-Capitulo 6-
Lo que estaba viendo se alteraba de forma brusca, algo estaba pasando a su alrededor, aunque podía ser que solo estuviera en su cabeza, era como si un sinnúmero de rayos rojos y negros llenaran todo su rango de visión alrededor de la estatua, el cielo parecía pintarse de un rojo carmesí muy profundo, el silbido de la estatua se empezó a transformar en una especie de grito, ruido indescriptible, las estrellas parecían tornarse negras, y todas las estructuras de Hyrule desaparecían bajo este color, sin notarlo, la oscuridad lo invadió todo, fue como si hubieran hundido a Link, trató de ver a su alrededor, pero ya no podía observar a Hyrule, de alguna manera, en medio de la oscuridad algo hacía que la vista de Link alcance fácilmente el metro y medio de alcance, trató de caminar pero chocó con algo, sin embargo no lo podía ver, Link puso sus manos en frente de el y sintió perfectamente una especie de muro hecho de piedras, sin embargo no se había hecho ninguna técnica de construcción, pues podía sentir la gran cantidad de piedras, trató de palpar a su izquierda y efectivamente había otro muro, parecía estar en una especie de cuarto, aunque no pudiera ver claramente, parecía que sus ojos se estaban adaptando a la oscuridad en la que estaba, y pudo definir mas o menos la forma de la construcción en la que estaba: Un pasillo estrecho y para nada uniforme, desde los laterales tenía muchas "salientes" como si se localizara en medio de varias casas, o en un terrible error de arquitectura, volteó hacía, tras el punto desde donde había caminado y pudo observar un montón de desechos y materiales de construcción, como si una casa hubiera caído, y detrás de todo esto podía observar una especie de reja metálica, algo había en el aire, inseguridad, miedo, no se podía quedar allí y empezó a caminar a través del pasillo, la construcción parecía hacerse mas vieja y dañada conforme se adentraba mas en la construcción, sin embargo todo parecía ponerse mas oscuro y su rango de visión mas pequeño aún, finalmente llegó al final del pasillo, pero esto continuaba, giró a la derecha y observó como el espacio bastante grande se hacía mas reducido en este lugar, era como un pequeño cuarto después de un portal, cruzó y pudo observar como esta zona estaba iluminada con una fogata en el medio, detrás de la fogata había un montón de huesos muy prominentes, ubicados de manera como si alguien hubiera sido fulminado por un rayo, y éste hubiera quemado hasta el último rastro de carne y sangre.
De repente y colgando del techo se desenvuelve un trozo de tela, eso le llamó la atención a Link, quien observando detalladamente, distinguió que tenía el mismo color del sujeto al que Lobo Dorado masacró sin titubeo alguno, caminó lentamente y se acercó al fuego lentamente, con la luz que éste brindaba observó mas claramente el lugar, y distinguió como varios huesos rasgados, rotos y viejos yacían regados casi por todo el suelo en la habitación, el calor que era emanado desde la fogata parecía pasar de algo leve y agradable a casi como estar en un horno, Link empezó a caminar al borde de los muros mientras los tocaba con la mano izquierda, sintió como no era un material de construcción, parecía mas una estructura natural, como una cueva...
Continuó caminando hasta que llegó a estar justo encima de los huesos mas prominentes, evitaba pisarlos o siquiera rozar con ellos, posó sus manos contra el fondo de la cueva y pudo distinguir algo como letras en Hylia, continuó "acariciando" el muro y distinguió mas letras, pero no podía ver nada que pudiera hacer esa sensación en el muro, por un momento pensó que haya sido alguna confusión, es decir, estaba en una formación "natural", podría ser coincidencia, pero en su situación no podría afirmar eso, de repente, sintió algo completamente diferente a lo usual, su piernas se entumecieron, parecía que se caía, rápidamente miró hacia abajo y observó como sus piernas temblaban, una sensación diferente lo abrazó, alzó la mirada y observó como una especie de humano despellejado estaba justo saliendo del muro y agarrándolo de los hombros, no tenía ojos, sin embargo tenía párpados que yacían sujetados a los pómulos con alfileres de un tamaño exagerado, claramente se observaba la cabeza de éste, cerrando los párpados y las puntas saliendo de las mejillas, aún goteando un fluido desconocido e incoloro, sin embargo lo que le quedaba de carne en su cuerpo parecía bañado en sangre, desde su boca surgía un sinnúmero de lamentos fuera de tono, el que solo escucharlos parecía quitarle el alma a Link, quien no podía salirse del tormentoso agarre del ser salido del mismísimo averno, un constante forcejeo empezó entre el y... eso, tenía demasiado fuerzas, era algo anormal y agresivo, solo la imagen de eso hacía que su vida fuera como la llama de la vela que está por apagarse, el olor de la sangre y el polvo hacían que la situación fuera mas dolorosa, la bestia agarra el cuello de Link con fuerza y lentamente lo empieza a atraer a si, no podía retroceder, la fuerza era demasiada, sintió como un gran tirón lo halaba agresivamente hacia la bestia, sin embargo, cayó al suelo, un montón de escombros y piedras cayeron sobre el aplastando sus piernas y espalda, mas de una cayó sobre su cabeza, golpeado y estropeado abrió los ojos lentamente, sin embargo algo lo adentró en la desesperación, caído en el suelo volteó hasta estar boca arriba y empezó sacudiendo sus pies desesperadamente para mover las piedras cercanas, esa criatura no estaba, había desaparecido, sin embargo, miró en su túnica, mojada y ahora empolvada... se levantó, y observó como un pasillo muy estrecho se abría detrás de la pared de la cueva, sin embargo ya no podía volver, se había cerrado con ese derrumbe, no había rastro alguno de la criatura, simplemente había desaparecido, al final del pasillo podía observar como una leve luz iluminaba la pared del fondo, empezó a caminar sumido en una oscuridad claustrofóbica, el deseo de volver a tener luz era grande, en esta oscuridad tan inmensa cualquier cosa podría ocurrir, el pasillo era largo, y parecía hacerse mas largo cada vez, desesperación, eso puede hacer que las cosas mas impresionantes y estúpidas sean realidades que afecten a todo lo que nos rodea, empezó a correr, esta vez había algo diferente, sentía como su vida corriera peligro en este lugar, no era un sueño, no parecía serlo, sentía los golpes, el calor del fuego, escuchó con claridad sus pasos en la inminente oscuridad, el sonido de la madera resquebrándose, y eso... alaridos y lamentos agónicos, gemido de llamado, de muerte.
