Lalalala it's friday, friday (8) xD ke horrible canción, pero es cierto, es viernes, asike lo prometido es un cap :3 ojalá les guste a pesar de ser un poco corto, pero como digo, corto pero preciso. No podemos dejar a estas magneticas atrás o si? w me divertí escribiendo este declaracioso cap, espero ke ustedes se diviertan leyendolo n_n
Capítulo 7: Dulce arrepentimiento
Se podría decir que era un día escolar normal como cualquiera, de no ser por la romántica atmósfera que envolvía el ambiente ese 14 de Febrero. El dulce aroma del chocolate estaba mucho más que presente, montones de chicas sonrojadas se encontraban en la puerta de distintos salones. Sin embargo las miradas más atentas eran realizadas por parte de la mayoría de los chicos, que vigilaban cada movimiento realizado por la diva de la escuela, Hatsune Miku.
Pero, de manera un poco extraña, Miku no sintió los escalofríos a los que estaba tan acostumbrada cuando sentía que la observaban demasiado, ese día no. Pero fue precisamente porque su mente no se hallaba en ese salón en donde se encontraba su cuerpo, sino que se hallaba centrada en una sola persona y en los chocolates que escondía cuidadosamente en lo más profundo de su bolso. No sabía por qué motivo, pero no pudo evitar comprarlos el día anterior mientras iba camino a casa. Prácticamente, aquellos chocolates se habían comprado solos, ya que la frase "el día de los enamorados" se había posesionado de su mente en ese momento, y más aún con tantas decoraciones color rosa. ¿En qué estaba pensando? Incluso aunque se los comprase no sería capaz de entregárselos. ¿Y con qué pretexto? No es bien visto que una chica le regale chocolates a una mujer. "Ni siquiera sé si a ella le gustaría recibirlos… no sé si le agradaría recibirlos de mi parte… de una chica… puede que crea que es extraño…" pensó Miku con tristeza.
El día transcurrió bastante rápido para los jóvenes enamorados, más no para Miku, quien no veía la hora de que llegara la última clase del día, la clase de matemáticas.
Miku estaba acomodando sus libros en su casillero preparándose para la próxima clase, en cuanto oye una voz masculina pronunciar un nombre realmente difícil de ignorar.
- Luka-chan~ -dijo un hombre de cabellos morados.
Miku rápidamente se ocultó detrás de los casilleros de forma en que aquellos que participaban en la conversación que se llevaba a cabo a unos cuantos metros de distancia no pudiesen visualizarla. "Por qué… ¿Por qué me escondo?" se preguntó Miku para sus adentros.
- ¿Dónde está mi chocolate de San Valentín? –Continuó el coqueto hombre- ¿Por qué no lo veo aún?
- Tan arrogante como siempre, Gakupo-kun.
- ¿Aahh? ¿Qué es eso de arrogante? Realmente me estás provocando, Luka-chan –dijo él mientras la acorralaba en una pared.
- ¿Y qué es eso de llamarme tan cariñosamente de repente? Solías llamarme simplemente Luka –dijo ella enarcando una ceja.
- Jo… me lastimas, Luka –dijo con fingida tristeza- quién debería llamarme de distinta forma eres tú. ¿No crees que tenemos acaso la suficiente confianza para que dejes de decirme "kun"?
- Jajaja, ¿Ahora se trata de un tema de confianza? Sabes bien que se trata de pura costumbre.
- Los cambios son buenos, ¿No crees?
- No, gracias –dijo Luka librándose de Gakupo.
- Podrías re acostumbrarte.
"Ya lo he hecho" pensó Luka antes de dejar a su ex novio atrás con una sonrisa en su rostro.
Miku se mantuvo varios minutos en el mismo lugar, sostenía su pecho entre sus manos. Múltiples pensamientos se encargaban de no dejar en paz su mente. "¿Por qué aquel hombre la trataba con tanta confianza?" "¿Habrá algo entre ellos?" se preguntaba Miku con preocupación. "Verdaderamente… soy una tonta. A ella no le agradarían mis chocolates. De seguro lo encontraría demasiado extraño" su mirada se había nublado entre lágrimas que no estaban listas para salir. "Quizás a ella… le guste ese profesor… Argh, ¿Cómo rayos pensé que ella podría llegar a mirarme? Bueno, realmente no llegué a pensarlo, pero aun así… albergaba una esperanza… La verdad duele, jamás le había encontrado tanto sentido a esa frase como ahora… Realmente soy una tonta" pensó Miku dejándose caer lentamente hacia el suelo, liberando una ya inevitable lágrima sobre su rostro.
