Capítulo 8: El sabor a fresa de los celos.

El alboroto estaba presente tanto dentro como fuera del salón, tímidas risitas predominaban en el ambiente, el aroma a chocolate era bastante perceptible. Entre toda esa atmósfera Gumi se encontraba sentada en su lugar, con el ceño fruncido y las manos entrelazadas frente a su rostro, apoyando su cabeza suavemente contra ellas. Con el rostro sonrojado, estaba a la espera de la llegada de su profesor, mientras que debajo de su mesa escondía cautelosamente una pequeña bolsita con bombones. En el momento en el que el profesor entró al salón montones de chicas de su clase se amontonaron sobre él.

- Profesor, acepte mi chocolate por favor –dijo una de ellas.

- ¡Y el mío!

- No se olvide del mío, por favor.

- Acepte este también, profesor…

Gakupo apenas podía con las chicas y sus chocolates, dándoles las gracias les pedía casi en vano que regresaran a sus lugares. Gumi no pudo evitar abrir los ojos como platos y luego arrugar la frente "¿¡Cómo rayos…!" exclamó para sus adentros. Estaba indignada, ella, quién se supone que tenía más confianza con Gakupo no podía moverse de su sitio, mientras que todas esas fangirls le entregaban chocolates con suma facilidad. No sabía por qué, pero Gumi no podía entregarle sus chocolates en frente de toda la clase como las otras chicas, por lo que decidió esperar al recreo.

Mientras Gakupo daba su clase, no pudo evitar notar la adornada bolsa de bombones que Gumi poseía en su poder. "Gumi-chan… ¿Tendrá alguien que le guste?" pensó cegado por los celos. Toda su vida había estado acostumbrado a la devota fidelidad por parte de Gumi, pero ella ahora era una adolescente… lo normal era que su corazón se haya fijado en alguien… Pero Gakupo por algún motivo no lo podía tolerar… No quería imaginarse siquiera a Gumi colgándose del brazo de otro chico, y no de una forma familiar… "Argh" ¿En qué estaba pensando? ¿Realmente eran celos lo que sentía? No podía ser… era Gumi-chan, su pequeña amiga… pero ahora no era tan pequeña con sus 16 años de edad y su desarrollado cuerpo… Además, un profesor no podía sentir celos por una alumna, pero… para él era imposible considerar a Gumi como una simple alumna más…

- ¡Sensei!... –exclamó Gumi al momento que la campana se dejó oír anunciando la llegada del recreo, haciendo a Gakupo reaccionar a la fuerza.

- ¿Qué sucede, Gumi-chan? –preguntó Gakupo algo nervioso.

Gumi se volvió completamente roja. Aunque el salón se encontraba más vacío de lo normal por parte de las chicas a causa de la entrega de sus chocolates, no estaba completamente vacío. Gumi sintió nuevamente como su voz desaparecía de su garganta, los nervios se apoderaron de ella. Se levantó rápidamente de su asiento, tratando de reunir el valor…

- E… E… -logró pronunciar Gumi, cuya transpiración ya se había hecho presente- E-Es un bonito día, ¿no cree? –dijo con una estúpida sonrisa en su rostro. "¡No puedo hacerlo!" se lamentó en su mente.

- Si que lo es –respondió Gakupo al momento que se inclinaba colocando su mano al costado de su boca como si estuviese a punto de confiarle un secreto- pero no se acerca nada a lo que eres tú –dijo con una dulce sonrisa en un tono tan bajo, de forma que Gumi fue la única en oírlo.

El corazón de Gumi dio un fuerte salto y su voz volvió a desaparecer por completo, sus pies se encontraban completamente pegados al suelo y su mirada se encontraba clavada sobre Gakupo, observándolo mientras se marchaba del salón.

Gakupo se dirigió a la sala de profesores para prepararse para su siguiente clase. Su mente estaba intranquila, la imagen de Gumi no abandonaba sus pensamientos. Se la imaginó con los ojos cerrados y el rostro sonrojado, sus labios besaban a un chico cuyo rostro no podía visualizar entre las sombras. Los celos aliados con la ira se apoderaron de su ser, haciéndole apretar los dientes. De repente visualizó por vista periférica una profesora marcharse por la puerta con libros en la mano, con un largo cabello rosa. "¡Luka, eso es!" pensó Gakupo buscando desesperadamente distracción. Se levantó de su lugar y se dirigió rápidamente al encuentro con su ex novia.

