Las cosas cambian cuando observas diferente, y cuando cambias de zapatos constantemente, es cuando la confusión te amarra con fuerza y te despedaza...

–Todo está bien... – Escuchó Link, su cuerpo parecía recuperarse del impacto.

–¿Q... quien? – Preguntó Link, miraba hacia arriba, y logró describir la figura que estaba allí, la dorada armadura y el viejo cuerpo, el majestuoso lobo dorado.

–Link... – Escuchó el Hylian, con una voz profunda, el guerrero antiguo levantaba su mirada hacia los nublados cielos, cielos que combinaban con el color de su piel, de la muerte y de la vacía sensación de ocupar un lugar en el espacio.

–¿Por qué? – Preguntó Link, esas palabras inundaban su cerebro y sus cuerdas vocales, ¿por qué?.

–Ya no tienes por qué divagar, estoy aquí, el problema, es que el antiguo enemigo también, no en la forma que crees, tan superficial y directa... sus actos tienen repercusiones terribles, y estas crean en si un propio mal, yo estuve y observé la distorsionada realidad que vivían esos reinos, ahora, un fragmento de ellos se ha impregnado en mí... – Dijo Lobo Dorado, su voz, era la de un padre dirigiéndose a su hijo.

–¿Ganondorf?... – Preguntó Link levantándose, aun con ciertas incomodidades corporales.

–Como ya te lo dije... no directamente... ¿O es que no has escuchado el nombre de ese antiguo reino?... ¿Ikana? – Preguntó Lobo Dorado, esa palabra hacía que la mente de Link se retorciera, eran recuerdos que se plasmaban en su mente, recuerdos no propios de una ciudad llevada al mismísimo tártaro, la incomodidad se apoderó de sus ojos...

–Donde un comandante duerme eternamente, donde los soldados creen estar vivos aún, y donde un pozo se armó con cadáveres... que regresaron y sin descanso perturbaron la vida auténtica, donde un hermano que vendió su alma al demonio alcanzó la redención... – Dijo Lobo Dorado, el momento era paralizante, de repente el guerrero se volteó y empezó a caminar rumbo a la cima, Link esperó unos segundos con la mirada por los suelos, hasta que decidió seguir las respuestas que tanto anhelaba.

–¿Allí está la solución? – Preguntó Link aun con la mirada en los suelos.

–¿A qué ? – Preguntó Lobo Dorado sin detener su camino.

–A... ¿esto? – Respondió Link levantando sus brazos manteniéndolos en relación a todo en su alrededor.

–Link, esto ocurre casi como un suceso normal... – Dijo Lobo Dorado girando su cabeza un poco para tener contacto con Link, que le seguía unos pasos más atrás.

–Ah... y... ¿Cómo puedo llegar a.. Ikana? – Preguntó Link, todas sus preguntas lo llevaban a terminar con esto lo más pronto posible.

–Has perdido ese... "don", si le decimos así, sin embargo creo que no tendrás problemas ahora... – Dijo Lobo Dorado, se había detenido, y frente a ambos, estaba esa gigantesca sección de la montaña con forma de caldero, donde más o menos en el centro, descansaba una estatua silbante, estatua que Link observó por largo tiempo, recordando las acciones de hace uno meses...

–Entonces... – Decía Link, pero se interrumpió cuando noto como Lobo Dorado ya no estaba con él... su presencia había sido reemplazada con un silbido leve y continuo en el aire, más que un silbido era un llamado.

Link empezó a caminar hacia ese pequeño montículo de tierra sobre el que estaba la estatua, pensaba con cuidado y seguía escuchando, pero la tonalidad de la estatua era continua, no variaba, solo existía ese tono, nada más, después de unos pasos estaba justo al frente de la piedra y se acercó con mucha más cautela con la mano izquierda extendida hacia ella, entonces la sensación eléctrica se reanudaba al mismo tiempo que su forma cambiaba, las manos se convertían en garras y el paisaje se hacía oscuro, se trasladó...

–Yo... ya he estado aquí... – Dijo Link mientras observaba la dimensión en la que estaba, ahora era una gran cueva con un manantial, cuya agua llegaba hasta las rodillas, una extraña emisión de viento estaba atrapada en este lugar, Link empezó a caminar bordeando toda el área, en el otro extremo observaba una salida, pero era imposible distinguir a que lugar llevaba, pues, solo había oscuridad.

Alguien más estaba allí...