La clase de matemáticas ya había llegado, anunciando casi el final del día. Miku no dormía, pero se encontraba completamente distraída, dibujando en su cuaderno en lugar de anotar cálculos matemáticos. Sin notarlo había dibujado la silueta de Luka junto a una mariposa similar a la de su sueño de aquella vez. Soltó un largo suspiro al darse cuenta, luego recordó los chocolates que se derretían al fondo de su bolso. Comenzó a dudar… ¿Cómo se sentiría después sabiendo que ni siquiera lo había intentado? Miku odiaba pensar que hubiese pasado de haber hecho algo distinto, no le gustaría arrepentirse luego. Pero, ¿Qué podía hacer? Se encontraba acorralada entre la realidad, pero… si en realidad existía esa pequeña posibilidad… si realmente podía aferrarse a esa pequeña esperanza…
Y hablando de esperanza, a pesar de que el día estaba llegando a su fin, todas las miradas del salón seguían pendientes de los movimientos de Miku, pero ella seguía sumida en sus pensamientos, y más aún después de la escena que había visto por casualidad en el pasillo.
En el momento en el que sonó la campana todos tardaron un poco en reaccionar, pero luego salieron masivamente los estudiantes del salón, salvo Miku, quien indecisamente se quedó sentada en su silla. Luka se encontraba ordenando sus cosas para luego dirigirse a la sala de profesores, pero se detuvo mientras metía sus libros dentro de su maletín. Miku se levantó de su lugar con los puños cerrados, su rostro no podía estar más rojo, su corazón parecía no hallar fondo dentro de su pecho, sus manos sudaban. "¿Por qué me pongo tan nerviosa? No es que fuese una declaración de amor…" pensó, pero sabía que en el fondo era una confesión discreta. Pero ya era muy tarde para arrepentirse, ya que con su precipitado movimiento ya había captado la atención de Luka.
- L-Luka-sensei… -su voz sonó mucho más nerviosa de lo que esperaba, pero no iba a dudar más- Le… ¿Le gustan los chocolates? –preguntó al momento de cerrar los ojos con fuerza. Su corazón se había acelerado aún más.
Cada segundo que pasaba en completo silencio dentro del salón aumentaba la inseguridad de Miku, a quien sus oídos exigían una respuesta, cualquiera que fuera, que le diera el valor de volver a abrir sus ojos.
- ¿Te gustan a ti? –preguntó Luka con seriedad.
- ¿Ah? –exclamó Miku en un sonido sordo, abriendo sus ojos sorprendida y un tanto confundida.
- Cierra los ojos –dijo Luka en una semi sonrisa.
Miku obedeció aún sorprendida y confundida, era imposible negarse frente a tan hermosa criatura. Sentía el sonido de sus pasos acercándose hacia ella, sentía como golpeaba fuertemente su corazón con cada paso.
-Abre la boca… -escuchó pronunciar esa suave voz considerablemente mucho más cerca, próxima a su oído.
Miku abrió su boca tímidamente, sus nervios la hacían estremecerse. Hubo una larga pausa que aumentó la impaciencia de la adolescente, y que a la vez fue suficiente para dejar volar su imaginación… ¿Qué sería lo que encontraría en su boca? ¿Será algo… húmedo? Miku sintió su intimidad contraerse frente a tal improvisada fantasía, mientras que oía la respiración de Luka acercándose. Sintió algo dentro de su boca que era sostenido por unos delgados dedos, seguido por un dedo índice entre su labio inferior y su lengua, el cual alcanzó a lamer delicadamente antes de que Luka retirara su mano.
Lo que se encontraba dentro de la boca de Miku comenzó a derretirse, esparciendo su dulce sabor por toda su lengua. Apenas Miku logró darse cuenta de que eso que saboreaba era un chocolate, Luka ya se había dado vuelta para marcharse por la puerta.
- Nos vemos mañana, Miku-chan –dijo Luka mientras sostenía el marco de la puerta con una mano- Ten cuidado de camino a casa –dijo al momento de marcharse no sin antes darle un guiño con el ojo, de forma casi inconsciente.
"Realmente es muy linda" pensó Luka con una sonrisa sobre sus labios.
El cielo comenzaba a ponerse oscuro, y Miku seguía en el mismo lugar totalmente inmóvil, lo único que se escuchaba era el sutil cantar de las aves del atardecer.
"Al final… no pude entregárselos" pensó en una sonrisa mirando hacia el suelo. Pero… no se arrepentía para nada.
Ahh, me costó un poco ponerle título a este cap :3 bueno, ojalá les haya gustado n_n manden un review para saber sus opiniones :P eso :D creo ke no tengo nada más ke decir :3
ok, el próximo capítulo se titula "El sabor a fresa de los celos", no se lo pierdan!
Hasta el otro viernes, sean felices~ n_n
