DISCLAIMER: Los personajes de Boys Before Flowers son propiedad de la KBS. La historia es propiedad de Shattered tearsdrops, quien me dio su autorización para traducirla al español.
.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.
…
Capturing the Casanova.
Capítulo 6. Devolviendo el favor.
…
"Tienes que estar bromeando…", pensó Ga Eul cuando Yi Jung le presentó al hombre llamado Jae Joong como un primo lejano. ¿Cómo podían los miembros de su clan lucir tan aberrantemente guapos? Suspiró. Tenía que ser una maldición corriendo en su familia o algo así. En serio, debería ser un crimen ser tan… tan… ¡pecadoramente atractivo! "Aish…", pensó con molestia y envidia. Si sólo ella hubiera nacido con un encanto magnético igual…
Al parecer, Kim Jae Joong, el primo de Yi Jung, también era un artista. "Otra maldición más en el clan…", pensó Ga Eul. ¿Cómo podían lucir tan perfectos y… y talentosos? No pudo evitar preguntarse. Kim Jae Joong era un modelo en París que decidió seguir su pasión por las artes como compositor en vez de ser el heredero de un multimillonario chaebol. Se había apoyado en la universidad haciendo trabajos de modelaje mientras estudiaba música.
De los pedazos que escuchó de la conversación entre Yi Jung y Jae Joong, él iba a quedarse temporalmente en Seúl para cumplir con un trabajo. Había sido contratado para componer varias canciones para artistas de renombre. Aparte del modelaje en París, Jae Joong era un reconocido compositor en varios idiomas, oculto en un oscuro y vago alias. Decía que prefería tener anonimato como compositor y agregó además que como Kim Jae Joong, el modelo, era una persona completamente diferente que Kim Jae Joong, el compositor.
Antes de que Yi Jung la arrastrara lejos de Jae Joong, Ga Eul le escuchó decir que él quería hacer una oferta para la pieza que había sido inspirada por "la hermosa dama amiga de Yi Jung". Aparentemente, Yi Jung le dijo que la pieza no era parte de la subasta. Que estaba simplemente para la exhibición. Incluso dijo que ya la había reservado para dársela a alguien querido para él.
— No deberías hablar con él. –dijo Yi Jung finalmente, cuando estuvieron fuera del alcance de Jae Joong. Se sentaron uno junto al otro en la mesa principal y conversaban en susurros. Desde el punto de vista de terceras personas, parecía que estaban compartiendo un secreto que mantenían entre ellos. Por supuesto, la prensa no dejó de grabar aquel comportamiento en una sobreexplicada fotografía.
— ¿Por qué no? Parece agradable… -respondió Ga Eul.
— Porque… -parecía como si fuera a decir algo serio pero se detuvo a mitad de la oración. Obviamente ocultaba algo-. Bueno, porque no lo conoces bien… -razonó.
— ¿Cómo puedo conocerlo si no hablo con él? –respondió obstinada Ga Eul.
Ella tenía un punto, pero Yi Jung se negó a ceder. ¡Oh, qué diablos! ¿Por qué le importaría con quien hablaba ella? ¡La república de Corea es un país libre! ¡Es un país orgulloso de su forma de gobierno democrática! ¡Ella puede hacer lo que le plazca! No es como si él fuera su padre o algo así, ¿cierto? Pero de nuevo, pensando en lo rápido que él había llegado para apartar a Ga Eul de su primo, se sorprendió de haberlo hecho. Y se sorprendió aun más cuando pensó que si estuviera en la misma situación con Ga Eul otra vez, haría lo mismo. Ese hecho hizo que sonriera nervioso para sí mismo. Últimamente era un poco menos como solía ser antes, y él no podía evitar preguntarse por qué.
— No discutas conmigo –susurró Yi Jung, tratando de mantenerse sereno para no imponerse a Ga Eul y forzarla a seguir lo que decía.
Ella rodó los ojos y miró a Yi Jung con molestia.
— ¿Qué? ¿Acaso debo seguir ciegamente lo que tú digas? ¿es eso lo que estás diciendo, So Yi Jung-sshi? –respondió bruscamente-. ¿Piensas que no tengo un juicio propio y que tengo que guiarme por la percepción que tú tengas de otra persona? –añadió. También estaba haciendo su mejor esfuerzo para mantener baja la voz y así no atraer mucho la atención de la prensa.
Yi Jung parpadeó. No podía creer que estuvieran discutiendo por una persona que ella acababa de conocer hacía unos minutos y con quien había tenido una muy breve y poco fiable conversación. Sin embargo, Yi Jung optó por sonreírle con el fin de ocultar el hecho de que se hallaban en una acalorada discusión.
