-Capítulo 5-
El sol se muestra glorioso en Ordon, sus aldeanos están volviendo a su actividad normal, Fado está en la granja cuidando del ganado, el alcalde Bo está paseando con un paso rápido por toda la aldea, debe asegurarse de que no haya ningún inconveniente, sin embargo, en su mente queda vivo el sonido que escuchó la noche anterior, sonaron como pasos, pero ¿quién sería capaz de caer allí?, sea lo que sea cayó con fuerza, pero cabe decir que una extraña sutileza fue tangible en todo el hogar.
Está decidido a darle una visita a Link, y ya fuera de la aldea observa lo prominente casa que se levanta delante suyo, -¡Link, buenos días!- Gritó alegre, tratando de no mostrar sus verdaderas emociones en su voz, -¡Link!- Continuó gritando esta vez haciendo bocina con sus manos, aún así no consigue respuesta alguna, ¿Acaso se fue?, Epona estaba pastando por lo que descartaba esa idea, sin embargo el no estaba en casa, sintió preocupación por el, por lo que fue a buscarlo fuera de la aldea, mientras se acercaba poco a poco a la fuente, le pareció escuchar unos pasos cerca, como que si alguien estuviera corriendo cerca, alzó la mirada a ver los árboles y alcanzó a ver unas avecillas volar entre las ramas y hojas de los hermosos seres vivos, eso lo relajó un poco, pero una extraña sensación de frío cubrió todo su cuerpo de forma inminente, un poco mas y sería capaz de ver su propio aliento, era como tener a alguien encima, por un instante sintió el roce metálico de una delgada espada en su cuello, parecía como si malos deseas o un oscuro trabajo estuviese por ser realizado, perturbado por esa sensación decidió regresar a su hogar, Link no es un niño pequeño.
Algo lo había llamado a este lugar, ahora solo podía observar delante suyo el admirable templo del bosque, el lugar en el que lo encontró por primera vez.
¿Qué lo había hecho ir allí exactamente?, ahora que se tomaba un tiempo para pensar las cosas, era ilógico tomar en cuenta que Lobo Dorado lo estuviera haciendo, cuando comenzó su gran aventura el estuvo allí para ayudarle y durante todo su recorrido también, ¿Estaría relacionado con quien era en verdad?.
Miraba todo a su alrededor, como si estuviera esperando que algo ocurra, extraño, estaba sin su gorro, cosa que no acostumbraba pero tenía prisa con llegar aquí, su espada estaba desenfundada, ¿acaso estaba seguro de que algo ocurriría?, un sonido tras el lo alarmó, ¿alas?, se volteó presurosamente y comenzó un ataque, sin embargo, se trataba del ave que asistía la pequeña tienda en el bosque, era una bendición para aquel que se perdiera, pero en esta situación algo pudo resultar mal, por instinto detuvo su inclemente ataque a tiempo.
-Hola- Dijo el ave que se mantenía en el aire frente a Link, pero un poco de miedo y sorpresa se pudo escuchar en su voz, cualquiera estaría así después de estar en esa situación, es decir, ser cortado en pedazos.
-Ah, hola, sigues aquí en tu tienda por lo que veo- Dijo Link mas calmado y bajando la guardia inmediatamente.
-Si, aunque últimamente hay mucho movimiento extraño por aquí- Dijo el ave aleteando incansablemente.
-¿Qué has dicho?- Preguntó Link, es posible que este relacionado con lo que le está sucediendo a el.
-No sabría decirle- Dijo el ave, la tristeza en su rostro se podía notar fácilmente.
-Si puedes- Dijo Link sonriendo levemente, o tratando de hacerlo, le era difícil fingir sonrisas, pero esperaba darle ánimos al ave.
-Es una sensación fría, extraña, atemorizante... cuando llega, me escondo entre la mercancía- Dijo el ave que se mostraba un poco incómodo con su explicación, -Por eso mismo, no sabría explicártela- Añadió preocupado.
-De acuerdo...- Dijo Link, quien no sabía si creer en lo que el ave le estaba diciendo, mantenía un extraño escepticismo.
-Quizás no debía hablar de aquello, estaré en la tienda por si desea o necesita algo- Dijo el ave mientras regresaba su pequeño lugar de trabajo, esperando que algún forastero necesite de el.