Mientras tanto, Gumi, quién acababa de poder reaccionar, recordó que debía hablar con un compañero de coro, Kagamine Len, así que se levantó de su lugar disponiéndose a ir al sector de secundaria, cuando afuera del salón de profesores se encontró con una escena.

- Luka-chan~ -dijo el hombre de cabellos morados.

Gumi instintivamente se ocultó, preparándose para escuchar cada palabra con el ceño fruncido.

- ¿Dónde está mi chocolate de San Valentín? –preguntó coquetamente Gakupo- ¿Por qué no lo veo aún?

Gumi ya comenzaba a echar humos de los celos que se apoderaban de ella. "¿¡Luka-san! ¿También es profesora del instituto? Pensaba Gumi con la frente arrugada mirando cautelosamente sin evidenciar su posición.

- Tan arrogante como siempre, Gakupo-kun.

- ¿Aahh? ¿Qué es eso de arrogante? Realmente me estás provocando, Luka-chan –dijo él mientras la acorralaba en una pared.

Gumi rechinó los dientes ante tan obvia insinuación, no podía tener los puños más apretados.

- ¿Y qué es eso de llamarme tan cariñosamente de repente? Solías llamarme simplemente Luka –dijo ella enarcando una ceja.

- Jo… me lastimas, Luka –dijo Gakupo con fingida tristeza- quién debería llamarme de distinta forma eres tú. ¿No crees que tenemos acaso la suficiente confianza para que dejes de decirme "kun"?

- Jajaja, ¿Ahora se trata de un tema de confianza? Sabes bien que se trata de pura costumbre.

- Los cambios son buenos, ¿No crees?

- No, gracias –dijo Luka librándose de Gakupo.

- Podrías re acostumbrarte –dijo Gakupo pero sin recibir respuesta, más que la marcha de Luka con una sonrisa.

Gumi no podía estar más irritada. "¿No se suponía que lo suyo no había funcionado? ¿Qué eran más amigos que novios?" pensó Gumi dirigiéndose a su salón olvidándose completamente de Len. Aquello era cierto, pero había ocurrido hace ocho años… lógico era pensar que en tanto tiempo la cosas podrían cambiar… Gumi se sentó en su lugar y apoyó su cabeza sobre sus brazos, con el rostro aún rojo de ira, pero su expresión no podía ser sino de tristeza. "¿Porqué?" se preguntaba mientras sus ojos mostraban indicios de mojarse. "¿Porqué de nuevo Luka-san?" se torturaba a sí misma con su mente, con la única compañía de la intacta y adornada bolsita de chocolates debajo de su mesa.

La siguiente clase ya había finalizado y Gumi, ya más calmada, se dirigió al sector de secundaria a terminar con lo que había dejado pendiente.

En el momento que Gumi salió de su salón, Gakupo, quien caminaba por la misma dirección la pudo visualizar. "Gumi-chan… ¿Acaso irá a…?" se preguntó preocupado al momento que decidió seguirla cautelosamente sin que ella lo notara. "¿El sector de secundaria? ¿Puede ser que a ella le gusten los menores?" se preguntaba cada vez más irritado. Si a Gumi le gustaban menores, Gakupo nunca tendría oportunidad. "¿En qué estoy pensando?" se preguntó extrañado al momento que sacudía su cabeza para disipar sus pensamientos.

- Hola, Len-kun –escuchó pronunciar la dulce voz de Gumi dirigida a un chico.

En ese momento Gakupo se apoyó contras una pared entre los casilleros tranquilamente para no llamar la atención.

- Ah, hola Gumi –dijo el guapo muchacho con una media sonrisa.

"¿Cómo se atreve a llamarla por su nombre?" se dijo Gakupo a sí mismo un poco irritado.

- Wow, sí que eres popular, basta con fijarse dentro de tu casillero –observó Gumi.

- Y bueno, ¿qué trae por el sector de secundaria a una linda chica de preparatoria como tú? ¿Vienes a entregarme un chocolate de San Valentín?

Gakupo estaba conteniéndose las ganas de golpearlo con fuerza. No soportaba que tratara de forma tan coqueta a su Gumi, además de su engreído comentario, que esperaba que él no hubiese acertado con su suposición.