— Yah, Ga Eul-sshi, dije lo que dije con buenas intenciones. Esperaba que lo apreciaras en lugar de discutir conmigo –dijo manteniendo la sonrisa en su rostro.
Por supuesto, Ga Eul también sonrió, pero mantuvo su mirada penetrante cuando le habló:
— Yah… Yi Jung-sshi, desafortunadamente no puedo hacerme apreciar nada que venga de ti, aun si son buenas intenciones o no. Mianhae… -dijo de forma muy sarcástica pero siempre manteniendo una sonrisa.
Desde el punto de vista de terceros, parecía que estaban disfrutando de su conversación, pues continuaban sonriéndose dulcemente. Incluso lucían como una pareja con Yi Jung sentado extremadamente cerca de Ga Eul, susurrándose el uno al otro. Definitivamente había algo entre ellos y, de nuevo, la prensa no perdió detalle de todo. Sin embargo, esta observación estaba lejos de la realidad. De hecho, Yi Jung y Ga Eul estaban riñendo. Simplemente lo hacían de una muy amorosa manera.
Finalmente la noche paso con lentitud hasta que cada visitante se fue. El F4 junto con Jan Di y Ga Eul fueron a celebrar el éxito de la exhibición de Yi Jung en casa del alfarero. Todos hicieron un brindis y felicitaron a Yi Jung por tan exitoso evento. Excluyendo a Jun Pyo, Ji Hoo y Woo Bin sintieron al instante que algo estaba fuera de lugar con Yi Jung desde que la exhibición comenzó. Por lo general él no llevaba a una pareja. Las chicas que aparecían con él durante los eventos eran mujeres que conocía en dicho evento y terminaban pegadas a él. Pero esta noche había sido diferente. Él había tenido pareja. Y para el asombro de todos, no había sido otra que la amiga de Jan Di, Ga Eul.
— Ahm… Mianhaeyo, Jan Di, realmente tengo que irme –dijo Ga Eul mientras se levantaba junto a su amiga. Por supuesto, el F4 no podía dejar de escuchar sus sentimientos.
— ¿Ya te vas? –Woo Bin fue el que habló primero-. Puedes pasar la noche aquí. Hay un montón de habitaciones –sugirió. Yi Jung estaba a punto de decir lo mismo, pero Woo Bin se le había adelantado así que simplemente esperó la respuesta de Ga Eul.
— De verdad tengo que irme. Mis padres se preocuparían si no llegara a casa –dijo.
— Puedo informarles que te quedarás con nosotros –ofreció Yi Jung.
— Aniyo… no hay necesidad de eso. –sonrió incómoda-. En serio necesito irme a casa. –insistió. Había decidido que su trabajo estaba hecho y que no había necesidad de quedarse después de eso. En realidad, estar con los otros F4 era algo que estaba disfrutando. No parecían molestos por el hecho de que ella fuera una mera plebeya. Por supuesto, hubo veces en las que ella se sintió fuera de lugar pero no era porque ellos lo hicieran deliberadamente. Era más por el hecho de que a veces los temas de los que hablaban no eran conocidos por una chica común como ella.
La única persona que la intimidaba más allá del límite era So Yi Jung. Era un demonio pecaminosamente encantador con una sonrisa igual de pecaminosa. En serio, Yi Jung debería tener prohibido sonreír. Provocaba demasiados efectos negativos… especialmente en ella. No podía creer que desde la primera vez que se conocieron, su conversación estuviera compuesta siempre por debates, discusiones y peleas en su mayoría. La única vez que se llevaron bien fue cuando él le había ayudado a vengarse de Sun Pyo. ¡Y habían estado fingiendo! Lo peor de todo era que a pesar de lo mucho que despreciaba su forma de ser mujeriega… ella no podía evitar sentirse cautivada por él
— Ga Eul-ah, ya es tarde. Puedes quedarte… no creo que sea seguro que vayas a casa… -le recordó Jan Di, pero en su mente ya estaba resuelta. Ella se iría a casa.
— Araso… te llevaré a casa entonces… -dijo Yi Jung. No era una pregunta. Era más como si él simplemente declarara el hecho. Ji Hoo y Woo Bin solo se miraron mutuamente. Algo definitivamente había cambiado y ellos no perderían detalle.
— Aniyo, no necesitas hacerlo… yo puedo… puedo llamar un taxi. Iré a casa por mi cuenta. –se defendió Ga Eul. No le gustaba depender tanto de Yi Jung. Él era como una inestable bomba de tiempo corriendo. No había ninguna certeza en él y definitivamente era la última persona en la que podía confiar.
