Capitulo 2: Dudas y rarezas

Wes P.O.V

En cuanto Alex se fue comencé a escuchar la risa de mis amigos.
-¿Qué pasa?
-Pasa que estas loco por mi prima.
-¡Claro que no!- Intenté defenderme y antes que dijeran algo, para mi suerte o desgracia, se acercó James, uno de nuestros compañeros Warbles.
-¿Quién era la candente chica que estaba con ustedes?- Preguntó el desgraciando, podía agarrarlo ahí por decirle eso a mi… mi… ¿Mi que? Ella no era nada mía. Antes de que pueda responder Kurt se me adelantó.
-Es mi prima
-Te lo dije- Dijo James a su hermano Jake-Te dije que era imposible que esa SEXY chica saliera con uno de estos.
-¡Para tu información Alex no se tira con cualquiera! Y si no quieres despertar con cangrejos en los pantalones, te recomiendo que te alejes de ella- Wow Kurt estaba muy furioso.
-Wow- Fue lo único que dije cuando James se fue.
-Nadie se mete con MI prima- Susurró tomando un sorbo a su café.
Alex debe ser muy importante para Kurt. Alex. ¿Qué fue lo que dijo? No toques a Sammy. ¿Quién es Sammy?

Alex P.O.V

-¿Estas lista, Queeny?
-Si, mama.
-Bien, mucha suerte.
-Chau, vamos Sammy
Le puse la correa a mi perro labrador y salí a la escuela. Se lo iba a llevar a Leyla, la mejor amiga de mi mama. Tenía que caminar, no es que me moleste pero preferiría ir en mi moto honda 0km. Fue un regalo de mi tío y Kurt cuando cumplí 16, el año pasado. En fin, luego de dejarle a Sammy a Leyla, me fui a McKinly. Primero tenía que buscar mi horario en la oficina del director Figgins. Toque la puerta tres veces y entré.
-Señorita Hummel, ¿Viene por su horario?
-Sí, señor
-Aquí tiene, su primera clase es español, entréguele esto al profesor- Dijo dándome un papel.
-Sí, señor. Gracias, señor
Me tragué la risa por mi "saludo militar" y me dirigí a español. Toque tres veces (creo que es mi número de la suerte) y entré.
-Disculpe profesor, el director Figgins le manda esto- Dije entrando y dándole el papel al señor Schuster.
-Wow, hola preciosa, ¿Necesitas ayuda en algo? Estaría encantado- Dijo nada más y nada menos que Noah Puckerman.
-¿A cuantas chicas le has dicho eso, Noah? Mas o menos, a todas las chicas de la escuela, ¿Verdad, Puck?- Dije con una sonrisa burlona.
-¿Co-como sabes su nombre?- Preguntó Finn.
-Oh, no es difícil saber quien es Puck, Finn. Pero estoy segura que, aunque esto de miedo, estarás muy feliz de verme en tu casa.- Dije.
-¡ES UNA ESPIA! ¡Viene a espiar a New Direccions!- Saltó Rachel.
-En realidad, Rachel, no vengo a espiar, no soy como tu exnovio Jesse. Ni siquiera me conoces, Berry.- Me adelanté un poco para quedar en el medio, ya que aún seguía a tres pasos de la puerta- Mi nombre es Alexandra Hummel, y si New Direccions, soy la prima de Kurt.
-¿La prima de Kurt?
-Así es Mercedes- Voltee para ver al profesor que seguía en shock, como los demás- Profesor Schuster, ¿Puedo sentarme con Santana?
El asintió y tome mi lugar, detrás de Finn y Rachel y delante de Mercedes y Tina.
-Bastante divertido, no?
-Un poco, Santana, fue divertido dejarlos con las palabras en la boca.
Nos miramos y sonreímos.
-Me agradas.- Expresó.
-¿A que le debo el honor de que Santana López quiera ser mi amiga?
-A la maravillosa actitud que tuviste. Y estoy segura que a la entrenadora Sylvester, también le encantara.
-Me encantaría conocer a la persona que le dice "porcelana" a mi primo.
El primer día fue interesante. Los chicos me miraban con ¿Deseo?, y sus novias me miraban amenazantes. No me importaba, ya me gusta alguien. ¿Que, que? ¡Deja de pensar así! ¡Ni siquiera lo conoces! En fin, iba con Santana hacia oficina de la entrenadora Sue Sylvester. Santana entró y a los segundos salió.
-Entra.
El lugar era espacioso, incluso tenía televisor.
-Así que tú eres la prima de mi querido porcelana.- Dijo Sue Sylvester.
-Sí, entrenadora Sylvester. Debo decir que tiene ideas muy interesantes para su grupo de porristas. Kurt me envió los videos por Internet, de muy buena definición debo agregar.- Aprendí que, con gente como ella, debías alagar su persona y sus proyectos, así consigues lo que quieres.
-Bien, porque no vemos si estas al nivel de tu primo y mis Cheerios.- Dijo conduciéndome al gimnasio.
Baile y cante una improvisada performance de I can't be lambed de Miley Cyrus.
-Bienvenida, "Junior"- Dijo llamando a Santana para que me diera mi uniforme y un horario.

Debo ser malvada, o muy tonta, para entrar en Dalton con el uniforme de las Cheerios. Dejé muchas bocas abiertas a mi paso, pero no me importa. Yo iba a un solo lugar, el salón del coro de Dalton. Los Warbles. Tenía que llevarle a Kurt el regalo que le traje de California. Que pobre excusa para ver a Wes, estas totalmente enamorada. ¡Cállate conciencia, subconsciente o lo que seas! Mire la puerta delante mío, toque tres veces (y dale con el tres Alex), y entré.
-Buenas tardes, lamento interrumpir su reunión, Warbles- Dije entrando con una tímida sonrisa.
-¿Dos días seguidos? Me extrañas demasiado.- Dijo Kurt parándose a abrazarme. Creo que fue el único en reaccionar, además de Blaine que me miraba celoso y un chico de cabello negro con una mirada curiosa, creo que se llama Nick.
-Ehhh, ten Kurt, me olvidé darte esto- Dije entregándole la bolsa con el regalo dentro.
Observé al resto de los hombres en la habitación. David debatía sobre mirarme a mí, a sus compañeros o simplemente a Wes. Wes me miraba de arriba abajo sin creerlo. Nick miraba a Jeff, quien simplemente miraba al piso. El resto me miraba con deseo o miraban sus zapatos.
-¿Ahora eres animadora?- Preguntó Wes.
-Creí que tardarías un poco más.- Agregó Blaine, secundado por David.
-Sí, Santana me ayudó a entrar. Y también ya que soy…- Mire a Kurt, sus ojos decían "Cállate en este mismo instante- buena bailando y cantando.
Miré hacia la mesa del consejo y sostuve mi mirada en Wes. Sonreímos. Así nos hubiéramos quedado mas tiempo, de no ser que mi celular sonó. Como te odio celular.
-¿Hola? Ya lo sé. Estoy con Kurt y los Warbles. Bien voy para allá. Yo también te quiero, bye.- Colgué y miré a Kurt.- ¿Por qué no vamos al centro comercial el viernes, después del colegio?- Me acerque y le susurre- También invita a David, Wes y Blaine.
-Seguro, adiós.
Salí de ahí con una sensación extraña. Era felicidad, nervios, furia y ¿Amor? No lo sé, pero no es momento de averiguarlo.