre ella. Sus rostros quedaron a pocos centímetros de distancia. Len se había apoderado del chocolate que Rin aún sostenía en su mano, pero ahora sus dedos se entrelazaban. La expresión divertida de Len se volvió completamente seria. El rostro avergonzado de Rin también se había vuelto serio, pero sin disminuir su rubor. Sus miradas se volvieron infinitas sobre los ojos del otro. Sus piernas también se encontraban entrelazadas, la distancia entre sus cuerpos era casi nula. Len podía sentir el violento latido de dos corazones sobre su pecho, y le costaba distinguir cuál de los dos era el suyo. Los ojos de Rin brillaban e intentaban mirar la boca de su gemelo, pero no podían escapar del hechizo de sus ojos. Ella no sabía distinguir si la respiración que recibía era la suya que se devolvía por la corta distancia o era el dulce aliento de su hermano, pero se inclinaba más por la segunda opción, ya que esa brisa la embriagaba. Podía sentir los mechones del cabello de Len sobre su rostro, mientras que sus manos seguían prisioneras en lo alto sobre su cabeza. Rin entrecerró los ojos, al igual que el rubio. La distancia entre ellos comenzaba a disminuir aún más, si es que eso era posible, suprimiendo lentamente sus respiraciones.
- Ya es hora de dormir –pronunció Len entre dientes al momento de levantarse con desgana de la cama con el chocolate en su poder- Nos vemos mañana, buenas noches –dijo antes de cerrar la puerta por fuera, mientras que Rin se había levantado a su vez apoyándose sobre sus piernas.
Rin se quedó sentada sobre su cama con una mano sobre su pecho, luego se dejó caer contra la almohada.
Len se dirigió a su cuarto, olvidándose por completo de la cena, pensando únicamente en su chocolate. Una vez en su cuarto tiró lejos todos los chocolates que había recibido en la escuela, tenía en sus manos el único que quería. Se dejó caer sobre su cama y colocó su brazo sobre sus ojos. "Esto está mal" pensó. "Hemos llegado muy lejos esta vez" meditó recordando el motivo de su retirada. Cuando recordaba el momento que acababa de vivir se armaba una contradicción en su mente. Se sentía feliz, pero a la vez desdichado, se sentía emocionado, pero a la vez decepcionado de sí mismo. Fuertes contradicciones mantuvieron la mente de Len ocupada, privándolo del sueño, al igual que a Rin, quien sus pesados sentimientos, sensaciones y emociones no la dejaban dormir.
¡Oh por dios! Están tan confundidos! TwT esto de enamorarse de alguien ke no deberían, realmente me encanta! x3 aahh~ el día de San Valentín en Japón es realmente maravilloso, me encanta haber escrito de él, ojalá aki en occidente fuese iwal! x3
Bueno, debo confesarles algo… estoy empezando a caer en depresión por la falta de reviews T-T (no literalmente xD) ok, se ke no debería, pero verdaderamente me he vuelto una adicta a actualizar cada media hora para conocer sus opiniones D: realmente no sé si estoy haciendo un buen trabajo como escritora, no me gustaría aburrirlos D: ! si lo estoi haciendo, almenos háganmelo saber para ver en ke puedo mejorar, recuerden ke mi trabajo es únicamente para ustedes n_n Ya, me puse un poco sentimental xDD pero es cierto! Un review no cuesta nada, hasta siendo anónimo se pueden dejar reviews x3 no tengan miedo de criticarme xD y no sean flojos! y una vez más, SALVEN A LAS BANANAS! D:
Un beso n_n nos vemos la próxima semana!
Byebye n_n