"El hermano que alcanzó la redención..." la canción de las tormentas se escuchaba en forma de silbido, lento, pero no lo suficiente como para no distinguir su ritmo característico... sin embargo, Link, no reconocía la canción, jamás la había escuchado antes.

El portal tenía lugar justo en la espalda de Link, entonces el decidió continuar hacia el centro del manantial, y paso a paso un figura traslúcida se hacía más solida justo encima del lugar al que quería llegar...

–¿Quién? – Preguntó temblorosa y titubeante la voz desde las alturas... –Espera ¡tu! – Añadió con casi enojo.

–No se donde estoy... si puedes ayudarme a encontrar Ikana... te agradecería bastante... – Dijo Link bajando la mirada y espirando profundamente, ya tenía demasiado con estas terribles sensaciones de desconocimiento, terror y asfixia, el agua fluir hacia fuera resultaba mucho más cómoda que terminar con todo en ese instante.

–Estás aquí... – Contestó la voz mientras el agua empezaba a fluir con mayor fuerza y cantidad.

–¿Qué?, ¿Quién eres?... – Preguntó Link mientras trataba de distinguir esa figura opaca en el aire, pero ya no estaba, una intensa caída de agua le reemplazaba, Link no entendía como eso era posible... el agua toma más y más fuerza... empieza arrastrar a Link fuera de esa cueva.

Su cuerpo golpea con fuerza muy lejos contra un inmenso "charco de agua", incluso de una sección alta que continuaba al manantial, ¡había saltado esa pequeña cascada que se formaba en esa pendiente!, mientras se levantaba notó como justo al frente había una casa con forma de ¿tetera?, y varios alaridos, que perturbaban los susurros que había escuchado en el manantial, observó como 4 figuras, similares a postes se acercaban cabizbajos, vendas cubrían sus cuerpos, lucían como momias... e instantáneamente: Gritos.

Gritos provenientes de todos lados lo cubrían entero, las nubes que cubrían a la Luna parecían las causantes, pues abarcaban todo lo existente, Link no podía hacer más que quedarse quieto y tratar de levantar sus brazos para detener tal cosa, pero sus brazos no respondían.

El grito terminó y el alma se conectaba nuevamente al cuerpo, Link observó a los seres con frialdad, y acercándose a ellos corriendo, desenfunda su espada y solo faltaron 4 movimientos de su espada para acabar cortando a la mitad a esos demonios.

La paz regresaba junto al silencio y meditando un poco tomó la decisión de dirigirse a esa casa, colorida, alegre, a diferencia de todo lo que la rodeaba, alejada de ese color arena y a plantas marchitadas, a su izquierda observaba como una inmensa puerta hacía de bloqueo a... una estructura que para ser distinguida completamente hacía falta ser un gigante. Ya estaba en frente de la puerta y empezó a golpear... uno... dos... tres, tres golpes quería que lograran maravillas en esa casa, que la ama respondiera... sin embargo solo escuchó unos cuantos pasos detrás, lentos, pero el volumen de ellos aumentaba levemente a medida que se acercaba, después se detuvieron, y la presencia de algo se sentía a través de la madera gruesa de la puerta... solo se escuchó un click, y la puerta se abre dejando mostrar a una hermosa señorita con cabello violeta y ojos envolventes, a través de la poca carne que mostraba distinguía una piel blanca como la nieve, y un cuerpo bien proporcionado, sus brazos eran como delicadas raíces muy desarrolladas y los pantalones ajustados también violetas demostraban un cuerpo con unas curvas bien resaltadas, una especie de túnica cubría su tronco y esa llegaba casi a formar una especie de minifalda, la ropa combinaba completamente, parecía sorprendida...

–Por favor... pasa... – Exclamó la señorita mientras le abría paso a Link educadamente, parecía inquieta, y Link no lo estaba menos, se había apegado a la puerta, la cual estaba pegada a la pared.

–Gracias... – Dijo Link mientras empezaba a caminar dentro.

–Tu... me has ayudado de nuevo... – Dijo la señorita tímidamente mientras bajaba la mirada.

–¿Perdón?, yo... es la primera vez que estoy aquí... – Dijo Link sonrojado, no comprendía exactamente que era lo que pasaba aquí, ¿De nuevo?, no tiene sentido...