Todo lo atrapaba, observó como finalmente estaba en ese cuarto y disminuyó su velocidad conforme se adentraba, hasta caminar normalmente, parecía estar en una especie de pasillo de hotel, al fondo había una especie de cortina que por la distancia que hay de ella a el, no distingue de que está hecha, a los lados observaba 3 pares de "puertas" paralelas, sin embargo no tenían cerradura y parecían ser parte de la "cueva", el ambiente era muy caluroso y húmedo, una antorcha yacía colgada en la puerta derecha del segundo par, pero, en la tercera y la derecha había algo, una especie de respiración, muy leve, casi inaudible, esa tercera puerta estaba abierta hacia fuera, y detrás de ella ocultaba lo que sea que estuviera allí, se acercaba caminando, mas y mas, podía distinguir esa "cortina", estaba hecha de pequeñas piezas de madera adheridas a varios hilos que colgaban del techo, ya había pasado la puerta con la fogata, y se movió a un lado para evitar chocar con la puerta abierta, por fin pudo ver lo que estaba detrás:
Un cadáver sin piel, cubierto por trapos de forma desorganizada, estaba en posición fetal y de costado, sin embargo su cara estaba completamente hacia abajo, no podía distinguir nada, debajo de el había un charco, a causa de la poca luz no podía distinguir lo que era, se formaban ondas, y estas se esparcían por todo el charco, estaba vivo, pero apenas, ¿qué podría mantener vivo a un ser así?, su voluntad vacía y sus esperanzas por los suelos junto a su cuerpo, casi sintió lástima por el ser, pero ¿qué podía hacer?, decidió seguir con su camino hacia el pequeño cuarto separado por tan desdichada cortina, al pasar cada trozo de madera creó un sonido especial y característico, un montón de cascabeles habían cruzado esta pequeña cueva, como la esperanza que de seguro ha de haber terminado para aquel caído.
Había llegado a un cuarto muy pequeño, estaba construido con un mármol gris, en la pared del fondo podía observar el mismo símbolo que observó en aquella "piedra silbante", el sol con la boca desgarrada, solo que éste parecía mas deteriorado, y en el centro yacía un cofre, el diseño no correspondía a los que usualmente había visto, este era mas sencillo, Y las piezas de madera que lo formaban estaban rayadas, rayas que parecían hechas por uña, se acercó y agachó para abrirlo, lo primero de lo que se dio cuenta, fue que estaba adherido al piso y no tenía cerrojo, simplemente movió la tapa como correspondía y dentro pudo observar una espada, parecida a la Espada Maestra, solo que los colores que adornaban su mango eran blanco opaco, en vez que el signo del triángulo sagrado, tenía una linea horizontal , su hoja parecía no haber sido afectada por el tiempo, la levantó, inmediatamente unos barrotes metálicos se desplomaron contra el suelo en la entrada, era una trampa, sin embargo mas parecía ser un pequeño acertijo.
Se levantó, desenfundó la Espada Maestra, la miró como si la estuviera traicionando, y la ubicó en el cofre, los barrotes se levantaron, guardó su nueva arma en la funda de la antigua, se decidió a salir del cuarto, al atravesar la cortina casi aplastó al "cadáver", se había arrastrado hasta casi la entrada, sin embargo ya no escuchaba su respiración, evadió el cuerpo y se alejó sigilosamente, debe buscar una forma de salir.
-Lo siento- Se escuchó desde la oscuridad del pasillo.
-Fin del Capítulo-
Pido disculpas por la tardanza, he entrado en clases y se me han puesto mas difíciles las cosas, sin embargo aprovecho entre clase para escribir así que se podría decir que aprovecho el tiempo hehe, espero que lo disfruten.