- ¡Para nada! –dijo Gumi para el alivio de Gakupo, pero sonriendo por el cumplido- Te venía a preguntar si ya habías terminado la composición de la canción, para que me entregaras las partituras…

- Ah, lo siento, aún no he terminado… pero no me queda mucho –dijo Len un poco avergonzado rascándose la cabeza.

- ¡Jo, Len! –Exclamó Gumi soltando un suspiro apoyándose sobre los casilleros, despertando los celos de Gakupo al tratarlo con tanta confianza- Sabes bien que si no la tenemos pronto nos regañarán en el coro.

- Lo sé, lo sé, mañana prometo tenerte algo –dijo Len guiñando un ojo.

Gakupo sintió unos profundos deseos de cambiar el color de ese ojo por una tonalidad de morado por tener el atrevimiento de cerrarlo junto con una leve sonrisa frente a tan delicada señorita.

- Más te vale –amenazó Gumi entre risas- Bueno, ya me voy, ¡Nos vemos!

Gakupo ardió en el anhelo de dejarle claro a ese mocoso su lugar, pero la retirada de esa bella criatura de brillantes ojos verdes lo obligó a esconderse para pasar desapercibido, lo qué logró con éxito, al momento que veía a ese rubio muchacho retirarse en sentido contrario luego de despedirse de ella.

El día transcurrió lentamente hasta llegar a su fin. El salón se encontraba completamente vacío, a excepción de Gumi, quien se encontraba sentada en su lugar desde hace unos minutos observando la adornada bolsita de bombones rellenos con frutilla sobre su mesa. Dio un largo suspiro y se levantó de su asiento, tomó sus cosas y se dirigió a la salida de la escuela. Cuando se encontraba ya a punto de salir, el sonido de un motor que provenía desde el estacionamiento llamó su atención, y un lujoso porsche de color negro se detuvo a su lado. Gumi tenía una sorprendida expresión ante tal feroz maquina mientras la ventana del conductor se bajaba lentamente, dejando ver unos morados mechones de cabello.

- Hola, Gumi-chan –dijo Gakupo con su tan seductor tono de voz.

-Gakupo-nii… ¡sensei! –se corrigió rápidamente a sí misma.

- ¿Sigues viviendo en el mismo lugar? Vamos, sube, te llevo –le ofreció amablemente el peli morado.

Gumi lo pensó dos veces, pero sabía que podía confiar en plenamente en Gakupo… simplemente que la idea la ponía nerviosa, y subió con el rostro sonrojado en el asiento del copiloto.

- Y bien, ¿le has regalado chocolates a algún chico? –preguntó Gakupo luego de unos segundos de silencio, intentando sonar lo más tranquilo posible.

Gumi negó con la cabeza.

- No pude… -dijo con una triste sonrisa.

"¿A quién quiero engañar? No me verá nunca sino como una simple alumna, a lo más como una antigua vecina, y si tengo suerte como a una hermana pequeña… Pero Gakupo-sensei nunca me mirará como una mujer" pensó Gumi con tristeza mordiéndose su labio inferior.

De repente el vehículo se detuvo por completo, pero Gumi notó que en lugar de estar en su casa se encontraba en un estacionamiento con un cartel enfrente que decía "Departamento 402". Gumi se volvió completamente roja, ¿Porqué Gakupo la había traído a su departamento? ¿Acaso no debió haber confiado en él? Bueno, la verdad no era del todo desagradable la idea… ¡Pero preferiría tener una sana relación antes de llegar a ese nivel!

- Oh, me equivoqué, me vine directo a casa sin notarlo –dijo Gakupo apenado por su error, devolviendo la alborotada cabeza de Gumi llena de ideas descabelladas a la realidad.

"Ah… soy una tonta. ¿En qué rayos estaba pensando?" se preguntó Gumi al momento que intentaba calmarse de su repentino ataque de hiperventilación.

- Discúlpame, Gumi-chan, es la costumbre, andaba un poco distraído…

- No te preocupes, Gakupo-n… sensei –volvió a corregirse Gumi.

Luego de unos minutos Gakupo volvió a detener su coche.

- Muy bien, aquí si es donde vives… no en mi casa –bromeó Gakupo.

"… lamentablemente" cruzó por la mente de ambos.

- Si… -dijo Gumi desabrochándose el cinturón de seguridad- Esto… sensei…

- ¿Qué pasa, Gumi-chan? –preguntó Gakupo con una dulce sonrisa.