–¿Cómo puedes decir eso?, hace muchos años... tu hiciste que la casa musical funcionara de nuevo... ¿No recuerdas? – Preguntó la señorita observando a Link con una placentera y larga sonrisa, – Pamela... ese es el nombre... – Añadió, pero tornándose preocupada, su rostro ahora era un confuso torbellino de varias ideas.

–Lo.. lo- – Balbuceaba Link, no era capaz de formular una conversación con alguien que decía conocerlo, miraba a su alrededor, y notó como del otro lado de la puerta había una especie de foto, en la que una niña muy pequeña con ciertos rasgos de la señorita que tenía en frente abraza a un hombre de aspecto extraño, les reconocía por los ojos, tan profundos y llenos de emociones...

–Oh... él... te fijaste en su ausencia ¿verdad? – Dijo la bella mujer mientras volteaba a ver en que se había enfocado tanto Link. –Murió hace ya un tiempo, espero que... esté donde esté... sea feliz...– Añadió con una sonrisa más sutil.

–¿Qué le pasó? – Preguntó Link, ahora podía desenvolverse de mejor manera.

–Simplemente enfermó... decía escuchar y ver cosas, los últimos días fueron los más calmados gracias a los espíritus... – Dijo Pamela suspirando... – Sin embargo... no todo es como antes... – Añadió.

Esas palabras...

No todo es como antes... eso... nublaba la mente y el alma:

De repente estaba de... carne, diversos parásitos salían de entre las montañas de carne sobre las que estaba, incluso escuchó un grito inmenso, para después escuchar una canción que despertaba algo extraño dentro de sí mismo, era placer y tranquilidad (LA canción de curación tocada en una ocarina), a pesar de que todo lo que le rodeaba empezaba a convulsionar de forma espontánea y brusca...

–El secreto está en el pozo... – Escuchaba a distancia –Donde el bosque lo ha cubierto con una piedra inmensa... –

Eso era una clave, una sección importante de información, la voz empezaba a emitir un alarido que semejaba a un individuo borracho, y se hacía más fuerte a cada segundo, el ambiente a su alrededor se agitaba más y más, y sangre muy espesa empezaba a desprenderse de los filas de cadáveres a chorros, e inundaban el lugar en el que Link se encontraba, estaba paralizado, observaba asombrado como la sangre abarcaba más espacio cada vez, primero los tobillos, las piernas y las rodillas, ya medio cuerpo se ocultaba bajo el líquido escarlata, y entonces fue como emerger...

–¡Despierta! – Escuchó por parte de un tono de voz muy inestable.

–Qu...que... – Balbuceaba Link mientras trataba de abrir los ojos completamente, pero esos trozos de piel no se querían levantar, solo cedían, ante la gravedad, la mirada de Link semejaba un malestar extraño, como estar medio muerto y medio vivo.

–¿Cómo puedes desmayarte así sin más?, levántate... – Exclamaba Pamela un poco asustada, así Link sintió como el peso salía de sus párpados y era capaz de abrirlos una vez más...

–Pamela... ¿sabes donde hay un pozo?– Dijo Link levantándose del suelo de forma titubeante.

–Ah... por favor, no te entiendo, primero apareces, te desmayas y sales con esa idea así de rápido... ¡eres increíble! – Dijo Pamela, aunque lejos de estarle felicitando, estaba quejándose enojada.

–Es necesario que sepa donde está, por favor... ayúdame... – Casi imploró Link, ubicaba sus manos sobre los hombros de Pamela y notó como esta se sonrojó casi instantáneamente, tenía la boca abierta y miraba pasmado al joven guerrero.

–Debiste... haber notado cuando llegaste aquí... – Dijo Pamela, sus ojos abiertos de par en par, hacían que Link perdiera su confianza con tocarla de esa forma, alejó sus manos deslizándolas rápidamente por sus brazos, y se alejó unos pasos en dirección a la puerta.

–Gracias por recibirme. – Dijo Link, brindando una última mirada a la jovencita.

–Ten... cuidado, mucho cuidado... – Respondió Pamela mientras bajaba la mirada, aun ruborizada, pero cuando terminó de pronunciar palabra solo el sonido de la puerta cerrándose fue la única confirmación de atención...

=Una vez más todo se desarmaba ante el... pudo notar, la formación del pozo al final de una inclinada, pero ya no se le permitió estar allí, el ambiente se reemplazó con las rocas de la montaña Goron, ya tenía un destino fijo... una gran roca... en un bosque... ese lugar estaba muy cerca, desde donde había encontrado a su amigo caído... tenía que volver...