— Yah, es tarde y eres una señorita. Te traje aquí y, como tu escolta, te llevaré a casa –declaró él.
Ga Eul no sabía si dar gracias o sentirse decepcionada. ¿Debería agradecer que la caballerosidad aún existiera en Yi Jung? ¿O debería decepcionarse porque iba a tomar su ayuda otra vez?
Suspiró.
— Araso… -se obligó a decir con una mueca en su rostro. Definitivamente no le gustaba la idea de que Yi Jung la llevara a casa.
…
Y así, Yi Jung llevó a Ga Eul a su casa.
El silencio llenó la mayor parte del viaje y ninguno de los dos estaba lo demasiado incómodo como para decir algo. Ga Eul ya estaba pensando en lo que haría al día siguiente ya que aún no había conseguido otro empleo.
Estaba tan absorta en sus pensamientos que no oyó a Yi Jung hablar repentinamente
— ¿Qué? ¿Qué dijiste? –preguntó rompiendo el hilo de sus pensamientos.
Yi Jung suspiró.
— Komaowoyo… -repitió.
— ¿Eh? ¿por qué? –preguntó confundida.
— Por apoyarme durante la exhibición –respondió él.
— Estamos a mano entonces… ya no te debo nada –dijo ella mirando por la ventana.
Sonrió tristemente. Esta era la parte donde su conexión con Yi Jung debería ser cortada para poder mantener la poca dignidad que le quedaba. Sabía lo que había comenzado a crecer en su corazón y no dejaría que llegara más lejos.
— Oríllate. –le pidió a Yi Jung-. Aquí es dónde me bajo. Sería más difícil para tu auto hacer vuelta en U si continuas más adelante. Caminaré desde aquí… gracias por el viaje –explicó antes de salir del auto.
Yi Jung se bajó también y comenzó a caminar con ella.
— Es de noche. Tengo que asegurarme de que llegues a casa o Jan Di me atacara con su mortal patada con giro. Valoro mi vida –bromeó con una sonrisa. Lentamente se quitó el abrigo y lo puso sobre los hombros de Ga Eul sin decir nada.
Ella quería protestar pero estaba demasiado exhausta para hacerlo. La noche había sido agotadora y estresante. La única cosa que quería en ese preciso momento era tumbarse en su cama y dormir
— Si valoras tu vida, tendrías que temerme más a mí que a Jan Di –replicó Ga Eul con una sonrisa nostálgica.
— ¿Eh? ¿Por qué? –preguntó él intrigado.
— Si valoras tu vida de clase alta, no deberías de ser tan lindo conmigo. Como dijiste, las chicas lindas como yo somos molestas –explicó antes de detenerse enfrente de una pequeña casa-. Este es mi hogar. Buenas noches y gracias –dijo para luego darle la espalda.
Antes de que Ga Eul pudiera entrar, Yi Jung habló:
— Ah… me preguntaba si… -comenzó a decir.
— ¿Hmmm?
— Me preguntaba si estarías dispuesta a acompañarme en otras funciones… ya sabes, si necesito a alguien que esté conmigo durante otros eventos –explicó lentamente.
En ese momento, Yi Jung parecía un pequeño niño incapaz de expresarse por sí mismo. La imagen de él luciendo así hizo que los labios de Ga Eul se curvaran en una sonrisa.
— Aniyo… pienso que esta sería la última vez… no puedo soportar las miradas de odio de tus fanáticas –respondió bromeando.
Yi Jung rió entre dientes.
— Aniyo… estoy en desacuerdo –dijo-. Esas no fueron miradas de odio… fueron de envidia y celos. ¿Sabes por qué? –hizo una pausa y sonrió-. Porque indudablemente fuiste la más hermosa entre todas ellas esta noche.
« Continuará… »
…
- - - - - - - - - - Adelanto del Capítulo Siete: "Decisiones"
— ¡Yi Jung-ah! –le llamó. Yi Jung se giró para mirarla otra vez-. Dime, ¿quién fue la chica que te inspiró para la pieza llamada Jagiya? –preguntó con una expresión igualmente curiosa y llena de esperanza en el rostro.
— ¿Realmente quieres saberlo? –preguntó él. Ella asintió con seriedad-. Lee mis labios –ordenó-. Fue Chu. Ga. Eul. –con eso sonrió y comenzó a alejarse, entonces tuvo una idea y volvió a mirarla-. ¿Te gusta Jagiya? –preguntó.
Ga Eul simplemente lo miró confundida. No sabía que decir. Realmente le había gustado Jagiya pero seguía dudado que ella hubiera sido la inspiración para la pieza. Después de todo, Yi Jung era un hombre impredecible.
…
.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.
