LA OSCURIDAD QUE HE VISTO


2

Dueña de mi corazón

Lightdawn era de mucha ayuda. Conseguía no sé de dónde piedras preciosas para Spike. Ayudaba en todo lo que podía. Le enseñó a Applejack un truco de cultivo para mejorar su producción de manzanas. Utilizando avanzados cálculos físicos, logró idear la manera más fácil para que Rainbow Dash lograra el Sonic Rainboom. Le enseñó a Rarity de donde provenía la seda. Hizo un informe detallado sobre la fauna, flora y ecosistemas del Bosque Everfree para Fluttershy. Y asistió a todas las fiestas de Pinkie Pie.

Aunque un poco tímido con los desconocidos, pronto se ganó la amistad de todo el pueblo. Tenía facilidad para recordar nombres, caras y eventos, sus consejos eran acertados y en general era muy alegre. Además de que era muy guapo..., y estoy segura de que rompió varios corazones.

Su corazón ya tenía dueña.

Me duele mucho la muerte de Lightdawn, supongo que ya saben por qué.

Tras una gran nevada, mi amigo me invitó una noche a cenar al mejor restaurante de Ponyville. Ahí estaba él, esperándome en la entrada, la imagen que siempre se viene a mi mente cuando pienso en él. Elegante pero sencillo, tranquilo y risueño. Recuerdo que había puesto un florero con violetas, mis flores favoritas, y que el mantel era también de un color violáceo.

Aquella noche fue la mejor noche de mi vida. Durante toda la cena Lightdawn me miraba nervioso, y al final tomó mi casco entre los suyos, me miró a los ojos y pronunció las palabras inolvidables que hoy en su muerte me hacen llorar:

—Twilight Sparkle, tú y yo somos amigos desde potrillos. Tú te marchaste de mi lado muy temprano, pero nunca en mi vida te olvidé. En las horribles noches de pesadillas que me aquejaron siempre tú eras el antídoto perfecto para mi miedo. Y te has vuelto una yegua hermosa, muy hermosa, Twilight —yo sentía mi corazón golpear mi pecho, intenté decir algo pero la voz no me salía; los ojos de Lightdawn brillaban y sus labios temblaban—. Yo no soy bueno con las palabras, pero tengo que decírtelo: tú eres lo más importante de mi vida, lo único que le da sentido a mis horrores, mi fuerza, mi alma y lo poco puro que hay en mi corazón... Twilight, yo te amo —entonces sentí algo como mariposas en el estómago, mi mandíbula cayó y mis ojos se abrieron como platos—, y no pienso negar eso ningún día más de mi vida.

Acarició mi antebrazo antes de decir lo que en estos momentos de luto me hacen llorar amargamente:

—Twilight, dueña de mi corazón, sé que no tengo una gran fortuna, pero... —sacó un collar de plata y lo puso entre mis cascos— ¿Te casarías conmigo?

Recuerdo que la emoción me hizo abrir la boca, pero no pude articular ningún sonido. Un torrente de emociones me azoto en ese momento. ¡Yo quería decir que sí, que quería casarme con él, pero no podía hablar!

Lightdawn me miró triste.

—Si no quieres casarte conmigo, olvida todo lo que te dije y sigamos siendo amigos como ahora.

Recuerdo que me abalancé sobre él y lo besé en los labios muy desesperadamente.

—¡Sí! ¡Sí quiero casarme contigo, Lightdawn!

El sonrió y me besó de vuelta. Recuerdo que casi lloraba de alegría.

—Por ti Twilight, abandonaré mis espantosas investigaciones para siempre —dijo casi tartamudeando.

Fue la noche más feliz de mi vida.

¡Perdóname, Lightdawn! ¡Deseo fervientemente que estés descansando en paz, pues si sigues sufriendo aún después de muerto no sé si podría soportarlo! ¡Tú querías protegerme, pero yo no pude hacer nada para ayudarte a ti! ¡Perdóname!

Nota del copista:

Aparentemente la autora se puso a llorar sobre las hojas de pergamino, pues la tinta está corrida y es ilegible. Creo que repite la palabra "perdóname" varias veces.