- Esto… -susurró Gumi mostrándole tímidamente la bolsita con bombones- e-es para u-usted… -dijo con un notable sonrojo con la mirada fija hacia abajo.

- Gumi-chan… -exclamó Gakupo con el rostro iluminado.

- Si sensei no los quiere –se apresuró en agregar Gumi sonrojada- simplemente dígamelo, no es necesario que se sienta obligado a recibirlos… -pero Gumi fue interrumpida por la grande mano de Gakupo que tomó los chocolates y de paso su propia mano, lo que provocó que aumentara su pulso.

-Pero, ¿Puedo quedármelos? –preguntó con una dulce mirada sobres sus grande y verdes ojos.

- P-por su puesto –respondió Gumi sonrojada.

- ¡Qué bien! –exclamó Gakupo cerrando los ojos con una sonrisa en sus labios- Me alegro, muchas gracias, Gumi-chan.

Antes de que Gumi pudiese reaccionar, Gakupo estampó un suave beso sobre su frente. Esto provocó que la chica se sonrojara hasta las orejas y que prácticamente saliera vapor de su cabeza.

- Nos vemos mañana, Gumi-chan –dijo Gakupo en un suave tono de voz con una media sonrisa.

Gumi casi se cae del auto al abrir torpemente la puerta para poder salir. Quiso responderle a Gakupo, pero su voz nuevamente había desaparecido, por lo que asintió con la cabeza como respuesta y se apresuró en entrar en su casa. Una vez dentro, cayó al suelo colocándose en cuatro. Una desesperada sensación oprimía su pecho cada segundo que pasaba, hasta que descubrió que no estaba respirando desde que se encontraba dentro del auto. Tomó una gran bocanada de aire y dio un enorme suspiro como nunca antes en su vida. Recién en ese momento volvió a recuperar la voz, mientras su corazón latía a martillazos. "Insisto…" pensó Gumi haciendo grandes esfuerzos para poder respirar. "¿Cómo… lo hace?".

"Gumi-chan se ha vuelto tan hermosa… verdaderamente es muy linda" pensaba Gakupo conduciendo hacia su casa. "Tan tierna como siempre… es una preciosura" pensaba mientras abría la bolsita de chocolates con una mano y con una sonrisa en su rostro. Al comer uno de los bombones, se dio cuenta de que estaban rellenos de frutilla, sus favoritos. "¿Puede ser… que lo haya recordado?" pensó Gakupo sonrojándose. "Realmente dan ganas de abrazarla fuerte y de no dejarla ir…" pensó conmovido. Pero cuando estacionó su automóvil en el estacionamiento de su edificio, se bajó de éste y se apoyó sobre la puerta cerrada… "Esto no está bien…" pensó con la cabeza agachada. "Realmente me he pasado… ya no somos amigos de la infancia… ella ahora es mi alumna, y yo soy su profesor… esto es algo que no se puede permitir… una relación entre alumno y profesor es algo que está estrictamente prohibido…" "prohibido…" pensó Gakupo con angustia y tristeza.

- ¡Argh! –exclamó al momento que sacaba a toda velocidad su celular y marcaba el número de cierta chica de cabellos rosados…


CHAN! Ke es lo que en realidad piensa Gakupo? . cuál será su siguiente movimiento? Pronto lo sabrán 1313 Bueno, creo ke les debía una explicación sobre el cap anterior respecto a la insinuación de Gakupo hacia Luka y bien, aki esta :D no crean ke Gakupo hace las cosas porke si 1313 Yo insisto, el dia de san Valentín en Japón es maravilloso *-* Nyaaa~ me encanta jugar con las distintas reacciones que pueden presentar Miku y Gumi frente a una misma situación, dependiendo de sus personalidades :3 hace ke le dé un toke personal a su propia historia n_n emmm bueno… ke les pareció el capítulo? Vamos, no sean tímidos xD me gusta saber sus opiniones :3 asike chikeen el maravilloso botón, ke no les tomará más de 5 minutos xD (Gracias Lucía por tus hermosos reviews, realmente me alegraron el día n_n) (i bueno, la semana en general :3)

Oook, el próximo capítulo se titula: "Un mutuo engaño" no se lo pierdan!

Hasta la semana ke viene~ n_n