Se quedó pensando en eso, ¿acaso tendría algo que ver con lo que pasaba?, esas pesadillas... guardó su espada y comienza a retirarse del lugar, es hora de volver a casa.
Camina de regreso a través del sendero, dejando atrás al templo del bosque, y observando a su alrededor como la luz del sol resplandecía entre las ramas de los árboles, siguió caminando y poco a poco, casi sin darse cuenta, estaba frente a ese obstáculo irreparable, esa parte de bosque en que el aire había hecho una mala jugada llenándose de veneno, respirarlo significaba muerte, algunos aldeanos se asustaron por ese problema, ¿ Y si los árboles que rodeaban toda Ordon hicieran algo similar?, todos morirían, pero solo si ocurría, algo así no podía suceder tan rápido.
Link sacó su farol, observó que tenía muy poco aceite por lo que pensó si era en verdad buena idea cruzar ahora, o conseguir aceite en la tienda, se decidió por lo segundo, era mejor no arriesgarse, el dinero no vale mas que la vida, volteó en dirección al pequeño túnel que se formaba como enlace entre el templo del bosque y la parte envenenada, se acogió en un paso un poco acelerado.
Pero lo escuchó, volteó hacia atrás rápidamente, y en medio de la niebla pudo observar la leve imagen de Lobo Dorado, sin embargo algo extraño estaba ocurriendo, estaba peleando con una figura encapuchada, casi del mismo tamaño que el, esa gran capucha era color café y solo dejaba ver las delgadas piernas del individuo que debía estar dentro, pero estaba sostenido en aire y por el cuello, Lobo Dorado lo estrangulaba cruelmente, los pies de la víctima arremetían con fiereza contra Lobo Dorado y pareció que afectó a su comodidad, pero hizo otro movimiento, que podría resultar mas cruel aún, giró sus manos a su lado izquierdo con fuerza, su víctima estaba seguramente muerta, y la soltó, su cuerpo cayó bruscamente contra el suelo, produciendo un sonido macabro que debió perturbar la tranquilidad del bosque, sin embargo no se detuvo, desenvainó su espada y la clavó en el estómago del encapuchado, de seguro atravesó su cuerpo.
Lobo dorado se agazapa un poco, agarra su espada desde la hoja y la quita del cuerpo, no...no todavía, como si utilizara una daga empezó a apuñalar incesantemente el cuerpo caído, unos quejidos se escucharon, todavía no había muerto.
Una extraña neblina diferente a la usual, empezó a rodear al encapuchado, quien de un instante a otro se ¿desvaneció?, Lobo Dorado se levanta y agarra su espada normalmente, su hoja estaba llena de sangre, su mirada se dirige a Link, quien perturbado observó toda esa masacre.
-No es el mismo individuo que conocí...- Pensó Link perturbado, Lobo Dorado miró directamente a sus ojos, en los que pudo ver el miedo en su máxima expresión.
A pesar de todo, no podía dejar de mirar, seguía observando fijamente a Lobo Dorado, lentamente se puso en posición de combate, pero algo pasaba con su "enemigo", Lobo Dorado tuvo una especie de convulsión en su hombro derecho, fue especialmente brusco, por un momento pareciera que su escudo fuera a caerse de tal agresión, su imagen se empezó a distorsionar a lo lejos, el aire se hace frío, y ese dolor de cabeza vuelve con mucha mas fuerza, las lágrimas quieren salir de los ojos de Link, se empiezan a cerrar, pero antes de hacerlo, puede ver como esas convulsiones se apoderan de todo el cuerpo de Lobo Dorado, todo se puso negro a su alrededor.
Despertó de su letargo, y poco a poco se levanta y mira a su alrededor, a lo lejos en un cielo nocturno se puede observar el castillo de Hyrule, el volcán de los gorón, el lago Hylia, y casi al frente suyo una estructura rocosa muy delgada, el mismo estaba sobre una, ambas estaban separadas por un precipicio, este lugar solo lo visitaba cuando era lobo, era imposible para el entrar como humano, sin embargo allí estaba, observó la estructura frente a el que estaba a una altura similar, sobre ella pudo ver una especie de estatua silbante, solo que en vez que el diseño anterior, tenía los designios de un sol con rostro, pero un agujero bruscamente realizado estaba en lugar de la boca, un silbido sin sentido se escuchaba a lo lejos, su dolor de cabeza se hizo mas fuerte...
